THE WINDMILL MASSACRE – Nick Jongerius – 2016 – Holanda – Terror

windmillZombies. ¿¡Otra de zombies!? Posesiones ¿¡Otra de posesiones!? Found footage ¿¡Otra de found footage!? Vamos, que sí, que sí, que los amantes del terror estamos de suerte y desde los ochenta el género nunca ha estado tan… paradójicamente vivo. El problema, como casi todo en esta vida, es la falta de imaginación. Las modas. Cuando algo funciona nos atormentan hasta hartarnos. Un ejemplo, los expuestos al inicio.

Estamos tan cansados del ‘más de lo mismo’ que hasta lo que nos producía el mismo efecto hace unos años, ahora lo encontramos… vale, lo encuentro hasta fresco. Por malo que sea, jejejejejje… Ese es el caso de esta “The windmill massacre”. Me explico.

De humilde origen holandés, otrora país europeo con notable prestigio en el género, pero rodado en inglés con algún que otro rostro reconocible por el frikismo general, el film dirigido por el desconocido aunque con amplia trayectoria televisiva Nick Jongerius, nos presenta la típica leyenda cruenta de asesino despiadado para, sin comérnoslo ni bebérnoslo, ofrecernos el típico producto de psyco-killer ochentero pero con las virtudes de los tiempos que corren, dígase, efectos competentes.

Y sí, esta tontería que en otra época nos podría parecer eso mismo, una tontería, ahora fruto de la reiteración de temas, ya no nos importa tanto. Y eso que tampoco es que sea una gran cosa, es más, errores y objeciones hay muchos.

Por ejemplo, que le cuesta arrancar. Dado el gran número de personajes, uno puede impacientarse ante tanta presentación y poca determinación. De hecho, el espectador parece que no fue el único en darse cuenta de ello y al final se termina por dejar de dar a conocer a algunos de los personajes bajo la excusa de mantener el misterio o hacer creer que hay algún motivo oculto.

Afortunadamente el sentido común imperó y no solo por acortar la agonía sino por dejarse de vanas excusas y optar por liquidar primero a los supuestamente puestos bajo sospecha. Y no, no considero que esté destripando nada ya que el “Massacre” del título habla por sí solo.

Junto a esto, su mayor hándicap: ¿demagogia castigando lo políticamente incorrecto?

A ver… en la película nos pintan a un grupo de pecadores que esconden secretos, dándonos a entender que el villano de turno está haciendo una purga y que bla, bla, bla… vamos, otro tópico en el género. Pero aquí el mensaje brilla por su ausencia resultando todo un tanto confuso terminando por, al igual que ocurría con ese inicio ‘remendado’, concatenar muertes a cual más sangrienta y ocurrente.

Y es que claro, para mensajes de calado, ya tenemos el cine de autor. En cuanto uno se hace a la idea de que esto es un festival de FX, “The windmill massacre” se puede llegar a disfrutar. La calidad de los maquillajes y el calibre de la sangría están a gran altura, por lo que no decepcionará. ¿El ‘malo’? Pues parece sacado de una de las muchas partes de “Resident Evil” atrayendo más su trasfondo como personaje. ‘Mola’ eso del pacto del Diablo aunque luego no sirva para nada, jejejejjejeje…

Para acabar, eso mismo, su desenlace. No creo que contente a nadie porque juega la baza “de siempre” haciendo que el espectador se sienta un poco decepcionado, pero no deja de ser un tic más del género. Para bien o para mal.

Resumiendo, “The windmill massacre” es una película que se deja ver; no aburre porque a estas alturas nos aburren otros temas. La típica producción para ver entre amigos, sacarle fallos y reírse de las tropelías que perpetra su… ‘estrella’.

2de5   /     3de5

OH MY GHOSTESS (I) – Korea del sur – 2015 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16.

ohmyghostess01Tras dos decepciones absolutas –para mí, recalco- como fueron “You’re all surrounded” y “Mr. Baek” -una por desaprovechar uno de los mejores repartos y otra por… desaprovecharlo simplemente casi todo-, me tuve que encomendar a esa máxima de “A la tercera va la vencida” antes de abandonar la producción televisiva surkoreana que tan buenos ratos me había hecho pasar antaño y aceptar alguna oferta de sus países vecinos a los que abandoné por seguir a esta. Tan solo esperaba que, contrariamente a esa esperanza tras la que me parapetaba, no terminase cayendo víctima de ese otro tópico que decía “No hay dos sin tres”.

Empeñado y resistiéndome a creer que los K-Dramas habían terminado en convertirse en un producto insulso, poco espontáneo y atrapado por tópicos y clichés, tenía por delante una misión difícil ya que para esta “Ultima oportunidad” –al menos de momento…- la elección tenía que ser certera.

Los repartos “estrellas” habían dejado de funcionar así es que mi respuesta fue radical: importaría más el planteamiento que los reclamos. Y así, ante la gran oferta existente, me decidí por esta “Oh my ghostess” que si bien partía de una idea que recordaba en cierta forma al ya clásico romántico moderno “Ghost”, esperaba que la especial idiosincrasia surkoreana –esa misma que por otro lado hace fracasar últimamente sus propuestas- produjese el cada vez más difícil milagro de devolverme la fe en los seriales de esta procedencia.

¿Acerté? Veámoslo.

CAPÍTULO 1º: Personajes por doquier.

Na Bong-Sun es una joven ayudante de cocina en un próspero y moderno restaurante regentado por el aparentemente engreído y popular chef televisivo Kang Sun-Wu. De carácter tímido y personalidad sumisa, termina siempre metida en problemas. Shin Sun-Ae, por su lado, es una joven fantasma que se aburre debido a su triste condición, así no duda en poseer a otras mujeres para pasárselo bien con hombres. De tal guisa se ha ganado una mala fama entre sus compañeros fantasmas siendo encima perseguida por una chamán que intenta enseñarle buenos modales. Tras atraparla, logrará escapar yendo a parar en su huída con Bong-Sun, metiéndose en su cuerpo.

Pues no está mal para empezar. Quizás se nos presentan demasiados personajes de golpe, pero al menos, al contrario de las series que mencionaba al principio, aquí se va a dar importancia a los personajes secundarios, una de las claves que hicieron despegar a la producción de este origen. Por ejemplo, que cada uno de los cocineros esté bien definidos ya es un buen comienzo, a pesar de que nos recuerde a otras series en el pasado con ese escaparate de “flower boys” al frente, sin ir más lejos “The 1st shop coffee prince”.

Y ya que estamos con los cocineros… Es cierto que vivimos una época donde gracias a, entre otros, los “Talent Cooking Shows”, el mundo gastronómico está en plena efervescencia abarcando diferentes ámbitos de nuestra sociedad, y no solo de cara a la televisión, situación que hasta se encarga de señalar la propia serie en uno de sus diálogos; sin embargo, no es menos cierto que el país nos está dando cada año algún buen título sobre el tema como pudo ser “Pasta”, “Gourmet”, “Let’s eat”, etc. Esperemos que esta “Oh my ghostess” siga la tradición aunque de momento no se dé mucha importancia a los platos/recetas.

En cuanto a los “parecidos razonables” con “Ghost”, de momento, nada de nada. Aquí prima el humor frente al romanticismo, algo de lo que me congratulo. Al respecto de esto, grande Kim Seul-Gie representando a la típica jovencita pizpireta del país, algo que puede parecer fácil pero que contrariamente no lo es tanto, solo hay que ver a su compañera Park Bo-Yeong en un más aburrido papel de chica retraída. Esperemos que esta se anime y nos topemos con una pareja femenina antológica. Por otro lado no me gusta que cuando posea a alguien, se le borre la memoria. Suponiendo que esto pudiese pasar realmente, el supuesto fantasma disimularía, pero aquí para provocar las situaciones, optan por dejarse llevar.

Y para acabar, los detalles. El apartado musical todavía no ha hecho acto de aparición, pero sí el publicitario como podemos ver con la promoción de ese terminal telefónico de la compañía LG, el flamante G4. Y es que es curioso: cuando se quiere promocionar una cosa no importa ni la credibilidad: todo el reparto lleva un G4. Ni que los regalasen en la vida real… La prota no puede pagarse una habitación con ventanas, pero lleva un G4, sí señor.

CAPÍTULO 2º: Directo al blanco.

Shin Sun-Ae, dentro de Bong-Sun, decidirá seguir la corriente a sus compañeros provocando no pocos malentendidos. Por suerte, esto creen que la joven ha sufrido un golpe por lo que, aunque extrañados, continuarán sus vidas como si nada hubiese ocurrido. En el restaurante las cosas no irán muy boyantes ya que el altercado que tuvo Sun-Wu con la bloguera le ha reportado malas críticas apartando clientes a su establecimiento. Para remediarlo aceptará la oferta de su amiga, la productora televisiva Lee So-Hyung, para participar en un concurso televisivo. Todo irá viento en popa hasta que el ‘Sous chef’ Min-Su tenga un problema y no pueda auxiliar a Sun-Wu en el programa. Para subsanar el entuerto, Bong-Su deberá ocupar su lugar, resultando clave para la resolución del mismo.

Genial; firmaría para que todos los episodios fuesen tan redondos como este, aunque claro, ya sabemos que luego, según se vayan desarrollando los acontecimientos, las sensaciones van reduciéndose y enfriándose. Pero como esto todavía está por venir… ¡vivamos el momento!

Para empezar, el humor. Las situaciones son tópicas e incluso previsibles, pero oye, este es el tipo de comedia que no solo ha dado fama al país sino con el que un servidor se siente feliz. Como ya esperábamos Park Bo-Yeong se ha puesto al mismo nivel que su compañera de reparto y ya tenemos a dos de esas jovencitas que tanto nos pirran: encantadoras, con carácter y, claro está, guapísimas.

Pero no todos son risas; la parte final se introduce en los terrenos sentimentales, uniendo a los personajes con su pasado, y aunque las situaciones sean un tanto forzadas -¡qué casualidad que con 14 millones de habitantes que tiene Seúl siempre hayan coincidencias sorprendentes!- no dejan de ser conmovedoras.

Por último, destacar que aunque no en grandes dosis, el contenido gastronómico ha aumentado su peso específico. Ese arroz quemado con abadejo ha despertado mi interés, otro plato que puede resultar una buena opción para los amantes de la cocina de este país. ¡Qué siga la fiesta!

CAPÍTULO 3º: Cambio de registro.

Bong-Sun, tras recordar su pasado, intentará echar una mano a su padre con el restaurante. Su devoción será tal que cogerá del trabajo las sobras sin permiso para ayudar a su familia. El problema surgirá cuando sus compañeros se den cuenta de que en los últimos días han estado desapareciendo cosas. Cuando Sun-Wu los reúna para averiguar quién es el responsable de los pequeños hurtos, saltará la sorpresa ya que Min-Su se confesará culpable de parte de las desapariciones. Pronto el sous-chef y su jefe se enzarzarán en una amarga discusión que acabará con el primero despedido. Acobardada y sin saber qué decir, Bong-Sun saldrá en defensa de su compañero, pero al no confesar su culpabilidad, nada se podrá hacer. Sin embargo, su hermano, herido en su orgullo al creer que la joven está haciendo una obra de caridad, devolverá lo robado dándose cuenta Sun-Wu de quién era la responsable de todo. Por suerte, el entuerto se arreglará y Min-Su regresará a su puesto. Lo que no tendrá tan fácil solución será encontrar sitio para dormir cuando el casero de Bong-Sun la ponga de patitas en la calle…

Repito lo que dije al principio del análisis del capítulo anterior: genial; luego la serie se volverá –ojalá que no- una mierda, pero de momento va para serie antológica. Y que diga esto, cuando además el grueso del capítulo de hoy se centra en el melodrama… muy bueno tiene que ser encima cuando un servidor no es muy amigo de este (sub)género.

Para empezar, esos recuerdos y vinculación de Bong-Sun con su “padre” que son simplemente mágicos. No es original, pero la ternura y ‘entrañabilidad’ que atesora sirve para ablandar el corazón del más rudo. Incluso Kim Seul-Gi-I se descubre como una cantante bastante competente en esa interpretación musical algo gratuita, pero que gracias a sus habilidades queda más como un momento encantador que como un pegote.

Por el contrario, el embrollo con la mercancía “desviada” se resuelve de una manera en la que no se busca hacer sangre, y eso es de agradecer cuando el trasfondo no venía de ser cómico precisamente. ¿Qué no es realista? Pues vete a ver una película de Lars von Trier…

Y poco más. Sé que es no es mucho, pero lo breve si es bueno, dos veces bueno.

CAPÍTULO 4º: Tira y afloja.

La productora Lee llamará a Sun-Wu para perfilar los detalles del  programa de televisión, invitando a Bong-Sun de paso. Aunque al chef no le hace gracia la idea, no tendrá otro remedio. Una vez juntos, la jovencita descubrirá que su jefe siente algo por su amiga, y lo chantajeará para conseguir alojamiento en el mismo restaurante hasta que encuentre una casa nueva. Así, la relación entre ambos irá estrechándose. Una noche, tras coger una gripe Sun-Wu, Bong-Sun acudirá a su habitación para cuidarlo. El cocinero, alucinando a causa de la fiebre, la tomará por la productora Lee y le dará un beso. Ello provocará que el joven se cure y que Bong-Sun se entere de que su maldición ha terminado. Pero ahí no acabará la cosa ya que al descubrir que el joven es compatible con ella, si consigue que la desvirgue podrá por fin dejar de ser una fantasma. Lo malo del asunto no es tanto la negativa de Sun-Wu de acostarse con ella como la gripe que ahora ha cogido…

Otro episodio simpatiquísimo aunque la densidad argumental del mismo no sea muy destacable, es decir, pasar cosas, pasan pocas, pero bueno… mientras entretenga…

La verdad es que esta serie está haciéndose acreedora de las mejores sensaciones de aquellas comedias norteamericanas que se agruparon bajo el sello de “High Comedy”. Los protagonistas no son Katharine Hepburn ni Cary Grant, pero aguantan el tipo. Por ejemplo, Jo Jeong-Seok/Sun-Wu ejerce de clásico tipo serio resistente a los encantos de la protagonista, pero tiene la capacidad de sonreír, y eso es de agradecer ya que no es el típico “cara de palo” al que se corre el riesgo de interpretar que hemos visto ya tantas veces en este tipo de producciones y origen. De Park Bo-Yeong/Bong-Sun ya ni hablo porque como ya he dicho en otras ocasiones encarna a la perfección al estereotipo de chica pizpireta surkoreana.

Que no hayan personajes negativos también ayuda a crear un ambiente distendido y encantador, amén de un humor que por tópico siempre surte efecto. El intento de violación por parte de Bong-Sun a Sun-Wu cabía dentro de lo previsible, pero no por ello resulta menos gracioso.

Para acabar, espero que el desenlace no nos lleve por el camino del melodrama ya que se le haría un flaco favor a la serie. Miedo me da.

CAPÍTULO 5º: Adiós humor, hola melodrama.

Liberada de Sun-Ae, tras dos semanas ausente, Bong-Sun casi entrará en shock al recobrar la conciencia. Sun-Wu y sus compañeros del restaurante creerán que, a pesar de que les gustara más la otra versión de la jovencita, ha vuelto a la normalidad, y achacarán el cambio a un trastorno mental transitorio. Sin embargo su jefe irá más allá cuando incluso se preocupe por ella llevándola a un médico especialista. Este le diagnosticará un trastorno bipolar. Sun-Wu, responsabilizándose y con cierto temor de que vaya a peor, incluso le cederá el almacén del ático para que pueda acomodarse allí. Mientras, Sun-Ae descubre que ya no puede poseer a más gente, algo que le provocará un quebradero de cabeza cuando tenga que auxiliar a su padre accidentado. Su única salida, volver a poseer a Bong-Sun.

Tal y como barrunté en el anterior capítulo, con el fin de la “posesión” ha llegado el melodrama, aunque tampoco había que ser muy listo, claro. La cuestión es que a pesar del cambio de registro, “Oh my ghostess” sigue rozando el sobresaliente. ¡La cantidad de oportunidades que hay hoy para llegar al corazón!

Lo del accidente del padre de Sun-Ae podrá parecerle al más exigente un truco barato encima ya visto, pero los sentimientos de este cuando extraña a su hija ante la invitación de boda de una amiga o las dudas de Sun-Wu son tan creíbles como efectivas.

Y ya no es tanto su capacidad para conmover como para enganchar. Hoy incluso nos abren la puerta al misterio con esa nueva postura del agente Seong-Jae. Se nos había dejado caer que ocultaba algo, pero parecía increíble dada la bondad y carisma que mostraba hasta el momento. Hoy la cosa ha cambiado. Veremos si resulta creíble lo que nos cuentan, pero de momento ya tienen algo ganado: la interpretación de este Im Ju-Hwan ha demostrado que es capaz de ofrecernos dos caras. Excelente.

Y para acabar, el episodio es tan bueno que hay hasta sitio para devolver algo de protagonismo a la cocina. No mucho, pero lo suficiente para mostrarnos más detalles de su rica gastronomía y seguir incitando nuestra curiosidad.

5de5

SADAKO VS KAYAKO – Kōji Shiraishi – 2016 – JP – Terror

sadakovskayako
Reseña escrita por esta casa para el Blog hermano “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/11/critica-sadako-vs-kayako.html

2de5

 

DISHOOM – Rohit Dhawan – 2016 – India – Acción/Comedia

Dishoom.jpgEl que más y el que menos ya sabe a estas alturas cómo es una película de acción de Bollywood, así es que perdonadme la soberbia, pero creo conveniente no enredar al que buenamente se haya acercado a esta reseña e ir al grano.

Y es que si como decíamos casi todos tenemos una idea de cómo es una película de acción de la India, voy a reseñar esta “Dishoom” destacando precisamente lo que la hace diferente de esa imagen de conjunto que tenemos; y es que por encima de prejuicios en algunos casos y frikismos en otros, el enésimo vehículo de acción de John Abraham se haya más cerca de una “Buddy Cop” occidental que de una producción india al uso, es decir, más cerca de una comedia que del habitual espectáculo exacerbado. Pero hasta en eso, en la mayoritaria parte de comedia nos encontramos con diferencias. Me explico.

Si comenzaba diciendo que casi todos conocemos las películas de acción de la India, no menos las particulares comedias del país. Con un humor que podría ser tachado de infantil pero paradójicamente políticamente incorrecto, los gags en las comedias, más veces de las deseadas, nos han hecho poner los ojos en blanco, tanto por lo grueso del humor como por lo errónea de algunas disposiciones que hacen burla del débil o de, sin ir más lejos, la mujer.

En “Dishoom” desgraciadamente no nos vamos a librar de ese mal extendido por el género y su filmografía, pero afortunadamente a ojos de este modesto reseñador, el humor es mucho más comedido, y esto tiene su parte buena y, contrariamente a lo que pueda parecer por lo que venimos diciendo, parte mala.

Buena, porque no es ese humor casposo que solo hace reír a los, y perdón por si alguien se siente ofendido, predispuesto a ello. Salvo esas llamadas al móvil del agente de policía diciéndole que opinan de él para un matrimonio concertado, pocos chistes o gags nos harán sentir vergüenza ajena. No es que sean un prodigio de humor inteligente; ni siquiera se puede decir que estén trabajados, pero al menos sí que son simpáticos, ‘humildemente’ agradables.

Y en esto entra en juego otro factor… digamos ‘diferencial’. Decíamos que el film puede encajarse en las “Buddy movies”. Pues bien, en este tipo de películas normalmente nos encontramos con una incompatibilidad de caracteres entre los protagonistas que son las que causan muchas de las situaciones chocantes. En “Dishoom” está claro que la pareja protagonista es divergente, pero no llega a los extremos de por ejemplo la comedia norteamericana donde uno de ellos, casi obligatoriamente, tiene que ser –con respeto- un ‘payaso’. Aquí Junaid/Varun Dhawan ejerce de agente de la ley torpe pero su falta de habilidad se puede achacar más a su inexperiencia que a algo premeditado para que ejerza únicamente de comparsa cómica. Además, es de aplaudir que su personaje vaya creciendo poco a poco y que en lugar de resignarse a ser un ‘suelta chistes’ más, tenga una buena motivación: ambición.

Y como decíamos párrafos arriba también nos encontramos con un parte no tan… ¿afortunada? Y es que el que espere llorar de la risa va, bajo mi punto de vista, mal encaminado. Ante ese ‘encorsetamiento’ para no parecerse a la mayoría, “Dishoom” se deja ver, provoca alguna sonrisa, pero de ahí a soltar carcajadas… Y eso que yo soy de risa fácil.

Quizás es que su director Rohit Dhawan, hermano del propio Varun, quería distanciarse de su padre David Dhawan, uno de los maestros del género de la comedia en Bollywood, pero sea eso o no, la cuestión es que a la película le falta algo de chispa.

Así es que por este lado, aunque yo creo que la cosa no está del todo mal, más de uno puede sacar a relucir la palabra “Decepción”, término que amenaza con más fuerza otro de los apartados de la película. Y eso que se suponía que era su punto fuerte. Estoy hablando de, como ya todos imaginareis, la acción.

Teniendo a Abraham como protagonista y, como decíamos, circunscribiéndonos al género que pertenece, uno se esperaría mucho guantazo, persecución, tiros y explosiones. Pues bien, la película solo tiene tres escenas de acción y no muy espectaculares que digamos. Sí, veremos volar algún coche y alguna ‘trola’ exagerada, pero poco mordiente. Por no haber no hay ni peleas. ¿Decepción? Pues espera, que hay más.

Si a un neófito le preguntamos por Bollywood, ¿qué es lo que nos dirá? ¿Películas con bailes, verdad? Pues “Dishoom” solo tiene tres números musicales y dos de ellos en los títulos de crédito de inicio y final. Y joroba cuando estos no tienen mala calidad, de hecho hasta me atrevería a incluir a “Sau Tarah Ke” entre lo mejor del 2016. Abraham parece ‘castigado’, pero Dhawan se confirma como uno de los mejores bailarines jóvenes del panorama cinematográfico del lugar. Ni qué decir, la guapísima Fernandez…

Ya para ir acabando, es cierto, el guión es imperfecto, siempre dependiendo de las casualidades –lo de que el dueño del perro sea…- pero también tiene aciertos, como por ejemplo que la primera mitad de la película, recurriendo a los flashbacks, no resulte tan lineal, entreteniendo, resultando fresca y hasta buscando curiosos guiños para el muy friki. Y es que qué Askhay Kumar haga un cameo parece hasta algo normal teniendo en cuenta las vinculaciones de amistad con su director y sobre todo Abraham, pareja artística de este en algunos títulos, pero la presencia de Akshaye Khanna adquiere otra dimensión si recordamos aquella estupenda “36 Chinatown” que protagonizaba y que utilizaba idénticos recursos en el caso que investigaba.

Un último detalle/chorrada… qué el prota esté siempre fumando, choca y mucho conociendo la constante propaganda gubernamental contra esta práctica.

Resumiendo, “Dishoom” es una película que apuntaba mucho más de lo que termina ofreciendo. Parece que lleva el freno de mano puesto en todo su metraje, y esto, para lo que es Bollywood, puede resultar decepcionante. En todo caso, entretiene y resulta simpática.

3de5

DOCTOR STRANGE – Scott Derrickson – EEUU – 2016 – Superhéroes

doctorReseña escrita por esta casa para el blog hermano Nido de Cuervos

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3de5   /     4de5

THE HANDMAIDEN/LA DONCELLA – Park Chan-Wook – Corea del Sur – 2016 – Drama/Thriller

thehandmaidenReseña escrita por esta casa para el blog hermano Nido de Cuervos

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3de5   /    4de5

THE WAILING / EL EXTRAÑO – Na Hong-Jin – Corea del Sur – 2016 – Thriller/Terror

wailingReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

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4de5   /    5de5

THE VIRGIN PSYCHICS – Sion Sono – 2015 – Japón – Comedia fantástica

thevirginpsychicsReseña escrita por esta casa para el blog hermano “Nido de Cuervos”

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3de5   /   4de5

TRAIN TO BUSAN – Yeon Sang-Ho – 2016 – Corea del Sur -Zombies

traintobusanOtra de zombis. Dicho así podría ser el título de una película paródica al estilo de las franquicias que David Zucker nos ha estado regalando –o atormentando, según el caso…- en las últimas décadas, pero la cuestión es que, poniéndonos serios, todo lo serio que puede ponerse alguien que cree que hay que huir del drama, la expresión adquiere carices, eso mismo, dramáticos cuando los amantes del género en los últimos años estamos siendo las víctimas propicias de una moda que ha rebasado los límites de las tendencias para convertirse en una pesadilla de títulos mediocres, sin ideas y dudosas calidades.

El repiqueteo machacón de títulos ya no solo de películas sino también desde otros ámbitos se ha hecho tan incontrolable que uno termina rechazando sistemáticamente todo lo que huela –nunca mejor dicho- a muerto viviente. Sin embargo, siempre hay alguna producción que consigue colarse en nuestro ‘menú’ gracias a las referencias que nos llegan sobre todo desde las redes sociales; y ese es el caso de esta “Train to Busan”, film que por encima de mi querencia al cine asiático y más allá, su origen surcoreano, ha trascendido favoritismos y claro está, frikismos, llegando a convertirse en un producto viral permitiendo, y es lo que más me gusta, que muchos aficionados al género del terror ajenos a la filmografía oriental, abran la puerta a este cine sin denostados prejuicios.

Pero dejémonos de rollos que el que más y el que menos si estáis leyendo esta reseña ya sabéis quién es Chanpoo y lo que defendemos los que componemos este blog, así es que vayamos con el film protagonista de estas líneas.

Volviendo al inicio de la reseña, sí, estamos ante ‘otra de zombies’ como decía, pero hay tantas diferencias como para justificar esa popularidad y hasta revuelo. Para empezar, los propios antagonistas del film, los zombies.

Antes de que acabásemos hartos de muertos vivientes el “maestro” Danny Boyle revolucionó hace casi ya quince años el sub-género con “28 días después”, trayéndonos por primera vez unos zombies violentos y sobre todo, rápidos. Fue un shock ya que la amenaza se hacía más patente, real y sobre todo peligrosa. En “Train to Busan”, nuestros ‘muertitos’ son de esta estirpe, pero han sabido dotarle de una… ¿personalidad? propia haciéndolos retorcerse más al estilo de unos poseídos que de lo que estamos acostumbrados. Vale, a alguno la mezcla le traerá a la memoria la última entrega de la patria “Rec”, sin embargo hay más factores que la simple flexibilidad y crujido de huesos y tendones, como por ejemplo, la propia interpretación.

A ver, a vueltas con el aluvión de títulos de films de este subgénero, contemporánea a esta hemos podido ver la adaptación del best-seller de mi escritor por excelencia Stephen King “Cell”. Dejando de lado la muy cuestionable calidad de esta película, en ella se nos ofrecía otros zombies “rápidos” con un apunte original: que podían utilizar armas. Bien, es loable querer diferenciarte de otras producciones, pero cuando los actores que escogías para interpretar a tus muertes vivientes tienen más ganas de poner la mano para cobrar su cheque como extra que de hacer algo creíble, pasa lo que pasa…

Aquí, efectos de maquillaje, de sonido y hasta de cables aparte –esto último muy asiático por cierto-, los actores encargados de meterse en la piel de los no-vivos se dejan eso mismo, la piel para meter miedo al personal. Así da gusto.

Lamentablemente el guión no es que ofrezca grandes giros argumentales o diálogos brillantes, pero sí que por el contrario mantiene la tensión, y estando en el género en el que nos encontramos, es lo que importa, de hecho las casi dos horas se pasan en un suspiro. Y ya no es lo distraído que estemos sino lo que contagia: nos sorprenderemos -o ya no, después de poner en sobre aviso- haciendo fuerza para que los protagonistas alcancen su objetivo, y esto desafortunadamente no lo pueden decir todas las películas. Mucho menos, lo que me he dejado casi para el final como es la facilidad para emocionarnos.

Porque sí señores, aunque parezca extraño siendo esta una película de zombies, “Train to Busan” llega a tocar la fibra. Vale, muchos diréis que tampoco es difícil; siempre se ha dicho que es más fácil hacer reír que llorar, pero repito, esto es una película de zombies ¿Cuántas os han emocionado? Si tan fácil es…

Pero ni aun poniéndonos exigentes, queriendo quitarle valor ayudándonos de la siempre recurrente ‘lágrima fácil’ –ya digo que para mí no- no se puede decir que el film no tenga su enjundia; y es que siendo Yeon Sang-Ho su director y guionista, responsable de films de animación tan críticos y mordaces como los premiados internacionalmente “The fake” y “King of pigs”, la película no se queda atrás en cuánto a esos detalles que pueden pasar inadvertidos o incluso camuflados bajo una capa de humor (al inicio claro está) y que denuncian el consumismo, la opresión corporativa, la hipocresía y falsa moral surcoreana con las mujeres, familia, etc. como objetivo del foco del ojo crítico del realizador.

Antes de terminar, aplaudir a su protagonista Gong Yu, el ‘chico de oro’ actual de Corea del Sur, un chaval que ya prometía en sus inicios más cosas que las de ser el típico galán y que encadena éxitos tras éxitos de taquilla y de crítica desde hace cuatro años. Se lo merece. Habría que hablar también del ‘villano’ del film, pero mejor que cada uno lo descubra…

Poco más se puede decir de una película para disfrutar y hasta dejarse sorprender; y es que hasta el desenlace rompe con lo esperado en una película de esta nacionalidad. Sin creer haber ‘spoiledo’ excesivamente, los habituales ya sabrán a lo que me refiero.

Resumiendo, “Train to Busan” es una película que se vende sola y no solo por la repercusión que ha tenido en las redes sociales y medios dedicados al género. Calidad artística y técnica tiene de sobra, a lo que hay que sumar una tensión constante y puntazos emocionales para dejar, por si no lo estabas ya, fuera de juego.

4de5   /    5de5

THE MERMAID – Stephen Chow Sing-Chi – 2016 – China/HK – Comedia fantástica

themermaidReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

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2de5