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THE EXORCIST – 1ª Temporada – EEUU – 2016

Escribo estas líneas justo el mismo día que se conoce la noticia de la muerte de  William Peter Blatty, autor de “El exorcista” y a su vez director de la tercera entrega de la película en la que se basada su propia novela. Coincidencias.

Pero aquí no estamos para hablar sobre su figura sino sobre la serie de TV inspirada en el ya clásico. Poco se puede hablar de la relación de la misma con aquella con tal de no destripar más de una sorpresa, pero diremos que es agradable ver cómo aún hay respeto por las obras originales sin tener que quejarnos de las habituales tropelías por innecesarios remakes.

La verdad es que tengo que confesar que cuando surgió el proyecto no me llamó la atención, precisamente por eso mismo que mencionaba en el anterior párrafo. Ni siquiera las primeras opiniones favorables que afloraban en las redes sociales me hicieron cambiar de parecer. No fue hasta que el amigo David Dorado me aseguró que valía la pena –de su criterio hay que fiarse- cuando me decidí a darle la oportunidad. Y vaya si tenía(n) razón. “The exorcist” es una de las mejores series que se han podido ver esta temporada; es más, si nos circunscribimos al género hasta podríamos decir que una de las mejores que han pasado por la pequeña pantalla.

Ya no solo es esa… ¿fidelidad?  con la obra original –de levantarse a aplaudir ese par de guiños, el minuto musical de uno de los primeros capítulos y la llegada de cierto personaje a la casa de los protagonista recordando… no digo más- sino el desarrollo que va poco a poco in crescendo sin que por ello se le tache de falta de ritmo a ninguna de las entregas. Es cierto que quizás, por poner alguna objeción, igual sobraba algún minuto en algunas de las últimas entregas ya que pierde espontaneidad, pero lo compensa con contundencia.

Y es que la serie no se anda con chiquitas. Si uno de los problemas de estas producciones es la tibieza a la hora de afrontar las tropelías que sufren sus ‘héroes’ con tal de no limitarse la cuota de pantalla, en “The exorcist” no se querían quedar cortos y deseaban agradar a los aficionados con unas buenas escenas de terror, al ‘uso’ de lo que supuso –mira, me ha salido un pareado…- la de William Friedkin en su momento. Sin excederse en sangre pero buscando sensaciones, a sus responsables no les importa provocar el escalofrío apoyándose en la mala leche, lo escatológico y, claro está, buenos efectos especiales y/o de maquillaje.

Por lo demás, destacar el carisma de su pareja de protagonistas llegando incluso a superar la de los míticos Karras y Merrin por mucho que parezca un sacrilegio. Y es que estos dos no solo son y parecen humanos sumándose a los nuevos tiempos sino que, en especial Ben Foster, se destapa como un actorazo a descubrir. Soberbio.

Resumiendo, espectacular, conmovedora y adictiva. ¿Qué más quieres?

theexorcist

 

THE WAILING / EL EXTRAÑO – Na Hong-Jin – Corea del Sur – 2016 – Thriller/Terror

wailingReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/10/critica-wailing.html

4de5   /    5de5

NUNCA APAGUES LA LUZ – David D. Sandberg – EEUU – 2016 – Terror

nunca-apagues-luzReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/08/critica-nunca-apagues-la-luz.html

2de5

ALIEN ABDUCTION – Matty Beckerman – 2014 – EEUU – Alienígenas

AlienAbductionUno acierta tan poco que cuando lo hace tiene que darlo a conocer. Hace unos meses alguien me preguntó que cuál sería la moda que vendría después del cine de zombies y posesos, y yo le contesté que el de extraterrestres. Y como digo, no me he equivocado: en los últimos meses estamos siendo testigos de un buen puñado de producciones con estos de invitados especiales.

Ahora nos llega esta “Alien Abduction” , un “found footage” precedido de buenas críticas y con una factura, a pesar de todos los inconvenientes de su estilo, bastante convencional y atractiva.

Lo primero que hay que decir es que la película original no es; tratando un tema como el de las abducciones –tema manido ya en el género desde hace varias décadas- su desarrollo es el típico y esperado con una familia de vacaciones. Sin embargo, sus cualidades son otras, para empezar, eso mismo, que no tarda en “empezar”. Pero ya no es tanto el “cuándo” sino el “cómo”.

Lo siento, pero mi discurso es el de siempre: ¿cuántas veces me habéis leído que uno de los principales defectos de los “found footage” es que hay que tragarse media hora de insípido y en demasiadas ocasiones aburrido metraje para que comience la acción? Pues bien, en “Alien Abduction” no solo a los cinco minutos ya tendremos cositas sino que a los diez seremos testigos de una de las mejores secuencias la película. De ahí que dejase caer ese “cómo” en el final del anterior párrafo.

Y quizás uno de los problemas de la película -por equilibrar lo bueno y lo malo- es que comienza muy fuerte. Es cierto que la película nos ofrece otras escenas a mi criterio buenas, pero al contrario de lo que suele ser habitual, no acaba en alto sino que se conforma con mantener un destacable nivel medio.

Un ejemplo que aclara todo lo que estoy diciendo es cuando llegamos a ese momento “refugio”, es decir, a esa casi obligada pausa que se produce tras toda persecución peliculera ya sea escapando de aliens, zombies o cualquier bicho mutante. Aquí igualmente nos estancamos en esa calma tensa sempiterna, salvo que en esta ocasión viene salpimentada por unas interpretaciones que, oye, parece una tontería, pero se encuentran por encima de la media en este tipo de producciones. Otro acierto.

En la misma línea hay que destacar –por raro que parezca en mí con estas “cámaras al hombro” que tanto me disgustan- la firme convicción por no marear al público. La excusa, aunque lo parezca ya que nuestros protagonistas están de vacaciones, no es la de rodar uno de esos vídeos caseros para recordar viejos momentos cuando estemos aburridos la tarde de los domingos, sino una herramienta para que el benjamín de la familia aquejado de autismo pueda expresar mejor sus sentimientos; y oye, parece una tontería, pero es algo diferente. Y ya no tanto por el propio pretexto como por lo bien rodado que está. Hay algún movimiento brusco, algún pasaje oscuro y desenfoques para denotar que estamos ante una filmación casera, pero la cámara siempre va adonde debe ir. Los planos están bien escogidos, no hay temblores y la edición es tan buena que si no fuese por esos “defectos” a todas luces necesarios, no parecería un “found footage”.

El final, como decíamos, no es lo mejor de la película, es más, dada que su duración no supera en mucho la hora y diez minutos nos han metido dos “easter egg” para que casi alcance la hora y media. Como encima lo que se nos cuenta es un poco… superfluo la sensación de “flacidez” es mayor, pero bueno…

Sobre los efectos especiales decir que son decentes, aunque en este caso le ganan la partida los efectos sonoros. Esa escena que luego todos recordaremos de la… ¿ascensión? no sería nada sin esos sonidos… ejem… me callo.

Para acabar, una de chorradas. Acampar al lado de ese muro montañoso grafiteado está muy bien, muy bucólico a la vez que bohemio. Pero fijaros, tienen la carretera al lado…

Y dos, los aliens tendrán naves espaciales que viajan a la velocidad de la luz, campos de fuerza para atrapar a la gente y todo lo que queramos. Pero a un humano le basta con agacharse y estar callado en el bosque para que un alien pase por al lado y no se dé cuenta.

Resumiendo; sin ser el no-va-más en el tema de las abducciones, “Alien Abduction” tiene los suficientes atractivos para entretener y situarse por encima de la media. Buena calidad artística, mimo técnico y ambición más allá de sustos. Y oye, parece una tontería, pero…

3de5

GOODNIGHT MOMMY – Severin Fiala y Veronika Franz – Austria – 2014 – Terror psicológico

goodnightmommyLamentablemente más que por la propia condición como película de género, “Good night mommy” saltó a la primera plana de las webs, blogs y redes sociales que habitualmente frecuentan los aficionados porque es/fue la candidata austriaca a optar a la nominación a “Mejor Película de habla no inglesa” en los Oscars de la edición del 2015-2016.

Y esto podría ser algo anecdótico sino fuese porque ya conocemos los parámetros por los que se mueven los académicos cinematográficos, por muy austríacos que sean. Así “Good night mommy” se presenta como un film de autor, con un ritmo pausado, no apto para todo tipo de espectadores.

Y no es tanto el ritmo como las formas ya que el film dirigido a dúo por Severin Fiala y Veronika Franz, se desarrolla minimalista sin casi Banda Sonora ni artificios. Por no tener, no tiene ni atmósfera, ya que paradójicamente –y esto lo considero un acierto- se rodea de una escenografía bucólica que hasta podríamos calificarla como colorista. La fotografía, aprovechándose de las verdes y generosas zonas de cultivo locales, generalmente de grano, en conjunción con los jóvenes protagonistas convoca una imagen de fábula nada fortuita como se puede ver por ese prólogo… musical.

Pero aún va más allá. Además de distorsionar a la conveniencia de su objetivo las apariencias, “Good night mommy” juega al despiste con el espectador ofreciéndole verdades y mentiras a la par, para romper igualmente con lo convencional. Por ejemplo y sin desvelar nada ya que como digo Fiala y Franz lo presentan sin tapujos, hay dos niños, pero parece que solo hay uno. Esto predispone, pero ese es el objetivo.

También es cierto que el eje central no es novedoso y que es compartido con otros títulos convirtiéndose en un subgénero, pero más allá de la idea de conjunto, no se le pueden atribuir muchos de esos decepcionantes parecidos razonables.

Por lo que respecta a elementos puramente de género, estos se concentran en el último tercio. No es terror al uso, no hay sustos, ni siquiera los tópicos habituales, pero sí que llegará a inquietar por la falta de contención. No me explayaré con tal de no destripar nada, pero sí que llega al nivel de provocar algo de grima.

Por último, si habíamos destacado la fotografía y claro está, la dirección, no podemos dejar de alabar las interpretaciones de sus protagonistas y los efectos de maquillajes, que aunque como todo en la película en pequeñas dosis, resultan efectivos.

Resumiendo, “Good night mommy” es terror cotidiano, una de esas perversiones posibles que a veces nos depara la cotidianidad en forma de primera plana de las noticias. Su ritmo lento puede acabar con la paciencia del que busque otro tipo de cine más directo, pero el que esté habituado y comulgue con la “contemplación” cinematográfica se encontrará unas de esas joyitas que a veces nos depara el panorama audiovisual europeo.

4de5

 

ALTAR – Nick Willing – 2014 – Reino Unido – Terror

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/09/critica-altar.html

WE ARE STILL HERE – Ted Geoghegan – EEUU – 2015 – Terror

Featured imageEl otro día escribiendo la introducción de una de estas mierreseñas de una película de cuyo nombre ahora no me acuerdo –así de mala sería…- decía que una de las premisas más repetidas en el género del terror era el de encontrar a unos jóvenes de festerola, fiestuki o farra –según en qué latitud del infierno te encuentres- antes de que les acontezca la tragedia. Pues bien, el de una familia –principalmente norteamericana o anglosajona- que se traslada a un nuevo hogar, no se queda muy atrás que digamos.

Luego son los distintos ingredientes y tono los que hacen que la película quiera distanciarse del montón, y al menos en esta “We are still here” dándose cuenta de que su propuesta inicial es simplemente un “más de lo mismo” intenta llevar al límite esas diferencias. Aunque bien mirado… ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Y si esos tópicos y clichés fueran algo buscado?

Porque veréis, aquí no se tarda mucho no solo en presentarnos a los “invitados” especiales de la película sino hacerlo de una manera igualmente, por mucho que me repita, especial. Tras esos clásicos minutos de jugar al “escondite” y contarnos el trasfondo histórico del argumento, trasfondo que bebe de aquel caso real acontecido en Southington en la que se basó “Exorcismo en Connecticut”, nos toparemos con unos “espíritus” menos estáticos de lo que suele ser habitual en el género. En cierta forma, y aunque las distancias sean excesivas, tuve las mismas sensaciones de cuando vi por primera vez “28 días después”. ¿Entendéis por dónde van los tiros, no?

Pero si esta interpretación es subjetiva del criterio de cada uno, lo que no tiene discusión es el giro que da la película tras el primer ataque. A partir de ese momento el film se llena de un humor sibilino pero socarrón, lleno de indirectas al género que sin entrar directamente en el homenaje no se esconderá en hacer algún guiño.

Tanto los personajes, esos hippies venidos a menos, parodia soterrada de los Warren quienes casualmente tuvieron que ver con el caso de Southington, como los conceptos estereotipados de comunidades cerradas, alcoholismo consentido y mentalidades más egoístas que retrogradas, se convertirán en los objetivos de la mirada crítica de sus responsables.

Y ya no es tanto la ruptura con lo previsible con esa perspectiva ácida y transgresora como facilitar la asimilación de otros elementos que de otra manera no cabrían por propuesta. Dígase por ejemplo, el aumento de sangría hasta rozar peligrosamente –o no- el terreno del gore.

Si sumamos una buena dirección artística, alguna que otra interpretación impactante y un buen manejo de la cámara si exceptuamos alguna innecesaria cámara al hombro, tenemos encima un conjunto que intenta eludir la etiqueta de serie B.

Resumiendo, “We are still here” es una película que demuestra que aún se pueden hacer cosas interesantes con historias y planteamientos que parecían agotados. Miedo no da, pero entretiene mucho más que espectáculos a priori más divertidos.

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WOOD JOB! – Shinobu Yaguchi – 2014 – Japón – Comedia/Fantasía

Featured imageAcabada la edición del Festival de Cannes, todos los medios con críticos desplazados al certamen suelen hacer sus listas con lo mejor y peor de lo visionado en el mismo. En esta pasada edición del 2014, el prestigioso periódico progresista “The Guardian” hizo la suya incluyendo entre las peores a esta “Wood Job!”.

Meses más tarde, cuando la edición del film comenzó a cruzar las fronteras de la red, empezaron a surgir opiniones de gente que si bien no son profesionales, bajo mi punto de vista tienen un criterio tan bueno como puede ser el de la corresponsal del rotativo inglés. Así, me encontré en el muro de Facebook de un amigo un comentario que decía algo así como “Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con una película” haciendo, claro está, referencia a esta “Wood Job!”.

Pues bien, antes de azuzarme a los perros por lo que pueda parecer una estupidez –sí, ya sé que la mayoría de las veces las opiniones de crítica y público no coinciden y más en un género como la comedia- quiero recordar a todos esos señores tan soberbios que la película está dirigida por un tal Shinobu Yaguchi, un realizador bastante reconocido tanto dentro de sus fronteras como fuera, con varios galardones en distintos certámenes. Vamos, que no es el clásico pardillo y sí contrariamente un tipo apreciado por esa crítica profesional. De sus manos han salido títulos tan importantes como “Waterboys”, “Swing Girls” o la especialmente adorada por mí, “Robo G”. ¡Pero si hasta esta película se hizo con un “NETPAC Award” –vale, no es muy importante que digamos…- en el Festival de Cine Fantástico de Puchon!

Pero como suele decirse, se recuerda más lo malo que lo bueno, y con ganas de saber qué pudo ver la tal Catherine Shoard –la corresponsal- en la película me dispuse a verla.

Para empezar hay que decir que el film parte de un concepto tan simple como por otra parte algo trillado como es la descolocación de un individuo de ciudad en el campo. Sin ir más lejos sus vecinos surkoreanos –¿quizás por ello le concedieron el NETPAC?- son expertos en ello, y no hace mucho vimos “Proceso de admisión” con muchos puntos en común. No obstante, a pesar de los parecidos razonables conviene decir que la película está basada en una novela de Shion Miura publicada en el 2009, y por lo tanto anterior.

Luego el posterior desarrollo no puede ser más previsible ya que se nos va mostrando el “aclimatamiento” del protagonista con la consecuente maduración por su parte y ablandamiento por quienes lo rodean, añadiendo tanto pinceladas de humor como de romance conformando un conjunto entrañable. Lo dicho, previsible. Sin embargo, de ahí a decir que es una de las peores películas exhibidas en Cannes y publicarlo es, con todos los respetos, ni tener idea sobre la cinematografía japonesa ni, yendo más allá, querer ver debajo de la superficie.

Porque sí, porque “Wood Job!” es una comedieta –como la tacharán sus enemigos- sin más trascendencia que la de hacer pasar el rato, pero en realidad en ella se está convocando el espíritu costumbrista de la filmografía japonesa, ese tipo de cine en el que confluyen un montón de factores girando mayoritariamente alrededor de un núcleo familiar y que el maestro Ozu convirtió en casi género. Luego, dependiendo de la temática nos podemos encontrar como decía distintos factores, pero lo que nunca puede fallar son ni los sueños ni contrariamente los impedimentos para alcanzar estos surgiendo siempre ese espíritu de superación que por otro lado ha marcado la carrera del propio Yaguchi.

Sin dejar al realizador, es cierto que “Wood Job!” contiene menos humor del esperado, y más si alguno como un servidor ha visto el tráiler, pero si es cierto que esto por un lado puede resultar engañoso también se le ha de agradecer que haya ocultado la mejor parte de la película como es su último tercio.

Y es que volviendo a lo que decía dos párrafos más arriba, por encima de encontrarnos una comedia costumbrista, el film de “Wood Job!” esconde toda una experiencia etnográfica.

Muchos entienden a la sociedad japonesa como una sociedad cerrada, esclava de su trabajo y sometida por las grandes urbes. Los que menos, conocemos esa otra Japón más rural donde se puede encontrar un carácter más abierto, más amable y con raíces más arraigadas en las costumbres que en las posesiones. Pero todavía hay un grado más allá, una “Japón profunda” tan de cuento que hasta parece irreal; y esa cara es la que nos muestra Yaguchi.

En este punto nos encontramos con, por llamarlos de alguna manera, tres escalones que nos dan la verdadera dimensión de la igno… desconsideración de algunos. El primero sería el propio trabajo como agentes forestales/madereros. Hay muchos detalles que a las claras nos están señalando por qué Japón se encuentra a años luz de sin ir más lejos España. Vale, esto es más ilustrativo que verdadero contenido para una película, pero… ¿cuántas veces nos han pasado un documental como película y los susodichos críticos la han aplaudido a rabiar?

El segundo, la propia localización. Los montes de la prefectura de Mie parecen los escenarios de una película del Estudio Ghibli. Esos bosques mágicos, impenetrables, eternos… No me extraña que se hayan visto obligados, seducidos, a meter un apunte fantástico. Y por cierto, otra de esas casualidades mágicas… La prefectura de Mie está hermanada con mi tierra, Valencia.

Y por último, esos veinte minutos finales. No quiero desvelar mucho ya que, como he dicho, sus propios responsables no lo han querido desvelar en su tráiler, pero solo diré que aúna esa magia que no me canso de sacar a colación, el humor y las raíces más auténticas.

Resumiendo, “Wood Job!” no es la mejor comedia que te puedes encontrar hoy en día en Japón, ni siquiera es la mejor película de un tipo que ha demostrado atesorar genialidad, pero es un producto entrañable que te hará soñar con bosques mágicos y una vida mejor. ¡Perdedores esta es nuestra película!

Yuki Hirano es un joven sin futuro ni ilusión, un perdedor al que encima se le cierran las puertas del amor. Una noche tras ver como sus amigos toman otros caminos más exitosos decidirá dar un giro a su vida sumándose a un programa de aprendizaje de ingeniero forestal. Tras unos días en él decidirá abandonar ya que en realidad se había apuntado con tal de conocer a una joven que aparecía en el folleto promocional, pero el destino tiene otros planes para él…

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THE ENFIELD HAUNTING – Kristoffer Nyholm – GB – 2015 – Serie TV Terror

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

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THE HARVEST – John McNaughton – 2013 – EEUU – Drama/Thriller

Featured imageEs una estupidez, lo sé, pero lo mejor es presentarse ante una película sin saber de qué va. Así me presenté yo delante de esta “The harvest” solo motivado por la presencia al frente de su reparto de un actor como Michael Shannon, intérprete que me hipnotizó desde que lo vi en “Boardwalking Empire”, y por alguien detrás de las cámaras como John McNaughton, un realizador que ha dado muy buenos títulos al género del thriller pero que en los últimos años estaba un poco de capa caída.

Y digo que lo mejor es presentarse ante una película sin saber nada de ella porque la sorpresa la mayoría de las veces es la mejor baza de un film. Me explico… y tranquilos que no hay spoilers; no voy a estar diciendo que lo mejor es no saber mucho de una película y contrariamente, reventarla.

Los primeros veinte minutos de “The harvest” parecen una mezcla entre un telefilm de sobremesa –por mucho que tengamos a Shannon o a un monstruo de la escena como el señorito Peter Fonda- y una producción para pre-adolescentes al estilo “Stand by me”, “Mi chica” o “Un puente hacia Terabithia” donde se junta la amistad, la inocencia y el drama. Es tan blandita la cosa que uno se pregunta por un lado si realmente esta película es de género, como por el otro que qué narices hacen estos dos pedazos de actores en la película. Solo pido que le demos tiempo.

A partir de esos primeros veinte minutos empezaremos a ver cómo la postura de la madre –fantástica Samantha Morton sin tanto nombre- comienza a radicalizarse, sin llegar a los extremos del cliché de progenitores psicóticos, pero sí que acercándose ya a un contenido más de género; insustancial igualmente, pero más criminal, policiaco podríamos decir. En este caso se nos apunta a ese siempre recurrente “Síndrome de Münchhausen”, una afección en la que algunos guionistas se apoyan aprovechándose de la ignorancia del respetable.

Sin embargo, cuando lleguemos alrededor del minuto 50 la película finalmente se destapará. Y aquí es donde tengo que ir callándome para, obviamente, no destriparle a nadie la sorpresa.

La cuestión es si habrá valido la pena esperar o no. A decir verdad, hasta ese momento la película no aburre; quizás el que esperaba algo más radical, un film de terror o cercano a lo que había dado su director décadas atrás, se quedará decepcionado, pero el guión consigue entretener sembrando por un lado incógnitas y por otro aprovechando algunas de sus bazas como esa “tensa tranquilidad” que encarna como nadie Shannon.

Los más críticos dirán que el film es el típico donde se somete al espectador a la manipulación, pero un servidor que siempre se molesta cuando se ve como títere del guionista o director de turno, aquí no aprecia tal manipulación. El desarrollo es franco, y se esconde/enseña lo justo para no tener la sensación de que nos tomen por tontos.

Lamentablemente –insisto, LAMENTABLEMENTE- esta sensación nos sobrevendrá en los quince minutos finales cuando sin capacidad para de nuevo sorprender la cagan –sí, he dicho ‘la cagan’- con un desenlace idiota, precipitado y de los que no hay quién se lo crea.

Como con lo de la “sorpresa”, no puedo explayarme mucho, pero va en relación a ese mismo giro argumental. Hay algunos que no se dan cuenta que dándole un giro a un ya giro argumental, terminas situándose donde estabas al principio. Como decía mi paisano Antonio Ozores: “!No, hijo no!”…

Resumiendo, “The harvest” dibuja un diente de sierra: comienza regulera para ir ascendiendo hasta alcanzar cotas muy altas gracias a la sorpresa. Por desgracia, como otras tantas veces, no sabe mantener el pulso precipitándose al abismo. Lástima. Un thriller que apuntaba maneras, pero que se queda peligrosamente en el límite del telefilm.

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