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EL AMOR NO ES NADA DEL OTRO MUNDO – Felix J. Palma y María Fortea – 2016 – Comedia romántica fantástica.

el-amor-no-es-nada-del-otro-mundoCuando escribí la reseña de la anterior obra de Félix J. Palma, este me la retuiteó calificándola algo así como que era ‘entusiasta’. Miedo me da si lee esta, ya que mis sensaciones sobre la misma superan con creces las de aquella, tanto que sin miedo a que se me llame exagerado –nadie debería desconfiar del criterio de otro-, ya forma parte de mi lista de novelas favoritas. Y en un lugar muy destacado, por cierto.

“El amor no es nada del otro mundo”, como el propio  título indica, es una novela romántica, pero sin olvidar esa componente fantástica/sci-fi que ha dado prestigio a Palma, autor para aquel que no lo conozca de la estupenda “Trilogía victoriana” compuesta por “El mapa del tiempo”, “El mapa del cielo” y “El mapa del caos”, homenaje a H. G. Wells, Verne, Poe, Conan Doyle y demás autores de la época.

Y hago referencia a estas no solo para, como he hecho, presentarlo, situación que debería ser innecesaria para todos los amantes al género, sino para utilizarlo a modo de anclaje para iniciar la reseña de esta. Y es que uno de los muchos aciertos de aquellas era el trasfondo romántico que permitía humanizar a los personajes y dotarlos de un corazón, resultando creíbles a pesar del contexto fantástico. Muchos recordaremos aquel intercambio de notas entre los protagonistas de “El mapa del cielo”, donde bajo un pretexto típico de folletín se caricaturizaba la situación por medio de un humor casi surrealista.

En “El amor no es nada del otro mundo” la apuesta por el humor ha sido elevada convirtiendo a la obra en una comedia romántica donde consecuentemente la parte de comedia le gana la partida, y por mucho, a la romántica. Y ya no es tanto el aumento de situaciones cómicas como el acierto a la hora de arrancar sonrisas y hasta carcajadas. ¿Por qué cuántas veces nos hemos leído un libro presumiblemente de humor y nos ha dejado fríos? En esta obra no nos pasará, más que nada porque hay muchos más motivos que incitan a la hilaridad que las simples situaciones comentadas.

Para empezar, los personajes. Se nota que sus autores se han divertido escribiéndola y como suele pasar en las obras ‘a dos manos’ la han pulido buscando siempre la mejor opción, o al menos, la más divertida. Los diálogos son sencillamente geniales, no solo porque sean jocosos sino porque a pesar de que siempre den respuesta a lo esperado para hacernos reír, resultan verdaderamente espontáneos permitiendo que los personajes sean creíbles. En este aspecto hay otro punto en el que se demuestra esa empatía autores/lector como es la presencia de notas frikis. Yo no diría que “El amor no es nada del otro mundo” es una novela para frikis, pero sí que los frikis nos veremos representados por algunos de los personajes.

Pero más allá de referencias frikis tenemos la principal carta de presentación de la obra como es la de los amores platónicos. ¿Qué levante la mano quien no haya tenido alguna vez en su vida un amor platónico o  imposible? Tú, hombre de hojalata, tú no cuentas que no tienes corazón. Pues eso, todos hemos pasado por ahí por lo que es difícil que nadie no se identifique con su protagonista.

Otro de los aspectos por los que la novela resulta divertida es por su estructura. Por momentos parece que esté patrocinada por Facebook ya que gran parte de sus diálogos reproducen conversaciones por medio de la popular red social. Sin embargo esto no es óbice para que no la disfrutemos, reprochándole haberse ‘vendiéndo’ a la compañía de Zuckerberg ya que para muchos esto se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, otro elemento de identificación más con sus personajes.

En cuanto a la calidad literaria de la obra, por muy pedante que resulte por mi parte intentar reseñarla cuando carezco de ella, no solo tenemos las casi fotográficas descripciones de las reacciones y pensamientos de los protagonistas, psicología de manual en la que reconocemos a Palma, sino reflexiones más personales que lejos de parecer parrafadas engoladas reflejan una capacidad de buscar en nuestra vida diaria un apunte con esa otra realidad que solo busca la felicidad. Como muestra un botón:

«Quizá pronto se diagnosticara aquella nueva condición del ser humano, y al fin y al cabo hubiera una explicación de por qué algunas personas sencillamente no tenían la capacidad de ser felices. Tantos siglos culpándolas, pensando que simplemente eran personas negativas o depresivas…, y ahora una nueva explicación vendría a redimirlas. ‘Eh, no soy un quejita, ni un pesimista, ni un enfermo mental; soy un transreal. Y tengo mis derechos’»

Para casi acabar, decir que la componente fantástica en este caso tiene una menor presencia ya que solo sirve de excusa. Está ahí presente y abre muchas puertas, pero no es el motor de la historia por lo que nadie tiene que preocuparse de que le vayan a molestar con teorías y explicaciones enrevesadas. Como decía, estamos ante un libro para todo tipo de público.

Ahora sí, por último, una reflexión casi privada. ¿La aportación de María Fortea es la que ha conseguido que Palma pase del ‘Sobresaliente’ a la ‘Matrícula de honor’? Sea como sea, en contestación al epílogo del libro, no puedo decir otra cosa que la decisión de crear este libro juntos no solo fue buena, sino necesaria para los que buscábamos una obra así.

Resumiendo, “El amor no es nada del otro mundo” es una deliciosa fábula en la que por medio del humor se demuestra que para alcanzar un sueño no es necesario sufrir. Reír y soñar, una fórmula mágica que nadie puede rechazar. MAGIA en mayúsculas.

5de5

REVIVAL – Stephen King – Novela fantástica – 2015

RevivalLa primera referencia que me llegó de este libro fue el comentario resumen que hizo el amigo David Dorado de “El rincón de Dorado”, gran aficionado a la lectura y a King, en el que decía que le había parecido un tanto aburrido. Sin embargo, no es que David no tenga un fantástico criterio, al revés, solo que otras anteriores obras de King tampoco le reportaron grandes sensaciones y por el contrario a mí sí.

El segundo, un comentario de ‘ahora-no-recuerdo-quien’, donde venía a decir en forma de ‘spoiler’ que King había revisitado “El cementerio de animales”.

Pero bueno, cada persona es un mundo, todo depende del cristal con que se mire, y bla, bla, bla… así es que sin más condicionante que el que marca mi predilección por el autor de Maine, me dispuse a disfrutar de esta novela.

“Revival” es una obra de más de 400 páginas en la que acompañamos a su protagonista a lo largo de su vida, desde su infancia a las puertas de la vejez. Paralela a la vida de este conocemos a otro personaje, un pastor de iglesia aficionado a la electricidad que por distintos avatares de la vida se convierte en un “Mad Doctor”.

Es cierto que la referencia al mito del “Dr. Frankenstein” está presente en toda la novela, pero la misma va más allá del contenido fantástico –de hecho, cuando más patente se hace es en el último cuarto del libro- mostrándonos la vida de un músico adicto a las drogas al que el destino le deparará más de una sorpresa.

Es en este punto, ese casi biográfico en el que el autor norteamericano nos ofrece un mundo sórdido y poco bohemio/romántico, con el que, como en sus últimos novelas, empieza a tejer una telaraña con la que coger, a pesar de todos sus defectos y miserias, cariño al protagonista. Su redención será definitivamente lo que lo convierta en parte temporal de nuestra familia logrando que incluso nos emocionemos en alguna fase. Los habrá que hasta se vean reflejados en ese espejo distorsionado que nos ofrece King, y es que por encima de contextos fantásticos, la historia es tan terrenal que hasta podría ser verídica como nos intenta hacer creer su autor con su puesta en escena.

Con su anterior obra ya dije que King se estaba haciendo mayor, y no precisamente porque hubiese perdido brillantez sino porque incorporaba un sentido del humor al que no estábamos muy acostumbrados. Aquí, no es humor lo que notamos sino una nostalgia que cala hasta el hueso. Frases como por ejemplo “Nuestra casa es el sitio donde quieren que nos quedemos más tiempo” que parece tan obvia, dicha por King resulta tan contundente que hasta hace daño.

En lo puramente fantástico, por encima de la obra de Shelley se nos viene encima –recuerdo que casi todo ocurre en el último cuarto- un homenaje a Lovecraft con su “Necronomicon”, Primigenios y demás (re)creaciones. El problema es que sabe a tan poco que de ahí, las decepciones de algunos.

Por último, mencionar algunos detalles como esas menciones a Andrés Segovia o referencias a “Joyland”.

Resumiendo, “Revival” es un libro para dejarse llevar por tu lado más “voyeur” y no precisamente por las casi inexistentes connotaciones eróticas, sino por acompañar a su protagonista por un viaje por distintas etapas de pesadilla, tanto terrenales como fantásticas. No es el libro más de género de su autor, pero la mezcla de familiaridad, obsesiones y anhelo de alcanzar algo mejor lo convierte en un cocktail muy recomendable.

EL SILENCIO DEL PANTANO – Juanjo Braulio – 2015 – Novela negra

ElsilenciodelpantanoLa portada del libro luce una bonita escarapela que llamativamente la acredita como –desconozco por quién- la novela negra del año.

Esto debería ser suficiente reclamo para leerse el libro, pero la verdad es que lo que me decidió a elegirlo como mi siguiente lectura fue que el mismo estaba ambientado en la ciudad que me vio nacer, Valencia. Y esto sí que es más determinante que premios ya que la ciudad levantina es una protagonista más, quizás –seguro- con mayor presencia que los distintos personajes que pululan por ella. Pero por pasos.

La novela, bajo mi punto de vista, tiene tres pilares fundamentales: uno, el propio género, su contenido como novela negra; dos, la crónica social, y tres, lo ya apuntado, Valencia.

Pero antes de entrar con ello, un último apunte que creo que resulta determinante por encima de esos puntales. Y es que “El silencio del pantano” es una novela dentro de una novela, es decir, nos encontramos con dos historias paralelas, una la que se sitúa en la narración presente, y otra que es la obra que escribe el protagonista, escritor y psicópata que necesita de sus crímenes para ya no inspirarse sino reflejar con más detalle las tropelías del antagonista de sus novelas, una modernización del rol de Moriarty.

Así, como novela negra, “El silencio del pantano” funciona extraordinariamente. Personajes no hay muchos, pero los que hay están… divertidamente descritos, yendo un paso más allá de los estereotipos del género gracias a recurrir a referencias de la cultura friki, algo que dice mucho de su autor. Pero por encima de la fauna que puebla la novela, nos encontramos con las situaciones. Desde crímenes grotescos hasta resoluciones sórdidas clásicas de los bajos fondos.

Y esto nos lleva al segundo punto, el de la crónica. En la novela no solo vamos a ver crímenes novelescos y trapicheos de droga a pequeña y gran escala. También políticos y distintos estamentos corruptos, el pan de cada día en la época que vivimos. Sin embargo, su autor Juanjo Braulio no hace populismo barato ya que no se moja por nadie. La culpa de todos los bandos y solo tiene cariño –cariño descarnado a tono con la novela- para esos pobres desgraciados –entre los que me incluyo- víctimas de la crisis. Como, insisto, víctima de la misma, no puedo evitar decir que me veo reflejado en alguno de los personajes, y por consecuencia es evidente que Braulio sabe de lo que habla. En ese aspecto de cronista de la realidad, su autor obtiene un notable alto.

El “problema” –resalto el entrecomillado- viene con la última clave, la que gira alrededor de Valencia. Para un valenciano el libro es extraordinario; Braulio conoce perfectamente la ciudad, tanto sus rincones como sus secretos. Documentado, “El silencio del pantano” hace un repaso por la historia de la ciudad, sus calles y hasta sus fiestas. Y claro está, la idiosincrasia de sus habitantes. Es tal el análisis y despliegue que los foráneos pueden desconectarse un poco. Igual exagero ya que la historia engancha y atrae, pero para “el de fuera” igual le da lo mismo por ejemplo que la huerta haya desaparecido o la guerra de banderas que caracterizó la transición.

Para el de Valencia, como he dicho, extraordinario. Da la casualidad que vivo en el barrio donde se desarrolla gran parte de la misma y uno no puede dejar de esbozar una media sonrisa viendo reflejados algunos de los personajes cuando se da un paseo por sus calles.

Desde el punto de vista “literario”, Braulio sabe escribir, y muy bien por cierto. Las metáforas son muy visuales y las reflexiones de su protagonista a la hora de tender puentes entre su realidad criminal y el proceso creativo, aunque a veces tienen un grado metafísico no al gusto de todos los públicos, no utiliza ese lenguaje engolado que en demasiadas ocasiones en manos de los autores del género se convierte en pretencioso. De hecho, como ya he comentado, utiliza muchas referencias frikis que lo hacen terrenal, buscando la conexión con el lector. Un guiño cómplice.

Resumiendo, “El silencio del pantano” es una novela negra que hace honor a esa calificación de ‘Novela negra del año’, una historia que aúna originalidad y entretenimiento. Aunque no tenga un contenido extenso, su secreto se encuentra en el juego de realidades y conocimiento de los factores que influyen en ello. No me extraña que hayan comprado sus derechos para ser llevada a la gran pantalla ya que cinematográfica es un rato.

AVENIDA DE LA LUZ – María Zaragoza – 2015 – Terror/Sci-Fi

Featured imageMuchos autores –la mayoría- siguen la tradición de iniciar su obra con una cita de otro escritor. Quedar como un intelectual o como alguien muy versado en un género es fácil, tanto como copiar un párrafo de una obra desconocida de alguien con prestigio. Seguro que más de uno lo ha hecho. ¡Quedas de bien…! Sin embargo, citar a alguien como Stephen King me parece un acto valiente. A casi todos los amantes del género nos gusta, pero dada su vertiente comercial, recurrir a este puede parecer algo insustancial. Que la autora se haya atrevido no solo demuestra como decía valentía, sino una declaración de intenciones, declaración que fue la que finalmente disipó las dudas que tenía sobre acoger este libro. «Alguien que elige a King –me dije- tiene que estar en la misma onda que un servidor».

Hablaba de dudas. La verdad es que cuando acojo un libro no me gusta leer mucho sobre él ya que corro el riesgo de que me destripen algunos detalles. Con este, a tenor de su portada y sobre todo, momento en el que se publicó, en plena fiebre “zombie”, creí que me iba a encontrar con uno más sobre esta temática. Craso error: “Avenida de la luz” es un libro que combina terror con ciencia-ficción, pero sobre todo no se parece a nada de lo que te has podido encontrar antes.

La premisa del libro es la llamada “Avenida de la luz” de Barcelona, un pasaje comercial subterráneo construido en los años 40 que se esperaba que fuese la primera fase de un ambicioso proyecto. Doy por hecho que los barceloneses, catalanes y gente de vasta cultura conocerán de lo que hablo, pero por si hay alguien que no conocía estos antecedentes o no los recordaba –no todo el mundo es tan ignorante como un servidor…- conviene refrescarlo.

Pues bien, con este escenario su autora, María Zaragoza, nos sumerge inicialmente en una de esas aventuras que por otro lado hemos podido ver ya en unos cuantos “found footages” aprovechando la cada vez más popularizada práctica de la “exploración urbana”; pero claro, tratando con un producto de género, pronto comenzarán a ocurrir situaciones extrañas.

A partir de este momento –y perdonarme la licencia- los WTF serán continuos, buscando la descolocación en el lector para, picando en su curiosidad, engancharlo. Y ya no es tanto la capacidad de desconcertar como la de sorprender, ya que recurriendo a fenómenos difícilmente explicables ayudas a evitar la tan peligrosa, en estos casos, previsibilidad.

Otro de los aciertos es el abanico de posibilidades que ofrece cuando se presenta a los personajes y cada uno de ellos tiene una historia diferente que podrían considerarse en conjunto como una antología de relatos de género. Es cierto que todo esto presenta, bajo mi punto de vista, dos handicaps como son que la edad de estos –veinteañeros- asuste a un público más maduro o que “liados” entre flashbacks e incógnitas, el amante al terror más visceral y directo no tenga paciencia para llegar a la tercera parte/último cuarto del libro que es donde se acumulan los acontecimientos, pero para el que esté cansado de las historias de siempre, le supondrá un soplo de aire fresco. Y como vengo diciendo, esa componente de ciencia-ficción, de jugar con el tiempo incorporándola a una historia de terror, también ayuda.

Por último, la narración de María Zaragoza es igualmente fresca y amena, utilizando un lenguaje nada rebuscado, pero no por ello desdeñable. No me extraña que haya utilizado a King para su arranque ya que, salvando las distancias, existen pautas y actitudes muy de este, amén de la manera de expresarse.

En todo caso el de Maine no es la única referencia ya que el libro está repleto de guiños y menciones gravitando alrededor de la cultura friki, desde referencias cinéfilas –incluidas al propio “Rey” como p. e. ese cine donde se proyecta “El resplandor”- hasta literarias y seriéfilas. Sirva este pasaje de muestra, pasaje bastante significativo de la calidad como escritora de su autora y del psicoanálisis que hace de los personajes, otro de sus fuertes:

«-¿Sensible? ¿En serio estamos hablando del mismo hombre? Oye, que es Superman, el musculitos con el que sale Sandy en Grease cuando planta a Zuko, el rey del baile de primavera. Si estuviésemos en la furgoneta Máquina del Misterio sería Fred Jones. Es el tipo que echa sangre de cerdo a Carrie White en el baile para burlarse de ella, no uno que vierte una lagrimita porque tratan mal a la pobre chica o el que recibe el cubo en la cabeza por ser bueno con ella.»

 

Resumiendo, “Avenida de la luz” es una novela atractiva y original que ofrece otro tipo de terror quizás menos directo pero rico en matices. Las referencias, el reflejarnos a nosotros mismos y a nuestros miedos, la frescura de su narración… ingredientes suficientemente atrayentes como para considerar su lectura.

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MR. MERCEDES – Stephen King – 2014 – EEUU – Libro – Thriller

Featured imageAlgunos dirán que Stephen King se está haciendo viejo, y la verdad es que tienen toda la razón: que me digan a mí quién puede parar el tiempo. Con esas aseveraciones uno no tiene miedo a errar. Sin embargo, otra cuestión es si esta afirmación se une o vincula a la sensación de que King ya no es el de antes o para demostrar una pérdida de facultades. Ahí tengo que levantar mi voz para ya no llevar la contraria –no soy nadie como para contradecir a otra persona que puede tener un mejor criterio que yo- sino para dar mi versión del asunto. Yo diría más bien que Stephen King se aburre.

Y por qué todo este rollo, sencillo: porque “Mr. Mercedes” es una obra bastante peculiar que a lo mejor no responde a las expectativas del King clásico.

Para empezar, “Mr. Mercedes” es un thriller policiaco en toda regla, de ahí que diga lo del King clásico. Es cierto que un autor tan prolífico como el de Maine nos ha dado otras obras policiacas del mismo nivel y tono, pero es el autor de terror al que la mayoría conoce.

No obstante, la novela esconde otras pautas que son las que me llevan a decir que King comienza a aburrirse. Por ejemplo, que sin querer decir que le falta originalidad, sí que es cierto que en algunos de sus últimos trabajos se nota un “dejarse llevar” por los traumas que arrastra la propia sociedad norteamericana. Aquí nos encontramos con un psicópata, pero también con un terrorista que “piensa” a lo grande. No sale a relucir la palabra árabe, ni siquiera algo parecido a ideología extremista, pero las resonancias, el miedo al atentado, están ahí.

Otra de esas claves para mí esclarecedoras es el ácido sentido del humor que ha incorporado King. ¿Cómo? ¿King haciendo gala de sentido del humor? Pues sí. No es que nos vayamos a partir de risa, pero este suma algunos chistes y chascarrillos –p.e. el villano vive en Elm Street- que resultan simpáticos. Es cierto que es un truco viejo para que conectemos con los personajes, pero creo que todos estaremos de acuerdo que no es normal en un autor que se ha hecho famoso gracias a personajes atormentados.

Dejando de lado dos personajes tan brillantes y divertidos como Jerome con su cuota de “auto-racismo” o Holly, esa adolescente cuarentona, aquí hasta llegaremos a sentir simpatía por el villano de la historia, un desgraciado que disfruta acabando con la vida de los demás por considerarlo como parte de un juego; y es esta frivolidad la que junto a lo dicho del carácter por momentos desenfadado de la novela, las que pueden no llegar a cuajar en todos los seguidores de su autor.

Por otro lado, nos encontraremos con algunas pautas de King como su obsesión por los coches como transmisión de muerte o la capacidad de superación de personajes claramente perdedores. Incluso por mucho que sea una obra “terrenal”, con los pies en el suelo sin elementos sobrenaturales, nos regala un par de encuentros con un fantasma; es cierto que deja claro que son invenciones de la mente enferma del antagonista, pero King no puede evitar ser quién es. La cuestión es si esto es suficiente.

Lo mejor, además de los dos “ayudantes” del protagonista, el último cuarto de la novela que se lee en un suspiro. Resultará imposible dejarlo hasta su conclusión.

Resumiendo, “Mr. Mercedes” es una puesta al día de la clásica novela negra detectivesca, menos oscura y comprometida pero más comercial, dígase ligera. No pasará a formar parte de la antología de King, pero será muy difícil no cogerles cariño a sus protagonistas. Ahora a esperar su adaptación a la pequeña pantalla de la mano de Jack Bender (“La cúpula”, “Perdidos”, “The last ship”, ect.). Y es que estaba claro que iba a ser “carne de adaptación”.

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EL MAPA DEL CAOS – Felix J. Palma – Ciencia-Ficción

Featured imageVivimos una época complicada y no me refiero precisamente al ámbito social y político –para hablar de eso ya están otros- sino de asuntos más… mundanos que nos tocan más de cerca como por ejemplo la literatura de género.

Por producción, dígase publicación al peso, nadie diría que no vivimos una época de esplendor. Nos encontramos novelas de sci-fi, fantasía y terror de cualquier tipo y tema, y la oferta, como decía, es tan amplia que hasta nos entra ansiedad al no poder abarcar lo que quisiéramos.

Sin embargo, yo no voy a pecar de esa hipocresía que azota a nuestro país y sí que voy a poner en duda este espejismo que hasta me atrevería a calificar como de burbuja. Está claro que hay mucho donde elegir, pero ello no quiere decir que todo sea bueno. El complicadísimo escenario laboral y la autoedición están provocando que mucha gente se lance a publicar sus trabajos… pero ¿a qué precio? ¿Todo lo que se publica tiene calidad? Sencillamente no. Está claro que hay excepciones –como por ejemplo “Exiliado en el futuro” de mi compañero de programa radiofónico Ismael Santiago Rubio en “La noche de Andrómeda”-, pero en ocasiones duele ver como mucha gente se cree escritora. Dando el salto al mundo del cine, es como el estado en que se encuentra el género del terror: la producción ha alcanzado cifras que no se veían desde hacía mucho años, pero un gran porcentaje responde a esos “found fottages” de nula calidad por parte de gente que se cree el nuevo Spielberg. Pues lo mismo ocurre con algunos de estos “nuevos” escritores.

Con esto estoy seguro que me ganaré la antipatía de muchos dando una imagen equivocada, pero yo no profeso ese falso “buenrollismo” que se ha instaurado en el país creyendo que con ello se tienen más principios o ideales. Hablo claro, y si bien puedo estar equivocado –que lo estaré- mi intención es constructiva. Además, no solo tengo mis razones viendo como he malgastado dinero con obras que no lo merecían sino que también, como escritor aficionado, me autoimpongo un mínimo de calidad que me impide en demasiadas ocasiones seguir adelante.

¿Y todo este rollo para qué? Sencillo, para separar el trigo de la paja; y es que una cosa es que te engañen y otra, jugar sobre seguro. Así, “El mapa del Caos” se convierte en un faro con el que saber dirigir tus pasos hacia lo que uno espera en una buena obra de género. ¡Qué digo buena… imprescindible!

El que más y el que menos ya sabrá que esta obra cierra la trilogía iniciada por su autor hace unos años con “El mapa del tiempo” y continuada por “El mapa del cielo” de las que ya os hablamos en su momento. No obstante, una de las virtudes del conjunto es que paradójicamente las novelas pueden ser acogidas independientemente ya que su desarrollo no mantiene una continuidad lineal, son diferentes historias/situaciones. Los personajes son casi los mismos y se hace mención al pasado, pero Felix J. Palma se demuestra de nuevo como un buen conocedor de la… peculiar idiosincrasia de los lectores sabiendo que a veces no somos tan sensatos como deberíamos, subiéndonos sin más al carro de una saga sin conocer todos sus pormenores. Así, como decía, no haber leído una de las partes anteriores no supone un gran escollo ya que, o bien son simples menciones, o Palma nos hace el favor de recordar lo ocurrido sintetizándolo.

Así, continuando con el espíritu de sus anteriores partes, el autor andaluz nos vuelve a situar en la siempre agradecida época victoriana jugando con elementos de ciencia-ficción que sin llegar a convertirse en una epopeya del todo steampunk, los amantes de este estilo sabrán disfrutarla.

Ahora bien, aunque el escenario, personajes y estilo sea el mismo, “El mapa del Caos” se distancia un tanto de sus anteriores partes al no centrarse en una obra en concreto. Me explico.

“El mapa del tiempo” bebía directamente de “La máquina del tiempo” y “El mapa del cielo” de “La guerra de los mundos”, sin embargo en “El mapa del Caos” las referencias se diversifican en tal manera que llegan a disiparse tanto como uno de los personajes de la misma.

Palma, siguiendo la ya rutina de la saga, inicia su aventura con dos grandes prólogos fantásticos –en el doble sentido de la palabra- que parece estar inconexos para posteriormente sumergirse en la más pura tradición gótica con una historia más cercana al terror que a la sci-fi. Pero que nadie crea que esto desvirtúa el espíritu de la obra -al revés, la enriquece- ya que tras esta primera mitad su autor volverá a los cauces habituales introduciéndonos en una aventura con todos esos elementos que habían hecho popular a la, hasta la llegada de esta, duología: protagonistas reconocibles, espíritu de folletín y ciencia ficción con ese poso de realidad en base a teorías bien fundamentadas.

Sobre lo primero, a los ya clásicos H. G. Wells y Monty Gilmore se les suma en esta ocasión nada más y nada menos que Arthur Conan Doyle y otros secundarios igualmente populares como Lewis Carroll.

Sobre lo segundo, el mismo autor lo expresa de una manera formidable diciendo que a veces las mayores proezas se hacen por amor. “El mapa del caos” no es una novela romántica, pero los que hayamos leído las partes anteriores sabremos que, por mucha imaginación y hechos sorprendentes que contenga, no funcionaría sin esa humanidad que atesoran sus personajes. Las relaciones entre estos –y no necesariamente sentimentales- provocan que los mismos se conviertan durante más de 600 páginas en casi parte de nuestra familia, y que cuando llegue el momento de conmovernos no nos sintamos como resignados testigos sino como una parte implicada en la tragedia, merecedora igualmente de las condolencias.

Por último, si en el primer libro se jugaba con la posibilidad de dar saltos en el tiempo y en el segundo con la vida extraterrestre, aquí son los saltos dimensionales los que nos tendrán absorbidos, nunca mejor dicho.

En este sentido, Felix J. Palma quizás no sea el escritor más directo del mundo, ni tampoco el más divertido, pero bajo mi punto de vista y consecuentemente para mí, sí que es el autor contemporáneo de género que mejor se expresa y cuenta las cosas, por complicadas que sean. A pesar de que parte de la narración de Palma es densa y compleja, no es aburrida resultando además creíble por abstractos que sean los conceptos con los que trata. Su ágil manejo de metáforas o de conducir el tempo de la historia, obra ese milagro que en manos de otros autores daría como fruto una obra pretenciosa o incluso quijotesca por el carácter personal de la misma.

De las tres novelas, para ir acabando, me parece la más redonda, y no solo por rematar de una manera satisfactoria algunos de los pocos cabos sueltos dejados en las otras partes, sino por su equilibrio y capacidad para hacer soñar, por si faltase algo, una de las muchas moralejas que nos deja su historia.

Resumiendo, seas o no seguidor de la saga, “El mapa del caos” es uno de los mejores títulos que te puedo recomendar si te gusta la ciencia ficción clásica. Un Julio Verne puesto al día que te hará pensar, soñar y hasta llorar. ¿Qué más quieres?

EL FACTOR SOBRENATURAL – Edgar Cantero – 2014 – Libro

Featured imagePrecedida de muy buenas críticas –con edición en otros idiomas inclusive- y de la popularidad de su autor -Edgar Cantero- “El Factor sobrenatural” se convirtió en una compra obligada; y más si muchos de los comentarios que se hacían de la misma utilizaban referencias tan sagradas para un servidor como Bram Stoker, HP Lovecraft o el mismísimo Stephen King (alabado sea Dios)…

La utilización del nombre de estos “señores” no la tengo yo muy clara, la verdad, ya que si bien es cierto que las referencias son clásicas, la puesta en escena es bastante actual por mucho que la acción, por otro lado, esté situada en los noventa.

Por ejemplo, su estructura es particularmente original ya que la narración está confeccionada a base de retazos de epístolas, recortes de prensa, diarios, anotaciones en libretas, facturas y hasta anuncios publicitarios. Por si esto no fuese de por sí bastante… fresco la mayor parte del argumento está concebida en base a grabaciones recogidas por arcaicas grabadoras y cámaras de seguridad, muy al estilo de esos “found footages” que ahora tanto se llevan.

Con esto no solo tenemos una propuesta, como hemos dicho, novedosa sino ágil ya que no corre el riesgo de encallarse en descripciones vacuas, ofreciendo una perspectiva muy al estilo cinematográfico donde el ‘toma y daca’ le gana la partida a un trasfondo a veces innecesario. Y es que el objetivo de Cantero es el de divertir y no defraudar a muchos de sus seguidores.

Así por encima de una trama que tiene más de intriga que de terror, todo sea dicho, el autor catalán crea una pareja de protagonistas idílicos que nos lo harán pasar de cine –nunca mejor dicho- gracias a un frikismo con el que será muy fácil identificarse. Y es que Cantero incorpora a la historia además de un humor socarrón cientos de referencias a obras comiqueras, cinéfilas y de la televisión de los ochenta y noventa con los que los lectores de esas generaciones gozarán como cochinos. Y ya no es tanto los guiños como el sometimiento al que obliga al lenguaje su autor inventándose divertidos verbos y adjetivos con los que plasmar un concepto sin recurrir a pedantes metáforas. Directo, como su narración.

No obstante, “El Factor sobrenatural” también para mí tiene su lado oscuro.

Para empezar, lo que había dejado caer en uno de los párrafos anteriores: de terror, poco o nada. Es cierto que hay una mansión lúgubre, un fantasma y pesadillas surrealistas, pero en ningún momento me pareció –insisto, a mí- estar leyendo una obra de terror. El eje del libro es la investigación de un misterio, y en esto se va gran parte del mismo. Más aventuras e intriga que sensaciones fuertes.

Por otro lado, a pesar de que como no me he cansado de repetir, tiene un ritmo endiablado, hay fases que frenan el mismo restándole incluso interés. Cuando se meten a descifrar los mensajes en clave resulta ilustrativo, pero para el que no le atraiga la criptografía puede desconectarle de la historia. Un tanto por el estilo sucede con las fases de sueños: en la parte final tienen explicación pero son tan abstractas, que más de uno se las saltará. Y como aprendiz de escritor sé que son difíciles de escribir, muchos se creerán que simplemente se juntan conceptos y ya está, pero cuando, como es el caso, tiene tanto peso específico en la obra puede, como en el caso de los mensajes cifrados, entorpecer la lectura.

Por último, su desenlace no hace los honores a todo lo anterior, siendo un poco decepcionante, tanto por precipitado como inconexo. La resolución del misterio, la enjundia, era tan buena que a mis ojos no merecía eso.

Resumiendo, “El Factor sobrenatural” es una obra original y divertida, dirigida a una generación determinada. Permitiéndome la analogía con el mundo del cine podríamos considerarlo como un “Blockbuster” veraniego: comercial, vibrante y con su dosis de espectáculo; vale para pasar un rato genial, pero no para convertirse en algo más allá. Eso sí, para los tiempos de mediocridad que corren, ya es mucho.

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SUEÑOS Y SOMBRAS. C. Robert Cargill. 2014. Fantasia/Terror

Featured imageLo primero que hay que hacer es presentar a su autor ya que no es un escritor al uso. Y es que C. Robert Cargill –C. por Christopher-, entre otras, es un guionista cinematográfico que puede presumir de ser el autor de los guiones de la aplaudida franquicia de terror “Sinister”. Para empezar, no está mal ¿no?

Lo segundo, presentar a los personajes que habitan esta novela: hadas, enanos, náyades, genios, yokais, trolls, hechiceros y toda esa mitología faérica habitual en los cuentos. Por haber, hay hasta ángeles… ¿A qué esto, según quién, ya no está tan bien…?

¿Y si lo juntamos? ¿Y si juntásemos el mundo del terror con el mundo de la fantasía? El resultado sería esta “Sueños y sombras”.

Estoy seguro que a alguno le parecerá el concepto un poco abstracto así es que voy a recurrir a un ejemplo bastante reconocible: ¿recordáis cómo Guillermo DelToro desvirtuó la imagen que todos teníamos de las “Hadas de los Dientes” en su “Hellboy II”? Incluso continuó con la idea en la antología de historias cortas sobre el personaje “Casos más insólitos” en el relato “Ni para un diente” que escribió junto a Matthew Robbins.

Pero la referencia al personaje creado por Mignola y popularizado por el director mexicano no es gratuita ya que en esta “Sueños y sombras” no solo tendremos esa peculiar fauna sino conceptos más concretos relacionados igualmente con el folklore como es “La cacería salvaje” a la que Mignola junto a Duncan Fegredo le dio un protagonismo especial.

Pero dejémonos de referencias y vayamos al grano.

El libro está dividido en dos partes: una primera que nos cuenta los orígenes de los dos protagonistas de la historia, y una segunda donde veremos las consecuencias de la anterior.

Hasta que esta llegue, se nos presentará el Reino de Piedra Caliza, un paraje cercano a la ciudad de Austin donde vive una comunidad mágica, unos seres no tan dulces como los solemos conocer, al revés, crueles y en algunos casos sangrientos. Solo por saber qué son los “Gorros Rojos”, perversión de los populares enanos, ya vale la pena. El problema es que los protagonistas son dos niños, y esto, junto al ambiente “fabulero” puede echar para atrás a algunos. Por suerte, C. Robert Cargill endurece la historia con la primera aparición de esa “Cacería salvaje” que hace dar un salto a la historia del terreno de la fantasía al del terror.

Por otro lado, esta parte tiene una estructura particular ya que intercala en cada capítulo, partes de un libro que a modo de enciclopedia nos explica las particularidades de los diferentes seres mágicos del film. A alguno le puede romper el ritmo, pero me parece una aportación interesante, ilustrativa y hasta algo original.

Sin embargo, coincidiendo con el meridiano del libro, se llega a esa segunda parte donde nuestros protagonistas ya son adultos. En esta parte, o segundo libro como lo llama Cargill, el tono se embrutece y oscurece a partes iguales, volviéndose más sórdido y decadente, borrando de paso cualquier atisbo de duda que le quedase a alguien que pensase en la obra como algo juvenil. Y por si faltase algo, el ritmo se vuelve vertiginoso.

A pesar de tener más de 400 páginas, “Sueños y sombras” se lee como si de un cuento –nunca mejor dicho- se tratase. La parte final es trepidante, regalando al lector hasta su particular dosis de ‘fanservice’ con unos de esos pasajes épicos que tanto nos gustan. Acción, magia y buena literatura, ¡¿qué más quieres?!

Sin embargo, he dejado lo mejor para el final… Por debajo de toda la imaginería fantástica y de género, Cargill se resuelve como un hábil prestidigitador que jugando a amagar los sentimientos en todo momento, consigue finalmente emocionarnos. Y es que “Sueños y sombras” no es ni más ni menos que una fábula sobre la amistad. Las últimas páginas del libro se convierten en una oda a la lealtad y al amor desinteresado, y estoy seguro que a más de uno le caerá una lagrimilla.

Resumiendo, “Sueños y sombras” quizás no ha contado con la mejor de las publicidades y ni siquiera cuenta con una portada que resulte atractiva a los amantes del género, pero en su interior oculta un tesoro que recordaremos por muchos años, una historia para releer y servir de referencia. No deja con ganas de más… deja con ganas de MUCHO MÁS. De hecho el año pasado se publicó en EEUU su secuela. Me he puesto en contacto con la editorial española, y me han dicho que no la tienen contratada, pero que no lo descartan.

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MEMORIAS DE UN FRANCOTIRADOR EN STALINGRADO – Vasili Zaitsev – Ed. Critica

Featured imageSeguro que más de uno se preguntará que qué hace un libro bélico en un blog de reseñas de literatura y cine de género (terror y fantástico, aclaro). La respuesta es simple, creyendo de paso que satisfará a esos escépticos: porque las cosas que se cuentan en él a veces son tan tremebundas que dan más miedo que una película de terror.

Dicho esto hay que decir que esta “Memorias de un francotirador en Stalingrado” de Vasili Zaitsev es la obra que sirvió de inspiración para aquella fantástica “Enemigo a las puertas” de Jean-Jacques Annaud; con sus diferencias, como el propio libro se encarga de señalar en su prólogo, haciendo especial hincapié en el ataque al comunismo que se hacía en la película a diferencia de la defensa del régimen que se hace en esta obra.

Pero antes de analizar las peculiaridades del libro hay que aclarar que aunque el mismo, como el propio título indica, se presente como unas presuntas memorias, en ningún momento lo es, ya que son diferentes capítulos donde en cada uno de ellos su protagonista narra una aventura sucedida en la Segunda Guerra Mundial, no precisamente en Stalingrado.

A su vez hay que añadir que por mucho que su autor fuese un famoso francotirador, en realidad era un tipo culto que al comienzo de la guerra trabajó como contable, de ahí que si alguien tiene reservas respecto a la calidad literaria del mismo, puede ir quitándose de encima esos prejuicios. Zaitsev no es un literato que construye metáforas evocadoras casi poéticas, pero sí que tiene los suficientes recursos –y le sobran- para construirnos pasajes que nos sitúen en cada momento en la acción del texto.

A este respecto, aunque Zaitsev haga en muchas ocasiones propaganda comunista, tampoco se puede considerar una obra pro-belicista. Y es que como he dicho al principio, hay mucha atrocidad como para verle el lado bueno a la guerra. Es cierto que lo de “morir por la patria” es un lema recurrente, pero muchas veces se deduce más un sentimiento de resignación, de aceptar estar en aquel infierno, que de bravuconadas. Y es que conviene no olvidar que estos defendían su tierra…

En cuanto a la acción, que es lo que importa en estos casos, “Memorias de un francotirador en Stalingrado” es un gozo. El libro no da ningún tipo de respiro, resultando ágil y a pesar de lo que pueda parecer más abierto a otros menesteres que no sean los de disparar gracias a una mirilla. Por momentos hasta diría que, si no fuese por los muertos, podría pasar por un libro de aventuras.

Resumiendo, “Memorias de un francotirador en Stalingrado” es un libro entretenido, un buen desengrasante para cambiar de género pero no abandonar las emociones fuertes. Que tengo una componente real, hace que gane enteros.

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RIOS DE LONDRES – Ben Aaronavitch – 2012 – GB – Fantasía/Thriller

Featured imagePara alguien que espera algún día poder publicar una novela protagonizada por un agente de un organismo oficial que investiga crímenes sin explicación, amigo y compañero de un mago –magia todo sea dicho actual y urbana, nada de hechiceros con sombrero de pico-, encontrarse una novela como esta “Ríos de Londres” con unos protagonistas de corte y relaciones similares a las descritas resulta estimulante, por no decir imprescindible cuando su autor comparte tu mismo punto de vista sobre la fantasía.

Pero antes de hablar del libro en sí tengo que decir que tras acabar “Jonathan Strange y el Sr. Norrell” y su… si se puede decir así ‘spin-off’ “Las Damas de Grace Adieu” de Susanna Clarke me topé con un “vacío” que ningún libro lograba ocupar. Gracias a las ventajas de los libros electrónicos pude probar varios títulos, pero ninguno conseguía engancharme, ni el ‘tito’ King que normalmente me ‘encaja’ sí o sí. Nada hasta encontrarme este “Ríos de Londres”.

A priori la razón ya la he explicado al inicio: unos protagonistas atractivos y unos puntos en común en cuanto a propuesta y filosofía del mundo fantástico. Pero esto en definitiva es poco fundamento ya que al fin y a la postre se resume a los ingredientes. ¿Cuántas veces hemos visto estropearse una buena historia por seguir unos derroteros no tan afortunados? Vamos… ¿cuántas comidas con excelentes materias primas se han ido por el retrete por habérsele quemado al cocinero/a de turno?

Pues aquí no corremos ese riesgo, más que nada porque la narración de este Ben Aaronavitch, habitual del Universo “Doctor Who” –por si a alguien le interesa… – es tan fluida y sin complicaciones que hasta uno al principio se pregunta si no está leyendo un libro juvenil. Está claro que no porque existen algunas connotaciones sexuales que lo alejan de este ámbito, pero más de uno se llevará una sorpresa acostumbrado a narraciones espesas cuando se entra en el terreno de la magia.

Sin embargo que ello no nos lleve a creer que este Aaronavtich es un tipo que no sabe escribir, ni mucho menos. Sus descripciones son tan ricas como las de cualquier autor consagrado y en cuanto a lenguaje, nada que reprochar. Solo que es muy directo.

En cuanto a la cuota de fantasía, el autor británico también logra una nota muy alta. Nos sitúa en una Londres muy real y actual –una de mis pocas objeciones es que a veces se pasa con las direcciones de la City- pero la llena de fantasmas, duendes, vampiros, Sadakos (!!!) y demás fauna clásica de este tipo de historias.

Para unir toda esta imaginería, Aaronavtich se hace valer de una tramoya policiaca con un agente novato que pasa a ser aprendiz de un mago igualmente oficial del cuerpo, encargado de investigar los casos relacionados con el mundo paranormal. Así aprenderemos que existen normas y acuerdos entre el mundo real e irreal, y que el equilibrio es muy frágil. Uniendo los pequeños casos que van surgiendo tenemos una línea argumental que nos llevará a descubrir a esos ríos de Londres del título personificados en unos espíritus de la naturaleza muy humanos con sus diferentes peculiaridades, ofreciendo un folclore entre lo gótico tradicional y los pujantes seriales televisivos de intriga policiaca.

Todo ello mezclado con un sentido del humor ácido, desproporcionado y de los que se permiten hacer comentarios políticamente incorrectos sin importar el qué dirán con tal de arrancarte una carcajada. Y no por la barbaridad de la posible ocurrencia, sino porque a lo mejor es lo que tú estás pensando. En ello su autor invierte mucha referencia friki, acusando a la hipocresía del “buen rollismo”, al “gafapastismo” y “culturetas” en general.

Resumiendo, quizás no entre en mi TOP TEN de libros favoritos, pero sí que pasa a ser de los que más cariño les tengo. Dicen que su autor está trabajando en una secuela, y la verdad es que la espero con ganas. Este Peter Grant es uno de los personajes más divertidos que te puedes encontrar en el mundo de la fantasía contemporánea, un tipo sin pelos en la lengua, sin complicaciones pero a la vez humilde. Magia y tradición, puesta al día. Mucho mejor que Harry Dresden, desde mi punto de vista, y nada que ver con la crudeza y sordidez de “Constatine” cuando otros autores intentan hacer algo con la magia urbana.

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