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PREACHER – 1ª Temporada – 2016 – EEUU – Comedia fantástica de acción

preacher

La verdad es que la primera mitad del 2016 me llevó a pensar que estábamos antes la inminente eclosión de la ‘burbuja’ televisiva. Sin embargo con la entrada en el país de la HBO nos han llegado series de gran calidad que, sumadas a las que ya existían o a las que se han puestos las pilas, la verdad me obligan a reconocer que no solo estaba equivocado sino que además tengo que afirmar que este año ha tenido una de las mejores añadas posibles.

Y una de las culpables de este cambio casi radical la tiene esta “Preacher”, una serie original, divertida y de calidad que me ha sorprendido a pesar de conocer la reputación de la obra en la que está basada, un comic o novelas gráficas de Garth Ennis y Steve Dillon.

Dicho esto, lo primero que tengo que decir –o segundo tras ya dejar caer algunos calificativos…- es que a pesar de ser un… ¿decente? conocedor del ‘noveno arte’, no he tenido la oportunidad de leer la obra original de Ennis y Dillon por lo que si esperáis comparaciones, lo siento mucho pero esta no es vuestra mini-reseña.

Por medio de diez episodios –la segunda temporada ya renovada tendrá 13- vamos a ver pasar… atención… ángeles, demonios, vampiros, asesinos a sueldo, psicóticos y toda una fauna de ‘pueblerinos’ peculiares que ríete tú de cualquier serie de humor. Claro está, “Preacher” es una comedia pero yo no la circunscribía en este género ya que lo haría más en el fantástico o incluso el de la acción. En todo caso cabe recordar que el mismísimo Seth Rogen (“Kung Fu Panda”, “Malditos vecinos”, “The interview”, etc.) está al cargo de la producción y de incluso de la dirección en tres capítulos.

Sin dejar el humor, lo que destacaría de la serie más que su capacidad para hacernos reír, es la de sorprendernos situándose al nivel de otra de las sorpresas –nunca mejor dicho- de la temporada como ha sido “Dirk Gently, Agencia de Investigaciones Holísticas”. No hay episodio donde no nos asalte un par (o más) de WTF!

Vale, como decía, el que se haya leído la obra original no estará tan sorprendido, pero el espectador medio que solo busca entretenimiento, tiene asegurada la originalidad.

Pero más allá de la diversión, “Preacher”, como corresponde a un producto de la AMC, también garantiza calidad. Los efectos especiales son destacables y el apartado técnico/artístico se sitúa al lado de producciones con más nombre. Y ya que hablamos de nombres, no podemos dejar de mencionar a sus protagonistas, todas caras conocidas de la pequeña y gran pantalla, muchos de ellos habituales de productos frikis con los que alimentar ese espíritu fan que merece un producto de estas características.

En especial destacar a su protagonista Dominic Cooper que consigue quitarnos ese mal gusto dejado por “World of Warcraft” metiéndose en la piel de este predicador tan variopinto, tan particular como las sensaciones que provoca. No llega al nivel de genialidad de “El doble del diablo/The devil’s double”, pero no decepcionará.

Resumiendo; sin lugar a dudas una de las mejores series nuevas del 2016. Incluso diría entre el Top 3. Diversión, originalidad, calidad e imprevisibilidad. Eso sí, de género.

OH MY GHOSTESS (I) – Korea del sur – 2015 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16.

ohmyghostess01Tras dos decepciones absolutas –para mí, recalco- como fueron “You’re all surrounded” y “Mr. Baek” -una por desaprovechar uno de los mejores repartos y otra por… desaprovecharlo simplemente casi todo-, me tuve que encomendar a esa máxima de “A la tercera va la vencida” antes de abandonar la producción televisiva surkoreana que tan buenos ratos me había hecho pasar antaño y aceptar alguna oferta de sus países vecinos a los que abandoné por seguir a esta. Tan solo esperaba que, contrariamente a esa esperanza tras la que me parapetaba, no terminase cayendo víctima de ese otro tópico que decía “No hay dos sin tres”.

Empeñado y resistiéndome a creer que los K-Dramas habían terminado en convertirse en un producto insulso, poco espontáneo y atrapado por tópicos y clichés, tenía por delante una misión difícil ya que para esta “Ultima oportunidad” –al menos de momento…- la elección tenía que ser certera.

Los repartos “estrellas” habían dejado de funcionar así es que mi respuesta fue radical: importaría más el planteamiento que los reclamos. Y así, ante la gran oferta existente, me decidí por esta “Oh my ghostess” que si bien partía de una idea que recordaba en cierta forma al ya clásico romántico moderno “Ghost”, esperaba que la especial idiosincrasia surkoreana –esa misma que por otro lado hace fracasar últimamente sus propuestas- produjese el cada vez más difícil milagro de devolverme la fe en los seriales de esta procedencia.

¿Acerté? Veámoslo.

CAPÍTULO 1º: Personajes por doquier.

Na Bong-Sun es una joven ayudante de cocina en un próspero y moderno restaurante regentado por el aparentemente engreído y popular chef televisivo Kang Sun-Wu. De carácter tímido y personalidad sumisa, termina siempre metida en problemas. Shin Sun-Ae, por su lado, es una joven fantasma que se aburre debido a su triste condición, así no duda en poseer a otras mujeres para pasárselo bien con hombres. De tal guisa se ha ganado una mala fama entre sus compañeros fantasmas siendo encima perseguida por una chamán que intenta enseñarle buenos modales. Tras atraparla, logrará escapar yendo a parar en su huída con Bong-Sun, metiéndose en su cuerpo.

Pues no está mal para empezar. Quizás se nos presentan demasiados personajes de golpe, pero al menos, al contrario de las series que mencionaba al principio, aquí se va a dar importancia a los personajes secundarios, una de las claves que hicieron despegar a la producción de este origen. Por ejemplo, que cada uno de los cocineros esté bien definidos ya es un buen comienzo, a pesar de que nos recuerde a otras series en el pasado con ese escaparate de “flower boys” al frente, sin ir más lejos “The 1st shop coffee prince”.

Y ya que estamos con los cocineros… Es cierto que vivimos una época donde gracias a, entre otros, los “Talent Cooking Shows”, el mundo gastronómico está en plena efervescencia abarcando diferentes ámbitos de nuestra sociedad, y no solo de cara a la televisión, situación que hasta se encarga de señalar la propia serie en uno de sus diálogos; sin embargo, no es menos cierto que el país nos está dando cada año algún buen título sobre el tema como pudo ser “Pasta”, “Gourmet”, “Let’s eat”, etc. Esperemos que esta “Oh my ghostess” siga la tradición aunque de momento no se dé mucha importancia a los platos/recetas.

En cuanto a los “parecidos razonables” con “Ghost”, de momento, nada de nada. Aquí prima el humor frente al romanticismo, algo de lo que me congratulo. Al respecto de esto, grande Kim Seul-Gie representando a la típica jovencita pizpireta del país, algo que puede parecer fácil pero que contrariamente no lo es tanto, solo hay que ver a su compañera Park Bo-Yeong en un más aburrido papel de chica retraída. Esperemos que esta se anime y nos topemos con una pareja femenina antológica. Por otro lado no me gusta que cuando posea a alguien, se le borre la memoria. Suponiendo que esto pudiese pasar realmente, el supuesto fantasma disimularía, pero aquí para provocar las situaciones, optan por dejarse llevar.

Y para acabar, los detalles. El apartado musical todavía no ha hecho acto de aparición, pero sí el publicitario como podemos ver con la promoción de ese terminal telefónico de la compañía LG, el flamante G4. Y es que es curioso: cuando se quiere promocionar una cosa no importa ni la credibilidad: todo el reparto lleva un G4. Ni que los regalasen en la vida real… La prota no puede pagarse una habitación con ventanas, pero lleva un G4, sí señor.

CAPÍTULO 2º: Directo al blanco.

Shin Sun-Ae, dentro de Bong-Sun, decidirá seguir la corriente a sus compañeros provocando no pocos malentendidos. Por suerte, esto creen que la joven ha sufrido un golpe por lo que, aunque extrañados, continuarán sus vidas como si nada hubiese ocurrido. En el restaurante las cosas no irán muy boyantes ya que el altercado que tuvo Sun-Wu con la bloguera le ha reportado malas críticas apartando clientes a su establecimiento. Para remediarlo aceptará la oferta de su amiga, la productora televisiva Lee So-Hyung, para participar en un concurso televisivo. Todo irá viento en popa hasta que el ‘Sous chef’ Min-Su tenga un problema y no pueda auxiliar a Sun-Wu en el programa. Para subsanar el entuerto, Bong-Su deberá ocupar su lugar, resultando clave para la resolución del mismo.

Genial; firmaría para que todos los episodios fuesen tan redondos como este, aunque claro, ya sabemos que luego, según se vayan desarrollando los acontecimientos, las sensaciones van reduciéndose y enfriándose. Pero como esto todavía está por venir… ¡vivamos el momento!

Para empezar, el humor. Las situaciones son tópicas e incluso previsibles, pero oye, este es el tipo de comedia que no solo ha dado fama al país sino con el que un servidor se siente feliz. Como ya esperábamos Park Bo-Yeong se ha puesto al mismo nivel que su compañera de reparto y ya tenemos a dos de esas jovencitas que tanto nos pirran: encantadoras, con carácter y, claro está, guapísimas.

Pero no todos son risas; la parte final se introduce en los terrenos sentimentales, uniendo a los personajes con su pasado, y aunque las situaciones sean un tanto forzadas -¡qué casualidad que con 14 millones de habitantes que tiene Seúl siempre hayan coincidencias sorprendentes!- no dejan de ser conmovedoras.

Por último, destacar que aunque no en grandes dosis, el contenido gastronómico ha aumentado su peso específico. Ese arroz quemado con abadejo ha despertado mi interés, otro plato que puede resultar una buena opción para los amantes de la cocina de este país. ¡Qué siga la fiesta!

CAPÍTULO 3º: Cambio de registro.

Bong-Sun, tras recordar su pasado, intentará echar una mano a su padre con el restaurante. Su devoción será tal que cogerá del trabajo las sobras sin permiso para ayudar a su familia. El problema surgirá cuando sus compañeros se den cuenta de que en los últimos días han estado desapareciendo cosas. Cuando Sun-Wu los reúna para averiguar quién es el responsable de los pequeños hurtos, saltará la sorpresa ya que Min-Su se confesará culpable de parte de las desapariciones. Pronto el sous-chef y su jefe se enzarzarán en una amarga discusión que acabará con el primero despedido. Acobardada y sin saber qué decir, Bong-Sun saldrá en defensa de su compañero, pero al no confesar su culpabilidad, nada se podrá hacer. Sin embargo, su hermano, herido en su orgullo al creer que la joven está haciendo una obra de caridad, devolverá lo robado dándose cuenta Sun-Wu de quién era la responsable de todo. Por suerte, el entuerto se arreglará y Min-Su regresará a su puesto. Lo que no tendrá tan fácil solución será encontrar sitio para dormir cuando el casero de Bong-Sun la ponga de patitas en la calle…

Repito lo que dije al principio del análisis del capítulo anterior: genial; luego la serie se volverá –ojalá que no- una mierda, pero de momento va para serie antológica. Y que diga esto, cuando además el grueso del capítulo de hoy se centra en el melodrama… muy bueno tiene que ser encima cuando un servidor no es muy amigo de este (sub)género.

Para empezar, esos recuerdos y vinculación de Bong-Sun con su “padre” que son simplemente mágicos. No es original, pero la ternura y ‘entrañabilidad’ que atesora sirve para ablandar el corazón del más rudo. Incluso Kim Seul-Gi-I se descubre como una cantante bastante competente en esa interpretación musical algo gratuita, pero que gracias a sus habilidades queda más como un momento encantador que como un pegote.

Por el contrario, el embrollo con la mercancía “desviada” se resuelve de una manera en la que no se busca hacer sangre, y eso es de agradecer cuando el trasfondo no venía de ser cómico precisamente. ¿Qué no es realista? Pues vete a ver una película de Lars von Trier…

Y poco más. Sé que es no es mucho, pero lo breve si es bueno, dos veces bueno.

CAPÍTULO 4º: Tira y afloja.

La productora Lee llamará a Sun-Wu para perfilar los detalles del  programa de televisión, invitando a Bong-Sun de paso. Aunque al chef no le hace gracia la idea, no tendrá otro remedio. Una vez juntos, la jovencita descubrirá que su jefe siente algo por su amiga, y lo chantajeará para conseguir alojamiento en el mismo restaurante hasta que encuentre una casa nueva. Así, la relación entre ambos irá estrechándose. Una noche, tras coger una gripe Sun-Wu, Bong-Sun acudirá a su habitación para cuidarlo. El cocinero, alucinando a causa de la fiebre, la tomará por la productora Lee y le dará un beso. Ello provocará que el joven se cure y que Bong-Sun se entere de que su maldición ha terminado. Pero ahí no acabará la cosa ya que al descubrir que el joven es compatible con ella, si consigue que la desvirgue podrá por fin dejar de ser una fantasma. Lo malo del asunto no es tanto la negativa de Sun-Wu de acostarse con ella como la gripe que ahora ha cogido…

Otro episodio simpatiquísimo aunque la densidad argumental del mismo no sea muy destacable, es decir, pasar cosas, pasan pocas, pero bueno… mientras entretenga…

La verdad es que esta serie está haciéndose acreedora de las mejores sensaciones de aquellas comedias norteamericanas que se agruparon bajo el sello de “High Comedy”. Los protagonistas no son Katharine Hepburn ni Cary Grant, pero aguantan el tipo. Por ejemplo, Jo Jeong-Seok/Sun-Wu ejerce de clásico tipo serio resistente a los encantos de la protagonista, pero tiene la capacidad de sonreír, y eso es de agradecer ya que no es el típico “cara de palo” al que se corre el riesgo de interpretar que hemos visto ya tantas veces en este tipo de producciones y origen. De Park Bo-Yeong/Bong-Sun ya ni hablo porque como ya he dicho en otras ocasiones encarna a la perfección al estereotipo de chica pizpireta surkoreana.

Que no hayan personajes negativos también ayuda a crear un ambiente distendido y encantador, amén de un humor que por tópico siempre surte efecto. El intento de violación por parte de Bong-Sun a Sun-Wu cabía dentro de lo previsible, pero no por ello resulta menos gracioso.

Para acabar, espero que el desenlace no nos lleve por el camino del melodrama ya que se le haría un flaco favor a la serie. Miedo me da.

CAPÍTULO 5º: Adiós humor, hola melodrama.

Liberada de Sun-Ae, tras dos semanas ausente, Bong-Sun casi entrará en shock al recobrar la conciencia. Sun-Wu y sus compañeros del restaurante creerán que, a pesar de que les gustara más la otra versión de la jovencita, ha vuelto a la normalidad, y achacarán el cambio a un trastorno mental transitorio. Sin embargo su jefe irá más allá cuando incluso se preocupe por ella llevándola a un médico especialista. Este le diagnosticará un trastorno bipolar. Sun-Wu, responsabilizándose y con cierto temor de que vaya a peor, incluso le cederá el almacén del ático para que pueda acomodarse allí. Mientras, Sun-Ae descubre que ya no puede poseer a más gente, algo que le provocará un quebradero de cabeza cuando tenga que auxiliar a su padre accidentado. Su única salida, volver a poseer a Bong-Sun.

Tal y como barrunté en el anterior capítulo, con el fin de la “posesión” ha llegado el melodrama, aunque tampoco había que ser muy listo, claro. La cuestión es que a pesar del cambio de registro, “Oh my ghostess” sigue rozando el sobresaliente. ¡La cantidad de oportunidades que hay hoy para llegar al corazón!

Lo del accidente del padre de Sun-Ae podrá parecerle al más exigente un truco barato encima ya visto, pero los sentimientos de este cuando extraña a su hija ante la invitación de boda de una amiga o las dudas de Sun-Wu son tan creíbles como efectivas.

Y ya no es tanto su capacidad para conmover como para enganchar. Hoy incluso nos abren la puerta al misterio con esa nueva postura del agente Seong-Jae. Se nos había dejado caer que ocultaba algo, pero parecía increíble dada la bondad y carisma que mostraba hasta el momento. Hoy la cosa ha cambiado. Veremos si resulta creíble lo que nos cuentan, pero de momento ya tienen algo ganado: la interpretación de este Im Ju-Hwan ha demostrado que es capaz de ofrecernos dos caras. Excelente.

Y para acabar, el episodio es tan bueno que hay hasta sitio para devolver algo de protagonismo a la cocina. No mucho, pero lo suficiente para mostrarnos más detalles de su rica gastronomía y seguir incitando nuestra curiosidad.

5de5

THE VIRGIN PSYCHICS – Sion Sono – 2015 – Japón – Comedia fantástica

thevirginpsychicsReseña escrita por esta casa para el blog hermano “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/10/critica-virgin-psychics.html

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WHAT WE DO IN THE SHADOWS – Jemaine Clement y Taika Waititi – Nueva Zelanda – 2014 – Terror/Comedia

Featured imageHace mucho, pero mucho tiempo, en una galaxia tan cercana como que es en la que estamos viviendo, en los albores de internet, cuando los módems todavía cimbreaban una molesta y reconocible musiquilla para conectarse, existía una cosa que se llamaba “los canales IRC” donde la gente chateaba ante pantallas negras y letras de color verde fluorescente. Luego llegaría el html, y los foros se expandirían como setas. Allí nos reuníamos los fanáticos del cine asiático y de otros géneros, comenzando una relación que para muchos aún continúa.

Allí hablábamos de pelis, y los que más y los que menos, las comprábamos, según la recomendación de fulanito o futanito, a los visionarios que montaban las primeras, creerlo o no, tiendas on-line.

Luego llegarían los p2p, el emule, el torrent y finalmente las descargas directas. Todo lo anterior puede parecer antediluviano, pero eran épocas donde ante la falta de información -información que ahora tenemos a mares en la red mediante webs, blogs, etc..- teníamos que fiarnos de las opiniones de nuestras amistades. Y aquí es donde quería llegar: gracias a las redes sociales actualmente estamos viviendo paradójicamente una época tan cercana como aquella donde el criterio de la gente de la que de verdad nos fiamos, tiene más valor que el crítico mejor pagado del medio de comunicación más popular. Y así es cómo conocí esta “What we do in the shadows”, de la “mano” de un amigo que me aseguraba que era la mejor película de género que había visto en este 2014.

Pasaron las semanas –él la vio en la “Semana de cine de terror de Donostia” donde por cierto se llevó el Premio del Público- hasta que por fin estuvo a mi alcance.

Lo primero que tengo que decir es que, a pesar de la recomendación, nunca me he dejado llevar por las opiniones de terceros por mucho que los aprecie. Muchos amigos sabrán que no me caso con nadie –excepto cuando lo hice con mi mujer, jejejeje-, por lo que espero que nadie piense que me he dejado influenciar.

Lo segundo, adelantando conclusiones, es que sí, que puede que no sea la mejor película de terror del 2014 –más que nada porque terror, terror…- pero sí que la más divertida, “curiosamente” junto a otra de la misma nacionalidad como “Housebound”. Pero al grano.

“What we do in the shadows” se acoge a la corriente reinante en el género como es el “found footage” en su variante “Mockumentary”, es decir, falso documental. Así un grupo de cuatro vampiros accede a que un equipo los entreviste y ruede su día a día, eso sí, dejando muy clarito –y con ello las intenciones de la película- que van provistos de crucifijos, por si las moscas.

El grupo de vampiros no está compuesto por una unidad homogénea sino que cada uno representa a un tipo de vampiro que la tradición popular se ha encargado de traernos. De tal guisa tendremos al vampiro romántico, al brutal tipo Drácula rumano, el Nosferatu y otro inclasificable. Y claro está, con todas esas particularidades el hogar de estos no es el remanso de paz que esperamos surgiendo discusiones verdaderamente surrealistas con las que arrancarnos no pocas carcajadas.

Y esa es la clave de la película: el humor. “What we do in the shadows” no tiene un argumento definido; es una sucesión de gags con un hilo conductor tan tenue que es difícil de encontrar. He leído auténticos psicoanálisis de la película, pero yo creo que sus responsables lo único que intentaban era sacar punta al asunto, hacer algo gamberro pero a la vez elegante.

Así, sus responsables se encargan de sacar a la palestra todo lo que sabemos sobre los vampiros para colocarlos en situaciones cotidianas para que resulte chocante y divertido. Por ejemplo y para no destripar demasiado, los problemas de estos para entrar en los pubs a no ser que sean invitados, o los que se relacionan con sus siervos humanos. Un humor inteligente sin perder la perspectiva del más toon, apoyado muchas veces en una puesta en escena brillante con efectos especiales exagerados y no del todo desdeñables.

Referencias a otras películas, apariciones de otros monstruos característicos de la fauna del terror –genial ese “West Side Story” con… mejor me callo- y una Banda Sonora digna de Emir Kusturica son otros factores para no dejar de reír.

Para acabar, es cierto que su media hora final rebaja un tanto el número de carcajadas, pero tras la avalancha de su primera hora, cualquier cosa parece poco. Lo mismo en una ya buena comedia no se notaría tanto.

Resumiendo, “What we do in the shadows” es quizás la película más divertida del 2014 y de seguro que la mejor comedia de terror del año. Salvaje pero brillante, gamberra pero con clase. Inteligencia al servicio del surrealismo.

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ZOMBEAVERS – Jordan Rubin – 2014 – EEUU – Comedia de terror

Featured imageComo un tipo que se ha criado a montacaballo entre los 70 y los 80 con Jim Henson, sus producciones y sus criaturas formando mi psique, no es extraño que disfrute como un niño –nunca mejor dicho- con cualquier cosa que parezca un calcetín con ojos. Por eso me cae tan bien Peter Jackson, porque es de los míos. Con “Meet the feebles” y con 17 o 18 años que tendría cuando la vi, imaginaros lo que sentí viendo aquella marionetas fornicar e incluso matar. Y qué decir de ese mono-rata de “Tu madre se ha comido a mi perro”…

Por otro lado en los últimos años estamos asistiendo al nacimiento de un tipo de comedia gamberra con fundamentos en el cine del terror que también nos recuerda mucho al cine de los 80. Es cierto que no de la misma manera, pero con ingredientes e incluso reminiscencias de aquellas. Por ejemplo, solo hay que ver como “Piraña 3D”, uno de los títulos señeros de este nuevo… ¿estilo? no viene a otra cosa que a resucitar una franquicia clásica.

Pues bien, en esta “Zombeavers” confluyen estas tendencias: los muñecos de trapo y la comedia gamberra.

Para empezar, el film no puede ser más ochentero. Bueno, ochentero, noventero y de ahora mismo, porque ¿quién no se encuentra todavía eso de unos “niños” de ciudad que se van a la casa del lago? Pues eso. Encima, el tópico es más sangrante ya que en el grupo siempre tiene que haber un o una imbécil. Aquí lo hay y multiplicado por dos cuando a la fiesta se incorporan los chicos.

Luego, claro está, no pueden faltar las escenas de sexo. Venga… ¡alegría!

Y ya está. Ya os he contado el argumento de la película. Ni os riais ni os enfadéis. Es así, no hay más.

Luego, tras la primera media hora comenzarán las correrías de los protagonistas para librarse de los castores y sanseacabó. En todo caso, ¿no es lo que uno espera en este tipo de películas? ¿Esperabais personajes con trasfondos psicóticos torturados por su pasado y bla, bla, bla…? ¿No, verdad? Pues eso. Como mucho un lío de faldas y ya está. Es más, una de las recriminaciones que le tengo que hacer a la película, mesurando sus limitaciones y sabiendo a qué me enfrento, es que tiene hasta demasiado rollo en esa media hora, ya que la “diversión” empieza demasiado tarde.

Pero dejémonos de cosas superfluas y vayamos con los dos aspectos importantes en una producción como esta: los FX y el humor.

Los FX son ochenteros totales. Desde esos castores arcaicos, sin más movimiento que el tembleque de izquierda a derecha y en muchos casos guante de algún anónimo, a otros que buscan igualmente traernos añoranzas de otra época por primitivos. Lo malo es que también los hay que dan vergüenza ajena. Sí, puedo ser demasiado exigente para el tipo de película que es –recordar que la Universal está detrás en todo caso…- pero hay cosas que no se pueden permitir ni parapetándote en estar haciendo algo cutre aposta…

¿Qué te cuesta echar algo de colorante rojo en el agua para imitar sangre? El coloreado digital no llega al nivel de aficionado. Lo mismo que cuando los castores dan un salto… por favor… Y es que da más rabia cuando hay otros como las transformaciones de las personas –una genialidad que ocultaban- que tienen hasta su gracia. Por no decir el haber puesto a un muñeco de ventrílocuo como personaje y hacerlo pasar por humano. Hablo de ese tal Buck… Dios, da más miedo que los propios castores.

Fuera de bromas, vayamos precisamente con su humor. Hay pasajes graciosos, ingeniosos y que te harán reír. De hecho, yo solté más de una carcajada, pero podría estar mejor más que nada porque le faltan gags. Y para ser una comedia gamberra, le falta también eso, tropelías y apuntes políticamente incorrectos. No hace falta mal gusto, solo ese oportunismo salvaje y a veces irónico de estas producciones.

Resumiendo, “Zombeavers” es una comedia de terror gamberra con bichos con claras intenciones de hacer reír haciendo el bruto. De este tipo de películas quizás no sea la mejor, pero para el que sepa que va a ver, cumple de sobras con su objetivo. Eso sí, yo creo que “Chihuanhas” (Chihuahuas + Pirañas) será mejor…

http://www.chihuanhas.com/

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ABC OF DEATH 2 – Varios – 2014 – Terror/Comedia negra

Featured imageBueno, pues le llegó el turno a una de esas películas que despiertan el mismo interés que un semáforo en ámbar en una rotonda. Es decir, nada. La primera parte dejó más sinsabores que satisfacciones, tanto que sus responsables enseguida esgrimieron excusas de falta de presupuesto y producción precipitada para justificarse, pero en muchas historias se veía claramente el cártel de “Coge el dinero y corre”. ¿Pasaría lo mismo con esta?

Lo primero que hay que decir es que aquí hemos visto reducido el número de nombres importantes, algo que parece no importar mucho vistos los resultados. Lo segundo, que se ha reducido un tanto el mal gusto –y no solo de boca- que contenía aquella. Pero más que sintetizar la película, dada su singularidad, voy a diseccionar uno por uno sus segmentos; brevemente para no aburrir, pero individualmente para ser más justo.

A: Un buen arranque. Lo que parece un tramo de una película de acción se convierte en algo verdaderamente de género. Divertidísima.

B: El tejón mutante. Divertida y con mala leche. Bien sin más. Le falta “algo”.

C: Historia vista mil veces de culpables/inocentes. Lo mejor, los FX.

D: Surrealista, inquietante y un tanto repelente. Animación mediante figuras realizadas con ceras muy viscosas no apta para todos los estómagos.

E: ¿Qué pinta esto aquí? Humor negro entre náufragos algo previsible. Buena realización, pero un tanto fuera de sitio.

F: Otro sketch fuera de lugar. Es muy bueno, pero con más mensaje que efectismo. Reflexión sobre las relaciones israelís/árabes mediante una fábula sentimental.

G: La pareja de los abuelos de los “Teleñecos” meets el surrealismo de “Muchachada nui”, pero sin el humor de estos y con elementos de género metidos con calzador para que encaje en la película.

H: Animación mediante trazos con una historia muy endeble, innecesaria y reiterativa. Menos mal que es corta.

I: De los poquitos “nombres” de la película. El filipino Erik Matti nos trae un corto de una familia que espera heredar de una matriarca dura de pelar. Divertido aunque deja con ganas de más.

J: Lo que parece un panfleto gay en contra de la religión se convierte en uno de los mejores segmentos de la colección gracias a recurrir a ese género fantástico que muchos de los colegas realizadores del conjunto olvidan.

K: Contrariamente este sketch empieza bien para terminar mal. Una idea fantástica –en el doble sentido de la palabra- acaba mal por recurrir al surrealismo menos justificable.

L: No entiendo qué pinta este episodio aquí si no es para justificar un origen más exótico de lo normal, Nigeria. Sí, mucho sabor ochentero, pero es que es deficiente en todos los aspectos. Venganza tribal por medio de un ¿monstruo? racial. Bufff…

M: Un zombie y un final que debería ser sorprendente y cómico, bajo una constante cámara lenta se convierte en algo pretencioso. Aburrido.

N: Encuentro en Halloween. Previsible y sin garra. Como otros tantos segmentos, mostrar una o dos muertes no justifica su presencia aquí.

O: Juicio a una viva en una sociedad zombie. Original pero soso.

P: El peor sketch de todos. Un WTF en toda regla. Un “Coge el dinero y corre” vergonzoso. De ser yo el responsable no lo hubiese añadido.

Q: Una prueba de inteligencia con un objetivo previsible. Con el factor sorpresa eliminado se hace largo. Y eso que dura dos minutos…

R: Elegante Ruleta Rusa a la que le falta un buen remate. Eso, y que lo de pertenecer al género se lo pasan por el forro.

S: De lo mejorcito del conjunto. Un “tecno-slasher” condensado en pocos minutos con final sorprendente. Violento pero efectivo.

T: Si estuviésemos en los noventa tendría gracia. Ahora, no. La venganza de una modelo de la que quieren abusar.

U: Vincenzo Natali nos trae una parábola sobre el futuro de nuestra sociedad y los estándares de belleza. Aunque no es nada nuevo –sobre todo es previsible- se nota que hay alguien con medios detrás.

V: A un macarra le sale el tiro por la culata cuando intenta jorobar a su amigo mientras este habla mediante una video llamada con su novia. Sketch violento casi pornográfico que te deja indiferente y con la pregunta de: ¿a santo de qué?

W: Otro de los cortos estrella. Un estupendo homenaje con mucha pasión friki y mala leche a los “Master del Universo” y demás producciones de sci-fi setenteras. Se hace hasta corto.

X: Un xilofón como protagonista. Previsible no, lo siguiente. Haría falta algo más para aparecer aquí, imaginación por lo menos.

Y: Surrealismo japonés a merced de una reflexión sobre la rebeldía juvenil. Me esperaba algo más de un tipo tan veterano como Soichi Umezawa que por momentos roza la chabacanería.

Z: Una mujer embarazada espera a su marido 13 años comiendo solo guisantes y algún que otro… conejo. Buen cierre con una historia que podría haber firmado Cronenberg. Eso sí, un poco… indigesto.

Y nada más, en líneas generales mejora a su primera parte, pero tampoco mucho. No resulta tan vulgar y hay menos cortos “aficionados” a pesar de contar, como he dicho, con menos “nombres”, pero aquí peca de que muchas historias no encajan con el espíritu de film de terror.

En todo caso, a mí no me vuelven a pillar en el caso de una tercera entrega. Para perder dos horas y media –tres horas si cuento el tiempo invertido escribiendo esto- las puedo gastar en leer un buen cuento de Poe o Lovecraft.

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EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ – Jonas Jonasson – 2009 – Humor/Histórico

Soy un ignorante, lo sé. Me gustaría saber de muchas cosas y no sé de nada. Por ejemplo, me enteré de la existencia de este libro no porque se hubiese convertido en un fenómeno editorial en todo el mundo sino porque su adaptación como película se abría paso en todas las taquillas internacionales, algunas de las cuales –me permito la publicidad- analizo en mi Web.

De hecho, fijaros si mi ya no ignorancia sino estupidez llega a tal extremo que mi decisión de leerla no fue inducida por ese éxito que denotaba una buena recepción por parte de los lectores sino una vaga opinión de un fulano que oí un día en la radio que aseguraba haberse reído mucho leyéndola. ¿Reírse mucho? ¿Con un libro? Eso no me había pasado a mí desde alguna obra de Mihura.

Sentí hasta envidia y, saciado/harto como estaba de tanta novela de terror, decidí finalmente darle una oportunidad para en cierta forma “desengrasar” y ver si en mi persona surgía el mismo efecto. Al menos, dentro de esa mi estupidez, no cometí el error de ver primero la película y luego leerme el libro… Y la verdad es que me ha encantado. “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” es una comedia disparatada, una de esas historias con personajes delirantes, poco creíbles, pero tan encantadores que es difícil no cogerles cariño.

Es cierto que, como muchos ya sabrán dada la popularidad de la obra, no deja de ser un Forrest Gump ampliado a medio mundo y al siglo XX, es decir, una crónica de los conflictos que afectaron al planeta a lo largo de 90 años, pero como toca tantos palos y lugares es imposible tacharlo como propaganda política ya que encima su protagonista solo profesa una religión e ideología: la del aguardiente.

Del capitalismo al comunismo, de la escalada militar al pacifismo, de las guerras civiles a las mundiales, pasando por Suecia, España, Irán, China, EEUU, Rusia, Corea del norte, Francia, Yibuti, Indonesia, etc. etc… ¿Y qué decir de los personajes históricos? Franco, DeGaulle, Truman, Mao, Kim Il-Sung, Stalin… pffff… docenas y docenas a cual más caricaturizado.

Y es que por encima de ese resumen histórico tan divertido, la novela es eso, un entretenimiento sano con el que reírse de todos y de nadie y, sobre todo, sin sufrir por el devenir del protagonista. A este respecto su autor Jonas Jonasson se expresa con un lenguaje accesible y hasta peculiar, con más narración que diálogos, imprimiendo a la historia un ritmo necesariamente trepidante sin que por ello se deje nada en el tintero. Al jugar encima con dos líneas temporales, impide que uno llegue a atravesársele alguna “historieta” del protagonista, siempre recurriendo a la línea del “presente” donde deja volar las ocurrencias más cómicas e imprevisibles.

La declaración de los protagonistas ante el fiscal para esclarecer dos asesinatos o la destrucción de Vladivostok, pasan ya a formar parte de mis pasajes favoritos.

Resumiendo, “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” es un libro que por mucho que haga reír guarda un mensaje más allá que mostrar la propia estupidez humana a lo largo del tiempo y del espacio: el de ser optimista ante los avatares que te presenta la vida.

P.D.: Sin querer llamar imbécil a nadie, el libro se disfruta más si se tienen unas pocas nociones de historia universal para poder reconocer mejor a los personajes que en ella deambulan.