Archivo de la categoría: Thriller

THE WAILING / EL EXTRAÑO – Na Hong-Jin – Corea del Sur – 2016 – Thriller/Terror

wailingReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

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4de5   /    5de5

HAEMOO (NIEBLA) – Sim Seong-Bo – 2014 – Korea del Sur – Thriller/Drama

NieblaReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

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5de5

MR. MERCEDES – Stephen King – 2014 – EEUU – Libro – Thriller

Featured imageAlgunos dirán que Stephen King se está haciendo viejo, y la verdad es que tienen toda la razón: que me digan a mí quién puede parar el tiempo. Con esas aseveraciones uno no tiene miedo a errar. Sin embargo, otra cuestión es si esta afirmación se une o vincula a la sensación de que King ya no es el de antes o para demostrar una pérdida de facultades. Ahí tengo que levantar mi voz para ya no llevar la contraria –no soy nadie como para contradecir a otra persona que puede tener un mejor criterio que yo- sino para dar mi versión del asunto. Yo diría más bien que Stephen King se aburre.

Y por qué todo este rollo, sencillo: porque “Mr. Mercedes” es una obra bastante peculiar que a lo mejor no responde a las expectativas del King clásico.

Para empezar, “Mr. Mercedes” es un thriller policiaco en toda regla, de ahí que diga lo del King clásico. Es cierto que un autor tan prolífico como el de Maine nos ha dado otras obras policiacas del mismo nivel y tono, pero es el autor de terror al que la mayoría conoce.

No obstante, la novela esconde otras pautas que son las que me llevan a decir que King comienza a aburrirse. Por ejemplo, que sin querer decir que le falta originalidad, sí que es cierto que en algunos de sus últimos trabajos se nota un “dejarse llevar” por los traumas que arrastra la propia sociedad norteamericana. Aquí nos encontramos con un psicópata, pero también con un terrorista que “piensa” a lo grande. No sale a relucir la palabra árabe, ni siquiera algo parecido a ideología extremista, pero las resonancias, el miedo al atentado, están ahí.

Otra de esas claves para mí esclarecedoras es el ácido sentido del humor que ha incorporado King. ¿Cómo? ¿King haciendo gala de sentido del humor? Pues sí. No es que nos vayamos a partir de risa, pero este suma algunos chistes y chascarrillos –p.e. el villano vive en Elm Street- que resultan simpáticos. Es cierto que es un truco viejo para que conectemos con los personajes, pero creo que todos estaremos de acuerdo que no es normal en un autor que se ha hecho famoso gracias a personajes atormentados.

Dejando de lado dos personajes tan brillantes y divertidos como Jerome con su cuota de “auto-racismo” o Holly, esa adolescente cuarentona, aquí hasta llegaremos a sentir simpatía por el villano de la historia, un desgraciado que disfruta acabando con la vida de los demás por considerarlo como parte de un juego; y es esta frivolidad la que junto a lo dicho del carácter por momentos desenfadado de la novela, las que pueden no llegar a cuajar en todos los seguidores de su autor.

Por otro lado, nos encontraremos con algunas pautas de King como su obsesión por los coches como transmisión de muerte o la capacidad de superación de personajes claramente perdedores. Incluso por mucho que sea una obra “terrenal”, con los pies en el suelo sin elementos sobrenaturales, nos regala un par de encuentros con un fantasma; es cierto que deja claro que son invenciones de la mente enferma del antagonista, pero King no puede evitar ser quién es. La cuestión es si esto es suficiente.

Lo mejor, además de los dos “ayudantes” del protagonista, el último cuarto de la novela que se lee en un suspiro. Resultará imposible dejarlo hasta su conclusión.

Resumiendo, “Mr. Mercedes” es una puesta al día de la clásica novela negra detectivesca, menos oscura y comprometida pero más comercial, dígase ligera. No pasará a formar parte de la antología de King, pero será muy difícil no cogerles cariño a sus protagonistas. Ahora a esperar su adaptación a la pequeña pantalla de la mano de Jack Bender (“La cúpula”, “Perdidos”, “The last ship”, ect.). Y es que estaba claro que iba a ser “carne de adaptación”.

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LAST SHIFT – Anthony DiBlasi – EEUU – 2014 – Terror

Featured imageDe poco me sirve a mí que una película contenga en su carátula una frase del tipo “Obra maestra” como aquí si no viene avalada por otras opiniones que creo más sinceras, con más criterio o libres de algún tipo de vinculación. Hace poco me veía “Invoked” con un atractivo “Creepiest movie of 2015” y aquello era la mierda más grande que te puedes encontrar.

Sin embargo, “Last Shift” a colación de lo que decía en el arranque sí que venía avalada por críticas de gente “de confianza” que la colocaban sin ningún lugar a dudas entre lo mejor del año, e incluso algunos iban más allá situándola como una de las mejores producciones dentro del thriller sobrenatural. Es cierto que habían otros que no apuntaban tan alto, pero pocos, por no decir ninguno, los que la calificaban como una producción mediocre, mucho menos mala.

Pero si estáis aquí no es para conocer la opinión de terceros sino la de un servidor. Criterio no tengo tanto como algunos de mis amigos, compañeros de blogs y conocidos del mundillo, pero a pasión no me gana nadie, así es que dejemos correr las palabras…

Lo primero que tengo que hacer es puntualizar eso del thriller sobrenatural, término que puede llevar a engaño a más de uno. Es cierto que aquí la protagonista es una agente de la ley, la película transcurre en una comisaría y el eje sobre el que gira es un antiguo caso de una secta, pero como película que nadie se confunda: es un film de terror formal y ortodoxo con sus sustos, fantasmas y efectos de maquillaje cruentos y efectistas.

Dicho esto, lo segundo que convendría aclarar es que tampoco estamos ante una super-producción. “Last shift” es una película pequeña, con pocos personajes, ambientación minimalista y referencias que nos asaltarán en todo su metraje, pero es el conjunto el que logra que todo funcione. O al menos a mí, y a esos cuantos admiradores del film.

Su director Anthony DiBlasi, realizador al que habíamos visto ya en un par de ocasiones al frente de dos producciones no muy destacables precisamente como “Cassadaga” y “Dread”, como también guionista coloca a una guapa –imposible no hacer comparaciones con Priyanka Chopra- oficial de policía en su primer día de trabajo. Su misión, aparentemente fácil, la de custodiar una comisaria desmantelada a la espera de que llegue la brigada de limpieza. Sola, pronto comenzará a tener problemas con algunos sonidos que surgen de la nada, acompañados por unas llamadas de auxilio de una joven a la que unos hombres tienen secuestrada. La realidad comenzará a mezclarse con apariciones fantasmales, y el presente con el pasado, vinculado al caso por el que murió su padre, agente de la misma comisaria.

Pues bien, mezclando esas referencias de las que hablaba unos párrafos más arriba de sectas con mesías satánicos estilo Charles Mason y conjugándolas con representaciones de films de la última ola como “Los extraños”, elementos demoniacos y juegos psicológicos, sus responsables consiguen ir de menos a más –algo que parecía olvidado en el género ya que últimamente las producciones suelen llevar el curso contrario- tanto en cuanto a ritmo como en elementos sobrenaturales.

Siguiendo con lo de las referencias muchos se apoyan en “Asalto a la comisaría del Distrito 13” para componer un cuadro visual por el entorno y la amenaza; sin embargo un modesto servidor más que al maestro Carpenter –sí, la música también ayuda- ve en esta película un giro hacia otro maestro del horror como es Clive Baker. De hecho, tampoco es extraño viendo como DiBlasi adaptó en “Dread” uno de sus relatos cortos. Esa atmósfera insana, al borde de la locura, con figuraciones e incluso alusiones al infierno, si bien no son patrimonio del escritor británico, no deja de tener sus coincidencias.

En todo caso, y dejándonos –o no- de guiños y espejismos, hay una cosa en la que el film destaca sobre la media: en “Last shift” no hay sonidos elevados de volumen para ayudar a sobresaltar al personal; los sustos tiene su razón de ser por ser inesperados. Puede parecer una perogrullada, pero no lo es. Suficientes bodrios llevamos a la espalda como para saberlo. Pero ya no es tanto el ‘qué’ sino el ‘cómo’, es decir, su realizador parece haber “madurado” cinematográficamente y nos muestra una serie de planos y movimientos de cámara estudiados para que el efecto buscado no sea el clásico de presentar únicamente la sorpresa. A este respecto y con algo de malicia me pregunto si DiBlasi no se vería “It follows” antes de empezar con la realización de esta.

Para acabar, destacar la buena interpretación de la estrella absoluta de la película como es Juliana Harkavy, los correctos y siniestros efectos de maquillaje, y también los sonoros ya que recomiendo encarecidamente ver el film o bien, si se tiene la suerte y posibilidad, en una sala de cine, o en casa con un buen sistema de sonido, 5.1 a ser posible. A mí en un par de ocasiones se me llegó a erizar el vello púbico del escroto. Con eso lo digo todo.

Resumiendo, “Last Shift” es una de esas películas pequeñas que sin mucho ruido transmite más que otras producciones con más presupuesto o nombres detrás de ella. Aunque uno vea muchas referencias e incluso clichés, el conjunto resulta fresco, pero a la vez claustrofóbico, lúgubre e insano, como debe ser todo buen film de terror. Uno de los mejores títulos del género del 2015.

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PIZZA – Akshay Akkineni – India – 2014 – Terror/Thriller

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THE GREAT HYPNOTIST – Leste Chen – China – 2014 – Thriller/Drama/Terror

Featured imageNunca una película había correspondido tanto en sensaciones a lo que representa. Por un lado hipnotiza, te absorbe como pocas, y por otro lado te pone la cabeza del revés como si en realidad hubieses estado asistiendo a una sesión con un psiquiatra. Así es “The Great Hypnotist”.

En 2005 Leste Chen debutaba en el campo de la dirección con la reivindicable “The heirloom/La herencia”, film que pudo verse en la edición del Festival de Sitges del año siguiente y que más tarde sería editado en nuestro idioma. Chen cogía un tema tan típico en el género del terror como el de las casas encantadas y lo revestía de una identidad autóctona uniéndolo a esa truculenta tradición principalmente china que dice que el que posea un feto de un nonato tendrá suerte en la vida. En aquella época Chen ya manejaba a la perfección la “puesta en escena” no solo aprovechándose de un escenario idóneo sino colocando la cámara en disposiciones fuera de lo habitual ofreciendo angulares y planos más exigentes. Sin embargo, a pesar del buen sabor de boca dejada por aquella, Chen se apartó del género del terror para acoger varias comedias románticas y melodramas con las que abrirse camino en la industria de su país.

Han tenido que pasar casi diez años para que este regrese ya no al género del terror, sino simplemente a una película “de género”. Y es que aunque la película esté por momentos en sintonía con el terror más cinematográfico, no es más que un thriller. Intenso, eso sí. Paradójicamente y si me lo permitís, corre el camino opuesto a las producciones surkoreanas: estos hacen cine de terror y les da como resultado thrillers, y aquí parte de un thriller, y casi les queda un film de terror. Casi. La diferencia, ese ‘casi’, es que Chen demuestra lo mucho que ha aprendido estos últimos años consiguiendo meter en todo el conjunto la emotividad de esos melodramas para, por si faltase algo, rematar al espectador en su asiento. Pero por pasos.

“The great hypnotist” empieza directa y mostrando sus cartas. Es cierto que estas ‘cartas’ están en cierta forma trucadas porque se ve que esconden un secreto, pero lo hace tan a cara descubierta que aun sabiendo que amaga algo ya estás en alerta. Y con esto lo primero que consigue es tener en tensión al espectador y que a este no se le escape ninguna de las pistas que va paulatinamente soltando para lo que vendrá después.

Luego uno entra en el terreno de la ficción con esa asimilación de “El sexto sentido” que logra que nos aproximemos el género del terror. Pero solo eso, aproximarnos. En ese momento la película gira más hacia el drama psicológico con guiños al cine de los hermanos Pang hasta que… Y hasta aquí puedo contar. Lo siento, pero ya sabéis que no me gusta destripar las películas, y en este caso aventurarse más allá es ya desvelar toda su enjundia. Solo diré que os preparéis, que viene tormenta… nunca mejor dicho.

Pero como ya sabéis que no soy muy perezoso, os hablaré de otros matices que sin reventar sus sorpresas, os animen a visionarla sí o sí.

Para empezar, esa puesta en escena que ya había destacado de Chen. Aquí vuelve a ofrecernos planos que no se limitan a la cuadratura del cuadrado exigiéndose capturas más cuidadas. Esto junto a una fotografía rica en filtros, detalles como infografías que más que buscar un efectismo de grandes dispendios tecnológicos se esmeran en adornar la historia con una significación –los pétalos, cenizas, gotas, etc.- o esos decorados llenos de líneas geométricas que harían las delicias de Argento o Kubrick, son otros elementos que terminan por confeccionar el envoltorio perfecto para una historia que por otra parte merecía este boato. Por ponerle un ‘pero’, quizás el apartado musical sea el que más flaquee ya que parece estar más interesado en ‘vender’ temas musicales cantados que en acompañar con eficacia las imágenes que le sirven de escaparate.

Aunque claro, bien pensado… tampoco lo necesitaba. Y esta es otra de las claves del film que sí se puede desvelar: será un film de terror, un thriller o lo que quieras, pero que una producción que busca un tipo de espectador específico ajeno en la mayoría de los casos a una emotividad simplona, consiga arrancarte incluso si me apuras, alguna lagrimilla, es todo un logro. Chen, sin grandes artificios y solo apelando a la proximidad –algo a lo que también recurrió en “La herencia”-, consigue que su mensaje llegue pronto y claro más que al corazón al alma, situación que junto a ese ‘cuerpo’ que destacábamos en el anterior párrafo, termina por convocar un producto con entidad propia: cuerpo y alma.

Y no podía acabar sin hablar de Karen Mok. Con Mok me pasa como con Maribel Verdú. Hace pocos días murió el gran Vicente Aranda, y con su “Amantes” y Maribel Verdú tuve lo que se puede definir como un “despertar sexual”. Para otras generaciones fueron Sylvia Kristel, Kim Bassinger o cualquier actriz que sorprendiese a los, por aquellos tiempos, adolescentes de turno con toda la belleza que esconde el cuerpo humano.

Karen Mok no es que se haya prodigado precisamente en las Cat. III de su país, calificación utilizada en su tierra para aquellas películas para mayores de 18 años, pero sí que coincidiendo en generación, representaba a esa jovencita que todos queríamos como novia. Su papel en “Fallen Angels”, uno de los primeros títulos que nos llegaron del nuevo cine de Hong Kong en 1995 –cuatro años después de la de Aranda- gracias a la popularidad de su director Wong Kar-Wai, no podía ser más sugerente, y al año siguiente con “Viva Erotica” conseguía lo imposible: que Shu Qi no la eclipsara. Muchos nos acordamos de la escena de la toalla, de los saltitos con la camiseta… en fin.

Y al igual que Verdú, esta parece que ha ido ganando con los años. Cuánto más mayor se hace, más guapa está. ¿O será que nosotros la vemos con otros ojos? De todas maneras, aquí no estoy para alabar su belleza sino su talento interpretativo. En “The great hypnotist” se necesitaba una mujer con carácter de ‘femme fatale’ y tierna a la vez, y Mok ha sabido no solo acoger a su personaje con naturalidad sino brillar por encima del que parecía protagonista absoluto como es su compañero de reparto.

Resumiendo, “The Great Hypnotist” es una brillante película de suspense, un ejemplo de cómo aún se pueden hacer historias originales con esa elegante atracción de los clásicos. Si Hitchcock estuviese vivo estoy seguro que aplaudiría a rabiar a este Leste Chen. Uno de los mejores títulos del 2014. Cuerpo y alma.

Xu Ruining, un notable psiquiatra especializado en hipnosis terapéutica acepta hacerle el favor a una antigua maestra suya de tratar a una paciente a la que otros colegas de profesión no consiguen solucionar sus problemas psicológicos. Y es que esta, la fría y aparentemente inmutable Ren Xiaoyan, dice ver fantasmas…
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DEMONIC – Will Canon – 2015 – EEUU – Terror

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THE WORLD OF KANAKO – Tetsuya Nakashima – Japón – 2014 – Thriller

Featured image“Tokyo Tribe” y esta “The world of Kanako” eran las dos películas más esperadas por un servidor del 2014 provenientes de Japón, y ambas ‘casualmente’ a causa de los antecedentes –si se pueden llamar así- de sus directores.

Tras “Why don’t you play in hell?” todos queríamos saber si Sion Sono mantendría el nivel en “Tokyo Tribe”. Mi respuesta en su correspondiente reseña. Con Tetsuya Nakashima pasó un tanto por el estilo tras su “Confessions” con la diferencia que, personalmente, me gusta más la trayectoria de este que la de Sono.

La expectación creció tras su pase en el Festival de Sitges donde, salvo alguna voz discordante, los aplausos fueron casi unánimes. Incluso Koji Yakusho se alzó con el galardón en el citado certamen a “Mejor Actor”, premio que se suma a los de “Mejor actriz debutante” a Nana Komatsu en los Premios de la Academia Japonesa o el de “Mejor guión” en el Festival Fantástico de Austin.

Pero más allá de premios, están las sensaciones de cada uno, así es que vayamos con el film en cuestión.

Lo primero que hay que decir es que este está basado en el best-seller “Hateshinaki Kawaki” de Akio Fukamachi, publicado en el 2004 y varias veces tentado de ser llevado a la gran pantalla. Sin embargo, según se dice su visceralidad echó atrás a más de uno. Pero Nakashima no es de los que se amedrentan, como se ha podido ver en algunas de sus anteriores obras; lo mismo le da “ajusticiar” a unos adolescentes que tratar con aparente frivolidad los malos tratos a las mujeres. Con la premisa de esta película como es –no creo que le reviente a nadie el film ya que es de dominio público- la vida “secreta” de una adolescente, casi todos podíamos esperarnos cualquier cosa de este transgresor realizador.

Por puesta en escena “The world of Kanako” tiene muchas semejanzas con “Memorias de Matsuko”, pero como no creo que todo el mundo la haya visto –sacrilegio por otro lado- lo resumiré en unas cuantas claves: montaje frenético, abuso de primeros planos, flashbacks, sobreimpresiones, animaciones, música ‘anacrónica’… recapitulando, una puesta en escena nada formal que busca, junto a la propia trama, casi escandalizar al espectador. Pero más allá de unas formas heterodoxas nos encontramos con un cuerpo singular como es ese que nos lleva cuarenta años al pasado buscando un paralelismo –más radicalizado, claro está- con aquel Charles Bronson salvapatrias. El coche del protagonista, algunos temas musicales de la Banda Sonora, los títulos de crédito, ese universo sórdido en el que se nos adentra, la violencia… casi parece como si Nakashima se hubiese inspirado en Michael Winner.

Pero volvamos a la historia. “The world of Kanako” por debajo de esa superficie de neo-pulp y propuesta casi diría “no apta para todos los públicos” esconde un claro mensaje muy de moda en los tiempos que vivimos con el que poner en alerta sobre el poco conocimiento que tenemos de nuestros hijos. Como padre lo he pillado a la primera –a decir verdad, cualquiera podría- y ya no por la contundencia con el que nos es trasmitido sino porque tenemos hasta cuatro versiones de un drama. 4 familias, 4 padres(madres) y 4 hijos.

Alguno creerá que el riesgo que tiene la película es que lo que cuenta es tan… visceral, tan al límite que seguro que hay algún padre que no sé dará por aludido. Sin embargo, creo que paradójicamente por esa misma razón, por ser tan exacerbadamente contundente, pocos podrán mirar hacia otro lado.

Cuando uno piensa en la vida que puede llevar una jovencita de 16 años, puede pensar en drogas o como mucho, prostitución. Fukamachi ha ido mucho más allá, tanto que en este momento no sé quién me da más miedo si la mítica Sadako de “The ring” o esta Kanako. La protagonista del film es perversa y retorcida, pero sobre todo es real. Y es eso lo que la hace más inquietante. Uno puede estar ante una película de terror y ver a una adolescente esgrimir un arma blanca haciendo mil fechorías impregnando de sangre toda la pantalla y no dar tanto miedo como esta Kanako. Es saber que esto puede ser real, lo que nos pone la piel de gallina.

Si encima, la puesta en escena de Nakashima se recrea llevando al límite las situaciones y a los personajes, se consigue una atmósfera insana que hasta consigue transformar al espectador en un ser sádico que a veces sonríe con las tropelías que se nos muestra. Por esa razón es absolutamente imposible que nadie permanezca impasible en su butaca.

Pero más allá de mensajes o de su capacidad de transmitir, de hacer figurativamente enfermar al espectador, la película posee momentos absolutamente brillantes que hablan por sí solos de su genialidad. Qué decir por ejemplo de ese momento en el que uno de los personajes deja en el aire la pregunta: “¿Qué demonios es?”, haciendo referencia a la protagonista. No necesita contestación. Por sí solo se contesta.

Esa es la diferencia entre España y Japón. Aquí los críticos y miembros de la Academia se “masturban” metafóricamente con “Islas mínimas” y demás, mientras que en el país del Sol Naciente se olvidan de esta película. Solo hay que ver cómo le dieron el premio a “Mejor Actor” a Junichi Okada por “The Eternal Zero” cuando su papel es de lo más blandito y poco exigente que he visto en mi vida. Sin embargo, Yakusho que hace aquí un papel de raza y demoledor, es injustamente obviado. No dudo que el carácter crítico y visceral coartó sus posibilidades, pero si este film hubiese sido realizado en España estaríamos ante quizás una de las obras cúlmenes de nuestra cinematografía.

El desenlace es quizás lo peor –dentro de la excelencia- de la película, pero no gratuito ya que viene a darnos, como decía unos párrafos más arriba, otra cara/versión de ese mensaje que subyace tras toda la paranoia y sangría.

Personajes secundarios de los de no olvidarse, guiños a otras películas de su autor, iconos interpretativos del panorama cinematográfico japonés, hay tanto donde mirar…

Resumiendo; “The world of Kanako” es la mejor película de Asia del 2014. Sádica, traumática y contundente, con una presentación violenta, oscura y nada conformista, pero sobre todo, con los pies en el suelo.

A Akikazu le llama su ex-mujer ya que lleva varios días sin saber nada de su hija de 17 años. Como antiguo policía comenzará a investigar descubriendo la doble vida de su hija…

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AS THE GODS WILL – Takashi Miike – 2014 – Japón – Thriller

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ECHOES – Nils Timm – 2014 – EEUU – Terror/Thriller

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