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OH MY GHOSTESS (I) – Korea del sur – 2015 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16.

ohmyghostess01Tras dos decepciones absolutas –para mí, recalco- como fueron “You’re all surrounded” y “Mr. Baek” -una por desaprovechar uno de los mejores repartos y otra por… desaprovecharlo simplemente casi todo-, me tuve que encomendar a esa máxima de “A la tercera va la vencida” antes de abandonar la producción televisiva surkoreana que tan buenos ratos me había hecho pasar antaño y aceptar alguna oferta de sus países vecinos a los que abandoné por seguir a esta. Tan solo esperaba que, contrariamente a esa esperanza tras la que me parapetaba, no terminase cayendo víctima de ese otro tópico que decía “No hay dos sin tres”.

Empeñado y resistiéndome a creer que los K-Dramas habían terminado en convertirse en un producto insulso, poco espontáneo y atrapado por tópicos y clichés, tenía por delante una misión difícil ya que para esta “Ultima oportunidad” –al menos de momento…- la elección tenía que ser certera.

Los repartos “estrellas” habían dejado de funcionar así es que mi respuesta fue radical: importaría más el planteamiento que los reclamos. Y así, ante la gran oferta existente, me decidí por esta “Oh my ghostess” que si bien partía de una idea que recordaba en cierta forma al ya clásico romántico moderno “Ghost”, esperaba que la especial idiosincrasia surkoreana –esa misma que por otro lado hace fracasar últimamente sus propuestas- produjese el cada vez más difícil milagro de devolverme la fe en los seriales de esta procedencia.

¿Acerté? Veámoslo.

CAPÍTULO 1º: Personajes por doquier.

Na Bong-Sun es una joven ayudante de cocina en un próspero y moderno restaurante regentado por el aparentemente engreído y popular chef televisivo Kang Sun-Wu. De carácter tímido y personalidad sumisa, termina siempre metida en problemas. Shin Sun-Ae, por su lado, es una joven fantasma que se aburre debido a su triste condición, así no duda en poseer a otras mujeres para pasárselo bien con hombres. De tal guisa se ha ganado una mala fama entre sus compañeros fantasmas siendo encima perseguida por una chamán que intenta enseñarle buenos modales. Tras atraparla, logrará escapar yendo a parar en su huída con Bong-Sun, metiéndose en su cuerpo.

Pues no está mal para empezar. Quizás se nos presentan demasiados personajes de golpe, pero al menos, al contrario de las series que mencionaba al principio, aquí se va a dar importancia a los personajes secundarios, una de las claves que hicieron despegar a la producción de este origen. Por ejemplo, que cada uno de los cocineros esté bien definidos ya es un buen comienzo, a pesar de que nos recuerde a otras series en el pasado con ese escaparate de “flower boys” al frente, sin ir más lejos “The 1st shop coffee prince”.

Y ya que estamos con los cocineros… Es cierto que vivimos una época donde gracias a, entre otros, los “Talent Cooking Shows”, el mundo gastronómico está en plena efervescencia abarcando diferentes ámbitos de nuestra sociedad, y no solo de cara a la televisión, situación que hasta se encarga de señalar la propia serie en uno de sus diálogos; sin embargo, no es menos cierto que el país nos está dando cada año algún buen título sobre el tema como pudo ser “Pasta”, “Gourmet”, “Let’s eat”, etc. Esperemos que esta “Oh my ghostess” siga la tradición aunque de momento no se dé mucha importancia a los platos/recetas.

En cuanto a los “parecidos razonables” con “Ghost”, de momento, nada de nada. Aquí prima el humor frente al romanticismo, algo de lo que me congratulo. Al respecto de esto, grande Kim Seul-Gie representando a la típica jovencita pizpireta del país, algo que puede parecer fácil pero que contrariamente no lo es tanto, solo hay que ver a su compañera Park Bo-Yeong en un más aburrido papel de chica retraída. Esperemos que esta se anime y nos topemos con una pareja femenina antológica. Por otro lado no me gusta que cuando posea a alguien, se le borre la memoria. Suponiendo que esto pudiese pasar realmente, el supuesto fantasma disimularía, pero aquí para provocar las situaciones, optan por dejarse llevar.

Y para acabar, los detalles. El apartado musical todavía no ha hecho acto de aparición, pero sí el publicitario como podemos ver con la promoción de ese terminal telefónico de la compañía LG, el flamante G4. Y es que es curioso: cuando se quiere promocionar una cosa no importa ni la credibilidad: todo el reparto lleva un G4. Ni que los regalasen en la vida real… La prota no puede pagarse una habitación con ventanas, pero lleva un G4, sí señor.

CAPÍTULO 2º: Directo al blanco.

Shin Sun-Ae, dentro de Bong-Sun, decidirá seguir la corriente a sus compañeros provocando no pocos malentendidos. Por suerte, esto creen que la joven ha sufrido un golpe por lo que, aunque extrañados, continuarán sus vidas como si nada hubiese ocurrido. En el restaurante las cosas no irán muy boyantes ya que el altercado que tuvo Sun-Wu con la bloguera le ha reportado malas críticas apartando clientes a su establecimiento. Para remediarlo aceptará la oferta de su amiga, la productora televisiva Lee So-Hyung, para participar en un concurso televisivo. Todo irá viento en popa hasta que el ‘Sous chef’ Min-Su tenga un problema y no pueda auxiliar a Sun-Wu en el programa. Para subsanar el entuerto, Bong-Su deberá ocupar su lugar, resultando clave para la resolución del mismo.

Genial; firmaría para que todos los episodios fuesen tan redondos como este, aunque claro, ya sabemos que luego, según se vayan desarrollando los acontecimientos, las sensaciones van reduciéndose y enfriándose. Pero como esto todavía está por venir… ¡vivamos el momento!

Para empezar, el humor. Las situaciones son tópicas e incluso previsibles, pero oye, este es el tipo de comedia que no solo ha dado fama al país sino con el que un servidor se siente feliz. Como ya esperábamos Park Bo-Yeong se ha puesto al mismo nivel que su compañera de reparto y ya tenemos a dos de esas jovencitas que tanto nos pirran: encantadoras, con carácter y, claro está, guapísimas.

Pero no todos son risas; la parte final se introduce en los terrenos sentimentales, uniendo a los personajes con su pasado, y aunque las situaciones sean un tanto forzadas -¡qué casualidad que con 14 millones de habitantes que tiene Seúl siempre hayan coincidencias sorprendentes!- no dejan de ser conmovedoras.

Por último, destacar que aunque no en grandes dosis, el contenido gastronómico ha aumentado su peso específico. Ese arroz quemado con abadejo ha despertado mi interés, otro plato que puede resultar una buena opción para los amantes de la cocina de este país. ¡Qué siga la fiesta!

CAPÍTULO 3º: Cambio de registro.

Bong-Sun, tras recordar su pasado, intentará echar una mano a su padre con el restaurante. Su devoción será tal que cogerá del trabajo las sobras sin permiso para ayudar a su familia. El problema surgirá cuando sus compañeros se den cuenta de que en los últimos días han estado desapareciendo cosas. Cuando Sun-Wu los reúna para averiguar quién es el responsable de los pequeños hurtos, saltará la sorpresa ya que Min-Su se confesará culpable de parte de las desapariciones. Pronto el sous-chef y su jefe se enzarzarán en una amarga discusión que acabará con el primero despedido. Acobardada y sin saber qué decir, Bong-Sun saldrá en defensa de su compañero, pero al no confesar su culpabilidad, nada se podrá hacer. Sin embargo, su hermano, herido en su orgullo al creer que la joven está haciendo una obra de caridad, devolverá lo robado dándose cuenta Sun-Wu de quién era la responsable de todo. Por suerte, el entuerto se arreglará y Min-Su regresará a su puesto. Lo que no tendrá tan fácil solución será encontrar sitio para dormir cuando el casero de Bong-Sun la ponga de patitas en la calle…

Repito lo que dije al principio del análisis del capítulo anterior: genial; luego la serie se volverá –ojalá que no- una mierda, pero de momento va para serie antológica. Y que diga esto, cuando además el grueso del capítulo de hoy se centra en el melodrama… muy bueno tiene que ser encima cuando un servidor no es muy amigo de este (sub)género.

Para empezar, esos recuerdos y vinculación de Bong-Sun con su “padre” que son simplemente mágicos. No es original, pero la ternura y ‘entrañabilidad’ que atesora sirve para ablandar el corazón del más rudo. Incluso Kim Seul-Gi-I se descubre como una cantante bastante competente en esa interpretación musical algo gratuita, pero que gracias a sus habilidades queda más como un momento encantador que como un pegote.

Por el contrario, el embrollo con la mercancía “desviada” se resuelve de una manera en la que no se busca hacer sangre, y eso es de agradecer cuando el trasfondo no venía de ser cómico precisamente. ¿Qué no es realista? Pues vete a ver una película de Lars von Trier…

Y poco más. Sé que es no es mucho, pero lo breve si es bueno, dos veces bueno.

CAPÍTULO 4º: Tira y afloja.

La productora Lee llamará a Sun-Wu para perfilar los detalles del  programa de televisión, invitando a Bong-Sun de paso. Aunque al chef no le hace gracia la idea, no tendrá otro remedio. Una vez juntos, la jovencita descubrirá que su jefe siente algo por su amiga, y lo chantajeará para conseguir alojamiento en el mismo restaurante hasta que encuentre una casa nueva. Así, la relación entre ambos irá estrechándose. Una noche, tras coger una gripe Sun-Wu, Bong-Sun acudirá a su habitación para cuidarlo. El cocinero, alucinando a causa de la fiebre, la tomará por la productora Lee y le dará un beso. Ello provocará que el joven se cure y que Bong-Sun se entere de que su maldición ha terminado. Pero ahí no acabará la cosa ya que al descubrir que el joven es compatible con ella, si consigue que la desvirgue podrá por fin dejar de ser una fantasma. Lo malo del asunto no es tanto la negativa de Sun-Wu de acostarse con ella como la gripe que ahora ha cogido…

Otro episodio simpatiquísimo aunque la densidad argumental del mismo no sea muy destacable, es decir, pasar cosas, pasan pocas, pero bueno… mientras entretenga…

La verdad es que esta serie está haciéndose acreedora de las mejores sensaciones de aquellas comedias norteamericanas que se agruparon bajo el sello de “High Comedy”. Los protagonistas no son Katharine Hepburn ni Cary Grant, pero aguantan el tipo. Por ejemplo, Jo Jeong-Seok/Sun-Wu ejerce de clásico tipo serio resistente a los encantos de la protagonista, pero tiene la capacidad de sonreír, y eso es de agradecer ya que no es el típico “cara de palo” al que se corre el riesgo de interpretar que hemos visto ya tantas veces en este tipo de producciones y origen. De Park Bo-Yeong/Bong-Sun ya ni hablo porque como ya he dicho en otras ocasiones encarna a la perfección al estereotipo de chica pizpireta surkoreana.

Que no hayan personajes negativos también ayuda a crear un ambiente distendido y encantador, amén de un humor que por tópico siempre surte efecto. El intento de violación por parte de Bong-Sun a Sun-Wu cabía dentro de lo previsible, pero no por ello resulta menos gracioso.

Para acabar, espero que el desenlace no nos lleve por el camino del melodrama ya que se le haría un flaco favor a la serie. Miedo me da.

CAPÍTULO 5º: Adiós humor, hola melodrama.

Liberada de Sun-Ae, tras dos semanas ausente, Bong-Sun casi entrará en shock al recobrar la conciencia. Sun-Wu y sus compañeros del restaurante creerán que, a pesar de que les gustara más la otra versión de la jovencita, ha vuelto a la normalidad, y achacarán el cambio a un trastorno mental transitorio. Sin embargo su jefe irá más allá cuando incluso se preocupe por ella llevándola a un médico especialista. Este le diagnosticará un trastorno bipolar. Sun-Wu, responsabilizándose y con cierto temor de que vaya a peor, incluso le cederá el almacén del ático para que pueda acomodarse allí. Mientras, Sun-Ae descubre que ya no puede poseer a más gente, algo que le provocará un quebradero de cabeza cuando tenga que auxiliar a su padre accidentado. Su única salida, volver a poseer a Bong-Sun.

Tal y como barrunté en el anterior capítulo, con el fin de la “posesión” ha llegado el melodrama, aunque tampoco había que ser muy listo, claro. La cuestión es que a pesar del cambio de registro, “Oh my ghostess” sigue rozando el sobresaliente. ¡La cantidad de oportunidades que hay hoy para llegar al corazón!

Lo del accidente del padre de Sun-Ae podrá parecerle al más exigente un truco barato encima ya visto, pero los sentimientos de este cuando extraña a su hija ante la invitación de boda de una amiga o las dudas de Sun-Wu son tan creíbles como efectivas.

Y ya no es tanto su capacidad para conmover como para enganchar. Hoy incluso nos abren la puerta al misterio con esa nueva postura del agente Seong-Jae. Se nos había dejado caer que ocultaba algo, pero parecía increíble dada la bondad y carisma que mostraba hasta el momento. Hoy la cosa ha cambiado. Veremos si resulta creíble lo que nos cuentan, pero de momento ya tienen algo ganado: la interpretación de este Im Ju-Hwan ha demostrado que es capaz de ofrecernos dos caras. Excelente.

Y para acabar, el episodio es tan bueno que hay hasta sitio para devolver algo de protagonismo a la cocina. No mucho, pero lo suficiente para mostrarnos más detalles de su rica gastronomía y seguir incitando nuestra curiosidad.

5de5

THE DIABOLICAL – Alistair Legrand – 2015 – EEUU – Fanstamas

TheDiabolicalCreo que casi todos estaremos de acuerdo en que uno de los principales problemas del género del terror en la actualidad, sino el más importante, es la falta de originalidad. O una de dos, o se sigue una tendencia actual o se utilizan los tópicos de siempre.

Cuando se puso de moda el “found footage” todas las películas parecían que eran “found footage” con hospitales o casas encantadas de escenarios propicios. ¿Y qué decir de las pelis de zombies? ¿O de las de poseídas que sufrimos en este momento? Se agolpan unas tras otras provocando ya hastío en el respetable. Lo mismo sucede cuando nos encontramos a la típica familia que se traslada a una nueva casa, encantada, of course! o el grupo de jóvenes que se van juntos de excursión y de ‘repronto’… Pues eso. Y lo peor no es que utilicen estos referentes desgastados sino que se amparen en el homenaje como viene sucediendo en los últimos años para excusar la falta de ideas. ¿Nos toman por tontos?

Pero hete ahí que paradójicamente cuando un cineasta busca la originalidad, a lo mejor produce un efecto contrario al buscado. Ese es el caso de esta “The diabolical”.

El film arranca con uno de esos exponentes hiper-manidos a los que hacía mención unas líneas arriba: el de las casas encantadas. Aquí tenemos a una familia compuesta por una madre y sus dos hijos que son víctimas de una serie de apariciones… fantasmales.

El desarrollo es igualmente clásico: llega la noche y ¡ZAS!, ruidos, sustos y corre que te pillo. Aunque quizás este último punto es el que comienza a abrir la puerta si bien no a la distinción sí que al distanciamiento. Y es que las “típicas” correrías aquí son más efectistas, dando más sensación de peligro real. ¿Os acordáis de la primera vez que vimos aquellos zombies que corrían que se las pelaban en “28 días después”? Pues por el estilo. No llega al mismo nivel de sorpresa y sobre todo de tensión, algo de lo que también adolece un pelín la película, pero al menos aquí sí que no es un más de lo mismo.

El problema llega en su parte final, cuando toca dar explicaciones. ¿A qué eso os suena? Pues sí, otra vez se tropieza con la misma piedra. Al principio se ha jugado con nosotros al despiste, pero al final solo existe una única dirección. La idea es buena, a decir verdad, francamente buena: incorpora conceptos puramente de sci-fi, algo que siempre es de agradecer en el género del terror ya que le da más viveza, casi credibilidad, pero lo fastidia a la hora de dejar sin respuesta a más preguntas que las del cómo o el quién. Por ejemplo, el por qué.

Es difícil, como otras tantas veces, explicar a dónde quiero llegar con esto sin soltar un spoiler, por lo que solo diré que quedan demasiadas incógnitas como para que uno se quede satisfecho con las explicaciones.

Pero no todo es malo, o al menos, cuestionable. Por ejemplo, las interpretaciones no están mal, empezando por  los niños que no son los típicos repelentes y terminando por la madre de las mismas criaturas por mucho que, por otro lado, llame la atención. Y es que esta es la no menos típica “mami cañón”. Guapa, Ali Larter, es un rato, pero también, buena actriz por lo que su… vistosidad no chirría ya tanto. Y más cuando se requiere de cierto esfuerzo para hacer creíble el poso dramático de la historia, trasfondo que sin tener una importancia capital resulta a la postre necesario.

Otro aspecto apreciable son los efectos especiales, o mejor dicho, los efectos de maquillaje. Nuestros “fantasmas” no son los típicos de siempre: artesanales y viscosos, parecen sacados de una película de los ochenta, más cercanos a unos cenobitas de andar por casa que a esos espíritus etéreos que se llevan en la actualidad. Esto no puede gustar a los puristas, pero todo tiene explicación… O casi.

Resumiendo, “The Diabolical” como film de terror no provoca ninguna sensación más allá de la de entretener. No es extraordinario en ningún aspecto, pero al menos supera la impronta de telefilm a la que parecía estar destinada.

3de5

HAUNTING ON CELLBLOCK 11 / APPARITIONAL – Andrew P. Jones – 2014 – EEUU – Terror

HauntingPreguntarse ahora qué distingue a una serie B, es un poco idiota, ya que el más o el que menos las detecta a la legua. De hecho, muchas veces con ver una carátula ya las identificamos. Pero también en las series B nos encontramos con diferentes subclasificaciones que son más allá de prejuicios y otras consideraciones las que dan la verdadera medida de una película. Así esta “Haunting of cellblock 11” podríamos clasificarla como un telefilm: correctas interpretaciones pero sin nombres importantes, efectos especiales que con un Pinnacle cualquiera puede hacerlos y más miedo a molestar que a eso mismo, a dar miedo.

Dicho esto, podría dar por zanjada la reseña, pero como no me tengo por vago, terminaré por dar sus puntos fuertes –y débiles- en un par de párrafos, ya que tampoco da para tanto, por si alguno se aventura a verla.

Para empezar la historia nos sitúa frente a un equipo de estos televisivos tipo “Cazafantasmas” que se desplazan a los lugares para contactar con espíritus. A esto, seguro que me responderéis: «¿Otro?» Pues sí; y es que desde que la burbuja del Mundo del Misterio se hinchase no solo este tipo de programas se han instaurado en las cadenas de todo el mundo sino que con la irrupción del “found footage” el formato se ha trasladado al género del terror, repitiéndose hasta la saciedad. Aquí al menos, afortunadamente, no tratamos con una “cámara al hombro” por lo que se le ha de agradecer.

Luego, el objeto de investigación de nuestros protagonistas es una penitenciaria, colosal y siniestra, sí, pero otra vez una institución penal. Vamos que entre cárceles y hospitales, parece que no hayan otros lugares donde ambientar una película. Y esto no solo le resta originalidad sino hasta ya, lógicamente, interés.

Por suerte, si algo tiene original la película es que aquí no se limita a poner a los personajes desde el principio en la prisión en cuestión como la mayoría -por no decir totalidad de estas películas- sino que nos cuenta en su primera media hora los antecedentes de los protagonistas, justificando la necesidad de estos y no pintándonoslos como esa estereotipada troupe de jovenzuelos sin más interés que adquirir fama.

Luego es cierto que comienzan los tópicos e incluso alguna que otra ‘ida de olla’ como la camarera de la cafetería, pero hasta en la misma cárcel tenemos algunas muestras de sensatez o madurez de sus responsables. Los protagonistas se sienten obligados a obtener resultados, pero cuando las situaciones sobrepasan cierto límite son capaces de decir basta sin necesidad de salir corriendo como pollo sin cabeza.

El problema es que como film de terror, a la producción le falta de casi todo. Sustos tiene pocos, en parte porque personajes, o mejor, posibles víctimas solo tiene tres. Y si ya decimos que sustos tiene pocos… muertes menos. La explicación a esto la tiene quizás el exiguo respaldo en lo que a efectos especiales se refiere. Los fantasmas son imágenes en segundo plano, y el maquillaje bastante básico. Olvidaros de sangre y demás casquería ya que, como decía al principio, parece que se tenía miedo a que a alguien se le removiese el estómago. Porque no hay humor ni adolescentes sino creería que es una producción para la Disney.

Y para acabar, qué mejor que su desenlace. A tono con el nivel “introvertido” de la película, que parece no querer levantar la voz, su sorpresa final resulta previsible. Lo que tampoco sorprende es esa moralina, ese quiero ser políticamente correcto de populismo izquierdista, que se desprende como conclusión. Con tantas medias tintas, uno no puede esperar otra cosa…

Resumiendo, “Haunting of cellblock 11” es el típico producto de serie B del que te gustaría saber más detalles de su producción para ser justo con su puntuación. A pesar de su falta de originalidad no aburre, pero el conjunto es tan modesto, tan pobre al fin y al cabo, que no sabes si es por escasez de medios o por falta de ambición. Imaginaros la típica producción de sobremesa de fin de semana de Antena 3, pero con un equipo de cazafantasmas…

2de53de5

SENSORIA – Christian Hallman – Suecia – 2015 – Terror

SensoriaReseña escrita por esta casa para el blog Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/02/critica-sensoria.html

1de5

THE ABANDONED / THE CONFINES – Eytan Rockaway – 2015 – EEUU – Terror

TheAbandoned¿Que levante la mano el que no recuerde con cierto cariño a aquel Scatman Crothers/Dick Hallorann que tan cordialmente mostraba a Jack Nicholson/Jack Torrance y familia las distintas estancias que componía el mítico Hotel Overlook? Pues esa misma, según el caso, entrañable sensación es la que a uno –al menos a mi- le embriaga al comenzar esta “The abandoned”, también conocida como “The confines”.

Pero no es la única referencia en la que la obra de King y/o Kubrick estará presente en nuestra memoria. Luego, cada cuál decidirá si estas impresiones son fortuitas o un simple espejismo, un jugarreta de nuestra mente en busca de sensaciones, pero lo que es indiscutible es que los paralelismos están presentes. A los detalles me remito:

– El primero, como ya he dicho, esa presentación del inmueble. Está claro que, bromas o malinterpretaciones aparte, el color del individuo es el mismo. El tono cómplice, también. Otra cosa es el carácter ‘borderline’ del compañero de la protagonista, pero eso más que parecidos razonables, tiene otras connotaciones igualmente positivas. Pero de eso hablaremos/escribiremos más tarde…

– El segundo, pero no por ello menos importante, las propias características del inmueble. No estamos, evidentemente, ante un hotel de montaña, pero el estilo modernista, de principios del siglo pasado, más que provocarnos recuerdos nos traerá otro tipo de evocaciones, eso sí, igualmente suntuosas. El hall del edificio es sencillamente alucinante, mezcla de lujo y esa decadencia indefectiblemente vinculada a lo siniestro. Por cierto, ¿es causalidad que le presten tanta atención inicial a la llamada “Sala de Baile”?

– Por último, tenemos los sempiternos problemas mentales, y más en los últimos tiempos, empeñados en buscar explicaciones cuando luego se dejan por el camino cuestiones secundarias, pero mejor no entrar en este terreno ya que se podría caer en el error de ‘spoilear’ el film, tenga o no tenga repercusión en el desarrollo.

Ahora bien, llegado el momento de no buscar más ‘parecidos razonables’, cosa difícil ya que aun dejando los reflejos a “El resplandor” los clichés nos asaltan a cada paso, “The abandoned” tiene cosas aprovechables.

El primero sería el rol de Jason Patric. Patric, uno de esos otrora prometedores jóvenes que auguraban mucho, pero que se quedaron por el camino adelantados por otros intérpretes con un mayor atractivo o, siendo más transgresores, con un mejor representante (dígase padrino), se ajusta al estereotipo de cascarrabias agriado, esa misma imagen que uno puede convocar pensando en él y en esas mismas oportunidades que ha perdido. Así, hábilmente, sus responsables permiten que este más que recibir las antipatías del respetable, resulte extrañamente entrañable. Una de esas creíbles paradojas que produce el mundo del cine.

La segunda, el mantenimiento de la tensión. Por tópica que sea la incursión de nuestra protagonista en los sótanos del complejo de apartamentos, se hace inquietante. Y es que nuestro masoquismo cinematográfico –bueeeno, vaaale, el mío al menos- nunca parece saciarse.

HASTA EL MINUTO 47.

Y digo 47 con tanta exactitud, porque ahí es cuando comienza a desvelarse el quid de la cuestión y, lamentablemente, todo lo que se había construido hasta el momento, que parecía firme y bien dispuesto a resistir las embestidas futuras, se cae cual castillo de naipes.

A partir de ahí, todo se va al garete. La atmósfera se disipa y tan solo queda por un lado, una de correrías y por otra, uno de esos dramas sobrenaturales que tanto se llevaron en la anterior década.

Precipitada, sin ningún recurso de género y sobre todo previsible, el film se empeña en explicar durante más de 20 minutos algo que ya hemos visto tantas veces que termina por desesperar. Y no tanto por lo manido como por la oportunidad desperdiciada.

Encima, se calafatea con uno de esos epílogos que busca conmover. Casi lo consigue gracias otra vez a Patric, pero hay tantos interrogantes e incongruencias que uno se olvida de las emociones para, en su lugar, dejar paso a la indiferencia. Si no es algo peor, claro…

Resumiendo, “The abandoned” como mediometraje, respetando los 46 primeros minutos, hubiese sido la bomba. Como largometraje no ha sabido aprovechar una materia prima tan buena y esas evocaciones que jugaban a su favor. Se deja ver, pero es como el tipo inteligente que en un examen por dejadez solo saca un 5 pelado: da ganas de suspenderlo por sobrado.

2de5      /     3de5

GHOUL – Petr Jákl – Ucrania/República Checa/EEUU – 2015 – Terror

GhoulNos llega la última producción precedida de una buena crítica y un padrino de lujo, en este caso Rob Cohen, y así, de ‘repronto’, adelantando conclusiones la verdad es que no está mal, pero no deja de ser un más de lo mismo por mucho que se note una pizca de ambición.

La baza a la que se acoge esta “Ghoul” es la de la verosimilitud. Para ello se ha inventado el rodaje de un documental –sí, estamos ante un nuevo mockumentary- que intenta profundizar en esa verdad escondida que fue el ‘holodomor’ o la hambruna a la que se sometió al pueblo ucraniano en la década de los 30 y que los abocó al canibalismo.

Con esa excusa, un equipo de jóvenes documentalistas –¿por qué siempre son jóvenes y tan poco preparados o al menos con pocos recursos?- llegan a tierras ucranianas donde lo primero que intentan es entrevistarse con un antiguo recluso que ingresó décadas atrás en prisión por comerse a un compañero. Este les dará las llaves de su casa y pronto, evidentemente, comenzará la pesadilla.

Y aquí es donde empezaremos a distanciarnos de los, con ironía, millones de “found footages” de los últimos cinco años, pues las intenciones de sus responsables son que no todo se reduzca a correrías por bosques ya que a la historia le han aportado un par de factores que si bien alguno sigue siendo igual de tópico en el género -como el de los demonios-, como ya he dicho, demuestran querer distanciarse de la media.

Por un lado, esos demonios mencionados. En este caso entra en juego una sensitiva un poco de pegote que utiliza una peculiar ouija eslava para contactar con el espíritu que reside en esa casa. Y como la gente del cine no aprende, este se escapará para… lo de siempre.

El otro recurso, el más original, es el que acude de nuevo a la realidad para traernos a uno de los asesinos en serie más populares de la historia como es Andrei Chikatilo, el carnicero de Rostov. Si alguien todavía no sabe quién es este, debería de verse la reivindicable “Citizen X” donde dan medida cuenta de sus… proezas.

Pues bien, aunque parezca mentira –de hecho, esta es una de las mayores objeciones hacia la película-, juntan unas cosas con otras para abrir las puertas a distintas situaciones y que no todas sean correr como pollo sin cabeza. El problema es que todo está tan mal hilvanado que van dando bandazos sin terminar de decidirse por una opción u otra, es decir, no saben si dirigir a sus protagonistas hacia la obediencia, la rebeldía o simplemente la cobardía; dígase, hacer caso al espíritu, contraatacar o huir.

Que sí, que si nos ponemos a buscarle los tres pies al gato, en todas las producciones del género tendríamos pegas, pero estamos hablando de otro nivel, un escalón por encima de la media a la que sí se le puede exigir más definición y coherencia. Ni se me ocurriría pedirles cosas así a bazofias y mierdapelis.

En todo caso, “Ghoul” entretiene y hasta llega a inquietar, por poco que sea. Sustos, no hay muchos; su finalidad es otra, construir una atmósfera y presión asfixiante. Para ello se apoya en un ritmo “in crescendo” que llega a obtener resultados superiores a lo que en realidad está contando, ya que al fin y al cabo termina por apelar a fórmulas habituales, pero a fuerza de intentarlo una y otra vez consigue crispar y dejar algo de mal cuerpo. Ese par de escenas ‘eróticas-festivas’ la verdad es que dejan a uno del revés.

Resumiendo; “Ghoul” es un quiero pero no puedo, una producción que tiene buenas intenciones y que realmente entretiene, pero resulta insuficiente. De nuevo saco a relucir el viejo dicho de “En el país de los ciegos, el tuerto es el Rey”, pero es un reflejo del género a día de hoy.

2de5   /  3de5

 

LA CUMBRE ESCARLATA – Guillermo Del Toro – EEUU – 2015 – Terror

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/10/critica-la-cumbre-escarlata.html

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DEAD STILL – The Booth Brothers – EEUU – 2014 – Terror

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/09/critica-dead-still.html

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NIGHTLIGHT – Scott Beck y Bryan Woods – EEUU – 2015 – Terror

Featured imageHay películas eternas, clásicos de los que uno se acuerda toda la vida, y hay películas que se hacen eternas que a uno le gustaría olvidar cuando todavía ni se ha acabado. Esta “Nightlight” es el perfecto ejemplo de esta última clase. De hecho, esta película era una clara candidata a ser cortada en sus primeros veinte minutos, pero caí en la trampa al ver que detrás de ella se encontraba una productora como la “Lionsgate”, lo que me lleva a pensar en qué hacía esta popular empresa de género tras este desastre.

Y digo que era una candidata a ser cortada porque precisamente en esos 20 primeros minutos no pasa nada. Tratándose de un “found footage” este hace “honor” al principal defecto de este tipo de producciones empezando tarde. Vamos, que durante la primera media hora no pasa nada de nada. Por no ser negativo, hay una escena con un tren, pero es más un parche que algo esperado en un film de terror.

Y es que el propio motor de la película ya nos está indicando que sus responsables solo se están aprovechando de la moda de la “cámara al hombro”. ¿Un jovenzuelo que se suicida en un bosque y sus amigos van a visitar el lugar donde existe una leyenda que bla, bla, bla…? Más rocambolesco no puede ser.

Luego, puestos en harina nos encontramos con la enésima imitación de “El proyecto de la bruja de Blair”, con los chavales haciendo el tonto por el bosque durante media hora hasta que comienzan a ejecutar el juego del “Nightlight” del título –una especie de escondite- hasta que claro está, comienzan a desaparecer.

A partir de ahí tenemos correrías por el bosque, luces, sonidos y sustos de esos acompañados de sonidos con el volumen desproporcionadamente aumentados. Que sí, que confieso que yo estoy muy harto de ver películas de este tipo y que quizás por ello no me ha gustado y puede gustar a alguien, pero… ¿de qué demonios va la película?

Los veinte minutos finales, para mayor despropósito, son más agónicos todavía que lo visto. Al aburrimiento de las “aventuras” por el bosque tenemos que sumar un desenlace que en realidad son varios. La película parece que nunca se acaba. De repente te aparecen personajes que hacía tiempo que se habían perdido. Otros que parecían ya muertos vuelven a salir por arte de birlibirloque, y cuando parece que otra vez les toca dejar este mundo de una puñetera vez, ahí siguen dando pena, pero pena de vergüenza. Mi señora esposa lo definió muy bien: “Esta película parece la del muñeco de Duracell: y sigue, y sigue, y sigue…”

La respuesta a por qué sucede todo esto la tenemos clara: solo dura hora y 17 minutos. Si no hubiesen estirado el chicle tan descaradamente se hubiese quedado en un simple mediometraje de una horita. Encima, como decía, estos… apéndices nos dejan con cara de tontos ya que no dan explicación alguna a lo sucedido. Vamos, que sin ninguna consideración a su par de (ir)responsables Scott Beck y Bryan Woods les importa un cuerno lo que cuentan con tal de llevar a cabo esta calamidad. Por concederles el favor de duda diría que en cierta forma parece que se leyeron “El ritual” de Adam Nevill apropiándose de algunos conceptos de la novela, pero parece que se han quedado con lo peor de una obra que por otra parte merecería de una adaptación.

Lo único positivo de la película es que sin contenido ni nada a lo que agarrarse, uno comienza a fijarse en los detalles más tontos como ese pedazo de boca de una de las actrices -no había visto semejante “boca de buzón” en mi vida; es hasta sexy… – o cómo confunden linternas con cámaras de vídeo.

Resumiendo; verla es arriesgarse a terminar cabreado. Un más de lo mismo, aburrido y sin respeto al espectador. Una tomadura de pelo en toda regla.

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PIZZA – Akshay Akkineni – India – 2014 – Terror/Thriller

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/07/critica-pizza.html

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