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La surcoreana “Revenger” dispuesta a convertirse en rival en cuanto a acción de la nueva ola llegada desde Indonesia.

Lee Seung-Won III, ayudante de dirección de películas tan importantes como “Memories of a murderer” o de la hiperecomendable “The suspect”, debuta en el campo de la dirección con el espectacular actioner “Revenger”.

El film, un drama de acción que cuenta como un hombre para encontrar a los asesinos de su familia viaja hasta las islas Salomón, está protagonizado por el especialista marcial Bruce Khan que debuta en la pantalla grande tras pasar por varias series de televisión, el más conocido Park Hee-Soon (“V.I.P.”, la propia “The suspect”, “A million”, “Hansen and Gretel”, etc.) y Yoon Jin-Seo (“Old boy”, “Secret love”, “Action boys”, etc.). Khan es también el autor del guión y por lo visto, se ha construido la película a su medida.

El tráiler que acompañamos es absolutamente brutal en cuanto a acción y seguro que se convertirá en una de las películas del género a seguir de cara al principio del 2019.

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THE ADVENTURERS – Stephen Fung – 2017 – CH/HK – Acción

TheAdventurers

En estos casos hay que hacer un ejercicio de responsabilidad, así es que lo primero que hice antes de verme esta “The adventurers” fue recuperar “Un ladrón siempre es un ladrón/Once a thief” de la cual SUPUESTAMENTE esta es un remake. Aunque tampoco hay que ponerse tan trascendente ya que ver el clásico de John Woo siempre es un placer.

No obstante, ya puestos que yo “pierdo” un rato escribiendo estas líneas como –sobre todo- vosotros otro tanto intentando leer estos desvaríos… que menos que pueda poner las referencias en orden y hablar con conocimiento de causa o al menos, la memoria fresca en referencia a la obra original, ¿no?…

Pues menos mal que volver a visionar aquella es un, como decía, deleite porque de nada me ha servido verla más que para pasar un buen rato… ¡Que ya es!

Porque por mucho remake que nos hayan dicho, esto no deja de ser más que una estrategia de sus productores. Lo único que tienen en común es su origen y que tenemos a tres ladrones. Nada más. Ni estos son “hermanos”, ni hay una relación sentimental que salta de una pareja a otra, ni hay “padres” y ni siquiera hay un espíritu como aquel. Recapitulando, un insulto decir que esta es un remake de aquella.

Aclarado esto, vayamos con el film en sí que tampoco tiene desperdicio.

Decíamos que “The adventurers” no conserva ni el espíritu de “Once a thief” porque no es una comedia de acción como aquella; esta es una aventura sofisticada más al estilo de “Misión imposible” que de las tradicionalmente llamadas como películas de ‘Ladrones de guante blanco’ o incluso las “Heist movies”. Ya no menciono el “film noir” francés o “Rififi” como he leído por ahí porque si no me da la risa floja.

Y es que por muy mito que sea Andy Lau y mucho que nos guste, no es Chow Yun-Fat. Vale, hemos dicho que no es un remake y que por tanto no podemos compararlo, pero es inevitable. Lau es arrebatadoramente encantador y tiene carisma como para ponerse al nivel de Chowie, pero su carácter es otro y no es tan canalla. A Lau le ha tirado más eso de la elegancia de Bond, del pragmatismo de un Ethan Hunt asiático, que la bribonería y socarronería de su amigo, y esto trasciende en una película hecha a su medida y lucimiento. No en vano, es uno de los productores.

Donde tampoco ganamos con el cambio es en la presencia femenina, haciendo hincapié en lo de ‘presencia’. Creíamos que sustituyendo a Cherie Chung por Shu Qi íbamos a estar de suerte con todo lo que implica ya Chung y su trayectoria. Pero es que Qi fue nuestra musa con la entrada del nuevo milenio: excelente actriz, soberbia modelo y mejor persona. Sin embargo su… –otra vez- presencia se queda reducida en esta película en “consorte” del director del film. Un WTF en toda regla. Solo hay que ver su intervención en el primer robo, únicamente alentando a las masas, instigando una revuelta. ¿A esto te has visto reducida Qi? ¿De verdad?

Lau es el cerebro, Tony Yang el manitas y Qi se queda en el misógino papel de gancho, de cara bonita para embaucar al objetivo de turno. Por Dios… Por mucho que la película sea China y conozcamos que desgraciadamente la mujer en su sociedad va un paso por detrás, ¡ya no estamos en el siglo pasado! ¡Y menos con una actriz tan reconocida como ella!

Lo de comparar ya –sí, comparo porque la han vendido para eso- a Tony Yang con Leslie Cheung me parece una broma, no porque Yang sea malo, sino porque no hay cabida. Cheung era un ángel –aún recuerdo cómo entré en directo en un programa de radio de mi ciudad para anunciar el suicidio de este y el dramático silencio que se produjo- y Yang únicamente el subalterno de moda.

Por otro lado, salimos ganando con Jean Reno, pero tampoco es que sea el suyo un personaje para alardear. Peor papel le ha tocado jugar al ‘perenne’ –este hombre siempre está igual- Eric Tsang en un rol tan previsible como manido.

Y es que ese es uno de los males, sino el principal, de la película: que es previsible –a pesar de algún giro argumental- y le falta, ya no alma, sino hasta acción.

Con este reparto uno se queda con la sensación de que la gran mayoría  de los medios invertidos se ha ido para sus estrellas. Vemos la Costa AzulPraga y alrededores y hasta se supone que Kiev, aunque creo que solo se utiliza una imagen fija porque no se ve nada de la ciudad, solo una fábrica abandonada, pero más allá de eso, dos persecuciones bastante inocuas y ya está. Cuatro tiros sin coreografías ni espectacularidad y lo demás un robo con rayos laser que hasta en los noventa ya eran cansinos.

La verdad es que no entiendo cómo su director Stephen Fung, otrora ‘idol’, con experiencia ya en occidente gracias a la serie “Into the badlands” y antecedentes tan plausibles en el género de la acción como la saga “Taichi Zero”, “House of fury” o “Enter the Phoenix” ha ofrecido un producto tan pobre de espectáculo. Su realización es bastante plana y no sé si se ha contagiado de los tics televisivos ofreciendo una puesta en escena tan de telefilm.

Por lo demás y por salvar algo, los efectos digitales tales como esas ‘arañas-ciborg’ están muy bien, la Banda Sonora de mi tocayo el finés Toumas Kantelinen raya hasta el sobresaliente y la fotografía de Shane Hurlbut, director de este apartado en la propia “Into the badlands”, ofrece imágenes brillantes a tono con la sofisticación de la película, pero dudo que sea un bagaje lo suficientemente atractivo como para seducir al público o que este se quede con un buen sabor de boca.

Resumiendo; había más de la obra original de Woo en aquella serie de finales de los noventa que en esta. “The adventurers” resulta decepcionante. Hace 10 años podría haber sido una película disfrutable; ahora es un entretenimiento que se aleja de las expectativas de un reparto estelar y un planteamiento presuntamente ambicioso. Actualmente Bollywood te puede ofrecer lo mismo con más acción, espectacularidad y sobre todo, imaginación. Alguien debería hacérselo mirar.

Dan acaba de pasar cinco años en la prisión tras ser traicionado. Ahora lo único que ansía es robar una prestigiosa joya para capturar a la persona que lo traicionó. Sin embargo tras él va un veterano policía con cuentas que saldar.

2de5 / 3de5

SPL: PARADOX – Wilson Yip – 2017 – China/Hong Kong – Acción

SPL Paradox

El otro día escribía al inicio de la emotiva y recomendadísima por un servidor “RV: Resurrected victims” que “De casta le viene al galgo” para referirme a lo de que… bueno, vale, sigamos con los refranes y frases hechas: “La cabra siempre tira p’al monte”, es decir, que muchas veces una película u obra tiene su camino marcado de antemano, e igual que aquella en otro país podría ser enfocada hacia el cine de terror y que por pertenecer a Corea del sur fue dirigida hacia el thriller, en esta no menos estupenda “Paradox”, podemos aplicarle el mismo cuento… máxima o cómo queramos decirlo.

Y es que su premisa, la de un padre con cargo de conciencia que busca a su hija en un país extranjero descubriendo que esta se haya en manos de una red de tráfico de órganos, bien podría tomar distintos derroteros dependiendo de su origen. Si por ejemplo nos encontrásemos en la propia Corea del Sur, volveríamos al thriller, con mucha investigación policial y haciendo hincapié en los medios de comunicación y en la corrupción política. Sin ir más lejos, en mi país España, por mal que me pese, todo giraría alrededor del dolor y de la tragedia teniendo un drama en toda regla. Pero estamos ante una producción de Hong Kong así es que sin eliminar todo lo citado ya… ¿qué es lo que ha caracterizado a esta filmografía los últimos cincuenta años? Pues eso, no se necesita decir mucho más: la acción.

Lo primero que conviene decir es que por mucho que pensemos en un 3 tras el S.P.L (Sha Po Lang) que antecede al verdadero título del film, no estamos frente a una secuela ya que más allá de algunos de los intérpretes, responsables tras las cámaras y el género, la historia y personajes no se corresponden a los encontrados en las partes anteriores, así es que puede disfrutarse, nunca mejor dicho, independientemente. Eso sí, por mucho que lo que leáis aquí os guste, recomendaros el visionado de aquellas ya que no tienen tampoco desperdicio.

Aclarado esto, vayamos ya con el film.

Como resumía al inicio, la producción nos presenta a un padre con cargo de conciencia que busca a su hija desaparecida en Tailandia. Ni más ni menos. No os esperéis un guión esmerado ni giros argumentales ni nada estructuralmente ambicioso. La historia es la que es, y no se ha desarrollado más. Matices hay como el que el protagonista es agente de la ley para justificar sus habilidades marciales cuando lleguen los palos y la necesidad de un órgano se argumenta tras una operación de corrupción al más alto nivel para hacerlo más sangrante a ojos del pobrecito conciudadano harto de ese mal que afecta a todo el mundo sin distinción ya de origen, pero nada más.

Todo el desarrollo es lineal y siendo malos pero sinceros, únicamente sirve para encadenar escenas de acción. La diferencia, la que hace que el film dé un paso hacia adelante traspasando la barrera del simple entretenimiento son detalles paradójicamente -haciendo uso de su título- alejados tradicionalmente a priori de su género como los artísticos. El principal, una interpretación soberbia de un Louis Koo que hace años dejó de ser una cara ‘guapita’ para irse consagrando como un señor actor. No en vano su trabajo fue recompensado con varios galardones entre ellos los de “Mejor actor” en los locales “Hong Kong Film Award” y los más importantes “Asian Film Award” compitiendo, entre otros, con gente de la talla de Kim Yoon-Seok (“The chaser”, “The yellow sea”, “El gran golpe”, etc.).

Por suerte o por desgracia el rol de ‘Padre/madre coraje’ se ha estado perpetuando en las últimas décadas dando siempre excelentes resultados por medio de todo tipo de intérpretes creíbles que conseguían transmitir su dolor, pero aquí Koo justifica sus méritos acometiendo la conversión de su rabia más allá de soltar guantazos a diestro y siniestro. Decir que en cada golpe, empellón a pesar de estar medio muerto, lleva implícito una carga emocional puede quedar un poco pedante, pero realmente la excusa que decíamos de encadenar escenas de lucha queda un poco menos evidente gracias a su trabajo.

Y mientras Koo se sigue consagrando, el que sorprende es su compañero Wu Yue. Menos popular pero conocido por sus habilidades físicas, Yue parece contagiarse de su partenaire no conformándose en ser el típico escudero sabiendo aprovechar sus minutos dramáticos. Disposiciones interpretativas aparte, ese peinado le favorece y mucho. Oye, que no todo es alabar que sepa poner cara de pena…

La Banda Sonora a cargo del ya imprescindible Chan Kwong-Wing aporta lo suyo, esa capacidad para que los sentimientos trasciendan por encima de la acción y estos lleguen al espectador. Como seguidor del trabajo del compositor chino tengo que decir que hay algunos temas que me recuerdan demasiado al de la pareja “Two steps from Hell” pero quizás esto es una apreciación mía. O no.

Y es que en su demérito, “Paradox” provoca un constante ‘deja vu’ en el espectador. Ya sea por las escenas de acción, algunas situaciones o el propio entorno el film dirigido por el maestro Yip –sí, para mí lo es- nos traerá a la mente títulos como “Ong Bak”, “Redada asesina 2”, “The man from nowhere”, sus propias entregas anteriores o cualquiera de la vieja escuela de Jackie Chan. No en vano el coreógrafo es el mítico Sammo Hung retornando a la saga tras su relativa desaparición en la segunda entrega en sustitución de Nicky Li Chung-Chi y… ¡oh, qué casualidad! el nunca bien reconocido Ken Lo con un odioso aunque agradecido papel aquí.

Hung nos ofrece todo tipo de escenas físicas: algo del thai boxing local -tampoco mucho-, saltos, acrobacias y riesgo para los especialistas al estilo ochentero en las persecuciones, y mucha arma blanca en detrimento del contenido pirotécnico lo que le añade más realismo y peligrosidad.

Las escenas ‘machete en mano’ dejan en pañales a los míticos “swordplay” dadas las menores proporciones de las armas aumentando la incertidumbre para unos actores comprometidos. No es nada fácil esgrimir un arma a tan pocos centímetros de tu cara a tal velocidad y que ‘sin querer’ se te vaya la mano y ‘le des’ al colega que tienes enfrente.  Soberbio.

Sin embargo, por ser crítico, hay un puñado de asuntos que no permiten que esta llegue, bajo mi punto de vista, al nivel excepcional de su antecesora. Uno, que deje cabos sueltos como por ejemplo el devenir de la prostituta. Habiéndole dado su ‘minuto de gloria’ contándonos su motivación, podrían haberle concedido un final decente. O al menos un final.

Dos, que los cambios de idioma chirríen tanto. Manías mías, lo sé.

Tres, que para acompañar a las inmejorables sensaciones dejadas por algunos de los aspectos reseñados, le falta una fotografía acorde. No es que sea mala, simplemente es cumplidora. Algo más cuidada y/u oscura, elevaría el nivel general del film, ya de por sí como digo considerable.

Y cuatro, la poca presencia de Tony Jaa. No entiendo ni siquiera para que le dotan de cierta sensibilidad paranormal en determinado momento…

Resumiendo, “SPL: Paradox” ofreciendo una historia vista ya resulta refrescante gracias a sacar a la misma del marco habitual en estas tragedias. Un film de acción que hace los honores al género trascendiendo más allá del entretenimiento y espectáculo. Con esta, “SPL” conforma una de las mejores trilogías del género de la acción.

Tras detener a su novio y obligar a su hija a abortar, el oficial Lee Chung-Chi (¿casualidad que se llame igual que el anterior director de acción?) viaja hasta Tailandia para buscar a su hija desaparecida. Al llegar al país del sudeste asiático será ayudado por un agente local que simpatiza por su causa. Pronto descubrirán que esta fue secuestrada por una red de traficantes de órganos…

Postdata: El ínclito Domingo López nos informa que los productores de la película consideran a esta un ‘spin off’ ya que han comenzado a vender la siguiente entrega como la “verdadera” tercera parte. Entrecomillo lo de “verdadera” porque ya sabemos que de ‘continuidad’, nada.

4de5

SPL 2: A TIME FOR CONSEQUENCES – Cheang Pou-Soi – China/Hong Kong – 2015 – Acción

SPL2

Sí, ya sabemos cómo funciona esto: por mucho que lleve un 2 detrás del título, no estamos ante una secuela. Ni los protagonistas, ni el director es el mismo; y mucho menos la historia tiene relación. Es cierto que Wilson Yip, realizador de aquella, ahora ejerce de productor… ¡pero es que ni siquiera los guionistas repiten! Sin embargo, cómo decíamos, tampoco es que importe mucho ya que lo de tirar de marketing, aprovecharse de un título de éxito es una tradición ya añeja en la ex-colonia británica. ¿¡Qué más da una más!?

Dicho esto y asumiendo que la mayoría ya lo sabíais, vayamos con el film.

Los primeros comentarios que surgieron sobre la película por parte de los afortunados que tuvieron la suerte de verla fueron, más que loas o críticas, comparaciones a “The Raid 2/Redada Asesina 2”, el último fenómeno actioner llegado desde oriente. Y es curioso, no tanto porque esto en sí ya es una lisonja sino porque se utilizaba la obra de Gareth Evans en lugar de la del propio Yip, que en su momento conviene no olvidar también supuso un “boom” dentro del género.

Uno, antes de ver la película, achacaba la razón no a la corta memoria de críticos y aficionados que suelen señalar como referencia a lo que tengan más cerca, temporalmente hablando, sino a otra razón no tan superficial. Y es que para empezar, yo no soy de los que escuchan a “cualquiera” y si las comparaciones eran esas, tenía que haber una buena justificación. Lo primero que pensé fue que esto era debido a las claras diferencias creativas entre Cheang Pou-Soi, director de esta, y Wilson Yip. Y es que por el cariz de su producción Cheang Soi es mucho más… pesaroso, dramático, que su colega de profesión, y a la vez más cercano a Evans. Solo hay que ver su “Love battlefield” o, más aún, “Dog bites dog” para darse cuenta.

De hecho, cuando se comenzó a hablar del proyecto me extrañó la vinculación de este. Está claro que se movía bien en la acción e incluso con los grandes presupuestos como se vio con “The Monkey King”, pero “SPL” era otra cosa. Con “Shamo”, adaptación del manga “Shamo, gallo de pelea”, lo más parecido a una película de Artes Marciales que había realizado hasta la fecha, decepcionó a propios y extraños: no funcionaba ni como drama ni como film de acción.

Y luego, cuando se sumó al reparto un actor nada ‘marcial’ como Louis Koo tras haberse caído toda una referencia como Donnie Yen… la cosa no apuntó mejor: “SPL 2” tenía más pinta de ser OTRO drama de acción del corte de su autor que lo que uno esperaría con esta herencia.

Ahora, una vez vista, tengo que reconocer mi error a medias. ‘A medias’ porque por un lado a pesar de mis dudas “SPL 2” es un peliculón, y por otro porque en el fondo no me equivocaba: el film es un Drama de Acción.

La premisa de la película, siendo sinceros, es un poco estúpida. No solo vive de esas casualidades que solo ocurren en el mundo del cine sino que la misma tiene muchos “parecidos razonables”. Así en perspectiva y con el tiempo transcurrido uno se pregunta si sus sospechosos guionistas, Jill Leung y Huang Ying, una con otras obras de dudosa originalidad y el otro, técnico de FX, vieron “Get the gringo/Vacaciones en el infierno” y pensaron en adaptarlo a una historia que gustase en su tierra con -cómo no- agentes infiltrados y familias en riesgo de descomposición. Vamos, ingredientes que son comunes en el género desde hace varias décadas y que hasta firmaría el mismísimo Dante Lam, Rey por antonomasia de estos dramas de acción.

Y no paro de recalcar lo de ‘Drama’ más que nada porque los cinco primeros minutos son totalmente desoladores. No hay que ser padre para comprender la situación que vive el personaje interpretado por Tony Jaa; y ya no es solo eso, sino que el calificativo ‘de acción’ queda muy soterrado ante las situaciones que se nos presentan. Un dato: exceptuando la primera pelea, corta además entre Jaa y Jing, no tendremos escena de acción hasta el minuto 25.

Luego esta irá encadenándose llegando a esa frenética media hora final que como mandan los cánones en Hong Kong parece reservárselo todo, pero por muy buena que sea la acción –que lo es- queda empequeñecida ante la magia del conjunto.

El sobrenombre de la película es “A time for consequences”, y la verdad es que no ha podido estar mejor escogido. ¿Recordáis cuando decía unos párrafos más arriba que el guión era un poco estúpido? Pues bien, no solo no me retracto sino que tengo la impresión de que la idea de sus responsables era que todos pensásemos lo mismo. Aquí el objetivo era provocar esa susceptibilidad para, mediante el mensaje del film, ese irónico «Vaya, que pequeño es el mundo» que cualquier hijo de vecino puede soltar en su arranque, vaya perdiendo significado provocando un conflicto interior. En el mundo real, donde todos morimos y vivimos por impulsos y decisiones ya no importan las causas sino las consecuencias. “SPL 2” es como una de esas fábulas o parábolas, donde poco importa el contenido si a dónde quieres llegar es a la moraleja. Aquí ni hay moralina ni mensaje adoctrinador, solo una rotundidad de esas que calan hasta los huesos.

Para lograr esto, evadiéndonos por momentos de que estamos ante un film de acción, Cheang-Soi echa mano no solo de los avatares que le ofrece el guión sino también de una puesta en escena donde los gestos tienen su protagonismo. En esto ayuda mucho tanto una cuidada fotografía como la estupenda Banda Sonora de uno de nuestros favoritos como es Kwong Wing Chan, sin olvidar el montaje, aunque estos dos últimos apartados se crecen cuando llega, ahora sí, la acción.

Y es que para que una producción de este tipo destaque sobre otras, y más de esta manera tan sobresaliente, ya no basta con aplicar contundencia, espectacularidad y originalidad a tus escenas de acción. En “SPL 2” se nos ha estado vendiendo que las peleas eran tan reales que el rodaje tuvo que pararse varias veces porque los implicados realmente terminaban lesionados, y esto verdaderamente se nota. Pero como decía, no basta con ver cómo los especialistas caen desde alturas considerables o dan mamporros como si no hubiese un mañana; aquí Cheang-Soi ha cuidado todas las aristas, orquestando una pieza ejemplarizante y con poca cabida a la crítica. Desde el encaje de bolillos de los tres focos de atención del desenlace hasta ese acompañamiento musical con piezas de música clásica. Alguno dirá que es más efectista que otra cosa, vamos, de cara a la galería, pero señores… ¡que en EEUU se conforman con meter temas raps y algunos se corren de gusto! ¿No podremos aplaudir nosotros la elección de su director?

Para ir acabando… ¿es mejor “The Raid 2/Redada Asesina 2” o “SPL 2”? Difícil contestación. Mejor que la primera SPL creo que todos estaremos de acuerdo, pero en cuanto a la de Evans… Me la juego. Como vehículo espectacular la indonesia es más llamativa, pero como película, película en conjunto, “SPL 2” le gana la partida y por mucho. Y no estoy diciendo que la acción sea peor, solo que quizás la de Evans tiene un ritmo más constante. Pero lo dicho, aquí no solo tenemos el grado de implicación de los especialistas sino escenas que formarán ya parte de nuestra antología del género de la acción como esa “one-shot” en la cárcel, el “navajita plateá” del piso franco de Mong Kok o los últimos minutos finales con Max Zhang empequeñeciendo a Jaa y Jing.

Para terminar, un par de chorradas.  La primera, algunos “parecidos razonables” más: el panel publicitario de los ojos y gafas de Louis Koo con el aparecido en “El gran Gatsby”, el aspecto de Max Zhang en plan Guy Pearce o el de un Ken Lo rapado al estilo del inseparable de Jaa, Petchtai Wongkamlao. Y la segunda, que echo a faltar a Andy On e Iko Uwais para haber completado el roster de mejores actores marciales de la última generación.

Resumiendo, “SPL 2: A time for consequences” es una brutalidad. Es poner al cine de acción al mismo nivel que otras producciones y géneros más respetados. Una fábula que aúna espectáculo y sentimiento en una sinfonía arrebatadora. El mejor film de acción del 2015, y posiblemente quizás de cualquier género.

5de5

S.P.L. SHA PO LANG (Duelo de dragones) – WILSON YIP – 2005 – China/Hong Kong – Acción

ShaPoLang

Hay una pregunta que en los últimos tiempos (que pretencioso suena eso) me sirve para iniciar las reseñas de películas que pertenecen al (sub)género de la comedia de acción; la misma no es otra que, ¿Dónde termina la comedia y comienza la acción?. Esta es quizás una pregunta demasiado figurativa ya que, en cierta medida, cada terreno se encuentra habitualmente bien acotado.

Sin embargo esta “S.P.L” me ha llevado a hacerme otra que no resultaría tan abstracta y que hasta reflejaría una tendencia; en el cine de acción actual, ¿dónde termina el drama y comienza la acción?.

Quizás alguno dirá que para eso se inventó el thriller, para encajar un tipo de cine que a medio camino entre varios géneros no termina por definirse, no obstante no estoy hablando de aventuras policíacas donde la acción está poco presente o si se me apura, hasta entran en juego elementos sobrenaturales, últimamente muy presentes en este género; no, aquí hablo de ese tipo de películas cuyo principal atractivo son los golpes, tiros y situaciones limites a las que normalmente habitúan a sus protagonistas.

Da la sensación – o al menos me lo da a mí – que los guionistas y directores en los últimos tiempos buscan de dotar a sus producciones de una dimensión que haga que estas trasciendan del simple placer de dar espectáculo. Como ejemplo tenemos los grandes títulos del “heroic bloodshed” que si por un lado nos fascinaban con sus despliegues pirotécnicos nos llegaron a marcar en base a sus historias trágicas.

Pero siguiendo lo de las tendencias, debemos reflexionar y ver como el declive del género vino propiciado por un abandono de estas prácticas, teniendo a las producciones norteamericanas como máximo estandarte de lo dicho.

En Asia desde mediados de los noventa a principios del nuevo milenio ocurrió algo por el estilo y solo producciones de Johnnie To, Gordon Chan y algún que otro ejemplo aislado evitaron que un género agonizante falleciese definitivamente. La clave para que estos cineastas fuesen recordados y hoy en día, como To, sean incluso a mi pesar sobrevalorados es que en todas sus historias prevalecía el drama. Uno de esos cineastas “anónimos” no es otro que el director de esta, Wilson Yip.

Hace poco – en la reseña de “Election” – enseñaba mis “cartas” mostrando mi “póquer” de ases de la industria cinematográfica hongkonesa – el mismo Johnnie To, Andrew Lau, Tsui Hark y Tony Ching – precisamente cuatro nombres que habían dado prestigio al género en la excolonia británica.

A Yip lo nombraba como quinto componente pero sacándolo del conjunto nada mas que por una formalidad respecto a la frase hecha. Estoy seguro que incluso alguno se llegó a escandalizar ante la poca repercusión del nombre de este frente a los anteriores. Ahora después del éxito de esta “S.P.L.” y alguna mas que se otea en el horizonte seguro que habrá mas gente, incluso esos mismos que pusieron el grito en el cielo, que se apunten al carro del éxito. Pero dejemos las reivindicaciones y vayamos al grano.

Yip, al que conozco por sus obras – modestia parte – bastante bien, es ante toda artificialidad, un filosofo. Aludiendo a otra reseña – en este caso la de “The mummy aged 19” – afirmaba con ciertas ínfulas que <<… Wilson Yip va a abrir una tienda de disfraces. Una tienda con un solo traje para alquilar. Un solitario y llamativo disfraz al que muchos tengan que acudir.

Porque eso hace en sus películas, enmascarar de diversas maneras la soledad …>>; ahora, tres películas después, sigo pensando lo mismo.

Superficialmente “S.P.L.” no basa su historia en personajes solitarios como en los anteriores casos; aquí es la fuerza del conjunto, la del equipo, la que tiende una mano a sus protagonistas. Y en cierta forma, rascando sobre esta superficie, es donde volvemos a encontrarnos al viejo Yip; estos parecen canibalizar su propia unión porque tras su amistad no hay nada mas. Yam solo tiene a una pobre niña huérfana que adoptó, Liu Kai-Chi a unos padres con los que no se habla, Danny Summer a una hija que huyó junto a su madre, Kent Chang a la familia en Brasil y el recién llegado Yen, vive obsesionado por un encuentro violento de su pasado. ¿Es quizás la constante en el trabajo de Yip un reflejo de la realidad del Hong Kong actual?.

El amigo Jesús Manuel Pérez – a quien ya no debo presentar – tras su visionado “in situ” en un cine de la propia Hong Kong comentaba en el Foro de la Web, entre espasmos orgásmicos, que había visto un destello de aquellas películas que siempre añoraba, donde cada personaje tiene un pasado pero no un futuro; ese drama que he querido que protagonizase esta reseña.

Sin embargo no puedo acabar de hablar de su contexto mas o menos trascendental sin destacar a una de las estrellas del film como es su mensaje. Volviendo a Johnnie To; este realizó un psicoanálisis de la sociedad hongkonesa en la magnifica “Running on Karma“, una fábula envuelta de film de acción con mas significado que – casi – contenido tangible. Algunos creyeron ver la quinta esencia del cine asiático en aquella obra – de ahí en parte lo del “sobrevalorado” de antes – pero creo que es en esta donde realmente -siempre bajo mi punto de vista – se hace un ejercicio redentor y en sintonía con la doctrina budista sobre el karma. No cuento nada mas para no desvelar la sorpresa pero habrá que esperar hasta su final para comprenderlo.

Para terminar con su contenido no puedo dejar de dar un par de apuntes peligrosos para el que se inicie con Yip. Y digo “peligrosos” porque corro el riesgo de resultar pedante ya que la advertencia no hace hincapié solamente en la obsesión de Yip por la soledad si no en – otra vez – la canibalización de sus propias historias ¿o es que Yam no tiene nada que ver con el Mike/Francis Ng de “Bullets over summer“?.

Por demás esa estética tan estilizada llena de cámaras lentas buscando guiños, mensajes y significados junto a sobreimpresonados e imágenes estáticas que pueden sorprender a muchos creyendo encontrar un nuevo Woo no hace otra cosa que refrendar un trabajo ya de años y un concepto de “imagen-arte” que está siendo compartido por algunos de esos colegas citados arriba, sobre todo Lau y To.

Sin embargo para aquel que no me conozca que no crea que está leyendo los desvaríos de lo que yo llamó un “cultureta”: el film puede intentarnos convencer de lo que quiera y esconder mil significados pero muchos acudimos al calor de la acción. Sobre Yip – para muchos desconocido – figuran los nombres de Donnie Yen y Sammo Hung y su sola mención si que tiene un verdadero significado: las artes marciales.

Aunque a ambos les separe una década y decenas de kilos, les une la espectacularidad de su trabajo y el prestigio alcanzado por él que les ha llevado a traspasar fronteras. Aunque sin el número que a muchos nos gustaría, las escenas de acción son las esperadas: contundentes. Ya no solo es el hecho de que hasta puedas sentir dolor por cada uno de los golpes que dan y reciben los protagonistas si no que puedas creerte maniobras que en otras “manos” sería imposible de aceptar.

Por ejemplo, hay una escena en el que un personaje al recibir un puñetazo de Yen “aterriza” sobre un coche. Bien, eso que de otra manera sería motivo de risa aquí no solo es creíble si no que ya ha entrado por derecho propio en mi colección de “Mejores escenas” sobre un epitafio que reza: <<... el Mejor puñetazo propinado nunca… >>.

Resumiendo, uno de los mejores títulos del año tanto por contenido como por continente. Buen nivel técnico, notable realización y mejores interpretaciones en un vehículo de acción que te hará tanto disfrutar como – ¿por qué no? – sufrir.

El inspector Chan (Simon Yam) ha invertido parte de su vida y carrera en encerrar al capo local Po (Sammo Hung). Ahora que ésta se encuentra en su fase “terminal”, ya que el tumor que se le encontró amenaza con acabar inminentemente con su vida, no ve el momento de cumplir la promesa que se hizo cuatro años antes cuando estuvo a punto de encarcelarlo. En aquel momento acompañaba a un testigo al juzgado con la suficiente información como para ponerlo tras las rejas el resto de su vida. Sin embargo Po se adelantó matando a casi todos menos al propio Chan y a la hija del testigo, de la que se hizo cargo el propio policía. La traicionera suerte le pondrá ahora en bandeja a Po; si por un lado este acabará con un agente de Chan infiltrado en sus filas, por otro le proporcionará la prueba que demuestra “parte” de sus responsabilidades en la muerte. Pero como ésta no es suficiente como para atraparlo decidirán amañarla engañando al departamento y al nuevo oficial que va a sustituir a Chan, el inspector Ma (Donnie Yen).

4de5

RACE 3 – Remo D’Souza – 2018 – Bollywood – Acción

Race3

Dada la popularidad de esta película llegándose a estrenar en cines incluso de nuestro país, parece un poco obvio decir que la misma no es una secuela directa de sus dos primeras partes ya que, como digo, casi todo el amante al cine de Bollywood ya lo sabrá. Sin embargo hay que decirlo tanto para el que se haya acercado aquí por curiosidad sin conocer la naturaleza de la misma como por hacer hincapié en un hecho que al menos aquí resulta sorprendente.

Y es que de sobra sabemos que lo de las sagas en Asia es un poco… antinatura, es decir, son más las secuelas que no tienen nada que ver con su parte original que las que responden a la naturaleza propia de una saga desde el punto de vista de la continuidad. Encima aquí cobra mayor/menor sentido cuando la segunda parte sí que era una prolongación directa de la primera.

Aquí tenemos actores de la saga, sobre todo al de cabecera Anil Kapoor, pero no interpreta al mismo personaje de las anteriores. Otra cosa es que el film respete el esquema de sus antecesoras y así tenemos a unos protagonistas que más que héroes no son ‘trigo limpio’, dos bandos enfrentados, engaños continuos y, claro está, lujo y espectáculo.

Ahora bien, olvidaros de todo lo que podéis leer sobre el film y las causas que motivaron su producción. La verdad, la que se esconde tras decenas de patrañas periodísticas es que Salman Khan quería su propia “Dhoom”.

A ver, para a aquel que le suene a chino –o mejor en este caso, a hindú- habrá que decirle que “Dhoom” es otra popular saga de acción muy al estilo de esta. La diferencia de “Race” frente a la auspiciada por la Dinastía Chopra es que en aquella en cada parte el “héroe” que se contrapone a la pareja Abhishek Bachchan-Uday Chopra que repiten en cada entrega, es interpretado por un reputado actor. En la primera fue mi ojito derecho John Abraham; en la segunda, mi no menos apreciado Hrithik Roshan, y en la tercera el todopoderoso Aamir Khan. Para su cuarta parte se hablado de Shahrukh Khan o Askhay Kumar, pero no de Salman. ¿Cómo un tipo que se sitúa a la altura de los anteriores sino más alto que los dos primeros, nunca aparece en la pomada para protagonizar una nueva entrega?

Pues Salman puso remedio y fin a los rumores mal intencionados que alegaban ser tan mal actor como para poder protagonizar una de las partes de “Dhoom”, haciendo suya esta “Race”. Dicho esto, cerramos la ‘crónica rosa’ y nos metemos con el film en sí.

Lo primero que hay que decir es que, aparte de continuar por la senda de sus partes anteriores, “Race 3” permanece también por la vereda no menos transitada del género en el país. ¿Qué digo en el país…? ¡En el continente!

Su estructura no es muy moderna ya que sigue esa máxima de arrancar con un inicio explosivo para amagar la acción hasta la segunda parte. ¿A qué os suena a la época dorada de Hong Kong? Pues eso. Encima, por si faltase poco, ese “gancho” actioner no puede ser más ex-colonia británica. Me explico.

Tras el prólogo de presentación del personaje de Anil Kapoor, se nos da paso a unos estupendos diez minutos de tiroteos al más puro estilo John Woo. Olvidaros de los típicos ‘puñetazos al aire’ de la India o del uso indiscriminado del cable para proyectar a los enemigos de los héroes cuando les propinan un golpe; aquí hay tanta acción pirotécnica con todos los personajes disparando con dos pistolas en las manos que ya quisieran Tony Leung y Chow Yun-Fat en su época. Algún desvarío en forma de exageración más al estilo local, pero no faltan ni los impecables trajes de corbata al estilo noventero. La verdad que un disfrute para el amante de la acción de aquella época.

A partir de ahí la acción desaparecerá dejando paso al enjambre de mentiras y traiciones características de la saga salpimentadas por un par de números musicales. Es en la segunda parte donde se recupera la acción.

Pero que nadie se espere un argumento rebuscado que encierre argucias inteligentes: por mucho giro y retuerto que se encuentre el camino el espectador, el objetivo del film únicamente es divertir por lo que solamente se toman en serio el ofrecer un mejor espectáculo, nada de pretender ser unos genios estructurando estrategias, conspiraciones y subterfugios como otras sagas en occidente al estilo “Misión Imposible”. El “nada es lo que parece” es en realidad un “porque yo lo digo” en toda regla así es que si no estás de acuerdo con las patrañ… perdón, excusas y resoluciones para solventar algunos de esos giros argumentales difíciles de asumir, mejor pasar página y acudir a otra producción y hasta diría que origen.

Es cuestión de puntos de vista y de gustos. Además, morder más allá de lo que te permite la mandíbula la mayoría de las veces tiene un mal final y Bollywood aprendió a fuerza de golpes que por mucha ambición que se tenga no se debe desviar la atención de tu meta.

Porque acción como se ha visto –y volveré a incidir un poco más abajo- nos la da. Lujo, el que quieras: todo el parque automovilístico de Abu Dabhi parece haber sido puesto a disposición de la producción con todo lo que conlleva ello de deportivos únicos y singulares. Las residencias, suites y dependencias por donde trascurre la acción tampoco tiene desperdicio respondiendo a la opulencia que corresponde a los Emiratos Árabes Unidos.

Y todo esto no resultaría tan visualmente atractivo si no estuviese acompañado de una cuidada fotografía que como siempre en la India es excepcional. Parece que los prejuicios a más de uno le provoca una amnesia que hace olvidar que en algunos apartados técnicos y artísticos la India es ejemplar. Solo hay que ver esos ‘artesanos’ coloristas digitales que realzan tonos para ofrecer una policromía aún más rica. Eso, y a cambiar la bandera de Tailandia y hacerla pasar por la de Camboya donde dicen que se sitúa parte de la acción. Total, cuentan que también están en Beijing e igualmente es Bangkok… ¿Qué más da?

Al menos en ese ‘desasosiego’, el humor burdo se ha eliminado siendo sustituido por bravuconadas propias de Khan, que por otro lado no son malas. Especial atención a ese diálogo final con el que se concluye la película dejando claro lo poco en serio que se toman la misma: elucubrando si habrá nueva secuela y… quién la protagonizaría.

Por nuestra parte, nosotros antes de acabar, pasaremos otra vez a la acción. En la segunda parte como decía nos encontraremos más dosis de esta, pero tampoco mucha, todo sea dicho de paso. Una larga persecución con Salman en moto, una pelea de gatas y el tiroteo final. Sobre lo primero, decir que bajo mi punto de vista le falta velocidad. Por mucha trepidencia –toma palabro- que intenten hacernos creer, hay más fuegos de artificio, explosiones que sensación de peligro real. Hay casetas que explotan porque sí, y todos “vuelan” a la mínima, pero no hay sensación de peligro ninguna.

La mal calificada como “pelea de gatas” resulta más espectacular. Mucha acrobacia y poca contundencia, pero dentro de lo previsible, es refrescante. Ver a Jacqueline ensuciándose las manos, lo mejor. La chica perfecta.

El último tiroteo podría encontrarse al nivel del de la presentación, pero los condicionantes y no sé si la falta de presupuesto, les cortaron las alas. Cumplidor sin más, un ‘bien’ de nota general a este apartado.

Para acabar como siempre, la ‘Sección de Coros y Danzas’. “Race 3” nos ofrece cinco números musicales, dos antes del obligado “Intermission” y los restantes tras este. Dos son de carácter romántico, protagonizados por las dos parejas que da la película ofreciendo la típica puesta en escena de estos números con muchas telas al viento y escenarios casi desérticos.

Las movidas por el contrario pecan de lo mismo: de compartir escenario. Todas se desarrollan en discotecas. Teniendo a Remo D’Souza, reputado coreógrafo antes que cineasta, no entiendo este conformismo. Vale que las coreografías no puedan ser muy exigentes teniendo al, a pesar de todo, voluntarioso Khan, pero repetir esquemas es un poco… significativo. Decepcionante, la verdad. Encima que el mejor tema sea “Selfish”, uno de los de carácter romántico, ya está diciendo a las claras que en esta ocasión D’Souza estaba más centrado en la realización que en el apartado musical.

Resumiendo, “Race 3” es un film espectacular dirigido para pasar el rato. Teniendo un reparto de lo mejor que te puedes encontrar actualmente en Bollywood –cuatro de los cabezas de cartel han protagonizado por sí solos otros films-, acción bien dosificada y lujo desbordante, ofrece lo que se espera. Le falta un punto de ambición para alcanzar a “Dhoom” pero como sucedáneo hasta la llegada de la nueva entrega de esta, cumple.

Sanjana y Suraj son los hijos de Shamsher, un poderoso fabricante/traficante de armas. Junto a estos, su primo Sikander y el guardaespaldas del patriarca, Yash. Juntos forman una familia aparentemente inquebrantable que hacen frente a todo tipo de amenaza, sea cual sea esta. Un día Yash les descubrirá a estos que está enamorado de Jessica, lo que no saben los demás es que esta fue el amor platónico de Sikander…

4de5

RACE 2 – Abbas-Mustan – Bollywood – 2013 – Acción

Race2Banner

Antes de empezar esta reseña me leí la que en su día escribí de su primera parte. No es que la hubiese olvidado; gracias a Dios la memoria aún me aguanta, pero siempre se pierden matices. La cuestión es que si tuviese prisa, por no decir estar en plan vago, cogería la misma, cambiaría un par de frases y ya tendría reseña. Sin embargo ya puesto que habéis tenido la deferencia de al menos pulsar sobre el link que os ha traído hasta aquí, qué menos que tomarme un rato para contaros que nos traen de nuevo –o no- la parejita Abbas y Mustan Burmawalla.

Para empezar hay que decir que el film es una secuela al uso; al uso occidental claro, ya que de sobras sabemos cómo se las gastan los cineastas hindús respecto a las secuelas, aunque bien es cierto que en los últimos años con el auge de las franquicias lo de añadir un 2 “porque sí” casi ha sido desterrado. Pero como decíamos, “Race 2” sí que retoma a algunos de los personajes –la mayoría- de la parte original. La historia no, ya que se trata de una nueva aventura, pero sí el espíritu.

Hay algunos cambios como que el personaje Robert RD D’Costa interpretado por Anil Kapoor ha dejado de ser agente de la ley para ser un simple gañán más, pero poco más. Se cambia, desgraciadamente, el rol de personajes como el de Sonia/Bipasha Basu y desaparecen otros secundarios como aquella atolondrada asistenta de RD, Mini/Sameera Reddy siendo sustituida por Cherry/Ameesha Patel; sin embargo, como decía, salvo la suerte corrida por Basu, nada notable o que no fuese habitual en una secuela.

Porque en lo que a estructura respecta, “Race 2” se apoya en las mismas bases: unos protagonistas que no son trigo limpio, dos bandos definidos y engaños constantes por uno y otro lado. Luego, sobre esta nos encontramos ya los elementos decorativos, herramientas o detalles que igualmente no abandonan la senda de la obra original, tales como una apariencia “cool”, a la última, o acción desbordante, en el más amplio sentido de la palabra. Pero por pasos.

Más que en ningún otro sitio, desde el punto de vista cinematográfico, el oficio de timador, ladrón o embaucador tiene una acogida especial en la India. De hecho, estrellas del calibre de Akshay Kumar comienzan a encasillarse en este tipo de personajes. Luego, a decir verdad, siempre los matizan atendiendo a la moralidad local convirtiéndolos en unos modernos Robin Hoods, ladrones que roban a ladrones, pero esto lo único que provoca es una previsibilidad alarmante. Aquí, aunque inicialmente se apunta a este extremo, pronto nos daremos cuenta que las motivaciones de los protagonistas responden a otro sentimiento que el de la avaricia, al de la venganza. Y son estos giros, junto a otros que me niego ya a desvelar, los que convierten el film en algo maquiavélico, tanto que uno al final no termina por creerse nada de lo que sucede. Lo imprevisible vuelto predecible.

Pero por si faltase algo, junto a ese trabajo más o menos elaborado que busca sorprender, nos encontramos con una “rara avis” en la industria del país: unos diálogos cuidados con frases lapidarias que bien podrían ser usadas como citas. A lo mejor exagero, pero cuando uno está acostumbrado a un toma y daca sistemático sin más sentido que cubrir expediente, encontrarte con una chispa de genialidad, te hace ver el conjunto de otra manera. Hasta los chistes de RD/Anil Kapoor tienen gracia por hirientes que puedan llegar a ser.

Pasando ya a la apariencia decir que sigue siendo brillante, por muy acostumbrados que estemos ya a estos dispendios en producciones actioners. Los protagonistas, impecables: ellos elegantes y ellas sexys; modelos de pasarela, réplicas de otras etapas o facetas de su vida profesional.

El entorno, lujoso. Desde el “Four Seasons” de Estambul  a orillas del Bósforo hasta esos complejos hoteleros de lujo en la costa de Antalya que intentan hacérnoslos pasar por un único establecimiento. Sin olvidar Chipre. Por si faltase algo, los deportivos que conducen los protagonistas, los restaurantes que visitan, o las discotecas que disfrutan. Recapitulando, un escaparate ideal –e irreal para la media de los que ven estas películas-que no sirve de otra cosa que de válvula de escape.

Olvidándonos de nuestra –sniff- triste realidad, pasemos a uno de los platos fuertes del film como es la acción. Coreografiada por el gurú del género en el país como es Peter Hein, “Race 2” supera alguna de las carencias habituales en la industria con inteligencia, es decir, en esta ocasión para la acción física se rodean de gente que por encima de nuestros héroes saben dar un buen y creíble espectáculo. Así, por ejemplo, en la persecución más lograda y hasta impactante, Ali Khan sigue a un asesino a sueldo interpretado por el “Yamakasi” Yannick Ben, y de resultas de ello tenemos saltos y volantines muy por encima de lo que esperábamos encontrar en una producción de Bollywood. Luego es verdad que la utilización del cable afea un tanto el resultado, pero nada decepcionante para aquel que esté acostumbrado a estos efectos tan característicos por ejemplo en Hong Kong.

Por otro lado, en la obligada pelea final con los dos protagonistas –no creo desvelar nada ya que todos la esperamos- se aprecian un par de puñetazos “al aire”, pero nada alarmante cuando la atención no radica en la pareja sino en su entorno. No digo nada más.

Donde sí que la cuestión “salta” un tanto a la vista es tanto en los efectos especiales como en las licencias que se toman sus directores a la hora de propiciar algún… golpe de efecto. ¿Que una lancha debe “despegar” de pronto para caer sobre un coche? Pues adelante, total no es nada nuevo ni en la ya franquicia ni en el género.

Lo peor, como adelantábamos, los efectos especiales. Nada más comenzar alguno decidirá parar la película al quedarse pasmado tras ver un cutre-(d)efecto-especial de un coche saltando por los aires. Por favor… con la pasta que te gastas, haz las cosas bien. Minutos después ves a un grupo de ladrones robar un tren en marcha desde un helicóptero. Pues bien, tienes un helicóptero contratado, los especialistas no sólo descienden de él sino que también se apoyan en el vagón, y sin embargo cuando nos sacan una toma desde lejos el helicóptero se nota que está sobreimpresionado de mala manera. ¿Por qué esa dejadez? ¿Tanto cuesta cuidar el detalle? ¡Si tienes las herramientas! Inexplicable.

Pasemos ya a la habitual sección de cierre como es la de “Coros y Danzas”. Tenemos cuatro números musicales, los suficientes para casi dos horas y media de metraje. Hubiese estado mejor al menos uno más, pero como digo, suficiente. Lo malo es que, bajo mi punto de vista, están mal dosificados. En su primera mitad tenemos dos, y encima los dos pegados. El primero es “Be Intehaan”, un intenso tema romántico, hasta algo tórrido, en el que la parejita conformada por Ali Khan y Padukone se dan amor en medio de unas ruinas. A mí no me suelen gustar las baladas pero para esta ocasión el especialista en films de acción Pritam ha compuesto un tema que no contrasta con el tono del film no resultando nada acaramelado y sí, rítmico.

Tan solo unos minutos después asistiremos al show de “Party on my mind”, un movido –y tópico- número musical a pie de playa con cientos de torsos desnudos y pequeños bikinis. La verdad es que tanto la coreografía como la canción es contagiosa, con un estribillo en inglés muy fácil de seguir. Por adicción, colorido, número de participantes y belleza de las protagonistas, se convierte desde ya en una de las mejores piezas musicales del 2013.

Y si “Party on my mind” es un ejemplo de lo que es capaz de dar Bollywood, “Lat Lag Gayee” es de hasta dónde se puede llevar la sensualidad. No os engaño, las faldas son igual de cortas y los escotes igual de profundos, pero cuando una actriz se pone, se pone. Obviando esta perogrullada, decir que Jacqueline Fernandez es una de mis debilidades, la nueva Priyanka Chopra; solo la necesito ver en un papel más exigente para ensalzarla a los altares. La cuestión es que en este número musical uno se olvida de sus acompañantes, de Saif Ali Khan y hasta de la canción –que no está mal pero tampoco se pasa- para fijar la atención en sus labios y movimiento de cintura.

Por último nos encontramos con “Allah Duhai Hai”, un número musical con dos caras. Visualmente es impactante con tanto diablo, goticismo, coreografías exigentes  y hasta apoyos digitales. Sin embargo el tema –por lo que tengo entendido es una versión de una canción antigua- es bastante mejorable: tiene alma rock y por lo tanto es potente, pero a su vez poco aprovechable a la hora de contagiar el ritmo.

Recapitulando, pocas canciones pero notables en conjunto, sobre todo gracias a la puesta en escena.

Para acabar, ahora sí, tres detalles. ¿A quién intentan engañar haciéndonos creer que una mezquita es la Basílica de San Juan Bautista de Turín? Por favor…

Y luego, ¡qué machistas son en esta película! Anda que los chistes de Anil Kapoor…

Y hablando de chistes, muy bueno ese en el que Abraham dice que Basu era su novia. ¡Y tanto!, como que lo fueron en la vida real…

Resumiendo, “Race 2” mejora a su antecesora, más ambiciosa y con un mayor rango de espectáculo. Para aquel que no la viese, decir que este es un buen producto de acción que, a pesar de las rémoras del género en el país, las minimiza hasta ofrecer un entretenimiento más que digno a ojos de un neófito occidental, muy superior a cualquier producto de serie B que inunda las estanterías de nuestros videoclubs.

Ranveer Singh cree haber dado con las personas que pueden hacerlo definitivamente rico, los peligrosos hermanos Armaan y Alina Malik. Tras ganarse su confianza estafando al dueño de una cadena de casinos, Ranveer les propondrá el golpe definitivo. Lo malo es que nada parece ser lo que es…

4de5

Terror folclórico llegado desde la India: “Tumbbad”.

Tumbbad

El terror nos llega en esta ocasión desde la India. Y no, no hagáis chistes fáciles que no es por la calidad de una película, que os conozco.

Tumbbad” juega con la mitología y misticismo local para construir una historia que bebe, según dicen y por la propia apariencia del tráiler, del mismísimo Guillermo del Toro.

De momento se aprecia que uno de los personajes del film se inspira en el mítico Golum de Tolkien.

Sohum Shah (“Talvar”, “Simran”, “Gulaab Gang”, etc.) y Harish Khanna (“Kaminey”, Gangs of Wasseypur”, “Amal”, etc.) son sus protagonistas mientras que tras la cámara se sitúa un trío –sí, trío- de directores compuestos por Anand Gandhi, Rahi Anil Barve y Adesh Prasad, siendo el primero el más conocido por su realización en “Ship of Theseus”, film premiado en diversos festivales como el Toronto International Film Festival o el Tokyo International Film Festival en sus ediciones del 2012.

RACE – Abbas-Mustan – 2008 – Bollywood – Acción

race

<<… Bollywood se ha vuelto predecible …>>. Eso me dije al ver los primeros veinte minutos de la película. Y no, no era porque sus historias de amor siempre deambulan por los mismos cauces sin lugar a la sorpresa o que sus comedias abusen de los mismos chistes y chirigotas para hacer reír a un público casi amnésico, no; mi afirmación se basaba en unos veinte minutos que venían a resumir una serie de particularidades que comienzan a convertirse en malos tópicos.

Pero como en toda observación precipitada envuelta de una cierta autosuficiencia – vamos, cuando uno cree saberlo todo – suele ocurrir lo que en éste caso: que te equivocas. Pero no volvamos a cometer el mismo error y no adelantemos conclusiones.

En esos primeros minutos de “Race” uno ya puede sin miedo a errar, hacerse una buena idea de conjunto. Por ejemplo, la película está rodada en la ciudad de Durban, tercera ciudad por población de Sudáfrica y uno de los mas importantes puertos del continente africano. Traducción: un escenario brillante, colorista y sobre todo lujoso que evadiéndose de la triste realidad hindú casi se está convirtiendo tanto en bandera de la filmografía bollywoodiense como en “leit motiv” de productoras como la “Yash Raj Films”.

A su vez estos fondos exóticos – o a lo sumo, envidiables – dan para recrear historias donde la suntuosidad compite con una pulcritud técnica que eleva el nivel del film. Así la fotografía de “Race” luce tan primorosa y nítida que uno no tiene ojos para otras carencias; la luz lo impregna todo y uno no puede ver mas allá de la superficie.

Dejando a un lado que sea una cursilada, creo haberme explicado bien; pasemos a otro aspecto.

Por si fuera poco lo vistoso del “escaparate” al film se le une un aliciente cada vez mas recurrente en su filmografía: la del muestrario femenino. Ya no solo es el par de protagonistas, son todas las figurantes a cada cual mas guapa y… ligerita de ropa. No nos extraña que el film haya sido un éxito de taquilla… Bromas aparte, igual ésta actitud tan solo responde a una cierta tendencia en su cine.

Y claro está, siempre que hace acto de aparición éste tipo de festival frívolo no pueden faltar unos números musicales a la altura. En esos veinte primeros minutos nos vamos a encontrar con uno que sirviendo de gancho – es el primero coreografiado y el mas masivo – surge tan espontáneo como paradójicamente forzado.

Me explico; sin que venga a cuento uno de los protagonista saltará al escenario – literalmente – para entonar una canción y contagiar su alegría al resto del personal, vamos, como el que no quiere la cosa; tanto que pocas explicaciones hay para que ello ocurra. Pues bien, esto será una constante a lo largo del resto del metraje. Tienen que estar ahí y no les importa el cómo.

Pero como decía Superratón, <<… No se vayan todavía que aún hay mas… >>. A lo dicho sobre la excelente fotografía hay que añadir otros aspectos técnicos/artísticos igual de brillantes y que hace tan solo cinco años evidenciaban un cierto retraso.

Nada mas comenzar vamos a ver un espectacular accidente apoyado en unos efectos especiales bastante creíbles y no por ello, menos espectaculares. Se puede poner en tela de juicio la causa pero no, la puesta en escena.

Al hilo de esto llegamos a la última de las particularidades “recursivas” que nos encontramos al inicio del film: las trampas.

¿Alguien se cree que un camionero al que se le está cayendo la carga va a frenar de tal manera provocando a su vez la ya tristemente famosa “Tijera”?. Uno al ver esto lo único que puede hacer es echarse las manos a la cabeza y mas si encima ve como el vehículo que le sigue, sin chocar con nada – se ve claramente – salta por los aires en posición vertical… Ya estamos acostumbrados al cine de acción de Bollywood y a su “fantástico” desenfreno pero aquí se roza el ridículo.

Sin embargo… NADA ES LO QUE PARECE.

Tan solo tendremos que esperar unos minutos mas para que lo que parecía una simple licencia por parte del guionista/director se justifique de una manera que hasta nos parecerá creíble. Vale, no el salto vertical del vehículo pero sí el origen del accidente. Y es que la intención de Abbas-Mustan es aprovecharse de todo ese conjunto de tópicos y situaciones manidas para, convenciéndonos de estar ante una producción mas de la industria local, un producto en serie donde lo único que cambia son unos rostros – y ni eso… ver “Tashan” estrenada tres semanas antes… – dar el golpe en el momento preciso.

Y es que hasta en cinco ocasiones la película dejará boquiabierto al espectador recurriendo a ese “nada es lo que parece”.

Lo malo es que son tantos los ases en la manga que se guarda su director que al final el espectador acaba por levantar un escudo de escepticismo que impide que se acabe de creer la historia, buscándole siempre las tres patas al gato o, como decía antes, la trampa.

Situación que termina por volverse “insostenible” cuando nos acerquemos a su parte final, anticipándonos a su desenlace formulando hipótesis que en el peor de los casos pueden resultar certeras haciéndonos exclamar el típico <<… si ya lo decía yo …>> recibiendo en contraposición la no menos clásica decepción. Puede sonar demasiado abstracto pero dados los bandazos que pega la película uno se espera ya lo imposible terminando por acertar.

Tampoco ayuda que el tono del film cambie en su segunda mitad transformando el hasta el momento correcto thriller en algo cercano a la comedia.

La llegada del personaje interpretado por Anil Kapoor resultará determinante en éste aspecto pero no será el único elemento que ponga la nota discordante ya que como decía, no solo es el cambio de registro sino que a merced de la poca trascendencia que va adquiriendo la película, el juego de sorpresas al que servíamos de testigos se transformará en algo cercano a esa manipulación donde siempre el espectador es la víctima.

Ese es el problema de estirar demasiado la cuerda que además de resultar previsible como avanzaba unos párrafos antes, terminas por perder la frescura recurriendo a tópicos y trampas muy fáciles de descubrir; corres el riesgo de que se te vea el plumero.

En todo caso hay que realizar un ejercicio de honestidad y ser justo tanto con el planteamiento de la historia, evidenciando una buena construcción con a pesar de todo pocos cabos sueltos, como con la parte cómica de la historia encabezada por una camaleónico Anil Kapoor en un año para él antológico: “Black & White”, “Tashan“, “Race“, “Yuvvraaj” y la oscarizada “Slumdog millonaire” en un papel muy distinto a éstas.

A pesar del humor burdo del que hace gala con hasta esas pinceladas de socarronería machista que tan habituales se están convirtiendo en la comedia bollywoodiense, hay detalles que vuelven a dejar patente cierto cuidado por el detalle como esa inclinación por incluir metáforas “afrutadas” en su dialogo.

Para ir acabando vayamos como siempre con el apartado musical. Como decía al principio el film es tan vivaz como poco recatado; así los números musicales de la película insisten en enseñar carne a ritmo de una serie de canciones a cada cual mas bailable. Calidad no tendrán – todas muy repetitivas y poco originales – pero pegadizas son un rato. La puesta en escena es igual de impecable que el resto de la película pero luce espectacular gracias a una escenografía brillante y a la acumulación de bailarines. Para los amantes de las grandes orquestaciones coreográficas, “Race” les dejará satisfecho a pesar de la sencillez de movimientos. Esto junto a la generosidad en número de canciones puede suponer por sí solo un atractivo de la película.

Resumiendo, “Race” es un film irregular en contenido pero impactante en presentación. Una primera parte trabajada y brillante para una segunda zafia y previsible. Y es que en su afán por ser el “novamas”, la película pierde los papeles ofreciendo un recital de incoherencias y hasta despropósitos en sus escenas de acción. Entretiene sin mas.

Ranvir y Rajeev son dos hermanos aparentemente bienavenidos. Ranvir maneja los negocios tras la muerte de su padre mientras que Rajeev se dedica a vivir la vida alcoholizado a la sombra de su hermano. Apenado por la situación a Ranvir no le importará ni siquiera cederle el paso a éste cuando los dos se interesen por la misma mujer. Y es que Rajeev por Sonia, que así se llama ésta, es capaz de hasta dejar la bebida. A pesar del gesto de Ranvir, Rajeev le guarda un inmenso rencor; tanto que su verdadera intención es asesinarlo.

Adaptación de survival horror desde Indonesia: “Dreadout”

Dreadout

A veces nos creemos el ombligo del mundo y terminamos siendo el culo. Con perdón. Por ejemplo, ¿cuántas adaptaciones de videojuegos hay y cuantas de occidente? Como mucho, en Japón hemos visto unas cuantas y porque el país es exportador de ellos.

Ahora desde la exótica Indonesia, y ya no tanto a medida que van cruzando fronteras sus producciones, nos llega “Dread Out the movie”, un film de terror que como el propio nombre indica, es ‘The movie’ porque adapta un videojuego homónimo del 2013 cuyas cifras a través de stream superaron las 300.000 unidades vendidas, algo nada desdeñable.

El director de la misma es uno de los “Mo brothers”, pareja de cineastas conformada por él mismo –Kimo Stamboel- y Timo Tjahjanto, autores entre otros films de género de esta nacionalidad como “Rumah Dara”, “Takut: faces of fear” o uno de los segmentos de la más popular “VHS 2”.

Desde ya se puede ver el tráiler del film. La película está protagonizada por Jefri Nichol (“Hello Salma”, “Dear Nathan”, “One fine day”, etc.) y Caitlin Halderman (“The guys”) son algunos de sus protagonistas.