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BAAHUBALI 2: THE CONCLUSION – S. S. Rajamouli – 2017 – India (Tollywood) – Acción/Fantasía/Drama épico

BaahubalitheConclusion.jpgHace tan solo un par de semanas asistimos al estreno del fenómeno “John Wick”. Y hablo de ‘fenómeno’ porque lo que se produjo con la secuela del film protagonizado por Keanu Reeves, no se puede calificar de otra manera: que una segunda parte vea la luz en salas de exhibición recogiendo por demás buenas cifras de recaudación, sin que su parte original fuese estrenada… casi se puede tachar de milagro.

Con “Baahubali 2: The conclusion”, salvando las (extremas) distancias, ha pasado algo por el estilo: el boca a boca –y la entrada de una distribuidora, claro- ha provocado que casi todo el aficionado al cine indio pueda ver la película en nuestro país. Pero más allá de… ¿nuestro ombligo? hay que destacar que en su estreno en EEUU, “Baahubali 2: The conclusión” ha llegado a situarse en el número dos del Box Office, algo inaudito ya no solo para una producción india sino incluso internacional, teniendo en cuenta que solo se ha podido ver en 500 salas. Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano.

El que no haya visto su parte original, por no decir ni hablar de ella, cosa difícil, que sepa que se encuentra ante una súper-producción épica que nos traslada a una región india donde la fantasía de parajes paradisiacos y proezas sobrehumanas se mezclan con un contexto más o menos verosímil de conflictos entre reinos e intrigas palaciegas. Vamos, que nadie espere elfos, enanos u orcos pero sí la espectacularidad de las batallas de este tipo de films. Ah, y con algún número musical, claro…

El resto, el que ya sepa que “Baahubali” fue sin lugar a dudas una de las 10 mejores producciones del 2015, va encontrarse como ya ocurrió con la mencionada “John Wick”, una secuela que rompe esa máxima de “Nunca segundas partes fueron buenas”. No me atrevería a decir que mejor que la primera, pero casi.

¿Y por qué razón no es mejor? Simple: porque sus 20 minutos finales, estropean una magnífica película tanto por desarrollo como por puesta en escena. Me explico.

“Baahubali 2: The conclusion” se divide en tres partes, dos mitades claro está atendiendo al clásico “Intermission”; sin embargo, por contenido, nos hallamos como digo con tres partes.

La primera, con una duración cercana a la hora, es una comedia típica india, más exactamente de Tollywood, donde bajo un pretexto romántico se enamora a la protagonista mediante el humor sin, gracias a Dios o Ganesha, edulcoramientos. Felicidad es la palabra. Uno se lo pasa bomba por infantiles que sean las bromas, chistes o gags.

Ya en la segunda parte, entra el melodrama. La acción toma el mando y nos encontramos con lo que prometían las expectativas.

El problema es cuando nos acercamos a la conclusión. No es posible que, tras un guión que sin ser sobresaliente, sí que podamos tacharlo de notable –el puzzle encaja con esas escenas finales de la primera parte que nos dejaron con la boca abierta-, se les haya ocurrido una idea tan trillada, casi estúpida y tan poco creíble. Y no solo es inventarse –diría, tirar por el camino de en medio, solo a la altura de los clásicos “hermanos gemelos”, y me callo para no destripar más… – algo ridículo sino solventarlo con una voz en off. Por favor…  Y es que se nota que en ese… ‘lapsus’, se han dejado cosas fuera. ¿Versión extendida? Yo por mi parte no me puedo extender más, pero como sé que la veréis, ya opinaréis… Al menos, que sepáis que hay una razón que estropea lo que podría haber sido una secuela que mejoraba su parte original.

Pero… ¿y la acción? Fantástica. Se le puede acusar que es un videojuego con tanto fondo infográfico y demás, pero es lo que uno busca.

Las proezas del protagonista, se han reducido, al igual que las batallas masivas, repitiendo incluso más en forma de guiño alguna solución en campaña, pero se ha optado por embellecer el producto y apabullarnos visualmente. Solo hay que ver esa escena inicial para quedarse con la boca abierta.

Por otro lado, dado el elevado número de efectos digitales, algunos pueden “cantar” más de la cuenta, sobre todo en las escenas pseudo-aéreas con esas ciudades de fantasía, pero nada que no se pueda voluntariamente obviar en casi tres horas de metraje.

Por destacar, señalaría además de la inicial ya comentada, la de las flechas –ríete “Arrow”-, la del barco-cisne, ñoña para muchos pero encantadora para los menos… ¿duros? y la de la coronación.

Por último, los números musicales. Tranquilos que bailes solo nos vamos a encontrar un par. El resto de los hasta cinco números que contiene la película, son ‘videoclips’ donde las infografías, la belleza y la aportación de miles de extras los convierten en pasajes idílicos que no desentonan con la película como ya pasó con su parte original.

De estos destacaría, para no alargarme más, dos:

“Daler Mehendi” es pura genialidad, el pasaje del que he hablado párrafos arriba. Consiste en la presentación del personaje más en base a carisma que a la clásica chulería. La percusión de esos pintorescos y reconocibles tambores locales provocará que no dejes de vibrar en tu asiento.

En “Hamsa Naava” volvemos a encontrarnos con una percusión pegadiza, aumentando el ritmo si cabe, convirtiéndose en ‘leit motiv’ de la película. Con que la oigas una vez, ya estarás dispuesto a tararearla.

Resumiendo, “Baahubali 2: The conclusion” es la comunión perfecta entre espectáculo y belleza, una secuela que no decepciona y a la que únicamente le falla una ‘salida fácil’ para haberse convertido en un hito. Aun así, desde ya, una de las mejores producciones de un 2017 que de por sí promete.

5de5

 

JOHN WICK: PACTO DE SANGRE – Chad Stahelski – EEUU – 2017 – Acción

JohnWick2
Si siendo un pedazo de friki como soy, os digo que el primer Funko que me compré fue el de John Wick, ya os estoy contando lo fan que soy del personaje.

“John Wick”, la película, sorprendió a todo el mundo por homenajear el cine de acción –hongkonés especialmente- pero poniéndolo al día gracias a una contundencia sin contemplaciones. Que la simpleza de la historia contrastase con un montón de detalles como la creación de hasta un universo propio, ayudó a que el fenómeno fuese tal que hasta provocó que su segunda parte se estrenase en salas, corriendo el camino inverso de muchas otras franquicias.

En su primera secuela, y esperemos que la primera de muchas, hemos vuelto a ver cómo a sus responsables no les importa que se les critique la falta de originalidad. “John Wick: Pacto de sangre” copia casi al dedillo la fórmula de su primera entrega –ya podemos leer en las primeras críticas de otra secuela como “Los guardianes de la galaxia” que ocurre un tanto por el estilo- jugando con la venganza para componer una oda a la acción y a la violencia como nos gusta a los aficionados al género. De tal guisa, no nos extraña por lo tanto que en la producción haya entrado capital hongkonés…

Por seguir las directrices de la primera, hasta se aumenta ese Universo que comentaba creando una intranet que relaciona a todo el mundillo de nuestra peculiar sociedad de asesinos a sueldo.

¿La acción? Se acentúa la vertiente física y hasta automovilística sin olvidar las sangrías que nos hicieron vibrar.

Por poner unas objeciones y que no parezca que me dejo llevar por mi pasión, diría por un lado que por primera vez vemos a un Keanu ‘viejo’, no porque se vea cansado, sino porque realmente comienza a aparentar su edad, y por otro que se ha dejado un poco de lado la vertiente videoclipera aprovechando menos la fusión con la excelente banda sonora. Solo se deja ver (oír) en un pasaje y sabe a poco.

Resumiendo, si te gustó “John Wick”, no puedes dejar de ver su segunda parte. No decepciona y sigue ofreciendo espectáculo y ‘fan service’.

4de5   /    5de5

PREACHER – 1ª Temporada – 2016 – EEUU – Comedia fantástica de acción

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La verdad es que la primera mitad del 2016 me llevó a pensar que estábamos antes la inminente eclosión de la ‘burbuja’ televisiva. Sin embargo con la entrada en el país de la HBO nos han llegado series de gran calidad que, sumadas a las que ya existían o a las que se han puestos las pilas, la verdad me obligan a reconocer que no solo estaba equivocado sino que además tengo que afirmar que este año ha tenido una de las mejores añadas posibles.

Y una de las culpables de este cambio casi radical la tiene esta “Preacher”, una serie original, divertida y de calidad que me ha sorprendido a pesar de conocer la reputación de la obra en la que está basada, un comic o novelas gráficas de Garth Ennis y Steve Dillon.

Dicho esto, lo primero que tengo que decir –o segundo tras ya dejar caer algunos calificativos…- es que a pesar de ser un… ¿decente? conocedor del ‘noveno arte’, no he tenido la oportunidad de leer la obra original de Ennis y Dillon por lo que si esperáis comparaciones, lo siento mucho pero esta no es vuestra mini-reseña.

Por medio de diez episodios –la segunda temporada ya renovada tendrá 13- vamos a ver pasar… atención… ángeles, demonios, vampiros, asesinos a sueldo, psicóticos y toda una fauna de ‘pueblerinos’ peculiares que ríete tú de cualquier serie de humor. Claro está, “Preacher” es una comedia pero yo no la circunscribía en este género ya que lo haría más en el fantástico o incluso el de la acción. En todo caso cabe recordar que el mismísimo Seth Rogen (“Kung Fu Panda”, “Malditos vecinos”, “The interview”, etc.) está al cargo de la producción y de incluso de la dirección en tres capítulos.

Sin dejar el humor, lo que destacaría de la serie más que su capacidad para hacernos reír, es la de sorprendernos situándose al nivel de otra de las sorpresas –nunca mejor dicho- de la temporada como ha sido “Dirk Gently, Agencia de Investigaciones Holísticas”. No hay episodio donde no nos asalte un par (o más) de WTF!

Vale, como decía, el que se haya leído la obra original no estará tan sorprendido, pero el espectador medio que solo busca entretenimiento, tiene asegurada la originalidad.

Pero más allá de la diversión, “Preacher”, como corresponde a un producto de la AMC, también garantiza calidad. Los efectos especiales son destacables y el apartado técnico/artístico se sitúa al lado de producciones con más nombre. Y ya que hablamos de nombres, no podemos dejar de mencionar a sus protagonistas, todas caras conocidas de la pequeña y gran pantalla, muchos de ellos habituales de productos frikis con los que alimentar ese espíritu fan que merece un producto de estas características.

En especial destacar a su protagonista Dominic Cooper que consigue quitarnos ese mal gusto dejado por “World of Warcraft” metiéndose en la piel de este predicador tan variopinto, tan particular como las sensaciones que provoca. No llega al nivel de genialidad de “El doble del diablo/The devil’s double”, pero no decepcionará.

Resumiendo; sin lugar a dudas una de las mejores series nuevas del 2016. Incluso diría entre el Top 3. Diversión, originalidad, calidad e imprevisibilidad. Eso sí, de género.

DISHOOM – Rohit Dhawan – 2016 – India – Acción/Comedia

Dishoom.jpgEl que más y el que menos ya sabe a estas alturas cómo es una película de acción de Bollywood, así es que perdonadme la soberbia, pero creo conveniente no enredar al que buenamente se haya acercado a esta reseña e ir al grano.

Y es que si como decíamos casi todos tenemos una idea de cómo es una película de acción de la India, voy a reseñar esta “Dishoom” destacando precisamente lo que la hace diferente de esa imagen de conjunto que tenemos; y es que por encima de prejuicios en algunos casos y frikismos en otros, el enésimo vehículo de acción de John Abraham se haya más cerca de una “Buddy Cop” occidental que de una producción india al uso, es decir, más cerca de una comedia que del habitual espectáculo exacerbado. Pero hasta en eso, en la mayoritaria parte de comedia nos encontramos con diferencias. Me explico.

Si comenzaba diciendo que casi todos conocemos las películas de acción de la India, no menos las particulares comedias del país. Con un humor que podría ser tachado de infantil pero paradójicamente políticamente incorrecto, los gags en las comedias, más veces de las deseadas, nos han hecho poner los ojos en blanco, tanto por lo grueso del humor como por lo errónea de algunas disposiciones que hacen burla del débil o de, sin ir más lejos, la mujer.

En “Dishoom” desgraciadamente no nos vamos a librar de ese mal extendido por el género y su filmografía, pero afortunadamente a ojos de este modesto reseñador, el humor es mucho más comedido, y esto tiene su parte buena y, contrariamente a lo que pueda parecer por lo que venimos diciendo, parte mala.

Buena, porque no es ese humor casposo que solo hace reír a los, y perdón por si alguien se siente ofendido, predispuesto a ello. Salvo esas llamadas al móvil del agente de policía diciéndole que opinan de él para un matrimonio concertado, pocos chistes o gags nos harán sentir vergüenza ajena. No es que sean un prodigio de humor inteligente; ni siquiera se puede decir que estén trabajados, pero al menos sí que son simpáticos, ‘humildemente’ agradables.

Y en esto entra en juego otro factor… digamos ‘diferencial’. Decíamos que el film puede encajarse en las “Buddy movies”. Pues bien, en este tipo de películas normalmente nos encontramos con una incompatibilidad de caracteres entre los protagonistas que son las que causan muchas de las situaciones chocantes. En “Dishoom” está claro que la pareja protagonista es divergente, pero no llega a los extremos de por ejemplo la comedia norteamericana donde uno de ellos, casi obligatoriamente, tiene que ser –con respeto- un ‘payaso’. Aquí Junaid/Varun Dhawan ejerce de agente de la ley torpe pero su falta de habilidad se puede achacar más a su inexperiencia que a algo premeditado para que ejerza únicamente de comparsa cómica. Además, es de aplaudir que su personaje vaya creciendo poco a poco y que en lugar de resignarse a ser un ‘suelta chistes’ más, tenga una buena motivación: ambición.

Y como decíamos párrafos arriba también nos encontramos con un parte no tan… ¿afortunada? Y es que el que espere llorar de la risa va, bajo mi punto de vista, mal encaminado. Ante ese ‘encorsetamiento’ para no parecerse a la mayoría, “Dishoom” se deja ver, provoca alguna sonrisa, pero de ahí a soltar carcajadas… Y eso que yo soy de risa fácil.

Quizás es que su director Rohit Dhawan, hermano del propio Varun, quería distanciarse de su padre David Dhawan, uno de los maestros del género de la comedia en Bollywood, pero sea eso o no, la cuestión es que a la película le falta algo de chispa.

Así es que por este lado, aunque yo creo que la cosa no está del todo mal, más de uno puede sacar a relucir la palabra “Decepción”, término que amenaza con más fuerza otro de los apartados de la película. Y eso que se suponía que era su punto fuerte. Estoy hablando de, como ya todos imaginareis, la acción.

Teniendo a Abraham como protagonista y, como decíamos, circunscribiéndonos al género que pertenece, uno se esperaría mucho guantazo, persecución, tiros y explosiones. Pues bien, la película solo tiene tres escenas de acción y no muy espectaculares que digamos. Sí, veremos volar algún coche y alguna ‘trola’ exagerada, pero poco mordiente. Por no haber no hay ni peleas. ¿Decepción? Pues espera, que hay más.

Si a un neófito le preguntamos por Bollywood, ¿qué es lo que nos dirá? ¿Películas con bailes, verdad? Pues “Dishoom” solo tiene tres números musicales y dos de ellos en los títulos de crédito de inicio y final. Y joroba cuando estos no tienen mala calidad, de hecho hasta me atrevería a incluir a “Sau Tarah Ke” entre lo mejor del 2016. Abraham parece ‘castigado’, pero Dhawan se confirma como uno de los mejores bailarines jóvenes del panorama cinematográfico del lugar. Ni qué decir, la guapísima Fernandez…

Ya para ir acabando, es cierto, el guión es imperfecto, siempre dependiendo de las casualidades –lo de que el dueño del perro sea…- pero también tiene aciertos, como por ejemplo que la primera mitad de la película, recurriendo a los flashbacks, no resulte tan lineal, entreteniendo, resultando fresca y hasta buscando curiosos guiños para el muy friki. Y es que qué Askhay Kumar haga un cameo parece hasta algo normal teniendo en cuenta las vinculaciones de amistad con su director y sobre todo Abraham, pareja artística de este en algunos títulos, pero la presencia de Akshaye Khanna adquiere otra dimensión si recordamos aquella estupenda “36 Chinatown” que protagonizaba y que utilizaba idénticos recursos en el caso que investigaba.

Un último detalle/chorrada… qué el prota esté siempre fumando, choca y mucho conociendo la constante propaganda gubernamental contra esta práctica.

Resumiendo, “Dishoom” es una película que apuntaba mucho más de lo que termina ofreciendo. Parece que lleva el freno de mano puesto en todo su metraje, y esto, para lo que es Bollywood, puede resultar decepcionante. En todo caso, entretiene y resulta simpática.

3de5

DOCTOR STRANGE – Scott Derrickson – EEUU – 2016 – Superhéroes

doctorReseña escrita por esta casa para el blog hermano Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/10/critica-doctor-strange.html

3de5   /     4de5

HARD TARGET 2 – Roel Reiné – 2016 – EEUU – Acción

Hard Target 2.jpgLos ochenta. Quizás es la palabra más repetida por los frikis, snobs y nostálgicos en los últimos tiempos. Sin embargo, y es una obviedad, no estamos en los ochenta y por mucho que se empeñen en hacer películas y series que evoquen aquella época, no van a volver aquellos tiempos. Mejor. Sí, yo no soy de esos que babean por el pasado; me gustan las películas de entonces y sobre todo la música, pero no lo echo de menos porque la tengo ahí. No obstante hay una cosa que sí que echo a faltar: los mitos.

En los ochenta se crearon los mitos –falso, también en los cincuenta- y muchos viven de aquella fama de antaño ahora. Con tanta oferta en la actualidad pocos son los actores y músicos que perdurarán ya no en la memoria del aficionado sino en su corazón.

Así, me pregunto… ¿qué hubiese pasado si Scott Adkins hubiese sido ‘estrella de acción’ en los ochenta? ¿Qué no estaría al nivel de Van Damme, Seagal o Lundgren? ¿Habría alcanzado a Stallone o Schwarzenegger? Yo creo que sí, sencillamente porque si corriendo los tiempos que corren está logrando abrirse hueco y ganándose la simpatía del aficionado, el que de verdad entiende –no hablo de mí, al que me cuesta ya juntar estas letras-, y hasta de otros ‘entendidos’ como nada más y nada menos que John Woo…

Y es que, como el propio título indica, nos encontramos con una secuela de la mítica producción protagonizada por Van Damme y dirigida por el no menos alabado cineasta. Eso sí, falsa secuela, claro.

Para empezar, no nos engañemos, el argumento de la película es tan simple como al fin y al cabo, esperado: una caza humana. Nada más. Alguna frase ingeniosa de mala leche, pero poco más. Casualidades, algún tópico y malos muy malos. Lo de siempre en el género.

Sin embargo lo que uno busca en una de estas producciones es acción, y en esto el aficionado puede estar seguro de que le satisfarán. Adkins sigue siendo uno de los mejores actores del género de la actualidad en pugna con Donnie Yen y aunque en el film prima la acción pirotécnica, cuando el físico se impone, disfrutaremos de su habitual contundencia y plasticidad.

En esto ayuda bastante la dirección de Roel Reiné, un tío en el que ya han confiado otros grandes como Roger Corman. Y es que el estilo videoclipero del holandés encaja como un guante en la película y sus ‘ascendentes’. Los guiños son constantes y no hablo solo de las cámaras lentas sino de las palomas o incluso alguna escena homenaje a la primera que seguro recordaréis con alegría.

Junto a sus movimientos de cámara, abuso y disfrute de steady-cams y drones, la participación de actores que ayudan a que el conjunto resulte atractivo, empezando por la popular Rhona Mitra –Dios, que diosa… ¿veis que juego de palabras? ¿Soy o no un idiota?- o el televisivo Robert Knepper interpretando como no podía ser de otra manera al villano en una mezcla convincente entre Michael Fassbender y Christoph Waltz.

Resumiendo, “Hard target 2” es una estupenda serie B repleta de acción y hecha con gusto para no defraudar al aficionado. Adkins sigue siendo un valor seguro.

P.D.: Por cierto, a ver quién es el guapo/a que encuentra a JeeJa Yanin…

3de5   /    4de5

 

MONK COMES DOWN THE MOUNTAIN – Chen Kaige – 2015 – China – Acción

MonkLo primero que quiero hacer es, como otras muchas veces hago, una confesión. Por el director de esta película tengo un especial cariño, y no solo porque algunas de sus películas me han encantado sino, y entrando en el terreno más personal, estuvo residiendo casi un año en mi ciudad, Valencia, preparando la ópera “Turandot” llegando a ofrecer alguna charla con aficionados al cine. Sin embargo que ello no os lleve a pensar que voy a olvidarme de mi objetividad. Así es que si, adelantando conclusiones, os digo que esta “Monk comes down the mountain” es una de las mejores películas, no solo de China, sino de toda Asia del 2015, creerme que es lo que yo siento, favoritismos aparte.

Para empezar nos encontramos con una obra que, siendo atípica, podría formar parte junto a otras películas de un conjunto bastante reconocible. Es cierto que está basada en un best-seller reciente del escritor metido también a cineasta Xu Haofeng, pero a dónde quería llegar es a esa idea de conjunto de este tipo de producciones como “Forrest Gump” o “La vida secreta de Walter Mitty” en las que seguimos a un protagonista a través de sus aventuras para conocer no solo más de su vida sino para dejar un poso a la meditación.

En “Monk comes down the mountain” seguimos a un monje sin más objetivo que el de sobrevivir cuando lo echan del monasterio en el que residía, pero que poco a poco, a través de las desventuras que vive, irá descubriendo su verdadera meta.

Dicho así, uno creerá que va a encontrarse, metidos como estamos en un contexto asiático y con un realizador otrora paradigma del nuevo cine de autor chino, con ese misticismo que muchas veces abusa del verso, el mensaje y el, al fin y al cabo, engolamiento; sin embargo este Kaige con los años se ha vuelto irónicamente “viejo” y en lugar de recular, haciéndose consecuentemente cómodo, se ha transformado en una máquina comercial donde todo le parece poco. Sí, parece que hable en clave así es que descifremos.

Encajar la película en un género sería harto difícil ya que conjuga temas y transmite diferentes sensaciones, pero puesto a encuadrarlo en una clasificación, lo incluiría en el de Artes Marciales, así, en mayúsculas. La acción del film es una de sus bazas ya que sin ir más lejos ocupa un 60% del metraje, y lo que es mejor, vibrante y espectacular. Pero dejemos la acción para más tarde. El 40% restante se divide entre melodrama, comedia y unos cuadros visuales que ya los quisiera el colega de Kaige, Zhang Yimou, para sus películas.

La fotografía, junto a unas infografías más centradas en ofrecer belleza que servir de vehículo para el espectáculo más rimbombante, nos regala algunas de las estampas más cuidadas que podremos ver este año como ese fondo del lago, el bonsai floreciendo o la ya más grandilocuente escena bélica. De hecho, merecería ser vista en pantalla grande, amén del sistema 3D para el que fue concebida. Y ya no es tanto la composición como la calidad. No en vano, los efectos especiales están a cargo de los responsables de films como “Sucker punch”, “Moulin rouge”, o -¡qué casualidad!- los “Hero” y “La casa de las dagas voladoras” de Zhang Yimou.

Sobre la parte de melodrama, merece un mayor desarrollo por mi parte. Tras lo dicho de lo espectacular de su acción y lo bello y suntuoso de su propuesta –no solo paisajes y fondo, sino dirección artística y atrezzo- uno creerá que los paréntesis entre las distintas peleas no son más que eslabones que obviamente solo sirven para unir a estas. Puede, más que nada porque al principio la película parece que no tiene un hilo argumental claro. No obstante, pronto encontraremos nexos de unión que van más allá de pasar de una historia a otra, de una relación del protagonista con otros personajes. Bien analizado, bajo esa superficie nos encontramos más conceptos que el aparente Karma que es el que al final se nos vende; no es tan difícil detectar en un lado de la balanza la lujuria y la traición, en contraposición con la fidelidad, lealtad y perseverancia.

Sutil y sibilinamente, sin engolamiento, como decía al principio, porque aquí no se intenta adoctrinar sino dejar poso y abrir caminos como podemos ver también en esa picardía o la omnipresente nota homosexual –¿soy el único que ve en Chang Chen un homenaje a Leslie Cheung y más con Aaron Kwok?- que caracteriza a parte de la obra de Kaige. Y claro está, junto a todo esto el a veces tono desenfadado del film, la parte de comedia que habíamos dejado caer párrafos arriba

No serán pocos los que vean paralelismos entre “Monk comes down the mountain” y algunas de las últimas producciones de Stephen Chow Sing-Chi, y no solo por Yuen Wah u otros cameos sino por la ambientación o la utilización de los efectos especiales para enfatizar las artes marciales. En todo caso, también nos encontramos con otros detalles ya más particulares que consiguen una identidad propia como algunos anacronismos o paradójicamente, las referencias/guiños a otras obras.

Pasemos ya a la acción. El film principalmente bebe de las artes marciales clásicas, del abuso del efecto de cable y, como hemos dicho, aportar espectáculo mediante efectos especiales. Sin embargo, su responsable Ku Huen Chiu está acostumbrado a trabajar delante de un croma por lo que no deja la responsabilidad a los técnicos que se sientan detrás de un ordenador asumiendo su tarea diligentemente, ofreciéndonos buenas técnicas y movimientos sin que nadie se moleste porque los personajes al final tengan que lanzar sus versiones de Ondas Vitales u otras proyecciones de energía. Además, como el repertorio de disciplinas es tan extensa y las habilidades de los actores tan amplias, a veces no se requiere ni de digitalizaciones.

Para ir acabando, no podía pasar por alto ni la Banda Sonora de George Acogny, aunque como objeción diré que a veces se escapan ecos a John Williams, ni el trabajo de los actores. Es cierto que a veces sobreactúan un poco beneficiándose de la condescendencia de Kaige hacia la teatralidad y los registros clásicos del género, pero otra vez bajo la superficie logramos encontrar suficientes matices como para alabar su labor.

Resumiendo, “Monk comes down the mountain” es un híbrido entre el cine de Zhang Yimou y el de Stephen Chow Sing-Chi, sin que por ello se deba quitar mérito a todo un cineasta como Chen Kaige. Y es que para unir dos estilos tan diferentes, se necesita alguien con las ideas muy claras. Uno de los mejores espectáculos del 2015.

5de5

BATMAN V SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE – Zack Snyder – EEUU – 2016 – Acción/Sci-Fi

BatmanSupermanReseña escrita por esta casa para nuestro Blog hermano Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/03/critica-batman-vs-superman-el-amanecer_27.html

4de5

ASSASSINATION – Choi Dong-Hun – Korea del Sur – 2015 – Acción

AssassinationAhora que estamos, como suele decirse, en familia y que podemos hablar sin vergüenza a equivocarnos de lo divino y de lo humano, os voy a proponer un ejercicio bastante divertido.

Como os tengo por buenos conocedores de la cinematografía surkoreana, ya sabréis que más o menos el público surkoreano es bastante previsible, ya que tiene especial debilidad por determinados temas provocando que el riesgo a equivocarse en qué o cuál película triunfará de cara a la taquilla sea bastante mínimo. Pues bien, como os decía, os propongo que saquemos a relucir esos temas.

Si estuviésemos diez años en el pasado lo tendríamos claro: por un lado las comedias tanto de gángsters torpes como las de roles equívocos, y por otro, las comedias románticas con finales sorprendentes y sobresaltos en el último tercio al estilo de la genial “My sassy girl”, film protagonizado casualmente por la protagonista de esta ‘Gianna’ Jeong Ji-Hyeon.

Ahora, estas han pasado de moda, al igual que los actores que por aquel entonces parecían el “Rey Midas” del momento, otro de los motivos que hacían triunfar a una película independientemente ya de su tema. Hablo de los Cha Seung-Won, Jeong Jun-Ho, Cha Tae-Hyeon, Park Jung-Hun o Han Seok-Kyu.

Indistintamente de la época, las películas que tratan el tema Corea del Norte-Corea del Sur también tienen muchas posibilidades de triunfar, aunque eso sí, dependiendo de dónde sople el viento, política y socialmente, podemos encontrar más posibilidades de éxito si sabemos enfocar el conflicto desde el punto de vista de la hermandad o del enfrentamiento. Da lo mismo que sea bélica, espionaje, acción, drama o hasta comedia: pon un Norte-Sur en tu película y ya tienes mucho hecho.

Ese mismo “localismo” se puede trasladar a los films épicos/históricos. Son tan “suyos” que muchas veces se olvidan hasta de indicar los antecedentes para aquellos que de historia koreana no estén muy puestos. Total, da lo mismo: lo que importa es llenar las salas locales, y hasta el 2014 lo habían conseguido. Sin embargo en el 2015 comenzamos a ver un síntoma de cansancio en el público: si hasta el momento, como decíamos, casi todas las películas épicas estaban ‘condenadas’ al éxito, en el 2015 vimos como “Memories of the sword”, “The tiger: an old hunter’s tale”, “Empire of lust” o “The Royal Tailor” se la pegaban.

Por último, y compartiendo casi ‘sentimiento’ con la contienda Norte-Sur, nos encontramos con otro conflicto, este es el caso de los Corea-Japón, situación que nos lleva ya a esta “Assassination”. Da lo mismo lo que cuentes –vale, exagero- pero si eliges como villanos de la función a los ‘mezquinos’ japoneses –esta situación es idéntica en China- ya tienes gran parte del trabajo hecho.

Por todo este rollo, cuando uno ve que una película triunfa en Korea del Sur, lo que tiene que hacer es ponerla en cuarentena, indiferentemente de que ya sepamos que un triunfo sonado en la taquilla no garantiza nada. Como digo, en Korea la situación puede ser más grave. Así, si os dicen que “Assassination” fue vista por más de 12’7 millones de espectadores, lo único que podemos hacer a priori es aplaudir su capacidad de convocar a la gente a las salas de exhibición.

Ahora bien… dejando de lado la, repito, importante premisa que nos lleva a tener a unos estoicos héroes surkoreanos de la resistencia a luchar contra los malvados japoneses que tenían al país sometido y bla, bla, bla… ¿“Assassination” tiene algo más?

Pues para empezar tiene a un puñado de actores bastante populares, hasta podríamos tacharlos de estrellas. Lee Jeong-Jae, Ha Jeong-Wu y ‘Gianna’ Jeong Ji-Hyeon por sí solos han protagonizado películas, y si bien es cierto que no son los “Reyes Midas” de la actualidad como lo pueden ser Hwang Jeong-Min o Song Kang-Ho, o lo fueron en su momento los arriba mencionados, en parte justifican el efecto gancho.

Otro factor vinculado en cierta forma a sus estrellas ya que varios de estos ya encabezaron el anterior reparto de su director como fue “El gran golpe”, es eso mismo, su director Choi Dong-Hun, un tipo que con todas sus películas –la propia “El gran golpe”, “Woochi, cazador de demonios”, “The war of flowers” y “The big swindle”- siempre ha llegado al Top del Box Office consiguiendo situarlas finalmente además entre las más vistas del año. Con decir que de 5 películas, tres incluida esta, han sido editadas en nuestro idioma…

Pero lo que son las cosas: a veces un realizador es tanto la causa de un éxito como de su fracaso. Me explico.

El éxito es indudable: casi 13 millones de espectadores, segundo film más visto del 2015 y séptimo en recaudación en toda su historia. En cuanto a premios, 14 nominaciones en los Grand Bells (solo un premio, el de “Mejor Actriz” a Gianna) y otras 13 en los Blue Dragons Awards, ganando el de “Mejor Vestuario” y… ¡”Película”!, así es que hablar de ‘fracaso’ puede sonar osado o simplemente estúpido. Si nos olvidamos de que sí, de que tengo ya algo de lo último y por el contrario cogemos esa trayectoria de Dong-Hun, “Assassination” sí que puede ser decepcionante.

Técnica y artísticamente el film es un primor: las figuraciones de la época de los años treinta con las recreaciones de una Shanghái y Seúl modernistas son una pasada, tirando de infografías en el caso de la capital surkoreana para borrar rascacielos y demás, mientras que los vestuarios y atrezzo no tienen nada que envidiar a otras producciones occidentales o asiáticas. Sin embargo, y aquí empiezo a ser crítico, para el que esté acostumbrado a ver películas asiáticas esto no le supondrá ninguna novedad. Los decorados de Shanghái nos los sabemos de memoria de la cantidad ingente de producciones de esta época que se han rodado en la propia China o Hong Kong en los últimos años, y lo demás… pues un tanto por el estilo. No os confundáis, no estoy diciendo que no estén a un gran nivel, solo que al estilo de otras tantas si habéis estado al tanto de la actualidad cinematográfica asiática en los últimos tiempos.

La fotografía, la música, el montaje, etc. impecables también, hasta por supuesto la dirección de Dong-Gun; no obstante, como decía, no hemos visto al realizador por momentos genial de “El gran golpe”. Todo es muy plano.

Como film de acción “Assassination” tiene… a ver, contemos… una, dos, tres, cuatro… ¡hasta diez escenas de acción! Soberbio, diría uno. Pues sí, en cuanto a cantidad el número es envidiable, pero no tanto las formas. Quitando el del atentado en la gasolinera, el de la persecución de coches y el de la boda, el resto de escenas solo se limitan a tiroteos que no superan el minuto de duración y nada espectaculares; olvidaros del estilo ‘John Woo’, solo intercambio de disparos con salpicaduras de sangre digital.

Y con esto quiero decir que no solo estamos en una época donde al aficionado a la acción ya no le llenan un simple ‘piñau, piñau/bang, bang’ sino que tras ver “El gran golpe” esperábamos algo más espectacular por parte de su responsable. De notable es la escena de la boda, pero el resto solo se queda con la de correcto.

Por otra parte, el argumento sí que alcanza una nota más elevada que el simple ‘bien’. No es muy complicada, se posiciona también junto a otras de resistencia-ocupación y tira de recursos como el de la casualidad, pero tiene la suficiente fuerza para mantener el interés y que los personajes no se conviertan simplemente en empuñadores de armas e ideales. Que también, claro.

En este punto destacan claramente sus tres protagonistas: la heroína porque su doble papel es un dulce. Eso sí, de ahí a ganar el premio a “Mejor actriz” va un trecho; Ha Jeong-Wu en su papel de killer… pues eso, que todos hemos soñado alguna vez ser un asesino con estilo; y por último, Lee Jeong-Jae que más que realizar un trabajo loable, encarna al villano de la función, y en esto sí que sorprende.

Resumiendo, “Assassination” es una buena película, pero bajo mi punto de vista le falta la brillantez y genialidad que su director ha demostrado a lo largo de su carrera. Quizás era una película demasiado compleja –casi dos horas y media- y tan solo no se sentía cómodo como para hacer algo más allá de que entretenga. ¿Qué si 13 millones de espectadores es exagerado? Depende de si te los pareció los más de ocho de “Ocho apellidos vascos”…

3de5

HELLIONS -Bruce McDonald – Canadá – 2015 – Terror

HellionsA veces hay películas que son tan malas que hasta te hipnotizan enganchándote. “Hellions” es uno de estos ejemplos, aunque siendo justos y atendiendo como siempre al criterio de cada uno, tampoco la consideraría una mala película, pero tampoco buena, claro, ya que presenta tantas situaciones surrealistas y planteamientos no menos estrambóticos, que es difícil a priori darle un calificativo positivo más allá del de no aburrir. No obstante, los desafíos es lo mío y aun en lo anodino se pueden encontrar cosas aprovechables.

El planteamiento del film gira entorno a una fiesta que por primera vez aparece en una producción de este género: Halloween. Y sí, estaba bromeando por si alguien no se había dado cuenta. Con esta… excusa tan, pero tan ‘original’, su director, el veterano aunque todavía joven –abriendo la puerta al debate entre calidad y proliferación- Bruce McDonald y el guionista de género Pascal Trottier –curioso, por decir algo, que haya sido uno de los guionistas de la antología casi estrenada a la vez “A Christmas Horror Story” con la que guarda muchos parecidos- nos sitúan de villanos a una serie de lindas criaturitas –‘niños’ en cristiano- que al más puro estilo ‘enmascarado siniestro’, otro tópico en el último lustro en el género, se dedican a asustar y martirizar a la protagonista de la historia a golpe de “Truco o Trato”.

Por suerte -por ser indulgente…-, para aportar algo de originalidad a la historia, la susodicha heroína es un pedazo de ‘guarra’ que se ha dejado embarazar por su noviete, algo imposible para la puritana mentalidad norteamericana. Pero por si esto no fuese ya harto difícil –sigo en modo irónico por si alguien no se había dado cuenta todavía- su retoño, sin saber por qué, tiene relación con sus acosadores y un origen demoniaco. Repito, sin saber por qué. Total… ¡qué más da!

Y es que en “Hellion” no importa el cómo o el qué, ya que al más puro estilo ochentero lo que se quiere es ver correr a la protagonista y soltar algún grito de vez en cuando. Pero eso sí, por muy clásico que sea el esquema, al menos, se han marcado las distancias con el pasado y para dejar constancia de que estamos en otra época, en un tiempo donde las mujeres no son la típica ‘carne de cañón’ del género, se le concede sus segundos de gloria convirtiendo a esta en la no menos clásica heroína de armas tomar con una recortada en ristre disparando a diestro y siniestro. Eso sí, con cartuchos rellenos de sal, que tampoco viene mal de vez en cuando ser consecuente y jugar con los elementos del género.

Que sí, que la cosa queda muy WTF, un batiburrillo de conceptos aderezado por algunos –tampoco muchos- efectos gores y una peculiar puesta en escena llena de filtros parapetados en una casual ‘luna sangrienta’ que provoca aún más desconcierto, pero ya sea por atender a la siguiente sorpresa o por ver cómo acaba la cosa, como ya he dicho al principio, es difícil no dejar de verla.

Otros aspectos como una excelente Banda Sonora –quizás mejor que la propia película- con temas interpretados por coros de niños o el aliciente de encontrarse con un viejo conocido como Robert Patrick, haciendo más por la película que sus propios responsables creyéndose su papel, terminan por conferir una imagen de conjunto más allá de la serie B a la que está destinada.

Para acabar, la protagonista interpretativamente bien. Alguna curva que otra con tal de cubrir esa dosis de morbo que requiere este tipo de producciones, pero sin exagerar. Hasta si se me permite, poco partido se le saca.

Resumiendo; como producto de terror “Hellions” no da ningún miedo ya que por momentos se debate entre el “survival horror” y la comedia (!!!), pero a poco que la gente se la tome como un producto para entretener, un divertimento sin pretensiones, se puede convertir en un film de culto. Sin duda, clara candidata a tener pronto una secuela.

3de5