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EXTINCTION – Miguel Ángel Vivas – España/Francia/EEUU/Hungría – 2015 – Zombies

Featured imageA John Woo cuando desembarcó por primera vez en EEUU le echaron en cara que no podía hacer películas de acción al estilo de Hong Kong, es decir, dejándolo todo para el final. Dejando de lado que el que dijo esto era un poco impertinente porque en parte no conocía muy bien la idiosincrasia de la acción hongkonesa ni, por lo visto, estaba al tanto de la filmografía de Woo, esa misma frase, por significación, se le podría achacar a esta película/realizador.

Pero yo no quiero pecar tampoco de prepotente soltando chorradas porque sí, ya que quizás la culpa no la tiene tanto su responsable directo como sus productores. Y es que bien mirado “Extinction” no es una mala película, pero la forma en que ha sido vendida puede hacer que más de uno eche pestes de ella.

Lo primero que hay que decir es que esta película no es una producción cualquiera. Desde semanas antes de su estreno nos la han estado vendiendo en la cadena pública nacional TVE ya que la misma había participado en su producción. La maquinaría de marketing ha sido tan agresiva –trailer cada media hora- que incluso ha traspasado la lógica hablándose de la producción en otras cadenas privadas sin aparentemente relación con la misma.

Pero más allá del… bombo tenemos ese trailer que ya he sacado a colación. Está claro que no está bien reseñar una película en base a un trailer, pero sabiendo que esto ya es un engranaje más dentro del sistema… Además, a quien hierro muere a hierro mata, y con la difusión que se ha dado al mismo, también cobra algo de lógica que se lo echamos en cara. Y es que en ese minuto de avance se nos vende un trepidante film de zombies que para sobresalir de la media, asfixiados por una moda que parecía ya en declive, se ambienta en un original escenario helado.

El problema –menos para el que no haya visto ese trailer, cosa que se me antoja difícil- es que de lo que se nos vende a lo que es… Está bien eso de aprovechar lo mejor del film para llevar espectadores a las salas, pero que luego no se extrañen –incluso alguno se cabreará- si luego alguien saca a relucir la siempre parcial “tomadura de pelo”.

“Extinction”, para empezar, no se puede calificar como una película de zombies. Está basada en un libro que apareció en plena fiebre por el fenómeno zombie y que tuvo buena acogida, pero sinceramente, para lo que la mayoría de los mortales consideramos muertos vivientes… solo en los cinco primeros minutos de la película. Alguno podría tachar a los propios personajes, sobre todo al interpretado por el reclamo internacional Matthew Fox, una alegoría del muerto viviente, pero en esa impresión tenemos gran parte del “secreto” del film: “Extinction” es más un drama con trasfondo que una película de género.

Quitando un par de cortas escenas donde se presenta la amenaza, todo el contenido aventuresco y actioner se sitúa en los últimos quince minutos, y para postre, bastante alejados de lo que se entiende por espectáculo. Vamos, que para el joven incauto que vaya a ver el film atraído por los zombies y ese escenario helado, saldrá decepcionado y con muchas posibilidades de haberse aburrido. Al resto de espectadores, depende.

Como hemos dicho el film es un drama. Tenemos personajes con pasado tortuosos y hay una importante carga sentimental que une a los personajes, pero todo suscita, bajo mi punto de vista, una artificialidad demasiado evidente ya que recurre a tópicos que encima, para mayor despropósito, no tiene más función que la de simple adorno. Por ejemplo, esos mensajes de radio que le llegan al protagonista. Entre que no esconde su origen -origen manido- y que tan pronto como llegan, desaparecen… no quiero calificarlo como relleno, pero lo parecen.

Luego tenemos ese triángulo conformado por los protagonistas que carece de misterio. Solo nos queda por despejar la incógnita del porqué, pero cuando uno termina por zambullirse voluntariamente en el estupor general con tal de evitar la siempre inútil indignación, llega incluso a perder el interés.

Y cuando empieza realmente a coger ritmo el film cae en los errores de la serie B: personajes que aparecen de la nada con excusas vergonzantes, resoluciones que hasta un niño nunca escogería, y un final que viene a resumir la falta de ambición del film. Que esa revisión del clásico acoso y derribo westerniano quiera ser el colofón de un film destinado a llamar nuestra atención, amantes del género, es un flaco favor que se hace a todos los implicados en la misma.

Y es que técnica y artísticamente “Extinction” tiene poca cabida para el reproche. Los actores se creen la historia y la defienden; la dirección es correcta, es verdad que la continuidad se encalla en algún flashback, pero tiene otros detalles que lo compensan como esa especie de travelling vertical uniendo la acción entre las diferentes plantas del edificio; y por último, los efectos especiales se encuentran a nivel satisfactorio, a pesar de que esos engendros –tiene narices que hasta los propios personajes se pregunten por su origen dejándolo como otras tantas cosas a merced de la inteligencia de los espectadores- parezcan más salidos de un “Resident Evil” cualquiera que de una producción de zombies.

Resumiendo, “Extinction” como drama aprueba, pero como film de género –cómo está siendo vendido- le falta acción y espectáculo. Quizás todo se resuma a que quiere seguir la línea emocional de otras producciones que tratando casi el mismo tema han tenido éxito, pero aquí se olvidan de que el espectador no es tonto, y que no puedes dejar cosas en el aire cuando otras están harto mascadas.

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WAX – Víctor Matellano – España – 2014 – Terror

Featured imageCon “Found Footages” por everywhere, España no podía ser menos. Ahora nos encontramos con una nueva producción realizada de cara al exterior al más puro estilo Filmax. La diferencia, adelantando conclusiones para el que no quiera seguir leyendo, es que de las producciones de la Filmax a esta, hay como tres o cuatro escalones de diferencia en cuanto a calidad. Para mal, claro.

Nada más empezar hay una frase que es muy esclarecedora: «Los museos de cera no dan miedo, todo es a causa de las películas de terror» Pues más en el clavo no han podido dar: esta película se aprovecha de esos otros títulos, ya que más que terror, lo que da es risa.

Lo primero que llamará la atención del respetable son las interpretaciones. En la película hay mucho nombre importante, reclamos para los más incautos, pero la historia, situaciones y la realización se han encargado de cavar la tumba de estos y de la propia película.

El principal problema para muchos será su protagonista Jimmy Shaw, al que hemos visto ya en muchas producciones televisivas patrias y que no deja de ser un actor decente, capaz de interpretar a este personaje y a otros mucho más difíciles; sin embargo aquí sobreactúa que da gusto a raíz de situaciones ridículas. Por si fuera poco, la edición española –recordar que fue rodada en inglés para abrirse puertas en otros mercados- se “beneficia” de uno de los peores doblajes que he podido oír en mi vida, con lo que el resultado es todavía más cómico y desfasado. Jack Taylor con solo su presencia ya impresiona, pero flaco favor se le ha hecho con un personaje tan limitado. La presencia de Chaplin –el cómico guiño final dice a las claras lo ridícula que puede llegar a ser la película- es tan testimonial –ya ni hablo de Naschy- que ni se le puede evaluar.

Y es que la película, siendo un “found footage”, se reduce a una segunda mitad llena de correrías por el museo de cera de marras sin ambientación ni sentido: el malo siempre encuentra a su víctima, este huye y vuelta a empezar. La primera mitad, para el que lo quiera saber, es una desustanciada mezcla de cortes de vídeo entre el villano haciendo tropelías para convertirse en un nuevo Hannibal y retazos “románticos” del protagonista, aburridos y en plan relleno.

Los efectos especiales corren a cargo de otra personalidad con nombre como Colin Arthur, pero lamentablemente en este apartado el film también hace aguas. Algunos son tan, simplemente, de aficionados que resultarán un insulto para los espectadores.

Para acabar y que no todo sea malo, es plausible que se haya querido buscar un desenlace… ¿diferente? pero la película ya arrastraba suficientes carencias y defectos como para tenérselo en cuenta para bien.

Resumiendo, “Wax” es una película a la que le falta mucha calidad en demasiados apartados como para que ser considerada una película comercial. Si encima es aburrida y da más risa que miedo, ya lo estoy diciendo todo. Hace veinte años hubiese sido mediocre, ahora no llega ni a un mínimo exigible. Lo del doblaje, de verás, es para hacérselo mirar…

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OUT OF THE DARK – Lluis Quilez – Colombia/España – 2014 – Terror

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/03/critica-out-of-dark.html

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ASMODEXIA – Marc Carreté – España – 2014 – Terror

Featured imageSi hubo una película vilipendiada, ultrajada y ridiculizada en el pasado Festival de Sitges junto a la no menos machacada “Annabelle”, esta fue “Asmodexia”.

De hecho, he oído verdaderas barbaridades, atrocidades que parecían salir del Inframundo, situación que a uno le chocaban por un lado, y por otro, no le extrañaban.

Me chocaban porque la película venía de la mano de Mike Hostench no solo una “vaca sagrada” del género en el país sino alguien tradicionalmente vinculado al propio Festival de Sitges, subdirector del mismo en muchas ediciones sin ir más lejos. Parecía un sacrilegio criticar tan abiertamente y sobre todo cruelmente a una película apadrinada, producida y hasta escrita por Hostench. Pero no era el único factor ya que la película fue presentada para y con el sello “Película catalana”, y claro, viviendo los días que vivimos de lucha por el independentismo y bla, bla, bla… uno esperaba una especial atención y protección para una producción de este origen. Pues no. Mira que son chovinistas mis vecinos catalanes, pero es que ni así.

Sin embargo, como decía, por paradójico que suene, tampoco me extrañó demasiado. Porque por muy catalana que sea, en la crispación que se vive en este país existe ese deporte nacional de disparar a todo lo que se mueva y que huela a patrio, aun siendo de los secesionistas estos, como diría alguno.

En todo caso eran suposiciones mías y hasta que no viese la película no sacaría conclusiones firmes. Pues bien, el momento llegó y si bien la película no es buena, hasta me atrevería a afirmar que es mala, tampoco es para tanto. De hecho, y aunque no sea algo fiable, imdb.com, con más de 200 opiniones, le da un 5’8 sobre 10. Aprobado. Aunque claro, “Annabelle” tiene un 5’7, eso sí sobre más de 27.000 opiniones… ¿Será que los españoles somos muy duros? Veamos.

La idea, en arranque no es mala: la de un cercano Apocalipsis donde, a raíz de la llegada del Anticristo, se multiplican las posesiones. Que el mismo hecho sea inadvertido por el populacho y que se sucedan efectos secundarios como el aumento de temperatura, que los enfermos mentales se alteren, etc. son ingredientes hasta cierto punto gratificantes. Ahora, de ahí a desarrollar bien la historia y sobre todo, ponerla en escena, va un trecho.

Por ejemplo, hay todo un pasaje en una cafetería de autopista que en mi ignorancia, no logro entender. ¿Relleno? La tía les pide ayuda a los protagonistas con un papelito, pero luego hablan como si nada. Llevan tres días encerrados pero no sabemos por quién. Luego hay un accidente torpemente rodado y… Pfff. El colofón es ese escupitajo más propio de una comedia.

Pero es que claro cuando te encuentras otras situaciones como alguna cara de las poseídas, esa “hippie party” que nos la sacan una y otra vez, que el 60% de los personajes tengan nombres estrambóticos, o frases al estilo “Me gusta que me llamen El arquitecto” y que el tío esté esperando un redoble de tambor y un golpe de platillo, no puedes hacer otra cosa que dejar escapar la risa floja… o una carcajada.

Y es que ya no solo son frases puntuales, son algunos diálogos que no pueden ser más ridículos. El “abuelo” siempre está con parábolas y la palabra de Dios en la boca. Si yo, un tío adulto y curtido enviaría a la mierda al tipo este por pesado… ¡qué no haría una adolescente por mucho que sea su nieta!

Otra de las recriminaciones que le hacían a la película tras su proyección en el Festival de Sitges e incluso en la Red fueron que las interpretaciones eran poco menos que pésimas. Ya hemos dejado caer algo, pero la verdad es que hay algún secundarios como la Sr. Wilson, madre de la niña poseída del inicio, o algún que otro congénere endemoniado que no llegan al grado de amateur. Solo hay que ver las reacciones de las enfermeras que parecer más psicóticas que los propios enfermos a los que tiene que atender. Otra cuestión es la protagonista: desganada y poco creíble. Hasta su abuelo en la ficción, que hace el mejor trabajo en la película, se contagia de sus compañeros en la parte final.

Pero bueno, no todo es criticable ya que tiene otras cosas que no están tan mal. Por ejemplo, la dirección artística.

Resulta muy chulo por ejemplo ese recinto de la piscina abandonada, tanto que me interesé por él descubriendo una historia que daría hasta para otra película. Y es que estas piscinas forman parte de un complejo abandonado en la localidad barcelonesa de Rubí –las piscinas Castellnou- a causa de los rumores que se difundieron acerca de que estaba maldita tras la muerte de tres chavales.

También habría que destacar la fotografía. Por muy mala que sea la película se deja ver. Hay “found footage” con propuestas tan mediocres como esta que encima ni se pueden ver del mareo. ¿Somos consecuentes con unas producciones y otras?

Por último, los maquillajes. Efectos especiales hay poquitos y algunos como esa señal/cruz del desenlace, un poco precarios, pero los de maquillaje se encuentran a un estupendo nivel, sin nada que reprochar, al revés, plausibles.

Resumiendo, “Asmodexia” es una película fallida en muchos aspectos, pero de ahí a pensar en ella como en el “Anticristo” –nunca mejor dicho- va un trecho. Suspende en interpretaciones, guión y en que no es una película de terror, pero al menos se deja ver. Además, tenemos que congratularnos de que la película no haya contado con ningún tipo de subvención.

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V/H/S VIRAL – Varios directores – EEUU – 2014 – Terror

Featured imageDos grandes franquicias han dominado el tema de los segmentos episódicos/cortometrajes en el mundo del género del terror en los últimos años: “The ABC of the death” y “V/H/S”.

Pues bien, dejando de lado que de las cuatro –cinco con esta- películas presentadas ninguna de momento me ha saciado debido a su irregularidad, tengo que confesar que esta saga -sobre todo la segunda parte- ha sido la que más me ha gustado. Así es que sin grandes expectativas pero con algo de curiosidad me puse a ver esta nueva entrega.

Pero antes de empezar decir que, como es habitual en mí y hasta cierto punto normal, voy a resumir cada segmento por separado, dejándome la historia “hilo conductor” para el final. Así es que vayamos con ella.

La primera historia, “Dante the great”, es estupenda, tanto que algún productor podría aceptar el reto de hacer un largometraje. Nos trae la historia de un mago de tercera que por casualidad encuentra una capa mágica que era, supuestamente, posesión de Hudini. A partir de ahí comienza a triunfar ya que la capa es una especie de portal dimensional, aparte de dotar de poderes telekinetikos y de otra índole a su dueño.

En realidad la historia resulta una mezcla entre personaje con poderes super-heróicos -¿quién no recuerda a los “Capa y puñal” de la Marvel?- y demoniacos, quedando un tanto indefinido el tema. Sin embargo, el desarrollo es tan divertido y con tanto ritmo que poco importarán los interrogantes. De sangre hay una buena ración, al igual que de efectos especiales, a muy buen nivel todo sea dicho, pero la gracia del asunto es que el conjunto queda elegante, con una puesta en escena impecable y equilibrada.

Miedo, ninguno, pero da lo mismo; tras haber visto cuarenta mil sketchs de este tipo es gratificante encontrarte con algo de calidad.

Luego llega la aportación española de la mano de Nacho Vigalondo, y la verdad es que uno no sabe si tomárselo a risa o ponerse a llorar. Vigalondo vuelve a recurrir a la ciencia como hizo con sus “Cronocrímenes” para, apelando al WTF, construir un collage de varias influencias, es decir, pica a la curiosidad del espectador para tenerlo enganchado resolviendo el tema con conceptos de varios títulos señeros de la sci-fi –p.e. la invasión de los ultra-cuerpos- y otras tendencias de moda, la demonología.

Es original y tiene correctos efectos especiales, pero me quedo con la sensación de que las buenas críticas que está recogiendo se deben en parte a que provienen de fuera del país. Si los extranjeros oyesen al protagonista en su idioma y viese lo mediocre de su interpretación, ya no tendrían tan buenas palabras.

Además, bajo mi punto de vista, al principio de la historia la colocación de las cámaras no es tan buena como debería ser ya que no utiliza el concepto simétrico/espejo cuando la situación de las mismas no es paralela. Es algo demasiado técnico, pero junto a esa cuestionable interpretación te sacan ya fuera de la historia.

Recapitulando, para ella vendría muy bien ese refrán de: “En el reino de los ciegos, el tuerto es el Rey”.

Y es que por ejemplo, el siguiente segmento no viene a otra cosa que a darme la razón.

Nos llevan junto a un grupo de skaters que cruza la frontera hasta México para encontrarnos en el lecho de un río seco a una pandilla de esqueletos zombies salidos de Tatooine. Y claro está, se monta la guerra. Nada más; esa es la historia y ese el desarrollo. Ni tienen la decencia de explicar, ni vergüenza a la hora de rodar ya que las cámaras que llevan los skaters en los cascos nunca paran de moverse con el lógico mareo. Sí, los efectos especiales son buenos, no lo voy a negar, pero yo creo que esto actualmente no es suficiente.

Y solo me queda ya la historia con la que empieza, “rellena” y termina la película. Esta, a grandes rasgos, nos trae a una parejita de novios enamorados en la que ella, sin venir mucho al caso, tras mirar su pantalla del móvil es abducida por una furgoneta. Su novio se desvivirá por perseguir y no perder de vista el vehículo. Esto, como he dicho, a grandes rasgos porque para empezar y para hacer que su metraje sea más extenso –toda la película dura hora y cuarto así es que…- nos meten otras historias que ni vienen al caso ni dan nada de miedo, ni sustos siquiera. Desde el inicio acaramelado de la parejita que ya resulta chirriante a ese “toma y daca” de un pervertido y una joven presuntamente indefensa dentro de un taxi, otro ejemplo de cómo embutir una morcilla para que la cosa quede algo más larga, sin olvidar un… un… no sé cómo calificarlo, trozo donde unos latinos hacen una barbacoa..

Tiene cosas buenas como cuando la furgoneta engancha a un ‘biciclista’ poniéndonos los pelos de punta, pero también malas como alguna que otra sobreactuación –el tipo del taxi-, la “limpia” amputación de un brazo en un atropello o la propia explicación del asunto en plan, ¡ey, esto es terror moderno y yo hago lo que me sale del nabo porque no tengo que dar explicaciones!, pero en líneas generales no solo es insatisfactorio sino vergonzante.

Resumiendo “V/H/S Viral” no solo va de más a menos sino que al final te sientes estafado y víctima de una tomadura de pelo. Una historia y media buena, algún detalle correcto y buenos efectos especiales, no compensan los desmanes del típico “coge el dinero y corre”. A mí no me vuelven a pillar…

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OPEN WINDOWS – 2014 – Nacho Vigalondo – España/EEUU – Thriller

Featured imageLos amantes de los llamados “géneros” vivimos una época dorada, casi al estilo de lo vivido en los ochenta. Y si encima somos de un país tan poco dado a ellos como España, esta sensación aumenta más.

Pues bien, ahora nos llega “Open Windows”, la nueva película de una de esas vacas sagradas del género en el país como es Nacho Vigalondo a pesar de que paradójicamente solo lleve firmadas tres películas. Cortos un montón, pero lo que se dice largometrajes, solo “Los cronocrímenes”, “Extraterrestre” y esta. Pero claro, ya sabemos cómo se mueve la industria del cine en el país, y no solo al más alto nivel sino también de crítica, aquejándose del mismo mal de amiguismo. Por eso que cuando se estrenó la película y surgieron comentarios que hablaban de excepcional para arriba, lo único que lograron en mi persona fue escep… ticismo. No niego que “Los cronocrímenes” estaba bien, pero las loas hacía esta película no dejaban de sonar a lo de siempre.

Y al parecer no fui el único que desconfié ya que a falta de menos de tres meses para acabar el 2014 “Open Windows” se sitúa como la 105 de las películas más taquilleras del año –la 12ª autóctona- con una recaudación irrisoria de poco más de 350.000€. Teniendo en cuenta que las entradas andan por los 8€ no llegamos a las 45.000 entradas vendidas. La película “Dragon Ball: La batalla de los dioses” sin ir más lejos recaudó más y eso que cualquier aficionado la tenía a su “alcance” en la red.

Pero bueno, si no nos fiamos de esas alabanzas promocionales, tampoco de los malos resultados en taquilla. Ya sabemos qué éxito comercial no es sinónimo de garantías de satisfacción, pero…

Lo primero que sorprende en la película –bueno, y antes de ella, vamos- es ver otra vez a Elijah Wood en otra co-producción con director español al frente tras “Los crímenes de Oxford” y “Grand Piano”. Pero es que encima esta última además de llevarse pocos meses con esta “Open Windows” es otro thriller con el que guarda similitudes y no solo a la hora de aprovecharse de un montón de sentencias grandilocuentes alabando el producto, sino porque Wood también ejerce de títere de un desconocido que a través de las nuevas tecnologías –allí su “Blackberry”, aquí su portátil- le da órdenes sin parar.

Y claro está, dada la complejidad de la historia, su realización, para empezar, es poco menos que ejemplar. Si algo resulta sobresaliente en la película es la dirección y el montaje de otra “vaca sagrada” -esta sí- como Bernat Vilaplana.

La historia es compleja, un corre-calles en el que el protagonista anda loco tras un objetivo que desconoce, y siempre seguido por su “captor”, como decía”, a través de las nuevas tecnologías. Es aquí donde los espectadores también servimos de títeres de la historia al aceptar todo lo que nos ofrecen, manipulados sin capacidad de rechistar. Y es que por muy planeado que lo tengas todo… ya conocemos como funciona la tecnología: no siempre funciona cómo y cuándo uno quiere. Esa perfección que rezuma el film queda muy bien de cara a la galería, pero no frente a los espectadores más exigentes.

De todas formas la tensión “asfixiante” y el ritmo “sin respiro” no solo queda garantizado sino que incluso superará tus expectativas dando la razón a los que la alabaron. Lo malo –siempre conmigo hay un “pero”- es que cuando llegan los 20 minutos finales todo ello desaparece ralentizándose tanto que comienza a aparecer el temible monstruo del aburrimiento. Y no porque de por sí aburra sino porque la desaceleración es tal que ni ese giro argumental sorpresivo –y tramposo again- logrará devolvernos la dosis de adrenalina en vena anterior.

Resumiendo, “Open Windows” es un estupendo thriller con muchos más aciertos que defectos. No es la Obra Maestra que algunos pretendieron vendernos pero es superior –muy superior- a otras películas del género incluso más sobrevaloradas. Tensión y técnica, una buena combinación que Vigalondo maneja con eficacia.

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LA CUEVA – Alfredo Montero – 2012 – España

Que la producción fantástica y de género crezca en número en España es una buena noticia, pero no por ello quiere decir todo sea bueno.

“La cueva” es una nueva contribución patria a los “found footage” siendo como su propio título indica una cueva el escenario propiciatorio para todas esas escenas de correteos arriba y abajo, gritos y muertes seguras. Todo muy original…

Y ya no es tanto la originalidad (esta sí que murió cuando empezó la moda de las cámaras al hombro) como la puesta en escena.

El primer problema de “La cueva” para mí –insisto, para mí- es que sus primeros quince minutos, hasta la llegada a la susodicha cueva, se resumen en el video casero de vacaciones de cinco amigos. Lo más interesante de este tiempo es ver cuánto tardamos es bostezar. Y por cierto, la película dura una hora y veinte. Empieza a restar…

El segundo problema y en parte paralelo a lo dicho, los personajes no son todo lo singulares que se necesitaría para simpatizar con ellos, es decir, son planos y aburridos, y el que destaca un poco lo hace para mal, es decir, prepotente o con dos dedos de frente; escasa inteligencia que luego se confirmará una y otra vez a continuación. Así es imposible sentirse copartícipe de su dolor y drama cuando las cosas vengan mal dadas.

¿Ah, qué vienen mal dadas? ¿Acaso lo dudabas? Sino era por el tráiler, simplemente por el sentido común. Tercer problema. Más previsible no puede ser. Los sustos se huelen a la legua y encima no hay ningún elemento que llame a la originalidad.

El cuarto problema vendría asociado igualmente a lo anterior: una vez los personajes se meten en la cueva, tenemos que esperar algo más de diez minutos para que comience el drama del film, único aliciente de la producción para un servidor junto a alguna interpretación.

Atrás queda aquella claustrofobia asfixiante de por ejemplo “El santuario” u otras menos realistas pero más efectistas que comparten escenario como “The descent” o “La caverna maldita”.

La primera pregunta que me queda es, ¿quién aprobó la subvención a esta película y cuánto fue su cuantía? Lo más caro de la misma, irónicamente, fue el viaje de avión que se marcan los protas. Para lo que les sirve, lo mismo les valdría cualquier lugar de la costa de la península…

La segunda, ¿por qué ha estado guardada en un cajón de la productora dos años? Prefiero no contestar…

LA HERMANDAD – Julio Martí Zahonero – España – 2013 – Terror

En este país de… benditos, en el que echamos por tierra lo patrio simplemente por esa idiosincrasia de choteo y creer que todo es tan chapucero como uno mismo puede serlo/rubricarlo, y sin embargo nos postramos ante producciones extranjeras que no lo merecen por llevar simplemente un “Producido por…” o “Vomitado por…” (Especialmente si es gente como Tarantino), hay veces que caen víctimas de ese proceder productos como esta “La hermandad”.

El film, siendo sinceros, no es un buen film de terror; miedo no da y tiene fallos, pero es correcto dada la media del género involucrada en una moda de “found footage” insípida y trillada.

He leído autenticas barbaridades sobre la película, comentarios ofensivos sobre su protagonista cuando creo –insisto, creo- que su interpretación es muy válida, y jocosas bromas sin sentido sobre su guion.

Está claro que tiene carencias y peca de explotar influencias, pero de ahí a masacrarla va un trecho. Y más cuando la dirección artística –la de su máximo responsable como realizador ya es más cuestionable…- brilla trasladándonos a un monasterio lúgubre y con mucho misterio.

Su final, puede ser previsible, pero guarda un sentimentalismo que en esta ocasión enlaza con los grandes títulos del género.

Resumiendo, se deja ver. Por encima de producciones para jovenzuelos que solo buscan el susto por el susto o una identificación con sus protagonistas con las hormonas desbocadas.

PURGATORIO – Pau Teixidor – España – 2014 – Terror

Agradable sorpresa dentro del olvidado género del terror español (que mucho hablar y reivindicar, pero entre ellos se cavan la tumba unos a otros… ) Al grano.

Buena atmósfera, algunos golpes de efecto con sentido, y hasta sentimientos. Su mayor problema para mí: que para llegar a un metraje decente (dura 1h. y veinte) sus 10 primeros minutos son meramente relleno.

PARA ELISA – Juanra Fernández – 2013 – España – Terror

Últimamente el fantástico nacional está en alza en lo que a número de producciones. Otra cosa es en cuanto a recepción del público e interés de productores…

Ahora nos llega “Para Elisa”, un film con un arranque fallido mostrándonos a unos personajes más odiosos que con los que simpatizar, pero a la que poco a poco se le va cogiendo interés a pesar de girar sobre un tema como el de los secuestros/retenciones a la fuerza.

Aunque las referencias no son pocas, el correcto manejo de la cámara más las buenas interpretaciones de sus protagonistas hacen que uno consuma el producto sin darse cuenta casi de la trampa hemoglobinaica (¡toma ya!).

Si encima pensamos lo contenida, condensada que está en poco más de una hora y diez minutos, tenemos una entretenimiento (in)sano que intenta que los amantes del género en este país de hipócritas y falso buen rollismo, no desfallezcan.