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PADMAAVET – Sanjay Leela Bhansali – Bollywood – 2018 – Drama épico

Padmaavat

Érase una vez un director de nombre Sanjay Leela Bhansali que parecía que se iba a comer el mundo. Sus películas mostraban una belleza inusual y su concepto visual iba más allá de lo que la industria de su país quería reflejar. Pero un buen día, cuando parecía que este iba a consagrarse con “Bajirao Mastani” se pegó de cruces con la dura realidad: no era ajeno a la mediocridad.

Pues bien, dejando de lado esta tontería de introducción, a dónde quiero realmente llegar es a decir que tras “Bajirao Mastani” pasé absolutamente de esta “Padmaavat” porque me parecía un ‘más de lo mismo’, un nuevo intento de su director de consagrarse como el gran realizador de la India, recurriendo no solo a otra historia parecida sino hasta a los mismos actores. Ni siquiera las consecutivas noticias que hablaban de su ruptura de récords a la hora de recaudar en taquilla, llamaron mi atención. Total, ya conocemos como se ‘mueven’ en aquel país…

Pero el aburrimiento es muy malo y pueden más las ganas de abarcar lo editado durante el año para completar la lista de tus mejores del 2018 que los prejuicios e ideas preconcebidas. Así es que sin muchas expectativas me dispuse a ver la última epopeya épica surgida de la mente del otrora -¿aún lo será? … guardo el suspense…-  mago Leela Bhansali.

Lo primero que hay que decir es que la insistencia de su autor en historias épicas no es algo gratuito. Dejando que le gusten más o menos o que le permitan expresar toda esa plasticidad grandilocuente que atesora, el objetivo de la industria de Bollywood desde hace un par de años no es consagrar a alguien como el mejor cineasta o realizar la mejor película de todos los tiempos. A los productores, por mucho que el propio Bhansali se haga un ‘Juan Palomo’, les interesa lo que a todos: el dinero. El punto de mira de productoras e inversores está en superar a “Baahubali 2” como la película de películas hindús y el orgullo de Mumbai estaba en entredicho desde que esta arrasase en las taquillas y no tan solo del gigante asiático. Querían recuperar el cetro, el honor de ser la industria reina del país y no pocos intentos hemos visto en los últimos meses como para dejar atrás a la de Tollywood.

Así, los medios dispuestos para esta película son grandiosos en todos los aspectos. La cuestión es si a vista de un occidental, visto que a los locales sí atendiendo a la recaudación y galardones, son suficientes…

Los primeros minutos del film auguran lo mejor, pero también lo peor. Se nota ese generoso presupuesto dispuesto pero hay algún detalle que podría echar el freno al menos tolerante: nada más arrancar vemos cómo el objeto de la cacería de una brava Padukone –claro guiño a “Baahubali 2”-, un ciervo recreado digitalmente, más parece un peluche atrofiado que algo medianamente decente. No entiendo ese arranque tan poco ilusionante. Ni tampoco comprendo la decisión de su director de incluirlo ni del autor de semejante aberración por darse por satisfecho con tal adefesio. Flaco favor le hacen al conjunto y más, como digo, al arrancar.

Luego la cosa se normaliza y las recreaciones digitales y efectos mejoran no ‘cantando’ encontrándonos con una línea general bastante notable, pero me parecía correcto avisarlo más que nada para que nadie se echara atrás a las primeras de cambio.

Y es que no solo las cosas, como decía, se normalizan, o más allá, mejoran ostensiblemente sino que la película bien merece esa indulgencia.

Siguiendo la línea que llevaba de… advertencias, conviene aclarar también que la película aunque épica, no es al nivel de lo que estamos habituados. El contexto y las formas nos harían pensar en batalla tras batalla y lamentablemente para el que piense eso, no lo va a encontrar. Hay un par como mucho, y ni larga en extensión ni espectacular en contenido. Flechas por aquí y choques de sables por allá. Poco más. De hecho hasta el duelo final peca de buscar más el escudo y la espada del contrario que el cuerpo del enemigo, el fallo típico cuando los contendientes tienen miedo de hacerse daño.

¿Qué esto suena a desilusionante otra vez? Pues si buscáis acción a lo –otra vez… – “Baahubali”, pues sí. Pero, ¿y si buscáis una buena película…? Ahhh, amigos, eso es otra cosa.

El guión de “Padmaavat” no es una colosal obra de ingeniería, se resume en un par de líneas y sin casi números musicales, su relativo contenido metraje -para lo que es habitual en aquel país- ya nos está señalando que se ha optado por ahorrarnos lo superfluo e ir al grano, algo a agradecer.

Y es que ni siquiera se han enredado en edulcorar la historia a pesar de que su trama haga pensar en un triángulo amoroso. Todo se resume en una palabra: PASIÓN.

La historia que viven los dos protagonistas es de respeto mutuo, se quieren y se adoran pero no los verás enredados en diálogos superficiales ya que con su posición no resultarían convincentes. Sin embargo debajo de todo ello encontramos esa pasión que decía que es la que lleva consecuentemente a los actos postreros. Sin ello, sin esa fe su desenlace no resultaría tan… DESGARRADOR. Y eso, para empezar, es lo que hace grande a la película: que consiga emocionarnos cuando lo que en realidad estamos viendo está fuera de toda compresión. Sin ese trabajo previo, no hay milagro.

Y luego tenemos la otra punta del triángulo, al villano de la función, al que le mueve una pasión convertida en obsesión. Se puede criticar que su motivación no sea creíble pero hay que ponerse en situación y comprender que para alguien a quién las conquistas son una forma de vida le daba lo mismo territorios que personas. Aquí ayuda mucho la excelente labor de Ranveer Singh, mi actor favorito hindú, un artista que contrariamente a este papel ha crecido rápidamente gracias a su encanto y simpatía y que aquí se enfrentaba a un duro reto como era interpretar a un villano. La sobreactuación de Ranveer le va como anillo al dedo al personaje acentuando ese puntito de locura que necesita. Otro punto a destacar respecto a este es ese enfoque bisexual que se le ha dado, algo sorprendente para la industria si de una superproducción hablamos. Conociendo su cerrada cultura y que esto es un vehículo para las masas… Pero ya sabemos por la trayectoria de su responsable que Leela Bhansali es todo un provocador.

Y ya que hablamos de provocación, mucho revuelo se levantó a la hora de su estreno con eso de poner a los musulmanes como los malos malísimos y bla, bla, bla… Pues no. Ahora reinventaremos la historia y los haremos cambiar de bando para complacer a unos… Siempre habrá malos, así es que siempre habrá perjudicados. En todo caso no se hace escarnio de ellos como un pueblo perverso. Aquí no hay discurso del odio –algo muy de moda hoy en día en esta mi tierra-, es “simplemente” un reino contra otro al estilo de lo que hemos visto en otras producciones de esta clase. De hecho, salen beneficiados en algunos aspectos que no voy a contar con tal de no destripar la historia.

Dejando de lado matices del argumento vayamos con lo que a mi gusto es lo mejor de la película. De la concepción visual de Leela Bhansali ya he dejado caer algo al inicio de la reseña. Aquí tengo que decir que se ha contenido un poco a la hora de utilizar los colores, más que nada porque la trama no animaba a ello y ha tenido que recurrir a una gama más ocre pero… “PADMAAVAT” tiene la MEJOR FOTOGRAFÍA que he visto hace mucho, pero mucho tiempo, en una película.

La belleza que refleja Bhansali y la fuerza visual que imprime a algunas de sus escenas está al alcance de muy pocos. Está claro que en ello depende mucho la labor de un buen director de fotografía y del equipo de iluminación, por no decir el director artístico, pero sin tener las ideas claras y alguien que coordine todo, es imposible plasmar en la pantalla lo que esta “Padmaavat” es capaz de ofrecer.

Los más críticos sacarán el discurso del ‘videoclip’, que se abusa de la cámara cenital y lo que quieran pues a la hora de criticar cada cual es libre dependiendo además de sus manías y fobias, pero lo que no se puede negar es que hay un elaborado trabajo detrás.

Antes de cerrar como siempre con la ‘Sección de Coros y danzas’ comentar el peso específico de la mujer en el film. Ya no solo es la imagen heroica de la protagonista que se quiere transmitir, es algo menos aparente y quizás aunque solapado por mor otra vez de esa cultura retrograda, su importancia como unidad, su capacidad de sacrificio y ese mensaje de que sin ellas, sin vosotras, no hay triunfo.

Para terminar, desgraciadamente para unos y afortunadamente para otros, números de bailes propiamente dichos solo hay un par. Uno protagonizado por Deepika Padukoney otro por su maridito en la vida real, Singh, ambos de carácter tradicional como no podía ser de otra manera dado el contexto. Espectaculares ambos, se echa en falta a Kapoor, para mí junto al propio Singh y quizás Hrithik Roshan, los mejores bailarines de la industria. Luego tenemos dos temas musicales sin ya coreografías donde importa más el mensaje de la letra que no molestarán a los menos afines a estos espectáculos.

Resumiendo, “Padmaavat” es una señora película, grandilocuente y exagerada en todas sus dimensiones sino fuese porque en cuanto a acción se queda un poco corta. Sin embargo su objetivo no es apabullar, no es el choque de sables lo que nos hará vibrar, es la magia, la pasión y la fatalidad convertida en triunfo más allá de lo carnal lo que no nos dejará indiferentes. No solo una de las mejores fotografías de la historia del cine sino uno de finales con más fuerza.

Ratan Singh es el regente Rajput de Mewar. Un día de caza por el vecino reino de Sinhala ”coincidirá” con la Princesa Padmaavat. Pronto se enamorarán, la tomará como segunda esposa y se la llevará a su palacio de Chittor. Pero la traición siempre toma extraños derroteros: su consejero, celoso de su relación con la nueva reina tras ser desterrado, animará al conquistador musulmán Jalaluddin Khilji a que conozca a Padmaavat ya que, conocedor de la ambición de este por poseer todo lo bello que no está a su alcance, provocará la caída del reino de Ratan Singh.

5de5

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“ALTERED CARBON” 1ª Temp. / EEUU / 2018 / Sci-Fi

alteredcarbon

Hace unas semanas escribía que “The Alienist” era la mejor serie del 2018. Unos días más tarde tenía que retractarme ya que “The haunting of  Hill House” le había, bajo mi punto de vista, ganado la partida. Pero mirar si la ignorancia –y en mi caso, estupidez- humana no tiene fin ya que otra vez tengo que dar marcha atrás y volver a nombrar a otra serie como la “Mejor del Año”.

Lo primero que tengo que decir es que calificar a esta “Altered Carbon” como el “Blade Runner” de la TV me parece que, más que ser injusto, es ser inexacto.

Todo quedaría englobado en un espacio ‘cyberpunk’ futurista pero a mi entender, equivocado o no, “Altered Carbon” es una serie que yo tacharía como ‘retro-futurista’ ya que en realidad es una ‘pulp-movie’ ambientada en el futuro.

Tú coges la historia, la desnudas de todo FX y acción, y se te queda una de esas novelas “hardboiled” de principios del siglo pasado, una historia de género negro al más puro estilo, y permitirme el homenaje, de “Chinatown”: detectives de sombrero de ala ancha, femme fatales, ambientes sórdidos y personajes más mezquinos todavía.

Y eso es lo que hace grande a la serie, que por encima de una calidad encomiable técnica y artística, tiene un guión bastante sólido. Hay fallos como esa escena –tranquilos que no desvelo nada… – en la que llevan a la protagonista al hospital tras salir gravemente herida de la comisaria donde todos nos preguntamos por qué no la llevaron en ambulancia sus compañeros, pero son detalles, minucias que solo hacen la puñeta a los más pejigueros como un servidor.

Pero si la trama, como decía, es sólida y hasta absorbente, los diálogos no le hacen sombra buscando siempre la punta gracias a un protagonista socarrón, tan cortante como la hoja de una lámina damasquinada.

Así es que con ello olvidaros de “Blade Runner” que entre el trasfondo, las dosis de humor cínico (y no tanto como esa ya mítica mochila rosa del Unicornio…) y la acción, lejos se queda la obra de Ridley Scott. Incluso desaparece esa faceta metafísica con la que abrir el debate entre alma y bla, bla, bla… Aquí importan una mierda los cyborgs y demás, y el cambio de cuerpo solo es un aliciente, no la excusa para abrir aburridos soliloquios que solo interesan a filósofos y memos a los que les gusta que les coman la po… poca confianza en sí mismos, quiero decir.

Pero es que hasta en las formas se abren distancias con aquella. Referencias hay, pero diferencias también y en mayor número.

¿Por qué no mencionar a “El Quinto Elemento”? Vale, aquí hay menos aventura y más dramatismo, pero el colorido y algunos conceptos se repiten. Se busca espectacularidad y no embelesamiento, belleza que anteponer a la parte lóbrega de la historia.

Para ello se ha recurrido a unos FX especiales de primer orden que no envidian en nada a cualquier producción para la gran pantalla, algo que se puede decir también de la acción, con suficiente pirotecnia balística como para empezar una guerra.

Pero si todo esto no os acaba de convencer, dos claves para acabar: una, el erotismo que desprende la serie. En casi todos los episodios hay un desnudo y/o escena de cama. Y todo los intervinientes, están de muy buen ver…

Y dos, los detalles que salpican la serie y que demuestran que detrás de la misma hay gente enamorada del género y de las buenas historias. Esa revelación del culpable reuniendo a los sospechosos al más puro estilo Agatha Christie, las pistas con las que acaba cada capítulo en referencia al siguiente, Edgar Allan Poe… ¡Pero si hasta en un episodio hay una fase animación!

Resumiendo: guión sólido, acción contundente, FX espectaculares, referencias frikis, humor, sexo… Todo de sobresaliente. ¿Qué más quieres? La serie indispensable de este 2018.

P.D.: Miedo me da la segunda temporada con Anthony Mackie de protagonista con lo blandito que me parece. Espero equivocarme y que no pase lo mismo que con la segunda de “Westworld”.

5de5

THUGS OF HINDOSTAN – Vihay Krishna Acharya – Bollywood – 2018 – Acción

Thugs

Cuando lanzaron el tráiler de la película los más críticos soltaron eso de “¡La India ya tiene a sus “Piratas del Caribe!”. Meses más tarde, cuando se estrenó y los medios más generalistas tuvieron constancia de ella, volvieron a soltar lo de “¡La India ya tiene a sus “Piratas del Caribe!”. Pues coño, aún estoy esperando que alguien diga eso de “¡La India homenajea a Sandokan!”. ¡Qué corta es la memoria…!

Y es que si bien cada cual se aferra a lo que quiere –o puede…- el film de Vihay Krishna Acharya tiene más de películas clásicas de aventuras que de fantasías que recrean espectáculos de parque de atracciones. Además, conviene otra vez refrescar la memoria y decir que la intención de Acharya y los Chopra como productores no es la de rivalizar con la de la Disney sino con sus vecinos del este y con cierta producción que empieza por ‘Baahu’ y termina por ‘bali’…

Dicho esto, vayamos con la peli. La trama es bastante sencilla y vista ya en otras tantas producciones de este origen: los hindús están esclavizados por los británicos y luchan por su libertad. Nada más y nada menos. Alguno dirá que casi tres horas da para mucho pero aquí el ‘mucho’ son escenas de acción por mucho –again…- que les pese a los críticos de su país, de ahí algunas malas críticas.

Es verdad que la palabra ‘Libertad’ se repite varias veces, pero fuera del espectáculo el trasfondo que más peso tiene no es el discurso por la entidad de la nación, la independencia o esos alegatos que como decía nos tienen acostumbrados por aquellos lares; curiosamente en la película tiene más importancia el individuo que el colectivo, y eso, visto lo visto, no gusta a un país… o mejor, a unos críticos que creen que la fuerza del grupo reside en su unidad.

La explicación a ello la tiene el protagonismo del personaje interpretado por Aamir Khan, una mezcla de varios personajes vistos ya en otras producciones estereotipo del ‘minion’ granuja/sinvergüenza/mentiroso/sin-ideales con el que comenzamos a ver las grandes –abismales- diferencias de esta con la de la Disney. En la saga “Piratas del Caribe” el ínclito Johnny Depp interpretaba a un borrachín afeminado que sin dejar de ser intrépido a fuerza del azar no tenía más objetivo que provocar la carcajada. Aquí, aunque guarde algunos rasgos en común, se busca incidir en esa conciencia que decía, que deje los egoísmos a un lado y “luche” por algo más que su bolsillo. Lo mejor: que aunque la perorata es previsible no se hace recalcitrante. Y es que como venía comentado, aquí importa más la diversión que el lavado de cerebro.

Era difícil rivalizar con la ‘película épica’ de las ‘películas épicas indias’ por antonomasia como era “Baahabuli” en sus dos partes y creo que esta, al menos a la segunda, la ha superado. Son diferentes porque una es épica a nivel bélico-medieval y esta a nivel aventuresco con lo que implica de números de extras, batallas, etc. pero en cuanto a lo que espectáculo/diversión se refiere se encuentran a la par sino la supera.

Y todo muy al gusto… occidental.

Apuntar como directores de la segunda unidad y de acción a Franz Spilhaus que trabajó en el serial piratesco por excelencia como fue “Black sails” y en otras producciones reconocidas como “Distrito 9”, “Dredd”, “Marea letal”, “Hitman”, etc., a Lee Whitetaker que a sumó en la propia secuela de “Baahubali” y en las occidentales “Fast & Furious 5”, “Abraham Lincoln: cazador de vampiros” o “La jungla 4,0”, entre otras y a Grant Powell con algunos títulos de serie B y otro más reconocidos como la última “Tomb raider”, la saga “El rey escorpión” u otra vez “Black sails”. Pero por encima de estos un nombre: el del gran Gleen Boswell con títulos tan míticos a sus espaldas como las sagas “Matrix” o “El hobbit”. Y no entro en los locales porque no os quiero aburrir…

Así es que con estos currículums no os esperéis lo típico de Bollywood como son patadas y puñetazos al aire o proyecciones de enemigos venciendo a la gravedad. Una película de piratas es una película de corsarios, navíos, duelo a espada, abordajes y aventura, y de todo eso tenemos dosis generosas. La esgrima –practiqué durante seis años este deporte en mi juventud- que veremos no es la más técnica ni elegante, pero tampoco es lo que se busca. Todo es más burdo, más directo y trepidante, buscando el ritmo en lugar de la excelencia, tomándole el pulso al espectáculo, algo de lo que los hindús saben mucho.

Y junto a todo esto tanto unos efectos especiales bastante apreciables, de primera me atrevería a decir, como unos fondos naturales exóticos tan brillantes como imprescindibles para tanto una producción del género como –y sobre todo- de la ‘YR Films’, especializados en fotografías cuidadas para ofrecer una apariencia impecable.

Hay algún elemento disonante como ese barril ‘llámese torpedo’ que sale disparado tras ser soltado de una cuerda sin más impulso que la imaginación de algún guionista sin excusas, pero en cuanto a explosiones, enfrentamientos navales o recreaciones infográficas, pocas pegas.

Seguimos con el espectáculo pero en otra vertiente, el de los números musicales. Lamentablemente cuatro serán las únicas ocasiones en las que podremos disfrutar del dominio de este campo de esta cinematografía. Y es que es tal la sensación de disfrute y satisfacción de las escenas de bailes que uno se queda con ganas de más.

Suraiyya” nos trae un divertido número con Katrina Kaif como foco de atención de un ‘soltadisímo’ Aamir Khan. Aunque ya hayamos visto este número en otras ocasiones cambiando los roles y actores no dejamos de disfrutarlo gracias a su ritmo y desenfado siempre que, como en este caso, los intérpretes se entreguen a esa fusión de comedia y baile.

Más racial, es decir, más tradicional pero no menos efectivo se haya “Vashmalle”. Impecable a nivel coreográfico y teniendo a los hombres como protagonistas, busca más la contundencia que la plasticidad. Amitabh sigue demostrando a su edad estar aún en forma. Y es que el que tuvo, retuvo.

Por su parte “Manzoor e Khuda” me atrevería a decir que es una Obra Maestra, ya no solo por el elevado número de participantes sino por toda esa vistosidad y fuerza en su puesta en escena. Si uno no se queda con la boca abierta tras ver estos cinco minutos de espectáculo y pasión, es que no ama la música. Por cosas así, “Thugs of Hindustan” justifica ya su visionado. La palabra ‘grandilocuente’ pierde su significado al lado de esta demostración de poderío.

No puedo acabar sin dejar al menos un par de líneas que hablen sobre sus protagonistas. De Amitabh poco se puede decir. Hasta personalidades dentro del séptimo arte como Baz Luhrmann o Danny Boyle se han rendido ante él. El ‘Sandokan’ perfecto tras tres décadas; mejor que el propio Kabir Bedi.

Fatima Sana Shaikh es la que, contrariamente al veterano actor, me ha sorprendido. Bachchan ya sabemos que no nos va a fallar, pero Sana Shaikh… No es guapa, pero no era belleza lo que requería el personaje sino determinación y credibilidad en cuanto al derroche físico, y como heroína ha superado a muchas estrellas consagradas del firmamento cinematográfico de la India. Casi parece una luchadora profesional a la altura de Ronda Rousey o Gina Carano.

Luego nos queda Aamir KhanKatrina lamentablemente solo brilla bailando y dejándonos perplejos ante ese su nuevo labio superior operado/hinchado… Del trío de Dioses “Khan” de Bollywood, Aamir siempre ha sido el que menos gracia me hacía. Shahrukh es Shahrukh y aunque ha perdido el encanto de antaño, es como el Chow Yun-Fat de la India: a carisma no hay quien le gane.

Salman te cae bien a la fuerza. Es tan… exagerado en todos los aspectos… pero sus limitaciones las compensa con una voluntad que termina por convencerte y vencerte.

Pero Aamir… ¡es tan perfecto! Que si buena acción por aquí, que si excelente interpretación por allí. ¡Da asco de lo bueno que es! Pero coño, mira por dónde en esta película ha dejado atrás una imagen impoluta para encarnar a un canalla hijo-de-su-madre. Y lo mejor es que me lo creo. Lo veo por primera vez un tío de andar por casa. No solo nos hace reír sino odiarlo y volverlo amar. Decir que es un personaje hecho a su medida sería echar abajo todo lo dicho, pero es que realmente más que seguir un papel parece que improvisa y se nota por la frescura. Uno de los mejores personajes que uno se puede echar a la cara en este mundillo del celuloide que tanto nos gusta.

Un último apunte. En la Banda Sonora suena el “Jackeye’s Tale” de la Banda Sonora de “El Rey Arturo, la leyenda de Excalibur” de Daniel Pemberton cada vez que aparece Aamir Khan, sin embargo no aparece en los títulos de crédito. Se lo pregunté al mismo Pemberton pero no obtuve respuesta. Algo raro hay ahí…

Resumiendo, si todo lo dicho no te anima a verla, olvidando críticas malas y puntuaciones bajas en diversos medios online, es que no te gusta el cine. Yo valoro una película por lo que es. “Thugs of Hindostan” es espectáculo puro. No es “Piratas del Caribe”, es una película de piratas clásicas puesta al día y pasada por el filtro de Bollywood y la YRFilms. Tyrone Power y Errol Flynn estarían orgullosos, ¿por qué tú no? Quizás es que las películas de piratas siempre han estado infravaloradas en contraposición al Western, pero sea como sea, es un entretenimiento sano y de calidad.

4de5  /  5de5

“TROYA: LA CAÍDA DE UNA CIUDAD” – 1º Temp. – 2018 – GB/EEUU/Austr./Sud. – Fantasía Histórica

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Producción británica de 8 capítulos de la BBC para Netflix con algún que otro rostro reconocible de otros tantos seriales.

Nos da otro punto de vista menos idílico de lo que vimos hace 14 años en la producción hollywudiense con Brad Pitt a la cabeza interpretando a Aquiles e incluso alejándose también del propio mito de Homero que todos conocemos con el célebre caballo como protagonista.

Varias son las claves para bien y para mal de esta serie. La primera, un cierto punto fantástico porque algunos Dioses del Olimpo aparecen en algunas fases de su desarrollo. Pero que nadie se espere FX fastuosos que demuestren los poderes de estos: los dioses de la serie son muy de andar por casa, más simbólicos, representativos de la fe e influencia que ejercen sobre sus súbditos que algo a tener en cuenta de cara al espectáculo.

Y ya que hablamos de espectáculo, esta es otra de las claves de la serie y no particularmente para bien. Cuando lleguen las batallas olvidaros otra vez de la de Wolfgang Petersen o incluso de otras producciones épicas para la pequeña pantalla tipo “Juego de Tronos” o “Vikingos”. Aquí se nos llega a escatimar, esconder alguna batalla, con tal de no gastar mucho presupuesto. Hacia la parte final es cierto que se muestran más generosos en cuanto a contenido belicoso, pero da la sensación que iban administrando el presupuesto y a medida que veían que les quedaba remanente, abrían la mano en cuanto a acción.

Por lo que respecta al famoso ‘Caballo’ decir que es original. Lo hemos visto más grande, más trabajado así como también contrariamente más ridículo, pero aquí variando su función a otro aspecto poco visto hasta el momento, no solo resulta más creíble sino hasta agradable a la vista. Podría tacharlo como de acierto. Eso sí, nada comparable a aquel caballo de 14 metros de altura que se plantó como Falla en el 2013 en mi Valencia natal. Hasta paralelismo le podemos encontrar a esta anécdota. No cuento más.

Otro asunto a destacar bajo mi punto de vista, es el acertado ‘juego de grises’ con el que se desarrolla la historia. Y no, no estoy hablando de la fotografía sino de que no hay personajes buenos ni malos: cada cual tiene su motivación y excusas, y si bien la pareja protagonista es la formada por Paris y Helena, destacando su romance, no resulta tan empalagoso y poco creíble como aquella que otra vez nos está sirviendo de referencia más cercana.

Y ya que hablamos de ‘poco creíble’ y referencias. No entiendo la numerosa presencia de negros en esta serie. Y no, no soy racista. Es algo más de sentido común. Ni me creía a los rubitos con ojos azules de la de Petersen, ni los negros de esta. Que Aquiles sea negro me da lo mismo, pero que su justificación sea poner a los Mirmidones de esta raza… Que yo sepa estos guerreros venían de Tracia, y que yo sepa por los Balcanes… como no sea algún jugador actual de basket nacionalizado tipo Bo McCalebb…

Por último, quedarnos con esa imagen final que podría anunciarnos una segunda temporada con Ulises de protagonista contándonos algunos de sus “viajes”. Ojalá sea así, pero claro, se necesitaría una mayor amplitud de miras…

Resumiendo, sin ser algo excepcionalmente espectacular, “Troya: la caída de una ciudad” resulta entretenida y bastante con los pies en el suelo a pesar de las notas fantásticas. No entiendo esa nota de 3’8 en el imdb cuando alguna producción sin calidad ni interés logra al menos el aprobado.

3de5 / 4de5

CASTLE ROCK – 1ª Temp. – 2018 – EEUU – Terror/Sci-Fi

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Que el 2018 es uno de los mejores años cinematográficos lo tengo muy claro. Ningún otro año me ha costado tanto como este elegir mis 10 mejores películas y eso que aún estamos a primeros de Noviembre y apuestas como la última entrega de “Animales fantásticos…” o “Thugs of Hindostan” aún no se han estrenado.

Pero más allá de la gran pantalla creo que para la pequeña también ha sido un año grandioso. Ya no solo han sido las nuevas temporadas de series consagradas sino que series nuevas como “The alienist”, “The haunting of Hill House” y esta que nos ocupa han sido grandes “regalos” para el amante de las grandes historias.

Pienso que vivimos en una “burbuja” seriefila y que como se está viendo con cancelaciones de populares series, la cosa va a explotar y se acercan tiempos difíciles, pero habrá que disfrutar del momento, digo yo…

Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano. “Castle rock” no necesita mucha presentación ya que muchos medios se ocuparon de darla a conocer. Teniendo a J. J. Abrams, al tío King al mando y sobre todo ese título tan mítico… poco más se necesitaba para llamar la atención de tanto aficionados a la obra del de Maine como cualquiera interesado en un producto de género, serio y de calidad.

Por si hay algún despistado, decirle que Castle Rock es la localidad ficticia donde se desarrollan muchas de las historias escritas por Stephen King, así es que con este… nunca mejor dicho, punto de partida, se nos cuenta una historia que funde distintas pautas y referencias de sus obras para conjurar un misterio que te tiene atado a la silla.

Ahora bien, en su defecto, creo que a pesar de todo ha pesado más la presencia de J. J. Abrams que la propia de King. Sí, todo ‘güele’ a este y hay mucho juego para sus seguidores intentando sacar las referencias, pero tras ese cuerpo se esconde un alma con los ‘tics’ característicos de las obras del productor. Hasta diría que ‘pecan’ porque para mí, como decía al principio del párrafo, es su mayor defecto.

Que los WTF nos asalten a cada momento, es algo hasta estimulante. El desconcierto es la máxima expresión del suspense y no solo es un aliciente sino que debería ser un ingrediente obligado en cualquier obra que se precie, no solo de sorprender, sino de estimular el interés del espectador. El problema llega cuando estos surgen sin más excusa que marear al respetable, y Abrams se ha… especializado en ello, tanto que es capaz de estropear una buena trayectoria. Todos nos acordamos del final de su “Perdidos” y aquí se ensaña con el séptimo capítulo. De no ser por el magistral trabajo de Sissy Spacek (¿soy el único al que le parece la hermana gemela de Shirley Maclaine?), es para coger la serie y dejarla de ver. Radicalidades aparte, es un lunar en un conjunto notable. Me queda la duda de saber si en manos de otro productor y/o realizador tipo el mismo Mike Garris, se hubiese llegado al sobresaliente.

Porque como vengo diciendo, interpretativamente no hay queja, al revés; desde la propia Spacek hasta su prota a quien descubrí en la estupenda “The Knick”, pasando por el veterano y siempre competente Scott Glenn o el inquietante Bill Skarsgard. No hay nadie que no demuestre que no cree en la serie por mucho que su desarrollo diga lo contario. Pero es que según se vaya avanzando en la historia, los bandazos, incoherencias y desmanes van a más teniendo como único parapeto, el género y resto de bondades.

Por suerte para el espectador -y eso explica en parte esa fe del reparto a la que aludía- todo el puzzle “encajará” –hago énfasis en el entrecomillado- con lo que la sangre no llegará al río. Luego podemos entrar en que si el desenlace es correcto o si cada cuál optaría por la decisión del protagonista, pero teniendo en cuenta el talante del personaje no parece una forma de actuar consecuente con sus ideales. Lo siento pero es difícil de explicar sin soltar spoilers.

Para ir acabando, tres pinceladas. La primera hace mención a esa selección musical en determinadas escenas, aunque esto no sea un acierto de la serie en sí sino una corriente abierta en los últimos años por otras producciones. Aun así, es algo a destacar.

La segunda y en el lado contrario, el abuso de esos planos cenitales tan de… serie. Bajo mi punto de vista se debería haber optado por una fotografía mucho más oscura, siniestra. Quizás es que llevo todavía el piloto automático puesto tras salir de la insuperable “The haunting of Hill House” pero el film merecía algo con más personalidad. Desvirtúa la faceta de terror para acercarse a la sci-fi, algo que no puede gustar a todo el mundo.

Y tercero, se echa de menos el cameo de King. Se pierden las buenas costumbres…

Resumiendo, “Castle rock” es indudablemente una serie especial. Seas o no seguidor de Stephen King tiene los suficientes alicientes para quedar atrapado. Eso sí, hay que ser un poco indulgente con los desvaríos y aparentes tomaduras de pelo. Habrá que ver si la anunciada segunda temporada corre la misma suerte que otras series basadas en la obra de King y no terminan por convertirse en bodrios catódicos.

4de5

HUNTER KILER – Donovan Marsh – 2018 – EEUU/GB/China – Acción

Hunter Killer

Las películas de submarinos, ese subgénero tan subestimado. Y es que es difícil hacer una película de acción en un reciento tan opresivo y hermético. Sin embargo, a pesar de casi siempre conseguir su objetivo de entretener a fuerza de mantener la tensión nunca las verás encabezando listas de lo mejor del año o aplaudidas ya no por críticos sino por el público en general.

Ahora nos llega esta “Hunter Killer”, un film protagonizado y producido por el ínclito Gerald Butler, uno, todo sea dicho de paso, de mis actores favoritos. De hecho, si me preguntasen con qué actor me iría a tomar unas copas, dejando de lado a algún oriental, me quedaba con este.

Pero al caso. La verdad es que la película en su primera media hora no apunta buenas maneras. Tengo que decir que vi el tráiler pero no fui más allá; la experiencia me ha llevado a ir lo más virgen posible a una sala de cine y el primer error de “Hunter killer”, de los muchos que nos asaltarán en esos 30 minutos iniciales, es que resulta sumamente previsible.

Plantear una situación como la que presenta, sin querer apuntar a un enemigo claro ya te lleva a pensar en que hay algo oculto, y ese “pensar” solo tiene una única salida por lo que muchas de las explicaciones y teorías que presenta sobran. Ya no digo si acudes a la sala habiéndote leído una sinopsis demasiado ilustrativa o alguna reseña con la lengua demasiado larga…

A partir de ahí se concatenan los errores, errores que llegan al nivel de WTF si uno tiene dos dedos de frente. Por ejemplo, el de mandar a un comando a una base enemiga y que estos campen a sus anchas ante las narices de sus enemigos. Está claro que es un recurso necesario para el devenir de la historia, pero hacen parecer tanto imbéciles a los enemigos como a los propios espectadores.

A esto hay que unir que durante esta fase, de acción poquita.

Gerald Butler creo que es el actor que mejores discursos sabe dar. Motivaría a un muerto a levantarse de su tumbar y convencería a las piedras a llorar si se lo propusiese. Y como lo sabe, productor de la película como es, se ha reservado un papel que lo único que hace es utilizar su poder de… “seducción verbal”.

De tal guisa la acción se ha reservado a ese comando mencionado párrafos arriba pero el grueso de su intervención se localiza en la segunda mitad del film, de ahí que diga que de acción poca. Y ya que estamos con este grupito, decir que por muy reconocible -entre comillas- que sea Toby Stephens gracias sobre todo al serial “Black Seals” tendría que haber sido alguien más de peso para interpretar al líder de marines. ¿Qué hubiese sido de la peli con alguien con más tirón? ¿No quería sombra Butler?

Sin dejar todavía el reparto y los defectos del film –tranquilos que las virtudes vienen después…-, si hablamos de ‘sombra’ comentemos algo de la ‘sombra’ de Butler en el póster del film, Gary Oldman.

Mira que me gusta este hombre; pues lamentablemente la película se la pasa toda gritando desaforadamente sin más intención que provocar más que odio, vergüenza ajena. Más méritos para estar junto a Butler en el póster atesora Mikael Nyqvist. ¡Qué lástima que se nos fuese tan pronto! Emociona verlo sabiendo que ya no volveremos a verlo más allá que recuperándolo en alguna de sus pelis. Estaría ya muy malito porque se le nota cansado y desmejorado, algo que por otro lado le viene perfecto para su papel.

Pues bien, con todo esto ya tenemos una explicación clara de por qué el arranque del film más que dubitativo es errático. Ahora bien, por suerte la cosa cambia para bien, claro está. No en vano que en el implacable ‘imdb’ tenga un, a día de hoy, 7 de nota ya es bastante sorprendente tras todo lo dicho.

Lo más curioso es que el cambio de rumbo del vehículo capitaneado por Butler, y no hablo del submarino, llega con los tópicos.

Decía al inicio de la reseña que toda película de submarinos debe fundamentar su éxito en la tensión ya que su escenario se presta a pocas innovaciones y recursos. Así es que casi todas se ven obligadas a lo mismo: minas, enfrentamientos con otros navíos, explosiones, vías de agua, etc. Todo esto se convocará tras superar la media hora inicial a lo que hay que sumar la adición de la acción más física a cargo de ese comando abriendo la puerta a la diversión menos estática.

Luego podemos debatir las incongruencias del mensaje propagandístico pro-bélico en contra del pacifista entrando en un terreno ambiguo, unas ‘medias tintas’ que sirve de disculpa tanto para unos como para otros, pero creo que a estas alturas no hay que criticar un producto que claramente está destinado para entretener y que esa ‘tierra de nadie’ ayuda a crear la incertidumbre para alimentar la tensión.

Resumiendo, si te gustan las pelis de submarinos esta no te decepcionará. Otra cosa es si te gusta el Butler de acción o buscas algo tipo “Fast and Furious” como han intentado vender en su póster. Aquí tenemos a un Butler más solemne, ese que se recrea con su voz, y una acción más contenida y basada en la tensión. Nervios en lugar de adrenalina. Entretiene y punto.

3de5

La surcoreana “Revenger” dispuesta a convertirse en rival en cuanto a acción de la nueva ola llegada desde Indonesia.

Lee Seung-Won III, ayudante de dirección de películas tan importantes como “Memories of a murderer” o de la hiperecomendable “The suspect”, debuta en el campo de la dirección con el espectacular actioner “Revenger”.

El film, un drama de acción que cuenta como un hombre para encontrar a los asesinos de su familia viaja hasta las islas Salomón, está protagonizado por el especialista marcial Bruce Khan que debuta en la pantalla grande tras pasar por varias series de televisión, el más conocido Park Hee-Soon (“V.I.P.”, la propia “The suspect”, “A million”, “Hansen and Gretel”, etc.) y Yoon Jin-Seo (“Old boy”, “Secret love”, “Action boys”, etc.). Khan es también el autor del guión y por lo visto, se ha construido la película a su medida.

El tráiler que acompañamos es absolutamente brutal en cuanto a acción y seguro que se convertirá en una de las películas del género a seguir de cara al principio del 2019.

“THE HAUNTING OF HILL HOUSE” 1ª Temp. – Mike Flanagan – EEUU – 2018 – Terror

Huanting

Creo que de esta serie ya han hablado vivos y muertos ya que por las redes sociales ha sido una de las más aplaudidas en los últimos años. Algo parecido –incluso superior- a lo que ocurrió con la primera temporada de “Westworld”. No puedo compararla con “Juego de tronos” porque la de Martin lleva muchos años en antena y la comparación no es justa, pero la repercusión ha sido similar. De hecho me atrevería a asegurar que el ‘boca a boca’ incluso ha sido mayor dado el relativo “anonimato” de la obra original, resalto lo del ‘anonimato’. Así es que no me voy a poner a alabarla porque para eso tenéis muchas otras opiniones, solo voy a dar algunas claves que me han parecido destacables.

Sin haberme leído la novela de Shirley Jackson en la que se basa, no hay que ser muy listo para decir que esta serie dista de la obra original más que nada porque tenemos sendas adaptaciones al cine, una en el ’63 y otra en el ’99; la primera Obra Maestra del género y la segunda, una de mis debilidades aunque haya mucha gente que la repudiase.

Dicho esto nos encontramos, siendo francos, con un culebrón en toda regla. Olvidaros de que es una obra de terror: eliminando fantasmas, estamos ante un drama de tomo y lomo, una tragedia griega donde una familia marcada por el suicidio de la madre se enfrenta a la nueva muerte de uno de sus miembros. Al igual que lo que ocurría con la fabulosa “Hereditary” salen a la palestra las enfermedades mentales y todas sus repercusiones tanto personales como familiares.

La clave, lo que hace grande a la serie dejando de nuevo a un lado la componente fantástica y/o de terror, son unos diálogos ejemplares, dignos de estudio en cualquier escuela de cine. Aquí, al igual que en el ‘cine de Tarantino’, nos encontramos con esos monólogos en los que el personaje se tira cinco minutos soltando su parrafada sin importarle el resto del Universo; sin embargo, la diferencia es que mientras en las películas del director estadounidense a veces nos chocamos con una patente pretenciosidad cuando el objetivo no va más allá de lucir ingenio, aquí nos topamos con auténticos tratados de soledad, duelo y otros traumas sicológicos.

El engarce de estas piezas, verdaderas joyas, corren a cargo de un director en estado de gracia que ha alcanzado la madurez después de dar buenos destellos en el género. La estructura de la propia serie o ese episodio sexto únicamente realizado en base a unos pocos planos secuencia, son otros elementos a destacar dentro de su labor.

Luego tenemos las influencias que más que a Jackson bien podrían achacarse a Stephen King –el propio escritor norteamericano ha aplaudido la serie- o ese amor por la familia que termina por conquistar el corazón del espectador y que también bebe de otras fuentes como las de la factoría James Wan.

Resumiendo; hace poco escribí que “The alienist” era la mejor serie del 2018. Craso error. “The haunting of Hill house” le ha adelantado y por mucho. Ya no solo es la altísima calidad artística y técnica, cosa que está al alcance de cualquiera con medios y talento, es acertar con tu discurso y llegar no solo al corazón sino a la conciencia.

4de5 / 5de5

EL APÓSTOL – Gareth Evans – 2018 – EEUU/Gran Bretaña – Terror/Drama

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Voy a lanzar una lanza (espartana, como no…) a favor de la vilipendiada “El Apóstol” y no porque dos de mis amigos más cercanos como Manolo y Javier la hayan disfrutado y por complicidad me una a ellos sino porque realmente me ha gustado…bueno, no; no me ha gustado, ¡me ha encantado!

Y aunque no debería justificarme ante aquellos que piensen que me he visto influenciado por ellos, voy a argumentar mi adhesión a los partidarios del film con un razonamiento simple: los que me conozcan sabrán lo amante de todo lo “greenie”, es decir, de todo lo relacionado con el mundo vegetal. Hace tiempo que abandoné aquel “BUERDES DIAS” con el que despertaba todos los días a los amiguetes del Facebook, pero más de uno aún lo recordará. Pues bien, sin soltar ningún spoiler, el film tiene mucho de fábula naturalista sin entrar –gracias a Zeus- en engorrosos planteamientos ecologistas o peor, estupideces políticamente correctas; únicamente género fantástico, y eso a estas alturas de ‘medias tintas’ se debe agradecer.

He oído por ahí, contrariamente a las buenas palabras de mis colegas, que es lenta y que su puesta en escena peca de producción de TV. Pues en cuanto a… ¿velocidad? no menos que cualquier película del sobrevalorado Nolan. El ritmo es el de cualquier película de género donde se ha de crear un caldo de cultivo, y ni siquiera eso porque se van plantando –nunca mejor dicho- secuencialmente determinadas semillas que no solo llevan a la confusión sino al consecuente suspense.

En cuanto a la criticada puesta en escena tampoco estoy de acuerdo. No voy a entrar en la cuidada producción porque es una cosa evidente sino en el propio carácter ‘outsider’ del film. Soy el primero en criticar a Netflix y zurrar a los que parecen idiotizados por todo lo que ‘güele’ a la cadena o los modernitos que se creen que en los ochenta molábamos un montón –esto no viene a cuento pero por dar capones que no sea- pero en pocos telefilms se ve esa ‘mala leche’ por no decir, sangría. ¿Serie B? ¿Y qué? ¿Qué malo tiene esto? ¿Desde cuándo hay que criticar con ensañamiento a un film por no aspirar a producción palomitera?

No se ha engañado a nadie. El director, por mucho que sea el mismo de las dos entregas de “The Raid/Redada asesina”, ya dijo que el film no iba a ser de acción y en su segmento de “V-H-S 2” ya vimos que podía moverse por el ámbito del terror ofreciendo algo modesto pero efectivo. ¿Entonces…?

¿Qué te ha aburrido? No voy a entrar en ahí porque cada uno ya no solo tiene un criterio sino que además depende del estado de humor en que se encuentre en cada momento; lo que no es rebatible es, como decía, que tiene la suficiente calidad técnica y artística como para superar esa errónea etiqueta de telefilm de sobremesa al que algunos le achacan.

Decir que es una película plana cuando el protagonista tiene un pasado como misionero en China, hay personajes secundarios con su propia historia y motivación o no se pierde en discursos ideológicos o peor, teológicos como apunta el título y la trama, es hacer la vista gorda para justificar una opinión que es igual de válida que la mía.

El último tercio del film encima aporta esa dosis de espectáculo que muchos han obviado y donde se recupera al Gareth Evans habilidoso manejando las situaciones ya que sin entrar en el terreno de la acción las situaciones se desarrollan ágiles hacia un climax contundente.

Resumiendo, girando sobre un tema manido como el de las sectas “El apóstol” navega entre varios géneros sin olvidar que su principal objetivo es el de inquietar no asustar. Cuidada producción, puntito gore y hasta belleza en su planteamiento. Con los años, cuando se olviden las modas, filias y fobias, se convertirá en una obra de culto. Al tiempo. 

4de5

THE ADVENTURERS – Stephen Fung – 2017 – CH/HK – Acción

TheAdventurers

En estos casos hay que hacer un ejercicio de responsabilidad, así es que lo primero que hice antes de verme esta “The adventurers” fue recuperar “Un ladrón siempre es un ladrón/Once a thief” de la cual SUPUESTAMENTE esta es un remake. Aunque tampoco hay que ponerse tan trascendente ya que ver el clásico de John Woo siempre es un placer.

No obstante, ya puestos que yo “pierdo” un rato escribiendo estas líneas como –sobre todo- vosotros otro tanto intentando leer estos desvaríos… que menos que pueda poner las referencias en orden y hablar con conocimiento de causa o al menos, la memoria fresca en referencia a la obra original, ¿no?…

Pues menos mal que volver a visionar aquella es un, como decía, deleite porque de nada me ha servido verla más que para pasar un buen rato… ¡Que ya es!

Porque por mucho remake que nos hayan dicho, esto no deja de ser más que una estrategia de sus productores. Lo único que tienen en común es su origen y que tenemos a tres ladrones. Nada más. Ni estos son “hermanos”, ni hay una relación sentimental que salta de una pareja a otra, ni hay “padres” y ni siquiera hay un espíritu como aquel. Recapitulando, un insulto decir que esta es un remake de aquella.

Aclarado esto, vayamos con el film en sí que tampoco tiene desperdicio.

Decíamos que “The adventurers” no conserva ni el espíritu de “Once a thief” porque no es una comedia de acción como aquella; esta es una aventura sofisticada más al estilo de “Misión imposible” que de las tradicionalmente llamadas como películas de ‘Ladrones de guante blanco’ o incluso las “Heist movies”. Ya no menciono el “film noir” francés o “Rififi” como he leído por ahí porque si no me da la risa floja.

Y es que por muy mito que sea Andy Lau y mucho que nos guste, no es Chow Yun-Fat. Vale, hemos dicho que no es un remake y que por tanto no podemos compararlo, pero es inevitable. Lau es arrebatadoramente encantador y tiene carisma como para ponerse al nivel de Chowie, pero su carácter es otro y no es tan canalla. A Lau le ha tirado más eso de la elegancia de Bond, del pragmatismo de un Ethan Hunt asiático, que la bribonería y socarronería de su amigo, y esto trasciende en una película hecha a su medida y lucimiento. No en vano, es uno de los productores.

Donde tampoco ganamos con el cambio es en la presencia femenina, haciendo hincapié en lo de ‘presencia’. Creíamos que sustituyendo a Cherie Chung por Shu Qi íbamos a estar de suerte con todo lo que implica ya Chung y su trayectoria. Pero es que Qi fue nuestra musa con la entrada del nuevo milenio: excelente actriz, soberbia modelo y mejor persona. Sin embargo su… –otra vez- presencia se queda reducida en esta película en “consorte” del director del film. Un WTF en toda regla. Solo hay que ver su intervención en el primer robo, únicamente alentando a las masas, instigando una revuelta. ¿A esto te has visto reducida Qi? ¿De verdad?

Lau es el cerebro, Tony Yang el manitas y Qi se queda en el misógino papel de gancho, de cara bonita para embaucar al objetivo de turno. Por Dios… Por mucho que la película sea China y conozcamos que desgraciadamente la mujer en su sociedad va un paso por detrás, ¡ya no estamos en el siglo pasado! ¡Y menos con una actriz tan reconocida como ella!

Lo de comparar ya –sí, comparo porque la han vendido para eso- a Tony Yang con Leslie Cheung me parece una broma, no porque Yang sea malo, sino porque no hay cabida. Cheung era un ángel –aún recuerdo cómo entré en directo en un programa de radio de mi ciudad para anunciar el suicidio de este y el dramático silencio que se produjo- y Yang únicamente el subalterno de moda.

Por otro lado, salimos ganando con Jean Reno, pero tampoco es que sea el suyo un personaje para alardear. Peor papel le ha tocado jugar al ‘perenne’ –este hombre siempre está igual- Eric Tsang en un rol tan previsible como manido.

Y es que ese es uno de los males, sino el principal, de la película: que es previsible –a pesar de algún giro argumental- y le falta, ya no alma, sino hasta acción.

Con este reparto uno se queda con la sensación de que la gran mayoría  de los medios invertidos se ha ido para sus estrellas. Vemos la Costa AzulPraga y alrededores y hasta se supone que Kiev, aunque creo que solo se utiliza una imagen fija porque no se ve nada de la ciudad, solo una fábrica abandonada, pero más allá de eso, dos persecuciones bastante inocuas y ya está. Cuatro tiros sin coreografías ni espectacularidad y lo demás un robo con rayos laser que hasta en los noventa ya eran cansinos.

La verdad es que no entiendo cómo su director Stephen Fung, otrora ‘idol’, con experiencia ya en occidente gracias a la serie “Into the badlands” y antecedentes tan plausibles en el género de la acción como la saga “Taichi Zero”, “House of fury” o “Enter the Phoenix” ha ofrecido un producto tan pobre de espectáculo. Su realización es bastante plana y no sé si se ha contagiado de los tics televisivos ofreciendo una puesta en escena tan de telefilm.

Por lo demás y por salvar algo, los efectos digitales tales como esas ‘arañas-ciborg’ están muy bien, la Banda Sonora de mi tocayo el finés Toumas Kantelinen raya hasta el sobresaliente y la fotografía de Shane Hurlbut, director de este apartado en la propia “Into the badlands”, ofrece imágenes brillantes a tono con la sofisticación de la película, pero dudo que sea un bagaje lo suficientemente atractivo como para seducir al público o que este se quede con un buen sabor de boca.

Resumiendo; había más de la obra original de Woo en aquella serie de finales de los noventa que en esta. “The adventurers” resulta decepcionante. Hace 10 años podría haber sido una película disfrutable; ahora es un entretenimiento que se aleja de las expectativas de un reparto estelar y un planteamiento presuntamente ambicioso. Actualmente Bollywood te puede ofrecer lo mismo con más acción, espectacularidad y sobre todo, imaginación. Alguien debería hacérselo mirar.

Dan acaba de pasar cinco años en la prisión tras ser traicionado. Ahora lo único que ansía es robar una prestigiosa joya para capturar a la persona que lo traicionó. Sin embargo tras él va un veterano policía con cuentas que saldar.

2de5 / 3de5