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“RE:BORN” – Yuji Shimomura – JP – 2016 – Acción

Reborn

A veces las sensaciones no vienen dadas por unas expectativas, comentarios de terceros, gente implicada o sentencias que a voz en grito apelaban a nuestra nostalgia diciendo que esta obra era el ‘canto del cisne’ de Tak Sakaguchi, no. A veces simplemente basta una imagen, ver a Masaya Kato al inicio del film, y saber que estamos ante algo grande, por mucha tontería que parezca.

Pero si es por tontería, yo tengo mucha así es que de eso no me podéis acusar.

Mirad si soy tonto que aún conservo la camiseta que me compré de “Versus” allá por el 2002… Ni falta hará decir que por aquella época, sería de los pocos por estos lares que tendría una. Por esa razón, añadiendo algo de soberbia a mi sarta de idioteces, diré que a mí nadie me tiene que presentar al amigo Tak.

Pues bien, en mi inabarcable estupidez había olvidado lo bueno que era este. Que sí, que entre los Tony Jaas de turno e Iko Uwais del momento, uno había llegado a olvidar a Tak y lo que supuso en la anterior década.
Pero ha tenido que llegar esta “Re:born” para, si bien no reconocer lo imbécil que es uno –eso ya lo sabía- sí para poner a cada uno en su lugar.

Lo primero que hay que decir es que, por mucho que Sion Sono haya participado en su guión –amigo de Tak-su desarrollo no puede ser más simplón y manido. Nos encontramos frente a un super-soldado/espía/killer/perroflauta que se encuentra retirado y al cuidado, para mayor decepción de millenians creativos, de una niña.

Así, tras unos primeros veinte minutos de cine de geriátrico con historia contemplativa de niña y prota mostrándonos lo bonito de una relación aburrida y casi al borde de la denuncia en la oficina de ‘Asuntos sociales’, empieza un festival de la acción, artes marciales y armas blancas que deja al duelo final de “The raid II” a la altura de las discusiones de Heidi y su abuelo en la serie animada de Takahata. Es decir, vamos a ver más navajazos que en todo el cine quinqui español de los setenta y ochenta juntos, y cortes de cuello que ríase usted de la pollería de mi barrio con más de cien años de historia.

Lo que Sakaguchi y Yuji Shimomura nos ofrece es un deleite de movimientos rápidos, coreografías limpias y encuadres perfectos para que el espectáculo sea lo más asimilable posible. Es cierto que en alguna escena el montaje peca de abrupto pudiéndose adivinar algún fallo de continuidad, pero es algo que solo los maniáticos como un servidor apreciarán.

Los que pasen de maniáticos a directamente críticos, le achacarán un estilo videoclipero o de videojuego, etiqueta con la que se suele atacar a estos productos sin saber que a muchos eso no nos parece un insulto, al revés, es un aliciente, pero como estoy diciendo, es una apreciación con más intención de ataque que informativa.

Pasajes como ese ochenta –sí, ochenta- contra uno o la de la cabina telefónica con una siempre sugerente jovencita con falda de tablas, por destacar alguna escena entre las muchas a subrayar, son alicientes de sobra para destacar a esta “Re:born” como una de las mejores del año en su género.

Resumiendo, coges “Metal gear solid”, cualquiera de Bourne, de John Wick, lo adaptas al medio cinematográfico con un guión que te permita hora y pico de peleas y lo envuelves con una buena banda sonora que aporte solidez apartándolo de la serie B, y obtienes un éxito seguro. A la pregunta de cuál era mejor si “The raid 2” o “SPL 2”, se le une una tercera contendiente con menos medios pero similar intensidad.


 

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“CHASING THE DRAGON” – 2017 – HK/CH – Drama/Thriller – Wong Jing/Jason Kwan

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Lo de que Wong Jing es un ‘Maestro de la comedia’ quedó en el pasado. No porque ya no lo sea, no, sino porque es ‘Maestro’… a secas. Aunque para ser francos más bien deberíamos calificarlo como un tipo listo, muy listo. Pero vayamos por partes.

De sobras son conocidas las sagas “Twinkle Twinkle Lucky Stars”, “God of gamblers” –con guiño incluido en esta película- recuperadas en las recientes “From Vegas to Macau/Man from Macau”, las no menos aplaudidas “Future cops”, “High risk”… Y es que son tantas y tantas risas las que nos ha arrancado…

Pero más allá de comedias, como decía al inicio, también en las últimas décadas nos ha regalado tremendos dramas y vehículos de acción que se alejaban de su peculiar sentido del humor, improvisación y grotesca puesta en escena. “The colour of the truth”, “The last tycoon”, “Moving targets”, “To live and die in Mongkok” o “I corrupt all cops” con la que guarda muchas similitudes con esta, son algunos ejemplos. Sin embargo, los que más y los que menos sabrán que este ‘milagro’ no es casual y que en muchas ocasiones Jing ha recurrido a directores amigos y genios apadrinados para, por decirlo de alguna forma, “domesticarlo” y controlar sus desmanes cuando la comedia pugne por no dejar sitio al drama. Marko Mak, Billy Chung, el mismísimo Andrew Lau o como en este caso, Jason Kwan. Como decía, un tipo listo.

En esta ocasión, Jing se hace valer de una historia y personajes que conocía muy bien de cerca –la mencionada más arriba y el ínclito Lee Rock cuyas películas produjo Jing casi tres décadas atrás con Lau enfundado en la misma piel- para construir una historia con un gran leit motiv: hacer de los tópicos una excepción.

En el film –repitamos, referencias aparte- se nos muestra la típica historia de mafiosos –triadas, como no- con hermandades por doquier. Y no, no hablo de colectivos, sino de ese “Bromance”, amistades llevadas al límite que se nos descubrió precisamente en Hong Kong de la mano de otro maestro como John Woo. De hecho, y perdonarme porque había dicho que dejaba las referencias  a un lado… ¿nadie ha visto como un servidor un pequeño homenaje a “Una bala en la cabeza”?

Pero vuelvo al redil. Con notas que nos recuerdan que estamos en un nuevo siglo –las reivindicaciones sociales (inmigración, lucha de clases, posicionamiento político, etc.)- Jing como autor unipersonal –o eso dice- del guión, recrea una historia como decía con amistades inquebrantables, ascensiones y caídas. Vamos, lo de siempre.

Peeeeeero, la magia de esta “Chasing the dragon” es que se construye desde abajo.

Dicho así parece una obviedad, pero no tanto cuando todo el ritmo va acrecentándose para partiendo de los tópicos mantener la tensión hasta el final sin saber qué pasará. Y esto ni ya es tan elemental ni muchos menos, fácil de conseguir.

Porque por mucho que la historia sea manida y hasta los personajes reconocibles, su tratamiento es bastante diferencial cuando los revistes de dos rostros tan carismáticos pero los reclutas en el bando del lado oscuro, obteniendo que la presunta previsibilidad se evapore al eludir el clásico duelo ‘bueno-malo’.

En ningún momento sabes si las hermandades se van a romper, si alguno de los protagonistas puede caer o, evidentemente, cómo va a terminar la cosa.

Una ‘femme fatale’, drama, más drama, más tragedia, un Donnie Yen fuera de su hábitat natural pero majestuoso, un Andy Lau macarrero pero ‘celestial’… la lista es larga.

Pero por debajo de las luces, están las sombras. Y no hablo en plan negativo o crítico, más bien pedante ya que es un recurso gratuito para destacar elementos menos a priori destinados a llamar la atención.

El primero es la bellísima fotografía de la película que junto a la dirección artística nos traslada por momentos a la recordada “In the mood for love”. No os llevéis las manos a la cabeza, que no es para tanto. Jason Kwan, co-director y director de fotografía del film nos trae uno de los mejores tratamientos de imagen que he visto desde hace mucho tiempo en una película, al uso del célebre Doyle, o más reconocible por el gran público, las producciones de Jean-Pierre Jeunet.

Y es que Jing siempre ha tenido buen ojo para los directores de fotografía venidos a realizadores, ¿verdad, Andrew Lau?

En este aspecto, sorprende ver en los títulos de créditos a otro director que de esto de la imagen sabe mucho como el gran Peter Chan, aludiendo a él como Director consultante. ¿Casualidad?

La Banda Sonora, baza habitual en los films de Jing, gana, si cabe, aún más protagonismo en esta ocasión. La riqueza de melodías, obviando la calidad que siempre atesora su compositor Chan Kwong-Wing (sí, el de la trilogía “Infernal Affairs”) logra que destaque incluso por encima de la acción o trascendencia de las imágenes. Anacronismos musicales, poner música dramática a los momentos de tensión o al revés, más dinámica a los tristes, son brillantes ocurrencias que elevan el nivel del film por encima de esa previsibilidad inherente tanto a su historia como al género.

Como la perfección es difícil de alcanzar, se le puede reprochar que algún efecto dramático sea un tanto buscado perdiendo emotividad, pero lo compensa con esa habitual contundencia que solo las producciones locales pueden ofrecernos.

Resumiendo, soberbio cocktail realizado en base a una historia de mafias y corruptelas, con referencias al ‘heroic bloodshed’ clásico, e ingredientes carismáticos con una presentación más allá de la espectacularidad y gusto por el detalle. De lo mejorcito de este 2018.

5de5

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“LAS CRÓNICA DE SHANNARA” (2ª Temp.)

Fantástica, en el más amplio sentido de la palabra, tanto por las sensaciones despertadas como por el género al que representa. Pero por pasos.

Sé que muchos, incluidos amigos con criterio del que me fío bastante, se dejaron la serie tanto en su primera tanda de episodios como al comienzo de esta segunda temporada; y respeto mucho la opiniones de unos y otros, pero son en estas ocasiones cuando se ruega por segundas oportunidades porque la ocasión lo merece.

Está claro que la primera temporada pecaba mucho de seguir los designios de la MTV, canal al que pertenecía dando una imagen acaramelada y poco ajustada con el espíritu heroico de una historia épico-fantástica, pero su paso al canal Spike (para el que no lo sepa enfocado al público masculino) nos ha traído una serie mucho más adulta y contundente. Y no solo hablo de un aumento de presupuesto con la correspondiente traslación de efectos especiales y exteriores, sino un crecimiento considerable de sangría. De hecho, por ejemplo, asistimos a una decapitación que ni en films de terror se ha llegado a ver.

Por lo que respecta a la historia central también hay más acción y aventura, en detrimento de ese romanticismo que edulcoraba artificialmente todo el conjunto.

Sin embargo lo que diferencia a esta serie de otras, además del contexto fantástico-heroico, es ese color VERDE que inunda todo. Rodada en Nueva Zelanda, la serie podría ser apadrinada por Greenpeace. Bromas aparte, tendrían que darle un premio tanto al Director de Fotografía como al Localizador de Exteriores. ¡Qué pasada! Solo por los bosques, prados, decorados, etc. vale la pena verla.

Esto junto a un Manu Bennett excelso con mayor protagonismo, unos compañeros resultones y nuestra Ivana Baquero rompiendo corazones, nos da como resultado un conjunto sobradamente satisfactorio y con carisma.

Para acabar, destacar precisamente eso, su final, emotivo y hasta sorprendente. Lo dicho: vale la pena.

Resumiendo, para mí, una de las mejores series de este 2017 que se acaba. Se convertirá en una serie de culto. Avisados estáis.

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INTO THE BADLANDS (2º Temporada) – EEUU/HK – 2017 – Acción/Sci-Fi

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La primera temporada se sostuvo por el carisma de Daniel Wu y las escenas de acción, pero se notaba que dependía demasiado de estas y de la típica fórmula de “inicio-gancho/espera-final”. Resultaba muy sosa y plana, tanto que me dije que si esta segunda seguía por los mismos cauces, la dejaría en los primeros capítulos.

Pero hete ahí que no, y es que como decía, tampoco era muy difícil mejorarla. Sin embargo la ‘mejoría’ llega a ser tal que no solo ha logrado alcanzar una buena nota sino que llega a rondar la excelencia.

Argumentalmente no busca, como en su arranque, morder más de lo que le permite la producción y se divide entre las luchas de poder entre los barones y la venganza del protagonista. Y aquí encontramos el primer cambio importante: solo el personaje interpretado por Daniel Wu es el protagonista, dejando a MK en un segundo plano, algo que se agradece. Como este encima ya no es el criajo de antaño, la alegría es doble.

Pero si hablábamos de producción, esta ha crecido exponencialmente. Olvidaros de aquellos tristes campos de amapolas; aquí tenemos páramos desérticos al estilo “Mad Max”, bosques de fantasía, montañas esmeraldas, ruinas medievales, palacios versallescos… vamos, lo que le demandamos a una serie de sci-fi que tampoco dependa totalmente del ciberpunk apocalíptico, más steampunk que otra cosa.

La acción, la sangrienta violencia, la irrupción de Nick Frost y el crecimiento de su personaje han sido otros ases en la manga importantes, sin olvidar la dirección de Stephen Fung y sobre todo la de Paco Cabezas (a ver cuándo le dan una oportunidad en serio en España) convirtiendo esta segunda temporada en imprescindible.

El final, muy a lo “Dark Tower”, nos va a dejar casi un año con ganas de más…

4de5   /    5de5

BAAHUBALI 2: THE CONCLUSION – S. S. Rajamouli – 2017 – India (Tollywood) – Acción/Fantasía/Drama épico

BaahubalitheConclusion.jpgHace tan solo un par de semanas asistimos al estreno del fenómeno “John Wick”. Y hablo de ‘fenómeno’ porque lo que se produjo con la secuela del film protagonizado por Keanu Reeves, no se puede calificar de otra manera: que una segunda parte vea la luz en salas de exhibición recogiendo por demás buenas cifras de recaudación, sin que su parte original fuese estrenada… casi se puede tachar de milagro.

Con “Baahubali 2: The conclusion”, salvando las (extremas) distancias, ha pasado algo por el estilo: el boca a boca –y la entrada de una distribuidora, claro- ha provocado que casi todo el aficionado al cine indio pueda ver la película en nuestro país. Pero más allá de… ¿nuestro ombligo? hay que destacar que en su estreno en EEUU, “Baahubali 2: The conclusión” ha llegado a situarse en el número dos del Box Office, algo inaudito ya no solo para una producción india sino incluso internacional, teniendo en cuenta que solo se ha podido ver en 500 salas. Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano.

El que no haya visto su parte original, por no decir ni hablar de ella, cosa difícil, que sepa que se encuentra ante una súper-producción épica que nos traslada a una región india donde la fantasía de parajes paradisiacos y proezas sobrehumanas se mezclan con un contexto más o menos verosímil de conflictos entre reinos e intrigas palaciegas. Vamos, que nadie espere elfos, enanos u orcos pero sí la espectacularidad de las batallas de este tipo de films. Ah, y con algún número musical, claro…

El resto, el que ya sepa que “Baahubali” fue sin lugar a dudas una de las 10 mejores producciones del 2015, va encontrarse como ya ocurrió con la mencionada “John Wick”, una secuela que rompe esa máxima de “Nunca segundas partes fueron buenas”. No me atrevería a decir que mejor que la primera, pero casi.

¿Y por qué razón no es mejor? Simple: porque sus 20 minutos finales, estropean una magnífica película tanto por desarrollo como por puesta en escena. Me explico.

“Baahubali 2: The conclusion” se divide en tres partes, dos mitades claro está atendiendo al clásico “Intermission”; sin embargo, por contenido, nos hallamos como digo con tres partes.

La primera, con una duración cercana a la hora, es una comedia típica india, más exactamente de Tollywood, donde bajo un pretexto romántico se enamora a la protagonista mediante el humor sin, gracias a Dios o Ganesha, edulcoramientos. Felicidad es la palabra. Uno se lo pasa bomba por infantiles que sean las bromas, chistes o gags.

Ya en la segunda parte, entra el melodrama. La acción toma el mando y nos encontramos con lo que prometían las expectativas.

El problema es cuando nos acercamos a la conclusión. No es posible que, tras un guión que sin ser sobresaliente, sí que podamos tacharlo de notable –el puzzle encaja con esas escenas finales de la primera parte que nos dejaron con la boca abierta-, se les haya ocurrido una idea tan trillada, casi estúpida y tan poco creíble. Y no solo es inventarse –diría, tirar por el camino de en medio, solo a la altura de los clásicos “hermanos gemelos”, y me callo para no destripar más… – algo ridículo sino solventarlo con una voz en off. Por favor…  Y es que se nota que en ese… ‘lapsus’, se han dejado cosas fuera. ¿Versión extendida? Yo por mi parte no me puedo extender más, pero como sé que la veréis, ya opinaréis… Al menos, que sepáis que hay una razón que estropea lo que podría haber sido una secuela que mejoraba su parte original.

Pero… ¿y la acción? Fantástica. Se le puede acusar que es un videojuego con tanto fondo infográfico y demás, pero es lo que uno busca.

Las proezas del protagonista, se han reducido, al igual que las batallas masivas, repitiendo incluso más en forma de guiño alguna solución en campaña, pero se ha optado por embellecer el producto y apabullarnos visualmente. Solo hay que ver esa escena inicial para quedarse con la boca abierta.

Por otro lado, dado el elevado número de efectos digitales, algunos pueden “cantar” más de la cuenta, sobre todo en las escenas pseudo-aéreas con esas ciudades de fantasía, pero nada que no se pueda voluntariamente obviar en casi tres horas de metraje.

Por destacar, señalaría además de la inicial ya comentada, la de las flechas –ríete “Arrow”-, la del barco-cisne, ñoña para muchos pero encantadora para los menos… ¿duros? y la de la coronación.

Por último, los números musicales. Tranquilos que bailes solo nos vamos a encontrar un par. El resto de los hasta cinco números que contiene la película, son ‘videoclips’ donde las infografías, la belleza y la aportación de miles de extras los convierten en pasajes idílicos que no desentonan con la película como ya pasó con su parte original.

De estos destacaría, para no alargarme más, dos:

“Daler Mehendi” es pura genialidad, el pasaje del que he hablado párrafos arriba. Consiste en la presentación del personaje más en base a carisma que a la clásica chulería. La percusión de esos pintorescos y reconocibles tambores locales provocará que no dejes de vibrar en tu asiento.

En “Hamsa Naava” volvemos a encontrarnos con una percusión pegadiza, aumentando el ritmo si cabe, convirtiéndose en ‘leit motiv’ de la película. Con que la oigas una vez, ya estarás dispuesto a tararearla.

Resumiendo, “Baahubali 2: The conclusion” es la comunión perfecta entre espectáculo y belleza, una secuela que no decepciona y a la que únicamente le falla una ‘salida fácil’ para haberse convertido en un hito. Aun así, desde ya, una de las mejores producciones de un 2017 que de por sí promete.

5de5

 

JOHN WICK: PACTO DE SANGRE – Chad Stahelski – EEUU – 2017 – Acción

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Si siendo un pedazo de friki como soy, os digo que el primer Funko que me compré fue el de John Wick, ya os estoy contando lo fan que soy del personaje.

“John Wick”, la película, sorprendió a todo el mundo por homenajear el cine de acción –hongkonés especialmente- pero poniéndolo al día gracias a una contundencia sin contemplaciones. Que la simpleza de la historia contrastase con un montón de detalles como la creación de hasta un universo propio, ayudó a que el fenómeno fuese tal que hasta provocó que su segunda parte se estrenase en salas, corriendo el camino inverso de muchas otras franquicias.

En su primera secuela, y esperemos que la primera de muchas, hemos vuelto a ver cómo a sus responsables no les importa que se les critique la falta de originalidad. “John Wick: Pacto de sangre” copia casi al dedillo la fórmula de su primera entrega –ya podemos leer en las primeras críticas de otra secuela como “Los guardianes de la galaxia” que ocurre un tanto por el estilo- jugando con la venganza para componer una oda a la acción y a la violencia como nos gusta a los aficionados al género. De tal guisa, no nos extraña por lo tanto que en la producción haya entrado capital hongkonés…

Por seguir las directrices de la primera, hasta se aumenta ese Universo que comentaba creando una intranet que relaciona a todo el mundillo de nuestra peculiar sociedad de asesinos a sueldo.

¿La acción? Se acentúa la vertiente física y hasta automovilística sin olvidar las sangrías que nos hicieron vibrar.

Por poner unas objeciones y que no parezca que me dejo llevar por mi pasión, diría por un lado que por primera vez vemos a un Keanu ‘viejo’, no porque se vea cansado, sino porque realmente comienza a aparentar su edad, y por otro que se ha dejado un poco de lado la vertiente videoclipera aprovechando menos la fusión con la excelente banda sonora. Solo se deja ver (oír) en un pasaje y sabe a poco.

Resumiendo, si te gustó “John Wick”, no puedes dejar de ver su segunda parte. No decepciona y sigue ofreciendo espectáculo y ‘fan service’.

4de5   /    5de5

FORTITUDE – 2º Temporada – Reino Unido – 2017 – Thriller

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Cuando uno realiza la que para mí, fue una de las tres nuevas mejores series del 2016, es difícil que la segunda temporada la iguale. Ya no digo, mejore.

Las premisas no eran malas con la incorporación de Dennis Quaid a un mermado reparto a tenor del final de su arranque. Sin embargo, la presencia del veterano actor norteamericano no ha sido suficiente para… para quitarme esta cara de idiota que se me ha quedado al terminarla. Y es que me voy a permitir ser un poco visceral ya que tras estar un poco alejado de las críticas por mor de mi nuevo trabajo y el asfixiante horario que llevo, no me voy a andar con chiquitas: es indignante cómo se han cargado la serie. Las interpretaciones siguen siendo de notable, algunas incluso de sobresaliente, pero la fe de sus intérpretes no salva un guión que no sabe por dónde tirar.

Al principio, el planteamiento de continuar con el caso de la primera temporada, parecía bueno. Incluso incorporar algunas ideas que jugaban con aquel concepto de “La cosa” con la que buscaba paralelismos, alimentaba el “fan service” haciéndonos creer que ‘la cosa’, nunca mejor dicho, no iba a desmerecer los 10 primeros capítulos. Sin embargo solo eran intenciones, y los capítulos se fueron arrastrando uno tras otro buscando el efectismo de la sangre, del WTF y alguna sorpresa importante sin más línea argumental que sorprender. Y claro, al final se te ve el plumero. Los capítulos finales son tal destarifo que se nota a la legua que no sabían cómo salir del entuerto.

Resumiendo, mejor ver la primera temporada y obviar la segunda. A día de hoy aún no se sabe si habrá tercera. Depende de cómo y quién esté en ella, decidiré si seguirla.

2de5

AMERICAN HORROR STORY: ROANOKE – 6ª Temporada – 2016 – EEUU – Terror

roanokeLo que son las cosas, este año nos hemos encontrado con tres obras cuasi maestras del género que basaban su fuerza en unos temas y representaciones que todos creíamos muertos, nunca mejor dicho. Hablo de “Train to Busan” y “I am a hero” por un lado, el lado de los denostados zombies, y esta sexta temporada de “American Horror Story” con el “Found footage” por otro lado.

Aunque para ser certeros podríamos hablar más bien de “mockumentary” u otros términos porque lo que nos depara esta sexta temporada es una mezcla de estilos basados en esa falsa realidad que desde hace una década nos está… atormentando.

Al principio el serial parece una producción documental de estas propias de canales temáticos donde se recrea un caso de asesinatos donde se mezclan los testimonios de los protagonistas reales con, como decía, recreaciones con actores. Luego, en una segunda fase o supuesta segunda temporada, se nos presentará ese “mockumentary” comentado, mientras que para acabar… mejor no destripar nada que ya bastante he desvelado.

Y es que por encima de anteriores temporadas, esta no solo aúna una paradójica originalidad sino que busca la sorpresa en el espectador.

Sin un guión que evidencie un arduo trabajo de ingeniería, basado en tópicos del género y en clichés de este tipo de puestas en escena, poco a poco se nos irá abriendo la puerta a la imprevisibilidad gracias a varios factores que no solo aportan la frescura y diversión necesaria sino incluso esa tensión que echábamos a faltar en otras temporadas.

De hecho, puestos a comparar, también se corrige esa pérdida de mordiente de la que progresivamente el espectador siempre se quejaba, es decir, las temporadas siempre empezaban fuerte y poco a poco iban perdiendo fuelle. Aquí, exceptuando el último capítulo –un tanto innecesario-, la serie mantiene el mismo excelente nivel en toda su extensión.

Una buena dosis de violencia junto a una siempre agradecida ración de sangría y efectos especiales, algunas notas de humor, las nuevas incorporaciones al frente del reparto e incluso los ya imprescindibles cameos de parte del reparto de “Glee” hacen que esta temporada para un servidor se haya convertido en la mejor de la que llevamos de la franquicia.

4de5

PREACHER – 1ª Temporada – 2016 – EEUU – Comedia fantástica de acción

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La verdad es que la primera mitad del 2016 me llevó a pensar que estábamos antes la inminente eclosión de la ‘burbuja’ televisiva. Sin embargo con la entrada en el país de la HBO nos han llegado series de gran calidad que, sumadas a las que ya existían o a las que se han puestos las pilas, la verdad me obligan a reconocer que no solo estaba equivocado sino que además tengo que afirmar que este año ha tenido una de las mejores añadas posibles.

Y una de las culpables de este cambio casi radical la tiene esta “Preacher”, una serie original, divertida y de calidad que me ha sorprendido a pesar de conocer la reputación de la obra en la que está basada, un comic o novelas gráficas de Garth Ennis y Steve Dillon.

Dicho esto, lo primero que tengo que decir –o segundo tras ya dejar caer algunos calificativos…- es que a pesar de ser un… ¿decente? conocedor del ‘noveno arte’, no he tenido la oportunidad de leer la obra original de Ennis y Dillon por lo que si esperáis comparaciones, lo siento mucho pero esta no es vuestra mini-reseña.

Por medio de diez episodios –la segunda temporada ya renovada tendrá 13- vamos a ver pasar… atención… ángeles, demonios, vampiros, asesinos a sueldo, psicóticos y toda una fauna de ‘pueblerinos’ peculiares que ríete tú de cualquier serie de humor. Claro está, “Preacher” es una comedia pero yo no la circunscribía en este género ya que lo haría más en el fantástico o incluso el de la acción. En todo caso cabe recordar que el mismísimo Seth Rogen (“Kung Fu Panda”, “Malditos vecinos”, “The interview”, etc.) está al cargo de la producción y de incluso de la dirección en tres capítulos.

Sin dejar el humor, lo que destacaría de la serie más que su capacidad para hacernos reír, es la de sorprendernos situándose al nivel de otra de las sorpresas –nunca mejor dicho- de la temporada como ha sido “Dirk Gently, Agencia de Investigaciones Holísticas”. No hay episodio donde no nos asalte un par (o más) de WTF!

Vale, como decía, el que se haya leído la obra original no estará tan sorprendido, pero el espectador medio que solo busca entretenimiento, tiene asegurada la originalidad.

Pero más allá de la diversión, “Preacher”, como corresponde a un producto de la AMC, también garantiza calidad. Los efectos especiales son destacables y el apartado técnico/artístico se sitúa al lado de producciones con más nombre. Y ya que hablamos de nombres, no podemos dejar de mencionar a sus protagonistas, todas caras conocidas de la pequeña y gran pantalla, muchos de ellos habituales de productos frikis con los que alimentar ese espíritu fan que merece un producto de estas características.

En especial destacar a su protagonista Dominic Cooper que consigue quitarnos ese mal gusto dejado por “World of Warcraft” metiéndose en la piel de este predicador tan variopinto, tan particular como las sensaciones que provoca. No llega al nivel de genialidad de “El doble del diablo/The devil’s double”, pero no decepcionará.

Resumiendo; sin lugar a dudas una de las mejores series nuevas del 2016. Incluso diría entre el Top 3. Diversión, originalidad, calidad e imprevisibilidad. Eso sí, de género.

THE EXORCIST – 1ª Temporada – EEUU – 2016

Escribo estas líneas justo el mismo día que se conoce la noticia de la muerte de  William Peter Blatty, autor de “El exorcista” y a su vez director de la tercera entrega de la película en la que se basada su propia novela. Coincidencias.

Pero aquí no estamos para hablar sobre su figura sino sobre la serie de TV inspirada en el ya clásico. Poco se puede hablar de la relación de la misma con aquella con tal de no destripar más de una sorpresa, pero diremos que es agradable ver cómo aún hay respeto por las obras originales sin tener que quejarnos de las habituales tropelías por innecesarios remakes.

La verdad es que tengo que confesar que cuando surgió el proyecto no me llamó la atención, precisamente por eso mismo que mencionaba en el anterior párrafo. Ni siquiera las primeras opiniones favorables que afloraban en las redes sociales me hicieron cambiar de parecer. No fue hasta que el amigo David Dorado me aseguró que valía la pena –de su criterio hay que fiarse- cuando me decidí a darle la oportunidad. Y vaya si tenía(n) razón. “The exorcist” es una de las mejores series que se han podido ver esta temporada; es más, si nos circunscribimos al género hasta podríamos decir que una de las mejores que han pasado por la pequeña pantalla.

Ya no solo es esa… ¿fidelidad?  con la obra original –de levantarse a aplaudir ese par de guiños, el minuto musical de uno de los primeros capítulos y la llegada de cierto personaje a la casa de los protagonista recordando… no digo más- sino el desarrollo que va poco a poco in crescendo sin que por ello se le tache de falta de ritmo a ninguna de las entregas. Es cierto que quizás, por poner alguna objeción, igual sobraba algún minuto en algunas de las últimas entregas ya que pierde espontaneidad, pero lo compensa con contundencia.

Y es que la serie no se anda con chiquitas. Si uno de los problemas de estas producciones es la tibieza a la hora de afrontar las tropelías que sufren sus ‘héroes’ con tal de no limitarse la cuota de pantalla, en “The exorcist” no se querían quedar cortos y deseaban agradar a los aficionados con unas buenas escenas de terror, al ‘uso’ de lo que supuso –mira, me ha salido un pareado…- la de William Friedkin en su momento. Sin excederse en sangre pero buscando sensaciones, a sus responsables no les importa provocar el escalofrío apoyándose en la mala leche, lo escatológico y, claro está, buenos efectos especiales y/o de maquillaje.

Por lo demás, destacar el carisma de su pareja de protagonistas llegando incluso a superar la de los míticos Karras y Merrin por mucho que parezca un sacrilegio. Y es que estos dos no solo son y parecen humanos sumándose a los nuevos tiempos sino que, en especial Ben Foster, se destapa como un actorazo a descubrir. Soberbio.

Resumiendo, espectacular, conmovedora y adictiva. ¿Qué más quieres?

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