Archivo de la categoría: Monstruos

XMOOR – Luke Hyams – Gran Bretaña – 2014 – Terror

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EXISTS – Eduardo Sánchez – EEUU – 2014 – Terror

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DARK WAS THE NIGHT – Jack Heller – EEUU – 2015 – Monstruos

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THALE – Aleksander L. Nordaas – Noruega – 2012 – Terror/Fábula

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CUANDO DESPIERTA LA BESTIA – Jonas Alexander Arnby – 2014 – Dinamarca – Terror/Drama

Featured imageCuando uno va a ver una película nórdica ya sabe a lo que va. Muchos dicen que el ritmo de las películas asiáticas es lento, pues estas no se quedan atrás, es más, en muchos casos les sacan una cabeza.

“Cuando la bestia despierte” es un claro ejemplo de este espíritu cinematográfico, un film con un ritmo lento, sin tensión y con gusto en embelesarse en imágenes que buscan un significado que quizás no lo necesita. Si alguno piensa que por ser un presunto film de terror e incluso basarse en una figura como la de los hombre-lobos, va a ganar en algo de contundencia, va a estar muy equivocado. Y ya no es tanto el ritmo sosegado como lo previsible que es la película.

El film nos presenta a una jovencita con una madre enferma. La primera imagen es de la misma pasando por una revisión médica, por lo que no hay que ser muy listo para saber que esta puede estar aquejada del mismo mal. ¡Pero si encima sabemos que la cosa va de hombres-lobos…! Coño… más claro agua.

Y así van paulatinamente enseñándonos como la protagonista se resigna a volverse como su madre y bla, bla, bla, bla… amagándonos más que enseñándonos síntomas de su licantropía. Pues bien, con esas ganas, dígase ambición, y formas tediosas, la película es una mala broma para los aficionados al género. A los amantes del cine de autor les encantará esa originalidad, introspección, psicoanálisis del drama humano y otra tanda de bla, bla, blas, pero repito, para los amantes a la figuras de los hombres-lobos –mujer en este caso- la película le parecerá un cortometraje estirado.

Las interpretaciones no son malas encontrándonos al hermano mayor del más conocido internacionalmente Mads Mikkelsen, pero uno no acude a este film para eso.

El maquillaje por su lado, creíble, pero que nadie se espere transformaciones completas. Pelillos y alguna garrilla, poco más.

Resumiendo, imaginaros a Bergman haciendo una película de hombres-lobos. Cine de autor empeñado en buscar una credibilidad innecesaria. El cine fantástico se llama fantástico por algo, y yo no quiero Mesías que sepan lo que es mejor para nosotros cuando en realidad nos están aburriendo mortalmente… Ah, pues ya está claro; por eso es una película de terror.

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DIGGING UP THE MARROW – Adam Green – 2014 – EEUU – Terror/Comedia

Featured image-Papá… ¿otro “found footage”?

-Pues sí, hijo. ¡Y los que nos quedan!

Con esta chorrada doy comienzo a mi pequeña reseña de esta película, la enésima producción que vive –y muere- de la cámara al hombro. Y es que si no empiezo con humor…

Lo primero que hay que decir es que al menos “Digging up the marrow” se desmarca de esas “otras”, y no porque sea un “Mockumentary” precisamente.

Debido a la acumulación de títulos que hacen uso de este estilo ya nos hemos encontrado con de todo. Hay unas que redundan en un tema esperando en vano sacar provecho de una moda, y hay otras que buscan nuevos temas con tal de, dentro de lo posible, sorprender al espectador. Este es el caso de esta DUTM, trayéndonos casi un mito como el del pueblo subterráneo, concepto que sin hacer mención expresa a Agharta, morlocks, lemurianos, etc., seguro que a muchos amigos del misterio -y sobre todo del género con Baker y su “Cabal”- les vendrá a la cabeza. Pero esta no es la única nota innovadora que nos trae este ya reconocible Adam Green.

En los “Mockumentarys” siempre nos presentan a un equipo de documentalistas o cineastas que se preparan para hacer el proyecto de sus vidas, gente anónima y en muchos casos anodinas sin más función que servir de víctima. Va con el estilo. Sin embargo aquí es el propio Adam Green el que se interpreta a sí mismo consiguiendo que ese efecto buscado de credibilidad aumente.

Luego la película trascurre por los cauces habituales en estas producciones con sus personajes y situaciones de género, pero seguro que a más de uno le parecerá una paradoja que Ray Wise sea un tal William Dekker cuando Green es Green. Pero bueno, a cada uno le tocará calificarlo como de paradoja, curiosidad o incluso genialidad. La cuestión es que dejando de lado esto, y por mucho que nos traiga un tema no explotado, como decía, la película sigue las pautas habituales. Demasiado diría.

Y es que, bajo mi punto de vista, la película como tantas otras, empieza tarde. Se aguanta por apelar a la curiosidad del respetable cuando Wise/Dekker nos enseña bocetos de las criaturas y porque las entrevistas e intervenciones del inicio y en su desarrollo al más puro estilo “Rewind this!” a algunas “vacas sagradas” del género encandilará a los más frikis, pero para el que no sepa quién es Garris, Kaufman, Holland, Hodder, Todd, Coscarelli, etc. no solo les dará lo mismo sino que incluso les aburrirá. Y es que muchas veces sufrimos el “Friki Complex”, creemos que todo el mundo es cómo nosotros y que pilla el guiño o reconoce un rostro al vuelo. Pues no. Hay gente que le gusta el género, pero que no se siente obligado a ser una enciclopedia con patas con tal de mantener esos debates cinéfilos en los que más veces de las deseadas nos enredamos. Muchas veces nos olvidamos de esa objetividad, y repito, para el que no conozca a Green o a esos otros que aparecen, les importará un cuerno.

Lo que no está sujeto a ninguna discusión es que el primer monstruo aparezca a la media hora; sí a los 30 minutos. Te puede gustar más o menos el tramo previo, pero aquí no hay discusión.

A partir de ahí se pone en práctica esa “regla de los 10 minutos” que he detectado ya casi institucionalizada en este tipo de películas, que no viene a ser otra cosa que exponer unos dientes de sierra en los que cada 10 minutos ofrecer un “hito” con el que mantener el interés del público. Entre ellos, conversaciones más o menos superfluas; es más, en esta película, y otra vez opinión personal, parece que sus responsables se dieron cuenta de la falta de chicha, de mordiente, y tuvieron que meter algo de humor –tampoco tanto- con el que entretener al personal.

Luego llegamos a los veinte minutos finales donde parecen querer despertarnos de golpe descargando una mayor efectividad, pero hasta en eso tengo una objeción, ya que en lugar de finiquitarla con un ritmo “in crescendo”, vuelven a relajarse en los últimos instantes llegando a -me permito el lujo de transcribir mis pensamientos- dar vergüenza ajena. No puedo explayarme sin cometer el error de destripar la película, pero me parece un mal final.

Con todo ello, “Digging up the marrow” no da miedo. Hay un par de sustos buenos, pero poco más. Los efectos especiales, por otro lado, al igual que decíamos de esas intervenciones se aprovechan de los propios espectadores. Siendo objetivos, no son más que máscaras de goma cutres. De hecho ese “enanito” que surge de improviso parece una copia barata del fantasma de “Ghostbusters”. «No, es que es un homenaje a los 80». Ahhhh… ya estamos con esas. La mejor excusa para ofrecer algo cutre sin que te lo echen en cara es ampararte en la nostalgia.

Resumiendo, el friki es una víctima débil. Se aprovechan de tus favoritismos para camuflar la falta de ambición y de calidad. Y encima se lo devolvemos con etiquetas como he visto por ahí de “Obra Maestra”. Para mí “Dipping up the marrow” es una película aprovechada y sin mucho interés. Una 100% fan-service. Para el aficionado medio que solo busca que le hagan pasar un rato sufriendo… igual lo pasa, pero no de miedo precisamente. Y no seré yo el que diga que soy mejor que esos que solo buscan comercialidad…

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