Archivo de la categoría: Bichos

THE HALLOW – Corin Hardy – Irlanda – 2015 – Terror/Fantasía

Featured imageDejando de lado resultados y sensaciones finales, de haber sido director de cine, estoy casi seguro que hubiese firmado esta película o una similar. Y es que así, de ‘repronto’, “The Hallow” contiene todo con lo que un servidor disfruta, y no solo a nivel cinematográfico sino incluso en la misma vida. Y es que para empezar a dar las claves de la misma, uno respira vida solo contemplando los verdes parajes de esa Irlanda profunda a los que aquí se recurre. Y lo que es mejor, el film no solo disfruta de un escenario natural envidiable sino que la fotografía de la misma no tiene otro propósito que venderla como una protagonista más. Solo hay que ver las escenas nocturnas: en cualquier otra producción solo se vería oscuridad; aquí se enciende por una mágica luz de luna o farolitos que confieren al conjunto ese aspecto de cuento de hadas buscado expresamente. Esta sería la segunda clave del film: el folclore.

Me encantan las leyendas, el mundo feérico, la criptozoología y todo aquello que implique jugar con las tradiciones y el mundo de lo invisible. De hecho, ese es uno de los componentes principales de la novela que intento, un día de estos, acabar de una vez por todas. Pero que se me entienda: como adulto y sobre todo, amante del género del terror, me gusta más el enfoque siniestro que el que se da en los cuentos infantiles. Grandes nombres como Mignola, DelToro o C. Robert Cargill en la recomendable “Sueños y Sombras” con la que esta guarda muchos puntos en común –sobre todo en lo del mito del ‘niño cambiado’ y los ‘Bendith y Mamau’-, han sabido sacar provecho de estos mismos ingredientes dando buenos –excelentes- resultados, marcando el camino. Ahora este Corin Hardy como autor también del guión junto a un tal Felipe Marino se sube al carro aprovechando en gran parte la riqueza de su cultura.

Sin embargo no es el único elemento que nos encontraremos ya que en este caldero se precipitan otras materias primas con las que cocinar un rico festín, referencias cinéfilas de género que permiten al espectador engancharse más a la película: un virus que lobotomiza a sus víctimas convirtiéndolos en siervos, una materia oleaginosa, un libro con tapas de cuero…

Luego es cierto que el hilo argumental que une todos estos elementos es bastante tópico como es el de escapar al más puro estilo “corre que te pillo” de la amenaza con tal de salvar ya no sus propias vidas sino al retoño que buscan los antagonistas, pero al menos saben mantener el ritmo dividiendo la acción entre los dos protagonistas o contrariamente, apelando a los sentimientos paternales para justificar algunas de esas típicas actitudes suicidas de este tipo de films.

Lamentablemente, si decíamos que algunos parecidos razonables jugaban a su favor, otros no tanto ya que hace pocos meses pudimos ver curiosamente otra producción irlandesa como “From the dark” en la que también se jugaba con los focos de la luz como arma contra el mal –en aquel caso eran vampiros- y un viejo caserón como escenario propicio. Demasiadas casualidades.

Por otro lado es de agradecer que los efectos especiales, de maquillaje y animatronics, estén a un excelente nivel. Amodorrados por digitalizaciones y demás efectos infográficos, de vez en cuando que se nos ofrezcan trucos artesanales de tanta calidad es para ponerse en pie y aplaudir. No en vano, al final de los títulos de crédito hay una frase que recuerda a Ray Harryhausen, Stan Winston y otros tantos artistas que alimentaron nuestra imaginación. Loable.

Y es que para mí, no hay mejor homenaje que ese que se hace de puntillas, sin que el responsable de turno -como muchos actualmente- tengan que salir a decir que es un tributo a tal o cual cosa para aprovecharse de la indulgencia que el público normalmente ofrenda a estos productos embelesados por una inducida y falsa sensación de nostalgia. “The Hallow” se descubre por sí solo como un homenaje al “cine de bichos” y esa modestia, y sobre todo, determinación se debe premiar.

Para casi acabar, interpretativamente el film cumple con creces el mínimo de calidad exigido, no en vano sus protagonistas ya son bastante reconocibles, incluyendo algún cameo anecdótico.

Alguno querrá hacer énfasis por último en el mensaje ecológico del film, sin embargo yo no quiero subrayarlo tanto ya que nos haría perder la perspectiva como producto de género. El apunte está ahí, pero que nadie se piense que la película se quiere utilizar como estandarte de Greenpeace o algo por el estilo…

Resumiendo, “The hallow” es una fantástica –en el más amplio sentido de la palabra- película, agradable de ver y sumamente entretenida. Como film de terror le falta contundencia, pero se le perdona cuando el conjunto demuestra tener otras virtudes que compensan su carencia para inquietar. De lo mejorcito del 2015. Espero que siendo producto europeo y con algún rostro… muy de moda, pronto esté en las estanterías de los videoclubs patrios.

P.D.: A Hardy ahora le han encargado reflotar el proyecto de “El cuervo”. Vista su destreza y resultados obtenidos, habrá que estar atentos ya que puede salir algo bueno de todo ello.

STUNG – Benni Diez – Alemania/EEUU – 2015 – Bichos

Featured imageComo estará de mal el género de terror que una producción que de otro modo nos parecería un homenaje sin más, destaca sobre la media. Porque “Stung” no es más ni menos una de estas películas de bichos mutantes que desde la década de los cincuenta nos ha estado acompañando en mayor o menor medida. Es cierto que nuestra referencia –por edad- son los años ochenta, pero cabe recordar que en los cincuenta con la irrupción de las pruebas nucleares estos films eran el pan de cada día en el género. Que se lo pregunten a Roger Corman si no…

Aquí la verdad es que la excusa no es otra que hormonas de crecimiento mezcladas en fertilizante para las plantas, pero le dan tan poca importancia al origen de los bichos conscientes de que una vez enredados en el género lo que menos importa es el “cómo”, que lo dicen de pasada dándolo por bueno. Y es que cuando hablaba de “género” no me refería al de ciencia ficción o terror precisamente sino al de la comedia.

“Stung” ya sea como decía en forma de homenaje o simplemente como ejercicio de subgénero mutante, lleva el estandarte de la comedia por delante representado no solo por el tono y situaciones sino por ese carácter condescendiente. Que muere alguien cercano… ¡qué más da! Que encima tengo yo que darle el empujoncito… ¡me importa un bledo! Quizás sí, quizás por esa puesta en escena irreverente y directa se podría encajar el film más en los ochenta que en cualquier otro periodo.

Sin embargo hay que ser justos: a la película, por mucho ritmo que tenga una vez comience el ataque de estas avispas mutantes, es cierto que le cuesta arrancar. Ello no quiere decir que aburra, ni mucho menos, pero sí que es verdad que tarda 25 minutos en comenzar el festival de tropelías y efectos especiales. Sus defensores dirán que es lógico que se nos presenten a los personajes, personajes todo sea dicho lo suficientemente peculiares en algunos casos como para borrar cualquier atisbo, como decía, de aburrimiento, pero para tal y como está planificado el film resulta un poco chocante. Como siempre en estos casos todo se puede reducir a un metraje demasiado exiguo que necesita de “rellenos”para alcanzar una duración digna, epidemia extendida en el género, pero no por ser un mal común debe sobreseerse. Un tanto por el estilo se puede decir del momento “refugio”, es decir, los más duchos en este tipo de películas reconocerán esa estructura de “Arranque-Ataque-Huída-Refugio-Huida-Desenlace”, esquema que comparten con las producciones de zombies; pues bien, aquí sufrimos un pequeño parón cuando se llega a ese refugio. Y que conste, aunque lo parezcan, no son reproches, es una crítica constructiva, un apunte si queréis personal que creo que hubiese hecho la película más redonda.

Porque como no me he cansado de repetir, la clave que hace que la película se encuentre por encima de la media, además de los efectos especiales, es el ritmo. Es cierto que las avispas dan para correr mucho, pero no todo es la velocidad, sino su polivalencia: desde aguijonear salvajemente a inocular a una víctima. A más peligro más tensión, ya sabes…

Complementando esta faceta tenemos a los efectos especiales. Nos encontramos desde los digitales con los vuelos de las primeras avispas/bichos mutantes –¿a quién no le traicionará la memoria y recordará inconscientemente a aquellas “Hadas de los dientes” de “Hellboy II”?- hasta esos más artesanales de animatronics representados por esas gigantescas mutaciones para las que, al igual de lo que decíamos de su origen, no hay explicación alguna. En todas ellas además existe ese componente de mala leche casi cercano al gore, que no le importa ser cruel reventando a unos y otros con tal de sonsacarnos una sonrisa borde.

Para ir acabando, los personajes; saliéndonos poco de los estereotipos del género destaca el polivalente Clifton Collins Jr. en un papel con más matices que el resto, pero que termina sucumbiendo a esa nadería que caracteriza a este tipo de películas que reducen su elenco a simple carne de cañón. Solo hay que ver al reclamo principal del film como es el veterano Lance Henriksen que pasa sin pena ni gloria por la misma. Es más, nos deja algo decepcionados cuando dejan pasar la oportunidad de hacer un buen guiño…

Por último, y en línea de lo que comentábamos de las decepciones, cuando mejor se pone la película al llegar una nueva y estupenda mutación, se acaba. Está claro que la intención es dejarlo para una segunda parte, y vistas las críticas, la habrá, pero uno se queda con ganas de ver más, por si por una de esas hace un cameo el famoso Abejonejo de “After Bite”.

Resumiendo, “Stung” es una serie B de bichos mutados en toda regla. Con humor y un sentimiento de homenaje confeccionan una producción que entretiene y no nos deja la sensación de cutrez de otras producciones congéneres gracias a unos buenos efectos especiales. Eso sí, a cambio de esa puesta en escena más cuidada se sacrifica el humor gamberro de este tipo de películas.

P.D.: Una reflexión. Estoy seguro que si Juan Piquer hubiese nacido 30 o 40 años más tarde estaría regalándonos algunas de las películas de género más célebres. Cómo lo disfrutaría…

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THE 13 UNIT – Theophilus Lacey – EEUU – 2014 – Terror

Featured imageTodos conocemos las limitaciones de las series B. La cuestión es que muchas veces los responsables de las mismas no las conocen tanto dando lugar a los consecuentes truños. Sin embargo también nos encontramos con casos en los que sus responsables, inconformistas, intentan mitigar las carencias recurriendo a diferentes fórmulas y métodos. Unos intentan maquillarlos mediante humor, otros realizando homenajes esperando que la nostalgia juegue su papel apelando a la indulgencia, y finalmente, los que menos, que contrariamente explotan sus puntos fuertes para ya no compensar sino hacer que estos no se noten. “The 13th unit” intenta acogerse a esta máxima, pero ni así consigue levantar un producto triste que podía haber ofrecido algo más…

El primer obstáculo que nos encontramos, claramente identificador de serie B, es esa parrafada que nos cuenta la raíz de la historia, una presentación excesivamente larga y encima –lo iremos viendo a lo largo de la película- bastante inútil.

El segundo, correlativo para mayor despropósito, es ese epílogo confuso tanto por el gran número de personajes como por las propias situaciones que se producen que conducen a hacerse una idea equivocada de lo que depara la película apuntando a varias direcciones.

Y como dicen que no hay dos sin tres, la tercera contrariedad es la manía que tienen sus responsables de acompañar cada escena con una sobreimpresión que sitúa la acción en el tiempo. Vale, es una práctica habitual, pero cuando como aquí las situaciones se dividen en demasiados segmentos convirtiéndose en algo tan excesivo que resulta cargante –la única manera de seguir esos “cartelitos” sería apuntándotelos-, uno termina pues, eso mismo, un poco atacado de los nervios.

Por suerte, el que más y el que menos empezará a “pasar” de los mismos cuando el argumento se encargue de situar a todos los personajes si bien no en el mismo escenario, sí que al menos en el mismo contexto.

La cuestión es que a partir de ese momento comienza una nueva película. No, mejor, más que una nueva película, comienza LA película. De todos esos minutos vistos –media hora aproximadamente- uno llega a la conclusión de que hay unas piedras malditas a las que si se les da de beber sangre, surge un demonio. Sin embargo la única prueba de que hay algo… ¿demoniaco? es el lomo de un peluche que se arrastra por el suelo junto a infinidad de efectos sonoros. Es tan ridículo que a uno empieza a pelársele el cable creyendo que está viendo un homenaje a los “Critters” y a todas aquellas criaturas fílmicas que poblaron las estanterías de los videoclubs de los ochenta, pero con esa perspectiva tan de moda últimamente de hacer algo cutre adrede creyendo que así, con caspa, los tributos parecen más sinceros.

Pues no. Aquí la cosa es cutre porque no se da más de sí. Un tío con un guante moviéndolo de adelante para atrás le daría más vidilla que la NADA más absoluta. El “trapo” de aquí para allá, más trapo dando la sensación de cola y pasadas rápidas delante de la cámara para que no se vea nada. El director juega al “gato y al ratón” todo el rato con el espectador, incauto desgraciado que espera ver en algún momento aquella criatura que asesina a los protagonistas, para que al final se quede con un palmo de narices. Señores, ¡esto no es de recibo! Y lo peor ya no es la tomadura de pelo en este aspecto, es en casi todos.

Decíamos que algunas producciones intentan explotar algunos de sus puntos fuertes para al menos ofrecer algo que merezca la pena. En “The 13th unit” este “algo” son algunas interpretaciones de sus protagonistas, de ahí que a algunos de estos se les haya dotado de un pasado doloroso con el que poderse lucir. Y lo hacen, de ahí que la película no se lleve un rosco, pero la cuestión es para qué si su función es la de simple carne de cañón o servir de engranaje entre correrías por unos pasillos inacabablemente aburridos.

Decir que es una película de bajo presupuesto es insultar a esas otras que con cuatro duros se las ingenian para ofrecer por lo menos una atmósfera creíble. Aquí no salimos del maldito trastero anodino con la gente dando vueltas y vueltas, y cayendo enganchada en esas persianas cuya única función es que no se vea lo que se debería ver.

Resumiendo, de lo peorcito del año. Una cosa es quedarte corto y otra ni intentarlo. Sin imaginación ni ambición, ya no le estás tomando el pelo a los espectadores sino a tus propios colaboradores, como por ejemplo a esos actores que merecen algo más que esta… me callo. Lo mejor de la película, la carátula. Aunque alguien me debe explicar lo del título.

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ALTITUDE – Kaare Andrews – 2010 – Canadá – Terror/Sci-Fi

Featured imageA pesar de tener ya sus añitos busqué esta película no porque el tema me interesase o hubiese oído/leído alguna crítica interesante sino para ver cómo lo hacía su director tras las cámaras. Y es que si bien a la mayoría este Kaare Andrews le puede parecer un absoluto desconocido, a los amantes de los cómics no tanto ya que es el guionista, dibujante, entintador y colorista –sí, todo ello- de la nueva etapa de “Iron fist”, superhéroe de la Marvel por el que siento una especial predilección; vamos, que es de mis favoritos.

Así, tras seguir sus siete primeros números y descubrir un guionista correcto con ideas no del todo desdeñables –otra cosa es su labor como dibujante con una estética ciertamente particular, muy transgresora- quise, como ya he dicho, descubrir si era igual de inconformista como cineasta.

Lo primero que tengo que decir es que Andrews se descubre como lo que es, un freakie amante de los cómics no solo por hacer una broma con el tema, sino porque bebe de fuentes imprescindibles para cualquier aficionado ya no tanto al medio dibujado como también al escrito como es H. P. Lovecraft al crear esas bestias voladoras con tentáculos tan identificadas con el autor de Providence.

Pero que ello no os lleve –ni la caratula, que apunta a lo mismo- a imaginaros una película llena de efectos especiales que recree luchas encarnizadas hombres-bestias, no; “Altitude” es un film modesto, una serie B en toda regla que realizó una televisión canadiense para su emisión y distribución directa al mercado del video, por lo que el “pulpo volador” solo aparece en un par de escenas hacia el final de la película y sin más incidencia que suponer una amenaza inmediata.

El resto de la película vive de la tensión que acumulan sus cinco protagonistas encerrados para su desgracia en la cabina de una avioneta sin saber dónde están o cómo salir de aquella extraña tormenta. Así los diálogos le ganan obligatoriamente la partida a los efectos especiales y a la acción, pero no por ello quiere decir que el film sea aburrido o pasen pocas cosas. Es cierto que hay “dientes de sierra” donde se aprecia que se prepara la siguiente situación, pero tampoco se puede pedir más tanto por la propia configuración de la película como por los medios.

En todo caso a pesar de esa humildad hay aspectos que se aprovechan por encima de su presumible rendimiento. Por ejemplo, los propios personajes. Con cinco chavales que se van juntos a un concierto –dejando de lado la chorrada de alquilar una avioneta como si fuese algo normal- uno va a pensar en seguida en el típico grupo con roles definidos. Pues sí, no se va a equivocar, solo que Andrews se encarga de, en algunos casos, disimular los clichés y en otros exagerarlos para que, al más puro estilo cortina de humo, difumine las posibles carencias. Por ejemplo, ese clásico capullo –perdón- de todo grupillo. Otro punto a favor son los movimientos de cámara y su correcta colocación teniendo en cuenta lo limitado del espacio.

Pero sin lugar a dudas lo mejor de la película es su parte final donde su creador se resuelve como eso mismo, como un creador ofreciéndonos un final tan refrescante como sólido, aunque siempre los habrán que esperando algo a tono con la… angustia del film les parezca ñoño.

Resumiendo, “Altitude” es un film simpático, una película pequeña que teniendo claras sus limitaciones intenta entretener explotando sus virtudes: la tensión y la imaginación. Miedo no dará, pero tampoco engaña a nadie: su apuesta es entretener y atenazar con un terror que pese a incluir elementos de fantasía es común a cualquiera de los mortales.

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ZOMBEAVERS – Jordan Rubin – 2014 – EEUU – Comedia de terror

Featured imageComo un tipo que se ha criado a montacaballo entre los 70 y los 80 con Jim Henson, sus producciones y sus criaturas formando mi psique, no es extraño que disfrute como un niño –nunca mejor dicho- con cualquier cosa que parezca un calcetín con ojos. Por eso me cae tan bien Peter Jackson, porque es de los míos. Con “Meet the feebles” y con 17 o 18 años que tendría cuando la vi, imaginaros lo que sentí viendo aquella marionetas fornicar e incluso matar. Y qué decir de ese mono-rata de “Tu madre se ha comido a mi perro”…

Por otro lado en los últimos años estamos asistiendo al nacimiento de un tipo de comedia gamberra con fundamentos en el cine del terror que también nos recuerda mucho al cine de los 80. Es cierto que no de la misma manera, pero con ingredientes e incluso reminiscencias de aquellas. Por ejemplo, solo hay que ver como “Piraña 3D”, uno de los títulos señeros de este nuevo… ¿estilo? no viene a otra cosa que a resucitar una franquicia clásica.

Pues bien, en esta “Zombeavers” confluyen estas tendencias: los muñecos de trapo y la comedia gamberra.

Para empezar, el film no puede ser más ochentero. Bueno, ochentero, noventero y de ahora mismo, porque ¿quién no se encuentra todavía eso de unos “niños” de ciudad que se van a la casa del lago? Pues eso. Encima, el tópico es más sangrante ya que en el grupo siempre tiene que haber un o una imbécil. Aquí lo hay y multiplicado por dos cuando a la fiesta se incorporan los chicos.

Luego, claro está, no pueden faltar las escenas de sexo. Venga… ¡alegría!

Y ya está. Ya os he contado el argumento de la película. Ni os riais ni os enfadéis. Es así, no hay más.

Luego, tras la primera media hora comenzarán las correrías de los protagonistas para librarse de los castores y sanseacabó. En todo caso, ¿no es lo que uno espera en este tipo de películas? ¿Esperabais personajes con trasfondos psicóticos torturados por su pasado y bla, bla, bla…? ¿No, verdad? Pues eso. Como mucho un lío de faldas y ya está. Es más, una de las recriminaciones que le tengo que hacer a la película, mesurando sus limitaciones y sabiendo a qué me enfrento, es que tiene hasta demasiado rollo en esa media hora, ya que la “diversión” empieza demasiado tarde.

Pero dejémonos de cosas superfluas y vayamos con los dos aspectos importantes en una producción como esta: los FX y el humor.

Los FX son ochenteros totales. Desde esos castores arcaicos, sin más movimiento que el tembleque de izquierda a derecha y en muchos casos guante de algún anónimo, a otros que buscan igualmente traernos añoranzas de otra época por primitivos. Lo malo es que también los hay que dan vergüenza ajena. Sí, puedo ser demasiado exigente para el tipo de película que es –recordar que la Universal está detrás en todo caso…- pero hay cosas que no se pueden permitir ni parapetándote en estar haciendo algo cutre aposta…

¿Qué te cuesta echar algo de colorante rojo en el agua para imitar sangre? El coloreado digital no llega al nivel de aficionado. Lo mismo que cuando los castores dan un salto… por favor… Y es que da más rabia cuando hay otros como las transformaciones de las personas –una genialidad que ocultaban- que tienen hasta su gracia. Por no decir el haber puesto a un muñeco de ventrílocuo como personaje y hacerlo pasar por humano. Hablo de ese tal Buck… Dios, da más miedo que los propios castores.

Fuera de bromas, vayamos precisamente con su humor. Hay pasajes graciosos, ingeniosos y que te harán reír. De hecho, yo solté más de una carcajada, pero podría estar mejor más que nada porque le faltan gags. Y para ser una comedia gamberra, le falta también eso, tropelías y apuntes políticamente incorrectos. No hace falta mal gusto, solo ese oportunismo salvaje y a veces irónico de estas producciones.

Resumiendo, “Zombeavers” es una comedia de terror gamberra con bichos con claras intenciones de hacer reír haciendo el bruto. De este tipo de películas quizás no sea la mejor, pero para el que sepa que va a ver, cumple de sobras con su objetivo. Eso sí, yo creo que “Chihuanhas” (Chihuahuas + Pirañas) será mejor…

http://www.chihuanhas.com/

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DEEP IN THE DARKNESS – Colin Theys – 2014 – EEUU – Sci-Fi/Terror

Producción a medio camino entre el cine de terror y la sci-fi que hubiese resultado notable de haber acertado más con los sustos. Aun así, es un producto recomendable.

El film sitúa a una familia que llega a una casa en una población rural de esas tan típicas norteamericanas. Y no, la casa no está encantada. Pues entonces –os diréis alguno- es la comunidad la que esconde algo. Exacto. La raíz del film no es excesivamente original, pero al menos han tenido la decencia de innovar un poco trayéndonos una… amenaza –amenaza que no pienso destripar…- un tanto original. Y ya no es tanto el origen de esta como su modo de representarla, bebiendo de varias fuentes tanto occidentales como asiáticas.

Lo peor, como desvelaba al principio, es que la aparición de “estos” sí que es demasiado previsible y trillada. Encima parece que no se ha medido bien el “tempo” y los sobresaltos no están bien encajados con la acción; no sé, es difícil de explicarlo… ¿Lo mejor? Su protagonista.

Que se me entienda: por fin un negro “normal”. Y es que parece que los intérpretes negros en el cine se dividen entre los que no saben más que hablar a gritos, siempre enfadados tipo Samuel L. Jackson o Denzel Washington, o los que son simplemente marginales.

Si encima tenemos una Banda Sonora que denota que estamos ante un film de calidad, ya habré picado la curiosidad de más de uno…

BLOOD GLACIER – MARVIN KREN – Austria – 2013 – Terror/Sci-Fi

“BLOOD GLACIER” o cómo hubiese sido “La cosa” si la hubiese dirigido un joven Peter Jackson.

Desde que vi su tráiler hace unos días me interesó. La sorpresa ha sido comprobar que estaba “disponible” ya… Tal como avanzaba su tráiler nos encontramos con una película que bebe del clásico de John W. Campbell/Christian Nyby-Howard Hawks/Carpenter.

Las diferencias las encontramos en que no es ninguna estación ártica y sí, una posta científica en los Alpes, y que en lugar de extraterrestres son… Me callo lógicamente para no destripar nada. Pues bien, una vez empiezan los “ataques” de las entidades… extra-terrenales comenzaremos a asistir a un festival gore y de animatronics al más puro estilo Peter Jackson gamberro.

Sin humor, pero con ese espíritu de todo vale, del neozelandés. Por otro lado, creo que la versión que nos ha llegado no está completa ya que falta un trozo de la historia que “misteriosamente” ha desaparecido. Tal vez únicamente hayan dejado estos minutos “del limbo” para una segunda parte, ya que su desenlace señala hacia esa parte, pero -y ya en forma de conclusión- las sensaciones que deja esta “Blood Glacier” son tan buenas que sabe a poco.