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PREACHER – 1ª Temporada – 2016 – EEUU – Comedia fantástica de acción

preacher

La verdad es que la primera mitad del 2016 me llevó a pensar que estábamos antes la inminente eclosión de la ‘burbuja’ televisiva. Sin embargo con la entrada en el país de la HBO nos han llegado series de gran calidad que, sumadas a las que ya existían o a las que se han puestos las pilas, la verdad me obligan a reconocer que no solo estaba equivocado sino que además tengo que afirmar que este año ha tenido una de las mejores añadas posibles.

Y una de las culpables de este cambio casi radical la tiene esta “Preacher”, una serie original, divertida y de calidad que me ha sorprendido a pesar de conocer la reputación de la obra en la que está basada, un comic o novelas gráficas de Garth Ennis y Steve Dillon.

Dicho esto, lo primero que tengo que decir –o segundo tras ya dejar caer algunos calificativos…- es que a pesar de ser un… ¿decente? conocedor del ‘noveno arte’, no he tenido la oportunidad de leer la obra original de Ennis y Dillon por lo que si esperáis comparaciones, lo siento mucho pero esta no es vuestra mini-reseña.

Por medio de diez episodios –la segunda temporada ya renovada tendrá 13- vamos a ver pasar… atención… ángeles, demonios, vampiros, asesinos a sueldo, psicóticos y toda una fauna de ‘pueblerinos’ peculiares que ríete tú de cualquier serie de humor. Claro está, “Preacher” es una comedia pero yo no la circunscribía en este género ya que lo haría más en el fantástico o incluso el de la acción. En todo caso cabe recordar que el mismísimo Seth Rogen (“Kung Fu Panda”, “Malditos vecinos”, “The interview”, etc.) está al cargo de la producción y de incluso de la dirección en tres capítulos.

Sin dejar el humor, lo que destacaría de la serie más que su capacidad para hacernos reír, es la de sorprendernos situándose al nivel de otra de las sorpresas –nunca mejor dicho- de la temporada como ha sido “Dirk Gently, Agencia de Investigaciones Holísticas”. No hay episodio donde no nos asalte un par (o más) de WTF!

Vale, como decía, el que se haya leído la obra original no estará tan sorprendido, pero el espectador medio que solo busca entretenimiento, tiene asegurada la originalidad.

Pero más allá de la diversión, “Preacher”, como corresponde a un producto de la AMC, también garantiza calidad. Los efectos especiales son destacables y el apartado técnico/artístico se sitúa al lado de producciones con más nombre. Y ya que hablamos de nombres, no podemos dejar de mencionar a sus protagonistas, todas caras conocidas de la pequeña y gran pantalla, muchos de ellos habituales de productos frikis con los que alimentar ese espíritu fan que merece un producto de estas características.

En especial destacar a su protagonista Dominic Cooper que consigue quitarnos ese mal gusto dejado por “World of Warcraft” metiéndose en la piel de este predicador tan variopinto, tan particular como las sensaciones que provoca. No llega al nivel de genialidad de “El doble del diablo/The devil’s double”, pero no decepcionará.

Resumiendo; sin lugar a dudas una de las mejores series nuevas del 2016. Incluso diría entre el Top 3. Diversión, originalidad, calidad e imprevisibilidad. Eso sí, de género.

OH MY GHOSTESS (I) – Korea del sur – 2015 – Kdrama – (Ep. 1 al 5) de 16.

ohmyghostess01Tras dos decepciones absolutas –para mí, recalco- como fueron “You’re all surrounded” y “Mr. Baek” -una por desaprovechar uno de los mejores repartos y otra por… desaprovecharlo simplemente casi todo-, me tuve que encomendar a esa máxima de “A la tercera va la vencida” antes de abandonar la producción televisiva surkoreana que tan buenos ratos me había hecho pasar antaño y aceptar alguna oferta de sus países vecinos a los que abandoné por seguir a esta. Tan solo esperaba que, contrariamente a esa esperanza tras la que me parapetaba, no terminase cayendo víctima de ese otro tópico que decía “No hay dos sin tres”.

Empeñado y resistiéndome a creer que los K-Dramas habían terminado en convertirse en un producto insulso, poco espontáneo y atrapado por tópicos y clichés, tenía por delante una misión difícil ya que para esta “Ultima oportunidad” –al menos de momento…- la elección tenía que ser certera.

Los repartos “estrellas” habían dejado de funcionar así es que mi respuesta fue radical: importaría más el planteamiento que los reclamos. Y así, ante la gran oferta existente, me decidí por esta “Oh my ghostess” que si bien partía de una idea que recordaba en cierta forma al ya clásico romántico moderno “Ghost”, esperaba que la especial idiosincrasia surkoreana –esa misma que por otro lado hace fracasar últimamente sus propuestas- produjese el cada vez más difícil milagro de devolverme la fe en los seriales de esta procedencia.

¿Acerté? Veámoslo.

CAPÍTULO 1º: Personajes por doquier.

Na Bong-Sun es una joven ayudante de cocina en un próspero y moderno restaurante regentado por el aparentemente engreído y popular chef televisivo Kang Sun-Wu. De carácter tímido y personalidad sumisa, termina siempre metida en problemas. Shin Sun-Ae, por su lado, es una joven fantasma que se aburre debido a su triste condición, así no duda en poseer a otras mujeres para pasárselo bien con hombres. De tal guisa se ha ganado una mala fama entre sus compañeros fantasmas siendo encima perseguida por una chamán que intenta enseñarle buenos modales. Tras atraparla, logrará escapar yendo a parar en su huída con Bong-Sun, metiéndose en su cuerpo.

Pues no está mal para empezar. Quizás se nos presentan demasiados personajes de golpe, pero al menos, al contrario de las series que mencionaba al principio, aquí se va a dar importancia a los personajes secundarios, una de las claves que hicieron despegar a la producción de este origen. Por ejemplo, que cada uno de los cocineros esté bien definidos ya es un buen comienzo, a pesar de que nos recuerde a otras series en el pasado con ese escaparate de “flower boys” al frente, sin ir más lejos “The 1st shop coffee prince”.

Y ya que estamos con los cocineros… Es cierto que vivimos una época donde gracias a, entre otros, los “Talent Cooking Shows”, el mundo gastronómico está en plena efervescencia abarcando diferentes ámbitos de nuestra sociedad, y no solo de cara a la televisión, situación que hasta se encarga de señalar la propia serie en uno de sus diálogos; sin embargo, no es menos cierto que el país nos está dando cada año algún buen título sobre el tema como pudo ser “Pasta”, “Gourmet”, “Let’s eat”, etc. Esperemos que esta “Oh my ghostess” siga la tradición aunque de momento no se dé mucha importancia a los platos/recetas.

En cuanto a los “parecidos razonables” con “Ghost”, de momento, nada de nada. Aquí prima el humor frente al romanticismo, algo de lo que me congratulo. Al respecto de esto, grande Kim Seul-Gie representando a la típica jovencita pizpireta del país, algo que puede parecer fácil pero que contrariamente no lo es tanto, solo hay que ver a su compañera Park Bo-Yeong en un más aburrido papel de chica retraída. Esperemos que esta se anime y nos topemos con una pareja femenina antológica. Por otro lado no me gusta que cuando posea a alguien, se le borre la memoria. Suponiendo que esto pudiese pasar realmente, el supuesto fantasma disimularía, pero aquí para provocar las situaciones, optan por dejarse llevar.

Y para acabar, los detalles. El apartado musical todavía no ha hecho acto de aparición, pero sí el publicitario como podemos ver con la promoción de ese terminal telefónico de la compañía LG, el flamante G4. Y es que es curioso: cuando se quiere promocionar una cosa no importa ni la credibilidad: todo el reparto lleva un G4. Ni que los regalasen en la vida real… La prota no puede pagarse una habitación con ventanas, pero lleva un G4, sí señor.

CAPÍTULO 2º: Directo al blanco.

Shin Sun-Ae, dentro de Bong-Sun, decidirá seguir la corriente a sus compañeros provocando no pocos malentendidos. Por suerte, esto creen que la joven ha sufrido un golpe por lo que, aunque extrañados, continuarán sus vidas como si nada hubiese ocurrido. En el restaurante las cosas no irán muy boyantes ya que el altercado que tuvo Sun-Wu con la bloguera le ha reportado malas críticas apartando clientes a su establecimiento. Para remediarlo aceptará la oferta de su amiga, la productora televisiva Lee So-Hyung, para participar en un concurso televisivo. Todo irá viento en popa hasta que el ‘Sous chef’ Min-Su tenga un problema y no pueda auxiliar a Sun-Wu en el programa. Para subsanar el entuerto, Bong-Su deberá ocupar su lugar, resultando clave para la resolución del mismo.

Genial; firmaría para que todos los episodios fuesen tan redondos como este, aunque claro, ya sabemos que luego, según se vayan desarrollando los acontecimientos, las sensaciones van reduciéndose y enfriándose. Pero como esto todavía está por venir… ¡vivamos el momento!

Para empezar, el humor. Las situaciones son tópicas e incluso previsibles, pero oye, este es el tipo de comedia que no solo ha dado fama al país sino con el que un servidor se siente feliz. Como ya esperábamos Park Bo-Yeong se ha puesto al mismo nivel que su compañera de reparto y ya tenemos a dos de esas jovencitas que tanto nos pirran: encantadoras, con carácter y, claro está, guapísimas.

Pero no todos son risas; la parte final se introduce en los terrenos sentimentales, uniendo a los personajes con su pasado, y aunque las situaciones sean un tanto forzadas -¡qué casualidad que con 14 millones de habitantes que tiene Seúl siempre hayan coincidencias sorprendentes!- no dejan de ser conmovedoras.

Por último, destacar que aunque no en grandes dosis, el contenido gastronómico ha aumentado su peso específico. Ese arroz quemado con abadejo ha despertado mi interés, otro plato que puede resultar una buena opción para los amantes de la cocina de este país. ¡Qué siga la fiesta!

CAPÍTULO 3º: Cambio de registro.

Bong-Sun, tras recordar su pasado, intentará echar una mano a su padre con el restaurante. Su devoción será tal que cogerá del trabajo las sobras sin permiso para ayudar a su familia. El problema surgirá cuando sus compañeros se den cuenta de que en los últimos días han estado desapareciendo cosas. Cuando Sun-Wu los reúna para averiguar quién es el responsable de los pequeños hurtos, saltará la sorpresa ya que Min-Su se confesará culpable de parte de las desapariciones. Pronto el sous-chef y su jefe se enzarzarán en una amarga discusión que acabará con el primero despedido. Acobardada y sin saber qué decir, Bong-Sun saldrá en defensa de su compañero, pero al no confesar su culpabilidad, nada se podrá hacer. Sin embargo, su hermano, herido en su orgullo al creer que la joven está haciendo una obra de caridad, devolverá lo robado dándose cuenta Sun-Wu de quién era la responsable de todo. Por suerte, el entuerto se arreglará y Min-Su regresará a su puesto. Lo que no tendrá tan fácil solución será encontrar sitio para dormir cuando el casero de Bong-Sun la ponga de patitas en la calle…

Repito lo que dije al principio del análisis del capítulo anterior: genial; luego la serie se volverá –ojalá que no- una mierda, pero de momento va para serie antológica. Y que diga esto, cuando además el grueso del capítulo de hoy se centra en el melodrama… muy bueno tiene que ser encima cuando un servidor no es muy amigo de este (sub)género.

Para empezar, esos recuerdos y vinculación de Bong-Sun con su “padre” que son simplemente mágicos. No es original, pero la ternura y ‘entrañabilidad’ que atesora sirve para ablandar el corazón del más rudo. Incluso Kim Seul-Gi-I se descubre como una cantante bastante competente en esa interpretación musical algo gratuita, pero que gracias a sus habilidades queda más como un momento encantador que como un pegote.

Por el contrario, el embrollo con la mercancía “desviada” se resuelve de una manera en la que no se busca hacer sangre, y eso es de agradecer cuando el trasfondo no venía de ser cómico precisamente. ¿Qué no es realista? Pues vete a ver una película de Lars von Trier…

Y poco más. Sé que es no es mucho, pero lo breve si es bueno, dos veces bueno.

CAPÍTULO 4º: Tira y afloja.

La productora Lee llamará a Sun-Wu para perfilar los detalles del  programa de televisión, invitando a Bong-Sun de paso. Aunque al chef no le hace gracia la idea, no tendrá otro remedio. Una vez juntos, la jovencita descubrirá que su jefe siente algo por su amiga, y lo chantajeará para conseguir alojamiento en el mismo restaurante hasta que encuentre una casa nueva. Así, la relación entre ambos irá estrechándose. Una noche, tras coger una gripe Sun-Wu, Bong-Sun acudirá a su habitación para cuidarlo. El cocinero, alucinando a causa de la fiebre, la tomará por la productora Lee y le dará un beso. Ello provocará que el joven se cure y que Bong-Sun se entere de que su maldición ha terminado. Pero ahí no acabará la cosa ya que al descubrir que el joven es compatible con ella, si consigue que la desvirgue podrá por fin dejar de ser una fantasma. Lo malo del asunto no es tanto la negativa de Sun-Wu de acostarse con ella como la gripe que ahora ha cogido…

Otro episodio simpatiquísimo aunque la densidad argumental del mismo no sea muy destacable, es decir, pasar cosas, pasan pocas, pero bueno… mientras entretenga…

La verdad es que esta serie está haciéndose acreedora de las mejores sensaciones de aquellas comedias norteamericanas que se agruparon bajo el sello de “High Comedy”. Los protagonistas no son Katharine Hepburn ni Cary Grant, pero aguantan el tipo. Por ejemplo, Jo Jeong-Seok/Sun-Wu ejerce de clásico tipo serio resistente a los encantos de la protagonista, pero tiene la capacidad de sonreír, y eso es de agradecer ya que no es el típico “cara de palo” al que se corre el riesgo de interpretar que hemos visto ya tantas veces en este tipo de producciones y origen. De Park Bo-Yeong/Bong-Sun ya ni hablo porque como ya he dicho en otras ocasiones encarna a la perfección al estereotipo de chica pizpireta surkoreana.

Que no hayan personajes negativos también ayuda a crear un ambiente distendido y encantador, amén de un humor que por tópico siempre surte efecto. El intento de violación por parte de Bong-Sun a Sun-Wu cabía dentro de lo previsible, pero no por ello resulta menos gracioso.

Para acabar, espero que el desenlace no nos lleve por el camino del melodrama ya que se le haría un flaco favor a la serie. Miedo me da.

CAPÍTULO 5º: Adiós humor, hola melodrama.

Liberada de Sun-Ae, tras dos semanas ausente, Bong-Sun casi entrará en shock al recobrar la conciencia. Sun-Wu y sus compañeros del restaurante creerán que, a pesar de que les gustara más la otra versión de la jovencita, ha vuelto a la normalidad, y achacarán el cambio a un trastorno mental transitorio. Sin embargo su jefe irá más allá cuando incluso se preocupe por ella llevándola a un médico especialista. Este le diagnosticará un trastorno bipolar. Sun-Wu, responsabilizándose y con cierto temor de que vaya a peor, incluso le cederá el almacén del ático para que pueda acomodarse allí. Mientras, Sun-Ae descubre que ya no puede poseer a más gente, algo que le provocará un quebradero de cabeza cuando tenga que auxiliar a su padre accidentado. Su única salida, volver a poseer a Bong-Sun.

Tal y como barrunté en el anterior capítulo, con el fin de la “posesión” ha llegado el melodrama, aunque tampoco había que ser muy listo, claro. La cuestión es que a pesar del cambio de registro, “Oh my ghostess” sigue rozando el sobresaliente. ¡La cantidad de oportunidades que hay hoy para llegar al corazón!

Lo del accidente del padre de Sun-Ae podrá parecerle al más exigente un truco barato encima ya visto, pero los sentimientos de este cuando extraña a su hija ante la invitación de boda de una amiga o las dudas de Sun-Wu son tan creíbles como efectivas.

Y ya no es tanto su capacidad para conmover como para enganchar. Hoy incluso nos abren la puerta al misterio con esa nueva postura del agente Seong-Jae. Se nos había dejado caer que ocultaba algo, pero parecía increíble dada la bondad y carisma que mostraba hasta el momento. Hoy la cosa ha cambiado. Veremos si resulta creíble lo que nos cuentan, pero de momento ya tienen algo ganado: la interpretación de este Im Ju-Hwan ha demostrado que es capaz de ofrecernos dos caras. Excelente.

Y para acabar, el episodio es tan bueno que hay hasta sitio para devolver algo de protagonismo a la cocina. No mucho, pero lo suficiente para mostrarnos más detalles de su rica gastronomía y seguir incitando nuestra curiosidad.

5de5

DISHOOM – Rohit Dhawan – 2016 – India – Acción/Comedia

Dishoom.jpgEl que más y el que menos ya sabe a estas alturas cómo es una película de acción de Bollywood, así es que perdonadme la soberbia, pero creo conveniente no enredar al que buenamente se haya acercado a esta reseña e ir al grano.

Y es que si como decíamos casi todos tenemos una idea de cómo es una película de acción de la India, voy a reseñar esta “Dishoom” destacando precisamente lo que la hace diferente de esa imagen de conjunto que tenemos; y es que por encima de prejuicios en algunos casos y frikismos en otros, el enésimo vehículo de acción de John Abraham se haya más cerca de una “Buddy Cop” occidental que de una producción india al uso, es decir, más cerca de una comedia que del habitual espectáculo exacerbado. Pero hasta en eso, en la mayoritaria parte de comedia nos encontramos con diferencias. Me explico.

Si comenzaba diciendo que casi todos conocemos las películas de acción de la India, no menos las particulares comedias del país. Con un humor que podría ser tachado de infantil pero paradójicamente políticamente incorrecto, los gags en las comedias, más veces de las deseadas, nos han hecho poner los ojos en blanco, tanto por lo grueso del humor como por lo errónea de algunas disposiciones que hacen burla del débil o de, sin ir más lejos, la mujer.

En “Dishoom” desgraciadamente no nos vamos a librar de ese mal extendido por el género y su filmografía, pero afortunadamente a ojos de este modesto reseñador, el humor es mucho más comedido, y esto tiene su parte buena y, contrariamente a lo que pueda parecer por lo que venimos diciendo, parte mala.

Buena, porque no es ese humor casposo que solo hace reír a los, y perdón por si alguien se siente ofendido, predispuesto a ello. Salvo esas llamadas al móvil del agente de policía diciéndole que opinan de él para un matrimonio concertado, pocos chistes o gags nos harán sentir vergüenza ajena. No es que sean un prodigio de humor inteligente; ni siquiera se puede decir que estén trabajados, pero al menos sí que son simpáticos, ‘humildemente’ agradables.

Y en esto entra en juego otro factor… digamos ‘diferencial’. Decíamos que el film puede encajarse en las “Buddy movies”. Pues bien, en este tipo de películas normalmente nos encontramos con una incompatibilidad de caracteres entre los protagonistas que son las que causan muchas de las situaciones chocantes. En “Dishoom” está claro que la pareja protagonista es divergente, pero no llega a los extremos de por ejemplo la comedia norteamericana donde uno de ellos, casi obligatoriamente, tiene que ser –con respeto- un ‘payaso’. Aquí Junaid/Varun Dhawan ejerce de agente de la ley torpe pero su falta de habilidad se puede achacar más a su inexperiencia que a algo premeditado para que ejerza únicamente de comparsa cómica. Además, es de aplaudir que su personaje vaya creciendo poco a poco y que en lugar de resignarse a ser un ‘suelta chistes’ más, tenga una buena motivación: ambición.

Y como decíamos párrafos arriba también nos encontramos con un parte no tan… ¿afortunada? Y es que el que espere llorar de la risa va, bajo mi punto de vista, mal encaminado. Ante ese ‘encorsetamiento’ para no parecerse a la mayoría, “Dishoom” se deja ver, provoca alguna sonrisa, pero de ahí a soltar carcajadas… Y eso que yo soy de risa fácil.

Quizás es que su director Rohit Dhawan, hermano del propio Varun, quería distanciarse de su padre David Dhawan, uno de los maestros del género de la comedia en Bollywood, pero sea eso o no, la cuestión es que a la película le falta algo de chispa.

Así es que por este lado, aunque yo creo que la cosa no está del todo mal, más de uno puede sacar a relucir la palabra “Decepción”, término que amenaza con más fuerza otro de los apartados de la película. Y eso que se suponía que era su punto fuerte. Estoy hablando de, como ya todos imaginareis, la acción.

Teniendo a Abraham como protagonista y, como decíamos, circunscribiéndonos al género que pertenece, uno se esperaría mucho guantazo, persecución, tiros y explosiones. Pues bien, la película solo tiene tres escenas de acción y no muy espectaculares que digamos. Sí, veremos volar algún coche y alguna ‘trola’ exagerada, pero poco mordiente. Por no haber no hay ni peleas. ¿Decepción? Pues espera, que hay más.

Si a un neófito le preguntamos por Bollywood, ¿qué es lo que nos dirá? ¿Películas con bailes, verdad? Pues “Dishoom” solo tiene tres números musicales y dos de ellos en los títulos de crédito de inicio y final. Y joroba cuando estos no tienen mala calidad, de hecho hasta me atrevería a incluir a “Sau Tarah Ke” entre lo mejor del 2016. Abraham parece ‘castigado’, pero Dhawan se confirma como uno de los mejores bailarines jóvenes del panorama cinematográfico del lugar. Ni qué decir, la guapísima Fernandez…

Ya para ir acabando, es cierto, el guión es imperfecto, siempre dependiendo de las casualidades –lo de que el dueño del perro sea…- pero también tiene aciertos, como por ejemplo que la primera mitad de la película, recurriendo a los flashbacks, no resulte tan lineal, entreteniendo, resultando fresca y hasta buscando curiosos guiños para el muy friki. Y es que qué Askhay Kumar haga un cameo parece hasta algo normal teniendo en cuenta las vinculaciones de amistad con su director y sobre todo Abraham, pareja artística de este en algunos títulos, pero la presencia de Akshaye Khanna adquiere otra dimensión si recordamos aquella estupenda “36 Chinatown” que protagonizaba y que utilizaba idénticos recursos en el caso que investigaba.

Un último detalle/chorrada… qué el prota esté siempre fumando, choca y mucho conociendo la constante propaganda gubernamental contra esta práctica.

Resumiendo, “Dishoom” es una película que apuntaba mucho más de lo que termina ofreciendo. Parece que lleva el freno de mano puesto en todo su metraje, y esto, para lo que es Bollywood, puede resultar decepcionante. En todo caso, entretiene y resulta simpática.

3de5

THE VIRGIN PSYCHICS – Sion Sono – 2015 – Japón – Comedia fantástica

thevirginpsychicsReseña escrita por esta casa para el blog hermano “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/10/critica-virgin-psychics.html

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THE MERMAID – Stephen Chow Sing-Chi – 2016 – China/HK – Comedia fantástica

themermaidReseña escrita por esta casa para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/08/critica-mermaid.html

2de5

EL AMOR NO ES NADA DEL OTRO MUNDO – Felix J. Palma y María Fortea – 2016 – Comedia romántica fantástica.

el-amor-no-es-nada-del-otro-mundoCuando escribí la reseña de la anterior obra de Félix J. Palma, este me la retuiteó calificándola algo así como que era ‘entusiasta’. Miedo me da si lee esta, ya que mis sensaciones sobre la misma superan con creces las de aquella, tanto que sin miedo a que se me llame exagerado –nadie debería desconfiar del criterio de otro-, ya forma parte de mi lista de novelas favoritas. Y en un lugar muy destacado, por cierto.

“El amor no es nada del otro mundo”, como el propio  título indica, es una novela romántica, pero sin olvidar esa componente fantástica/sci-fi que ha dado prestigio a Palma, autor para aquel que no lo conozca de la estupenda “Trilogía victoriana” compuesta por “El mapa del tiempo”, “El mapa del cielo” y “El mapa del caos”, homenaje a H. G. Wells, Verne, Poe, Conan Doyle y demás autores de la época.

Y hago referencia a estas no solo para, como he hecho, presentarlo, situación que debería ser innecesaria para todos los amantes al género, sino para utilizarlo a modo de anclaje para iniciar la reseña de esta. Y es que uno de los muchos aciertos de aquellas era el trasfondo romántico que permitía humanizar a los personajes y dotarlos de un corazón, resultando creíbles a pesar del contexto fantástico. Muchos recordaremos aquel intercambio de notas entre los protagonistas de “El mapa del cielo”, donde bajo un pretexto típico de folletín se caricaturizaba la situación por medio de un humor casi surrealista.

En “El amor no es nada del otro mundo” la apuesta por el humor ha sido elevada convirtiendo a la obra en una comedia romántica donde consecuentemente la parte de comedia le gana la partida, y por mucho, a la romántica. Y ya no es tanto el aumento de situaciones cómicas como el acierto a la hora de arrancar sonrisas y hasta carcajadas. ¿Por qué cuántas veces nos hemos leído un libro presumiblemente de humor y nos ha dejado fríos? En esta obra no nos pasará, más que nada porque hay muchos más motivos que incitan a la hilaridad que las simples situaciones comentadas.

Para empezar, los personajes. Se nota que sus autores se han divertido escribiéndola y como suele pasar en las obras ‘a dos manos’ la han pulido buscando siempre la mejor opción, o al menos, la más divertida. Los diálogos son sencillamente geniales, no solo porque sean jocosos sino porque a pesar de que siempre den respuesta a lo esperado para hacernos reír, resultan verdaderamente espontáneos permitiendo que los personajes sean creíbles. En este aspecto hay otro punto en el que se demuestra esa empatía autores/lector como es la presencia de notas frikis. Yo no diría que “El amor no es nada del otro mundo” es una novela para frikis, pero sí que los frikis nos veremos representados por algunos de los personajes.

Pero más allá de referencias frikis tenemos la principal carta de presentación de la obra como es la de los amores platónicos. ¿Qué levante la mano quien no haya tenido alguna vez en su vida un amor platónico o  imposible? Tú, hombre de hojalata, tú no cuentas que no tienes corazón. Pues eso, todos hemos pasado por ahí por lo que es difícil que nadie no se identifique con su protagonista.

Otro de los aspectos por los que la novela resulta divertida es por su estructura. Por momentos parece que esté patrocinada por Facebook ya que gran parte de sus diálogos reproducen conversaciones por medio de la popular red social. Sin embargo esto no es óbice para que no la disfrutemos, reprochándole haberse ‘vendiéndo’ a la compañía de Zuckerberg ya que para muchos esto se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, otro elemento de identificación más con sus personajes.

En cuanto a la calidad literaria de la obra, por muy pedante que resulte por mi parte intentar reseñarla cuando carezco de ella, no solo tenemos las casi fotográficas descripciones de las reacciones y pensamientos de los protagonistas, psicología de manual en la que reconocemos a Palma, sino reflexiones más personales que lejos de parecer parrafadas engoladas reflejan una capacidad de buscar en nuestra vida diaria un apunte con esa otra realidad que solo busca la felicidad. Como muestra un botón:

«Quizá pronto se diagnosticara aquella nueva condición del ser humano, y al fin y al cabo hubiera una explicación de por qué algunas personas sencillamente no tenían la capacidad de ser felices. Tantos siglos culpándolas, pensando que simplemente eran personas negativas o depresivas…, y ahora una nueva explicación vendría a redimirlas. ‘Eh, no soy un quejita, ni un pesimista, ni un enfermo mental; soy un transreal. Y tengo mis derechos’»

Para casi acabar, decir que la componente fantástica en este caso tiene una menor presencia ya que solo sirve de excusa. Está ahí presente y abre muchas puertas, pero no es el motor de la historia por lo que nadie tiene que preocuparse de que le vayan a molestar con teorías y explicaciones enrevesadas. Como decía, estamos ante un libro para todo tipo de público.

Ahora sí, por último, una reflexión casi privada. ¿La aportación de María Fortea es la que ha conseguido que Palma pase del ‘Sobresaliente’ a la ‘Matrícula de honor’? Sea como sea, en contestación al epílogo del libro, no puedo decir otra cosa que la decisión de crear este libro juntos no solo fue buena, sino necesaria para los que buscábamos una obra así.

Resumiendo, “El amor no es nada del otro mundo” es una deliciosa fábula en la que por medio del humor se demuestra que para alcanzar un sueño no es necesario sufrir. Reír y soñar, una fórmula mágica que nadie puede rechazar. MAGIA en mayúsculas.

5de5

THE FINAL GIRLS – Todd Strauss-Schulson – EEUU – 2015 – Comedia de terror

Featured imageCasi termino de ver esta película cuando el célebre Festival de Sitges acaba de hacer público su palmarés, y como casi siempre rodeado de polémica. Dejando de lado que esta “The Final Girls” sea o no una buena película, que para mí lo es, parece algo excesivo que haya sido una de las triunfadoras de esta edición ya no solo por haberse hecho con el Premio Especial del Jurado sino con el de Mejor Guión.

Y digo que quizás sea algo exagerado porque el film se resumiría en un “La rosa púrpura del Cairo” en “Viernes 13”, es decir, meter a unos personajes dentro de una película, en este caso un slasher ochentero. Además, es indiscutible; es tal cómo lo digo, así es que originalidad, poca. Sí, el planteamiento es divertido, pero es arrimar uno el ascua a su sardina, llevar una idea antigua al terreno del género aprovechando que estamos en plena fiebre “homenajeadora” ochentera. Y repito, no es que sea una mala película, pero de ahí a proclamarse como “Mejor guión” teniendo en la Sección Oficial películas con mejores propuestas argumentales… Pero dejemos las polémicas a un lado y vayamos con la película.

El punto de partida de la misma nos trae a una jovencita que acaba de perder a su madre, una “scream queen” de los ochenta, en un accidente de tráfico. A pesar de su pobre bagaje interpretativo, esta era famosa por ser una de las protagonistas de “Camp bloodbath”, un film de culto. Cuando en la población se celebre un homenaje a esta película y a su continuación en una especie de maratón, invitarán a la protagonista. Al acto acudirá esta junto a sus amigos, pero en la proyección un accidente provocará que tengan que escapar a través de la pantalla, yendo a parar a la misma película. Una vez allí y comprendida la situación, querrán huir, pero ante la imposibilidad, tendrán que detener al asesino para salvar sus vidas. Pues bien, con todo ello, el humor y el homenaje por bandera se “monta” una película.

Por un lado, el film descaradamente escoge a “Viernes 13” como espejo en el que mirarse. El campamento, el lago, el asesino con máscara, las actitudes pecaminosas de los protagonistas… todo señala al film convertido en mito –y rentable franquicia- por Sean S. Cunningham en 1980. Pero no tanto al título como a lo que significa, y en esto el film hace del defecto virtud, es decir, coge todos los tópicos y estereotipos que conocemos de esta y de otros slashers para utilizarlos como “arma” a favor de los protagonistas. De tal guisa coge a la clásica ninfómana, a la rubia tonta que quiere dejar de ser virgen, al musculitos, a la rebelde, al negro “cool”… y a ese ‘diagrama’ de matar a todo aquel que practique sexo para, mediante el humor, darle como a un calcetín la vuelta y que todo resulte, por mucho que sea una obra de ficción, creíble. La parodia, la caricaturización de los personajes, sacarle punta al tema sexual son sus herramientas, mientras que algunas escenas que podrían hasta tacharse como de brillantes como el baile “pastillero” de Tina, la cámara lenta o el flashback, su resultado.

Entonces, ¿cuál es el problema? El problema para mí –insisto, para mí- es que hay cosas que chirrían. Por ejemplo, se juega mucho con el tema de la sexualidad, que si eran producciones muy puritanas porque se asesinaba a quién practicaba sexo, que si esto, que si lo otro… bla, bla, bla, y luego va y no cunde con el ejemplo: “The final girls” casi parece una producción de la Disney, tanto con el tema del sexo como con la propia violencia de las muertes. Descafeinadas.

Alguno me dirá que es una comedia y que no se ha querido hacer sangre –nunca mejor dicho- con estos dos aspectos. Vale, pues mi respuesta a eso viene ahora: es una comedia, pero cuando le interesa se pone dramática con lo de la madre e hija, ¿no? Ya. Y es que si lo anterior era recriminable, el par de escenas ñoñas de la película no solo rompen el ritmo sino sobre todo el tono.

Para ir acabando, la producción disfruta de un elenco de protagonistas que, aunque jóvenes, son bastante reconocibles ya que muchos ya se han granjeado un nombre en series de televisión. Taissa Farmiga (“American Horror Story”), Adam DeVine (“Modern Family”), Nina Dobrev (“The Vampire Diaries”) y Alexander Ludwig (“Vikingos”), entre otros, son algunos de estos. Como decían en los noventa –no, aquí no son los ochenta…- un buen puñado de JASP.

Y aunque la producción tenga esa apariencia de film de los ochenta su director se hace valer de las últimas tecnologías para ofrecernos algunas escenas muy chulas de seguimiento de objetos y ‘through-in’. Casi parece que esté rodada para el sistema 3D, pero no. Interesante este Todd Strauss-Schulson. Igual si le dejan de dar comedias intrascendentes y series de TV, y se mete con un thriller puede sorprender a más de uno.

Resumiendo, “The final girls” es un film divertido y comercial, quizás demasiado comercial. Si no hubiese estado tan encorsetado hubiese resultado más auténtico. Una buena opción para pasar un buen rato, pero de ahí a los premios recibidos…

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DEATHGASM – Jason Lei Howden – Nueva Zelanda – 2015 – Comedia de terror

Featured imageAhora con el estreno de “Regresión”, los millones de horas de publicidad sobre la película a través de la “cadena amiga” Tele5, co-productora de la misma, la inclusión de entrevistas a su director Alejandro Amenábar hasta en los envoltorios de Phoskitos y todo el rebomborio montado alrededor de ella, parece que muchos se están enterando de que en EEUU en los ochenta se vivió toda una psicosis por lo satánico. Sin embargo esto ya lo habían denunciado no hace mucho, exactamente hace dos años –lo que me lleva a pensar en… dejémoslo- dos cineastas tan célebres como Scott Derrickson y Atom Egoyan en “Condenados”. Es más, ellos sí que hicieron un ejercicio ejemplarizante.

Ahora nos llega “Deathgasm” y viéndolo por el lado serio, esa seriedad “cultureta” que tanto adoran los críticos profesionales, se podría decir que el film parte del mismo concepto, llevando los prejuicios más allá y terminando por darle un enfoque irónico. Amén. Ya he dicho que era una perspectiva seria.

La verdad es que podríamos buscarle los tres pies al gato, sacarle punta al asunto o buscar una trascendencia que a priori no existe, pero lo cierto es que “Deathgasm” es un divertimento sano que solo busca que el público se ría con y del satanismo. Que esté el “Metal” por en medio, solo es cuestión ya de, como hemos dicho, aprovecharse de los prejuicios.

Lo primero que tengo que decir es que lo de tratar este mundillo de una manera jocosa no es nada nuevo. Ejemplos hemos tenido, pero el más cercano, temporal y geográficamente, lo podemos encontrar en el genial manga y posteriores adaptaciones “Detroit Metal City”; de hecho, algunos de los chistes sobre el mundillo están inspirados en la obra de Kiminori Wakasugi.

Pero dejémonos (o no) de comparaciones. “Deathgasm” es una comedia de terror con regusto ochentero y no solo por esos reproductores de CDs. Su estructura como comedia estudiantil norteamericana –sí, ya sé que esta es de Nueva Zelanda…- con toda esa fauna de “nerds”, “loosers”, musculitos y cheerleaders está demasiado patente como para pasarla por alto.

Luego, metidos en harina, es decir, en la componente fantástica o de género es imposible no ver la herencia de uno de los paisanos más célebres del país oceánico como es Peter Jackson. Es cierto que podemos pecar de injustos dada nuestra ignorancia de la filmografía neozelandesa –menos curiosamente si hablamos del género de terror- o incluso echar por tierra la trayectoria de su realizador Jason Lei Howden como técnico de efectos especiales a las órdenes curiosamente del mismo Jackson en la trilogía de “El hobbit” o en otras súper-producciones, pero a veces –casi siempre- el aficionado al género es un mitómano, y le gustan irremediablemente los homenajes. Incluso si me permitís, ese creo que es uno de los males que actualmente azotan al género en la actualidad: que demasiados malos cineastas se aprovechan de la indulgencia de los espectadores cuando dándose cuenta de que han hecho algo mediocre, sacan a relucir lo del homenaje. Pero este no es el caso.

“Deathgasm”, como venimos diciendo, bebe de diversas fuentes para construir una comedia gamberra llena de sangre y salvajadas. No obstante que esto no os lleve a engaño ya que si es cierto que producciones con esta misma descripción hemos visto cientos, “Deathgasm” sabe mantener el equilibrio entre lo gore y el humor, no cayendo en el error de rozar o incluso introducirse en el terreno del mal gusto. Quizás abusan un poco del número de consoladores, pero se lo pueden permitir cuando la diversión ha sido tanta.

Lamentablemente la indulgencia se acabará aquí ya que la última media hora de la película baja en intensidad, originalidad y sentido del humor convirtiéndose en un mal refrito ya no solo de “Evil Dead” sino de la propia película. Y es una lástima ya que iba para, si bien no “Obra Maestra”, sí que para obra de culto a recordar en los años venideros.

En todo caso, y en forma ya de resumen, “Deathgasm” es una película sumamente divertida, un homenaje al cine gore diarreico ochentero que sin embargo no olvida que ya estamos treinta años en el futuro. Lástima que su parte final no haya sabido mantener el nivel. Eso sí, para metaleros auténticamente satánicos recomiendo la novela “El ritual” de Adam Nevill.

P.D.: Tras los títulos finales hay una escenita, pero es taaaaan descafeinada que viene a darnos la razón sobre la falta de chispa del último tercio.

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MR. MERCEDES – Stephen King – 2014 – EEUU – Libro – Thriller

Featured imageAlgunos dirán que Stephen King se está haciendo viejo, y la verdad es que tienen toda la razón: que me digan a mí quién puede parar el tiempo. Con esas aseveraciones uno no tiene miedo a errar. Sin embargo, otra cuestión es si esta afirmación se une o vincula a la sensación de que King ya no es el de antes o para demostrar una pérdida de facultades. Ahí tengo que levantar mi voz para ya no llevar la contraria –no soy nadie como para contradecir a otra persona que puede tener un mejor criterio que yo- sino para dar mi versión del asunto. Yo diría más bien que Stephen King se aburre.

Y por qué todo este rollo, sencillo: porque “Mr. Mercedes” es una obra bastante peculiar que a lo mejor no responde a las expectativas del King clásico.

Para empezar, “Mr. Mercedes” es un thriller policiaco en toda regla, de ahí que diga lo del King clásico. Es cierto que un autor tan prolífico como el de Maine nos ha dado otras obras policiacas del mismo nivel y tono, pero es el autor de terror al que la mayoría conoce.

No obstante, la novela esconde otras pautas que son las que me llevan a decir que King comienza a aburrirse. Por ejemplo, que sin querer decir que le falta originalidad, sí que es cierto que en algunos de sus últimos trabajos se nota un “dejarse llevar” por los traumas que arrastra la propia sociedad norteamericana. Aquí nos encontramos con un psicópata, pero también con un terrorista que “piensa” a lo grande. No sale a relucir la palabra árabe, ni siquiera algo parecido a ideología extremista, pero las resonancias, el miedo al atentado, están ahí.

Otra de esas claves para mí esclarecedoras es el ácido sentido del humor que ha incorporado King. ¿Cómo? ¿King haciendo gala de sentido del humor? Pues sí. No es que nos vayamos a partir de risa, pero este suma algunos chistes y chascarrillos –p.e. el villano vive en Elm Street- que resultan simpáticos. Es cierto que es un truco viejo para que conectemos con los personajes, pero creo que todos estaremos de acuerdo que no es normal en un autor que se ha hecho famoso gracias a personajes atormentados.

Dejando de lado dos personajes tan brillantes y divertidos como Jerome con su cuota de “auto-racismo” o Holly, esa adolescente cuarentona, aquí hasta llegaremos a sentir simpatía por el villano de la historia, un desgraciado que disfruta acabando con la vida de los demás por considerarlo como parte de un juego; y es esta frivolidad la que junto a lo dicho del carácter por momentos desenfadado de la novela, las que pueden no llegar a cuajar en todos los seguidores de su autor.

Por otro lado, nos encontraremos con algunas pautas de King como su obsesión por los coches como transmisión de muerte o la capacidad de superación de personajes claramente perdedores. Incluso por mucho que sea una obra “terrenal”, con los pies en el suelo sin elementos sobrenaturales, nos regala un par de encuentros con un fantasma; es cierto que deja claro que son invenciones de la mente enferma del antagonista, pero King no puede evitar ser quién es. La cuestión es si esto es suficiente.

Lo mejor, además de los dos “ayudantes” del protagonista, el último cuarto de la novela que se lee en un suspiro. Resultará imposible dejarlo hasta su conclusión.

Resumiendo, “Mr. Mercedes” es una puesta al día de la clásica novela negra detectivesca, menos oscura y comprometida pero más comercial, dígase ligera. No pasará a formar parte de la antología de King, pero será muy difícil no cogerles cariño a sus protagonistas. Ahora a esperar su adaptación a la pequeña pantalla de la mano de Jack Bender (“La cúpula”, “Perdidos”, “The last ship”, ect.). Y es que estaba claro que iba a ser “carne de adaptación”.

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COOTIES – Jonathan Milott y Cary Murnion – EEUU – 2015 – Comedia de terror

Featured imageMe encanta Elijah Wood, y no solo por tener una estatura similar y los mismos ojos azules (!!!). Es un tío que supo sobrevivir a dos incómodos condicionantes, uno el de la etiqueta de “niño-estrella” y otro, el de superar un fenómeno no quedándose atrás. Hablo por supuesto de su incursión en la trilogía de “El señor de los anillos”; mientras algunos de sus compañeros de reparto no supieron seguir desarrollando su carrera, Wood sigue trabajando a costa de no dejarse llevar por su orgullo o incluso poner pasta de su bolsillo.

Sir ir más lejos, uno de sus mejores papeles hasta la fecha ha sido el remake de “Maniac”, un papel –y género- al que muchas estrellas no se prestarían. Y sobre lo de su “bolsillo”… solo hay que ver esta “Cooties” donde ejerce de productor.

Pero dejémonos de alegatos revestidos de imparcialidad y vayamos al grano.

Metidos como estamos en plena moda por los “Muertos vivientes” es normal que ante tal aluvión de producciones, no sean pocos los títulos que incorporen estos al género de la comedia. De hecho, ¿quién no recuerda la mítica saga de “Return of the Living Dead” cuando los zombies eran uno más dentro de la fauna habitual del género? Pues ahora que son los reyes, lógicamente, con más razón.

Desde la “Zombie party” de Edgar Wright que supo anticiparse al resto a esta “Cooties” hemos visto, entre otras, “Fido”, “Bienvenidos a Zombieland”, “Juan de los muertos”, “Deadheads”, la saga “Dead snow”, “Memorias de un zombie”, “Cockneys vs. Zombies”, “Doghouse”, “El baile de los muertos”, “Dead & breakfast” y hasta una aportación patria de la mano de “REC 3”.

Ahora, como decía, nos llega esta “Cooties” de la mano de Wood y de los debutantes Jonathan Milott y Cary Murnion, y la verdad es que para mí esto resulta clave. Pero por pasos.

Hay –o había- una máxima en la ética del mundo del cine en Hollywood que era que los niños eran sagrados. Y decía ‘o había’ porque la principal gracia del film es ver cómo los niños son transformados en zombies convirtiéndolos en la principal amenaza cometiendo todo tipo de tropelías. Original no es ya que recurrir a estos para que supongan el desafío a superar lo hemos visto ya en manos de maestros como King, Carpenter e Ibáñez Serrador, pero aquí el atractivo no es el ‘qué’ sino el ‘cómo’. Me explico.

Guión, por mucho que tengamos tres guionistas, alguno de la talla de Leigh Whannell, responsable de la saga “Saw” o “Insidious”, se resume simplemente a un “corre que te pillo” adornado por diálogos y situaciones más o menos divertidas. El problema surge cuando la sorpresa de los niños zombies se acaba, y la escatología y el gore resulta repetitiva.

Quizás, además de un poco de más mala leche -carencia que achaco a otro de los guionistas como es Ian Brennan, uno de los responsables de la serie “Glee”, serie que adoro pero que, esteramos de acuerdo, parte de otros términos-, la pérdida de frescura y hasta desconexión se encuentra en esa inexperiencia de sus directores que no saben buscar el equilibrio entre el homenaje a la serie B y el viento a favor que tienes con Wood y estos otros compañeros de viaje. Un montaje un poco torpe tampoco ayuda a configurar un conjunto coherente, dejando atrás cualquier etiqueta y pasando a ser una simple comedieta del montón tirando a mala.

Por suerte, llegados al meridiano, la película comienza a adoptar una serenidad que es la que permite que no le demos al botón de STOP de nuestro reproductor. Con el sosiego, los personajes, hasta el momento desdibujados para servir de caricaturas de series de dibujos animados al servicio de correrías, van ganando protagonismo –hasta el momento recaía en los niños zombies- dejando que los diálogos y algunos chistes resulten hasta ingeniosos. Es en esta fase cuando el término “dibujo animado” gana realmente enteros sacando ese espíritu “toon” que no encontrábamos en los minutos anteriores.

Al principio ya había sacado a relucir el nombre de Edgar Wright, y ahora quizás sea demasiado atrevido recurrir a este, pero ese final con resonancias a su “The World’s end”, nos deja con la sensación de que esta película podría haber dado mucho más de sí si hubiese arriesgado un poco no abusando de su excusa comercial como era la de los zombies y la salvajada a priori de utilizar niños como carne de cañón.

Resumiendo; entretenida, pero no deja de ser una comedia comercial a la que se le ve el plumero a la legua. Salvaje en ocasiones e inocente en otras. Irregular en general.

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P.D.: Al Jorge García de “Lost” hasta lo hubiese eliminado del montaje final. Señor, que cruz…