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VENGADORES nº 1 (#100 númeración antigua) ED. PANINI – MARVEL

vengadores 100

Tras acabar la anterior etapa regular de una manera magnífica (lo destaqué al final del año como el mejor comic a título individual del 2018) la nueva etapa de los ‘Vengadores’ se antojaba como algo mítico con la llegada de Jason Aaron ya que aunque difícil de superar lo visto, la confianza en el autor gracias a su etapa en Thor le daba mucho margen.

Pues bien, sus ‘Vengadores’ la verdad es que comienzan dubitativos, tanto que los tres primeros números rozan la mediocridad metidos en una historia que no avanza y unos enemigos que amenazan mucho pero que no están revestidos de seriedad como esos Celestiales Oscuros y una imitación barata de la Horda.

Encima nuestros héroes se muestran ineficaces y faltos de carisma, algo que no se entiende en un autor que nos había hecho reír y llorar en Thor con historias inteligentes y llenas de fuerza.

Por si faltase algo el dibujo de Ed McGuinness carece de la fantasía de su etapa en Deadpool convirtiendo, junto a lo dicho, en algo difícil de leer, aburrido y decepcionante.

Pero mira tú que la cosa cambia. Comprendo la estrategia de Panini de editar los seis primeros números juntos sabiendo que muchos podían perderse por el camino viendo ese arranque errático.

A partir del 4º número la colección coge ritmo gracias a elementos ya habituales de Aaron como el humor dando paso a una historia que desemboca en una serie de acontecimientos a cada cual más disparatado a la vez que épico.

Ese planteamientos de los… ¿titanes? acercándolo todo a los ‘kaiju eiga’ es muy divertido por surrealista que a muchos les parezca y que nos acerca a los ‘Vengadores’ ochenteros donde primaba la aventura a ese dramatismo que tristemente está preponderando en esta época.

Otro factor determinante para la mejora es dotar de más protagonismo al ‘Piloto fantasma’, personaje que no conozco en profundidad pero que me ha cautivado y del que deseo que saquen serie propia. Su personalidad muy a lo Peter Parker setentero y unos poderes que propician resoluciones más ingeniosas es la guinda perfecta al conjunto que termina de crear Aaron.

Resumiendo, la verdad es que la cosa no comienza nada mal a pesar de las dudas iniciales. Si McGuinness termina por quitarse el corsé de la presión de estar al frente de un título estrella y vuelve a ser el artista brillante y desenfadado de hace años, podemos estar ante una etapa a recordar en mucho tiempo.

4de5

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JASÓN Y LOS ARGONAUTAS (1936 vs. 2000)

jasonjuntos

Con esto del ‘enganche’ al “Assassin’s creed: Odyssey” me ha refrescado mi pasión por la mitología y me he puesto a revisionar varios clásicos. En uno de esos desafíos me he encontrado con un sabroso juego de ‘parecidos razonables’ con dos producciones que giraban sobre la misma historia, algo parecido a lo que pasó con la “Troya” peliculera y la “Troya” seriefila que este mismo año nos llegó de la mano de la BBC.

Pues bien en esta ocasión he contrapuesto la mítica “Jasón y los Argonautas” de 1963 con la homónima televisiva del 2000.

Poco puedo hablar de la primera que no se haya dicho ya: todos los de mi generación creo que salimos del cine con una espada etérea en la mano esgrimiendo nuestros sueños de héroe contra esqueletos imaginarios. Pocas películas han alimentado la creatividad de toda una generación como aquella.

Lo primero que hay que decir es que a pesar de los años sigue estando muy vigente. La calidad de la imagen no es la mejor y los efectos especiales con el ‘stop-motion’ pueden parecernos antediluvianos pero daré un ejemplo significativo: la vi con mis hijos y en ningún momento se quejaron. Que alguien que se ha ‘criado’ con infografías y efectos de última generación no se rían de la… ¿ingenuidad? de aquellos tiempos y la disfruten como nosotros hace treinta años… es, como decía, muy significativo.

Además hay cosas que demuestran que la película por encima de las posibilidades de la época evidenciaba que estaba adelantada a su tiempo. Coincidiré con los que digan que las interpretaciones a lo mejor son un poco sobreactuadas, pero solo hay que fijarse en la dirección artística –p. e. ver los escudos de los esqueletos- para darse cuenta que había ambición e intención por hacer la cosas bien.

Solo un punto negativo y quizá más motivado por mi memoria: que solo salen tres monstruos y la esperaba con más contenido fantástico. El hombre de cobre, la hidra y los esqueletos. Deja con ganas de más, pero para eso tenemos la herencia de Harryhausen.

Por su parte la televisiva del 2000 resulta paradójicamente mucho más bisoña, mucho más de lo que indica sus casi dos décadas. Y es que parece mentira que esta producción comparta cosecha con “Gladiator”, “El protegido”, “Tigre y dragón”, etc.

Con cuatro episodios de 45 minutos de duración, que nadie se espere una adaptación de lo mostrado por Harryhausen y compañía, ya que nos encontramos con una historia que intenta aglutinar aventuras más al estilo “Hércules” o “Xena” pero hasta eso se antoja lejano ya que carece de la magia y pasión de aquellas.

Por mor de un presupuesto imagino que exiguo los efectos especiales se encuentran con cuenta gotas y eso limita mucho el desarrollo de la historia. Si me quejaba que en la primitiva solo aparecían tres monstruos, aquí tan solo nos vamos a encontrar con un toro mecánico y un lagarto gigante que aspira a dinosaurio. Poco más. Si la intención era confeccionar una fábula inocente, lo consiguen, pero dejan con un regusto amargo dada la falta de ambición.

¿Qué a lo mejor los ‘dineros’ se fueron para algunos de sus protagonistas? Pues puede ser, aunque tampoco eran muy ‘tops’ pero la cuestión es que hasta tuvo alguna nominación a premios importantes como los ‘Saturn’. Para mí solo se salva la presencia del entrañable Brian Thompson en el papel de Hércules ya que, aunque no aburrida, posee un ritmo irregular.

Resumiendo… ¿para qué queréis una mala copia si tenéis tan vigente la original? Ahora que cada cual decida. ¡A disfrutar!

Nuevo póster y fecha del estreno del tráiler para el reboot de “Hellboy: Rise of the Blood Queen”.

Mañana jueves 20 de diciembre se espera el tráiler de “Hellboy: Rise of the Blood Queen” la nueva adaptación, o reboot, al cine del celebre comic de “Hellboy” obra de Mike Mignola que tendrá en esta ocasión al actor David Harbour en el papel protagonista, Harbour, mas conocido por su papel en la serie de Netflix “Stranger Things” de la que se espera la tercera temporada el próximo año.

Tras las cámaras tenemos al realizador Neil Marshall autor de cintas de terror como “The Descent” o la poco valorada “Dog soldiers”. Esta ultima cinta fue su debut en la dirección de un largo tras la realización de varios cortos. El director cuenta con la presencia del autor de los cómics, Mike Mignola, que ejercerá de productor ejecutivo de este reboot.

Junto a David Harbour esta película contara en su reparto ademas con Milla Jovovich (Saga de “Resident Evil”), Sasha Lane (“American Honey”), Ian McShane (Trilogia de “John Wick”) y Daniel Dae Kim (Serie de TV, “Perdidos”), entre otros.

Esta Hellboy: Rise of the Blood Queense tornara mas oscura de lo que fueron las dos (excelentes) entregas realizadas por el oscarizado director mexicano Guillermo del Toro llegará a los cines en el mes de abril del 2019. El 12 de ese mes.

hellboy

THE GREAT BATTLE – Kim Kwang-Sik-I – Corea del Sur – 2018 – Aventuras épicas

Thegreatbattle

Hace pocos días escribiendo la reseña de la estupenda “Padmaavat” decía que como película épica era tremendamente emocionante pero que le faltaba acción. Ahora me toca el turno de esta “The great battle” y tengo que decir justo lo contrario: que como película épica tiene acción por un tubo pero desgraciadamente le falta emoción. Bueno, la verdad es que le falta emoción, imaginación y hasta sentido común.

Quizás es que me estoy haciendo mayor y ya no me basta con una hora y media de peleas, batallas y sangrías por doquier. O quizás es que me he vuelto muy exquisito, quién sabe, la cuestión es que empezando por el final, por las conclusiones, esta “The great battle” me ha parecido un entretenimiento muy digno pero poco más.

Para empezar su guión dejando de lado que más simple no puede ser, el asedio de una plaza fortificada por parte de los malvados chinos, peca de una previsibilidad espasmosa. Sin destripar nada porque ocurre al principio y es taaaan evidente que no descubro nada importante, cuando al protagonista le asignan como misión asesinar al Comandante de la fortaleza de Asin ya sabemos que esto no va a ocurrir. Alguno me dirá que es normal porque de acometer su objetivo no tendríamos película; pues bien, yo le diré que sí, que tiene razón pero que más allá de esa puntualización hay muchos otros términos que de lejos se saben cómo acabarán. Por ejemplo, acompañar de música sensible en las pausas entre batallas a determinados personajes, conociendo la idiosincrasia surcoreana, ya nos lleva a pensar que los mismos van a tener un final trágico.

¡Es tan evidente que cuando sucede en lugar de pena sentimos indignación! Y no tanto por la previsibilidad sino porque no dan tiempo siquiera a fomentar el cariño por esos personajes. Se creen que por unas notas tristes de música o un segundo de atención de la cámara ya se forja una conexión entre estos y el respetable. Pues no.

Y si emoción no hay y sorpresa tampoco, como decía al principio, sentido común ni existe. El consabido ‘todo vale’ vuelve a convertirnos en los tontos de turno para vendernos la idea del guionista más ridículamente ingenioso. Dejando de lado que obvian por completo lo que es un asedio y los problemas de comunicación, logística… ¡alimentación! de los sitiados –magníficos ejemplos podemos encontrar en otras producciones sin mucho buscar- se nos ponen a erigir una montaña/montículo/montón de mierda sin tenernos al tanto del tiempo de construcción para que no nos echemos unas risas. Y lo mismo para los pseudo-túneles que construyen nuestros héroes para contrarrestar el ingenio (ingenuo…) enemigo. Claro, es que luego para resolver el problema basta con cortar unos pilaritos de ná y ‘sanseacabó’. Lo mismo se puede decir de esas torres con puentes levadizos surgidas de la nada, milagros de la ingeniería china… Todo está rodeado de una nebulosa tan confusa y estúpida a sabiendas de la atrocidad que están cometiendo que nos les importa evidenciar que están haciendo el ridículo. Al menos son honestos.

¿Y qué más da cuando lo que importa es ofrecer espectáculo y batalla? Pues sí, desde esa perspectiva, “The great battle” es un buen producto. De las dos horas y pico de duración, hora y media, como decía al principio, está centrada en ofrecer confrontaciones sin tregua.

Para ello se ha recurrido a un buen número de extras, esos miles, millones por momentos que aparecen obra y gracia de la industria digital, todos bien uniformados y motivados para mostrar contundencia.

Quizás le falte más sangría aunque se hace mucho hincapié en la que hay y quizás eso denote el miedo a no asustar a un público timorato con la violencia como el surcoreano. Y es que conviene recordar que el film va dirigido a las grandes masas.

Las coreografías sin ser grandiosas resultan vibrantes sobre todo las protagonizadas por nuestro héroe con el arco en la mano ya que entra el factor digital con la cámara siguiendo la trayectoria de las flechas y el comandante dando saltos al más puro estilo Légolas.

Volviendo a unos párrafos arriba, algunas infografías ‘cantan’ un poco en las grandes masas como esa caballería al galope con los caballos moviéndose más al estilo balancín que como al animal noble ‘carne de cañón’ en este tipo de producciones. También en las escenas aéreas sobre todo en la fase final del ‘ínclito’ montículo parece que estamos viendo la secuela de “La gran muralla” de Zhang Yimou, pero en líneas generales el apartado técnico como el artístico es solvente como en todas las producciones de esta procedencia.

Algo por el estilo se puede decir de su reparto, cumplidor y con encanto, pero poco más. De todas formas no hay muchas exigencias en este tipo de producciones y más aquí que no hay tiempo para crear situaciones que requiriesen de un mayor esfuerzo interpretativo. De hecho, a la hora de buscar emociones es la Banda Sonora la que pone más empeño y la que logra, bajo mi punto de vista, un notable.

Resumiendo, si buscas una película para pasar el rato viendo batallas sin importar el qué ni el cómo, “The great battle” se ajusta a lo que buscas, pero si lo que quieres es una buena película épica tienes otras muchas opciones incluso dentro de la propia Corea.

3de5

PADMAAVET – Sanjay Leela Bhansali – Bollywood – 2018 – Drama épico

Padmaavat

Érase una vez un director de nombre Sanjay Leela Bhansali que parecía que se iba a comer el mundo. Sus películas mostraban una belleza inusual y su concepto visual iba más allá de lo que la industria de su país quería reflejar. Pero un buen día, cuando parecía que este iba a consagrarse con “Bajirao Mastani” se pegó de cruces con la dura realidad: no era ajeno a la mediocridad.

Pues bien, dejando de lado esta tontería de introducción, a dónde quiero realmente llegar es a decir que tras “Bajirao Mastani” pasé absolutamente de esta “Padmaavat” porque me parecía un ‘más de lo mismo’, un nuevo intento de su director de consagrarse como el gran realizador de la India, recurriendo no solo a otra historia parecida sino hasta a los mismos actores. Ni siquiera las consecutivas noticias que hablaban de su ruptura de récords a la hora de recaudar en taquilla, llamaron mi atención. Total, ya conocemos como se ‘mueven’ en aquel país…

Pero el aburrimiento es muy malo y pueden más las ganas de abarcar lo editado durante el año para completar la lista de tus mejores del 2018 que los prejuicios e ideas preconcebidas. Así es que sin muchas expectativas me dispuse a ver la última epopeya épica surgida de la mente del otrora -¿aún lo será? … guardo el suspense…-  mago Leela Bhansali.

Lo primero que hay que decir es que la insistencia de su autor en historias épicas no es algo gratuito. Dejando que le gusten más o menos o que le permitan expresar toda esa plasticidad grandilocuente que atesora, el objetivo de la industria de Bollywood desde hace un par de años no es consagrar a alguien como el mejor cineasta o realizar la mejor película de todos los tiempos. A los productores, por mucho que el propio Bhansali se haga un ‘Juan Palomo’, les interesa lo que a todos: el dinero. El punto de mira de productoras e inversores está en superar a “Baahubali 2” como la película de películas hindús y el orgullo de Mumbai estaba en entredicho desde que esta arrasase en las taquillas y no tan solo del gigante asiático. Querían recuperar el cetro, el honor de ser la industria reina del país y no pocos intentos hemos visto en los últimos meses como para dejar atrás a la de Tollywood.

Así, los medios dispuestos para esta película son grandiosos en todos los aspectos. La cuestión es si a vista de un occidental, visto que a los locales sí atendiendo a la recaudación y galardones, son suficientes…

Los primeros minutos del film auguran lo mejor, pero también lo peor. Se nota ese generoso presupuesto dispuesto pero hay algún detalle que podría echar el freno al menos tolerante: nada más arrancar vemos cómo el objeto de la cacería de una brava Padukone –claro guiño a “Baahubali 2”-, un ciervo recreado digitalmente, más parece un peluche atrofiado que algo medianamente decente. No entiendo ese arranque tan poco ilusionante. Ni tampoco comprendo la decisión de su director de incluirlo ni del autor de semejante aberración por darse por satisfecho con tal adefesio. Flaco favor le hacen al conjunto y más, como digo, al arrancar.

Luego la cosa se normaliza y las recreaciones digitales y efectos mejoran no ‘cantando’ encontrándonos con una línea general bastante notable, pero me parecía correcto avisarlo más que nada para que nadie se echara atrás a las primeras de cambio.

Y es que no solo las cosas, como decía, se normalizan, o más allá, mejoran ostensiblemente sino que la película bien merece esa indulgencia.

Siguiendo la línea que llevaba de… advertencias, conviene aclarar también que la película aunque épica, no es al nivel de lo que estamos habituados. El contexto y las formas nos harían pensar en batalla tras batalla y lamentablemente para el que piense eso, no lo va a encontrar. Hay un par como mucho, y ni larga en extensión ni espectacular en contenido. Flechas por aquí y choques de sables por allá. Poco más. De hecho hasta el duelo final peca de buscar más el escudo y la espada del contrario que el cuerpo del enemigo, el fallo típico cuando los contendientes tienen miedo de hacerse daño.

¿Qué esto suena a desilusionante otra vez? Pues si buscáis acción a lo –otra vez… – “Baahubali”, pues sí. Pero, ¿y si buscáis una buena película…? Ahhh, amigos, eso es otra cosa.

El guión de “Padmaavat” no es una colosal obra de ingeniería, se resume en un par de líneas y sin casi números musicales, su relativo contenido metraje -para lo que es habitual en aquel país- ya nos está señalando que se ha optado por ahorrarnos lo superfluo e ir al grano, algo a agradecer.

Y es que ni siquiera se han enredado en edulcorar la historia a pesar de que su trama haga pensar en un triángulo amoroso. Todo se resume en una palabra: PASIÓN.

La historia que viven los dos protagonistas es de respeto mutuo, se quieren y se adoran pero no los verás enredados en diálogos superficiales ya que con su posición no resultarían convincentes. Sin embargo debajo de todo ello encontramos esa pasión que decía que es la que lleva consecuentemente a los actos postreros. Sin ello, sin esa fe su desenlace no resultaría tan… DESGARRADOR. Y eso, para empezar, es lo que hace grande a la película: que consiga emocionarnos cuando lo que en realidad estamos viendo está fuera de toda compresión. Sin ese trabajo previo, no hay milagro.

Y luego tenemos la otra punta del triángulo, al villano de la función, al que le mueve una pasión convertida en obsesión. Se puede criticar que su motivación no sea creíble pero hay que ponerse en situación y comprender que para alguien a quién las conquistas son una forma de vida le daba lo mismo territorios que personas. Aquí ayuda mucho la excelente labor de Ranveer Singh, mi actor favorito hindú, un artista que contrariamente a este papel ha crecido rápidamente gracias a su encanto y simpatía y que aquí se enfrentaba a un duro reto como era interpretar a un villano. La sobreactuación de Ranveer le va como anillo al dedo al personaje acentuando ese puntito de locura que necesita. Otro punto a destacar respecto a este es ese enfoque bisexual que se le ha dado, algo sorprendente para la industria si de una superproducción hablamos. Conociendo su cerrada cultura y que esto es un vehículo para las masas… Pero ya sabemos por la trayectoria de su responsable que Leela Bhansali es todo un provocador.

Y ya que hablamos de provocación, mucho revuelo se levantó a la hora de su estreno con eso de poner a los musulmanes como los malos malísimos y bla, bla, bla… Pues no. Ahora reinventaremos la historia y los haremos cambiar de bando para complacer a unos… Siempre habrá malos, así es que siempre habrá perjudicados. En todo caso no se hace escarnio de ellos como un pueblo perverso. Aquí no hay discurso del odio –algo muy de moda hoy en día en esta mi tierra-, es “simplemente” un reino contra otro al estilo de lo que hemos visto en otras producciones de esta clase. De hecho, salen beneficiados en algunos aspectos que no voy a contar con tal de no destripar la historia.

Dejando de lado matices del argumento vayamos con lo que a mi gusto es lo mejor de la película. De la concepción visual de Leela Bhansali ya he dejado caer algo al inicio de la reseña. Aquí tengo que decir que se ha contenido un poco a la hora de utilizar los colores, más que nada porque la trama no animaba a ello y ha tenido que recurrir a una gama más ocre pero… “PADMAAVAT” tiene la MEJOR FOTOGRAFÍA que he visto hace mucho, pero mucho tiempo, en una película.

La belleza que refleja Bhansali y la fuerza visual que imprime a algunas de sus escenas está al alcance de muy pocos. Está claro que en ello depende mucho la labor de un buen director de fotografía y del equipo de iluminación, por no decir el director artístico, pero sin tener las ideas claras y alguien que coordine todo, es imposible plasmar en la pantalla lo que esta “Padmaavat” es capaz de ofrecer.

Los más críticos sacarán el discurso del ‘videoclip’, que se abusa de la cámara cenital y lo que quieran pues a la hora de criticar cada cual es libre dependiendo además de sus manías y fobias, pero lo que no se puede negar es que hay un elaborado trabajo detrás.

Antes de cerrar como siempre con la ‘Sección de Coros y danzas’ comentar el peso específico de la mujer en el film. Ya no solo es la imagen heroica de la protagonista que se quiere transmitir, es algo menos aparente y quizás aunque solapado por mor otra vez de esa cultura retrograda, su importancia como unidad, su capacidad de sacrificio y ese mensaje de que sin ellas, sin vosotras, no hay triunfo.

Para terminar, desgraciadamente para unos y afortunadamente para otros, números de bailes propiamente dichos solo hay un par. Uno protagonizado por Deepika Padukoney otro por su maridito en la vida real, Singh, ambos de carácter tradicional como no podía ser de otra manera dado el contexto. Espectaculares ambos, se echa en falta a Kapoor, para mí junto al propio Singh y quizás Hrithik Roshan, los mejores bailarines de la industria. Luego tenemos dos temas musicales sin ya coreografías donde importa más el mensaje de la letra que no molestarán a los menos afines a estos espectáculos.

Resumiendo, “Padmaavat” es una señora película, grandilocuente y exagerada en todas sus dimensiones sino fuese porque en cuanto a acción se queda un poco corta. Sin embargo su objetivo no es apabullar, no es el choque de sables lo que nos hará vibrar, es la magia, la pasión y la fatalidad convertida en triunfo más allá de lo carnal lo que no nos dejará indiferentes. No solo una de las mejores fotografías de la historia del cine sino uno de finales con más fuerza.

Ratan Singh es el regente Rajput de Mewar. Un día de caza por el vecino reino de Sinhala ”coincidirá” con la Princesa Padmaavat. Pronto se enamorarán, la tomará como segunda esposa y se la llevará a su palacio de Chittor. Pero la traición siempre toma extraños derroteros: su consejero, celoso de su relación con la nueva reina tras ser desterrado, animará al conquistador musulmán Jalaluddin Khilji a que conozca a Padmaavat ya que, conocedor de la ambición de este por poseer todo lo bello que no está a su alcance, provocará la caída del reino de Ratan Singh.

5de5

“ALTERED CARBON” 1ª Temp. / EEUU / 2018 / Sci-Fi

alteredcarbon

Hace unas semanas escribía que “The Alienist” era la mejor serie del 2018. Unos días más tarde tenía que retractarme ya que “The haunting of  Hill House” le había, bajo mi punto de vista, ganado la partida. Pero mirar si la ignorancia –y en mi caso, estupidez- humana no tiene fin ya que otra vez tengo que dar marcha atrás y volver a nombrar a otra serie como la “Mejor del Año”.

Lo primero que tengo que decir es que calificar a esta “Altered Carbon” como el “Blade Runner” de la TV me parece que, más que ser injusto, es ser inexacto.

Todo quedaría englobado en un espacio ‘cyberpunk’ futurista pero a mi entender, equivocado o no, “Altered Carbon” es una serie que yo tacharía como ‘retro-futurista’ ya que en realidad es una ‘pulp-movie’ ambientada en el futuro.

Tú coges la historia, la desnudas de todo FX y acción, y se te queda una de esas novelas “hardboiled” de principios del siglo pasado, una historia de género negro al más puro estilo, y permitirme el homenaje, de “Chinatown”: detectives de sombrero de ala ancha, femme fatales, ambientes sórdidos y personajes más mezquinos todavía.

Y eso es lo que hace grande a la serie, que por encima de una calidad encomiable técnica y artística, tiene un guión bastante sólido. Hay fallos como esa escena –tranquilos que no desvelo nada… – en la que llevan a la protagonista al hospital tras salir gravemente herida de la comisaria donde todos nos preguntamos por qué no la llevaron en ambulancia sus compañeros, pero son detalles, minucias que solo hacen la puñeta a los más pejigueros como un servidor.

Pero si la trama, como decía, es sólida y hasta absorbente, los diálogos no le hacen sombra buscando siempre la punta gracias a un protagonista socarrón, tan cortante como la hoja de una lámina damasquinada.

Así es que con ello olvidaros de “Blade Runner” que entre el trasfondo, las dosis de humor cínico (y no tanto como esa ya mítica mochila rosa del Unicornio…) y la acción, lejos se queda la obra de Ridley Scott. Incluso desaparece esa faceta metafísica con la que abrir el debate entre alma y bla, bla, bla… Aquí importan una mierda los cyborgs y demás, y el cambio de cuerpo solo es un aliciente, no la excusa para abrir aburridos soliloquios que solo interesan a filósofos y memos a los que les gusta que les coman la po… poca confianza en sí mismos, quiero decir.

Pero es que hasta en las formas se abren distancias con aquella. Referencias hay, pero diferencias también y en mayor número.

¿Por qué no mencionar a “El Quinto Elemento”? Vale, aquí hay menos aventura y más dramatismo, pero el colorido y algunos conceptos se repiten. Se busca espectacularidad y no embelesamiento, belleza que anteponer a la parte lóbrega de la historia.

Para ello se ha recurrido a unos FX especiales de primer orden que no envidian en nada a cualquier producción para la gran pantalla, algo que se puede decir también de la acción, con suficiente pirotecnia balística como para empezar una guerra.

Pero si todo esto no os acaba de convencer, dos claves para acabar: una, el erotismo que desprende la serie. En casi todos los episodios hay un desnudo y/o escena de cama. Y todo los intervinientes, están de muy buen ver…

Y dos, los detalles que salpican la serie y que demuestran que detrás de la misma hay gente enamorada del género y de las buenas historias. Esa revelación del culpable reuniendo a los sospechosos al más puro estilo Agatha Christie, las pistas con las que acaba cada capítulo en referencia al siguiente, Edgar Allan Poe… ¡Pero si hasta en un episodio hay una fase animación!

Resumiendo: guión sólido, acción contundente, FX espectaculares, referencias frikis, humor, sexo… Todo de sobresaliente. ¿Qué más quieres? La serie indispensable de este 2018.

P.D.: Miedo me da la segunda temporada con Anthony Mackie de protagonista con lo blandito que me parece. Espero equivocarme y que no pase lo mismo que con la segunda de “Westworld”.

5de5

THUGS OF HINDOSTAN – Vihay Krishna Acharya – Bollywood – 2018 – Acción

Thugs

Cuando lanzaron el tráiler de la película los más críticos soltaron eso de “¡La India ya tiene a sus “Piratas del Caribe!”. Meses más tarde, cuando se estrenó y los medios más generalistas tuvieron constancia de ella, volvieron a soltar lo de “¡La India ya tiene a sus “Piratas del Caribe!”. Pues coño, aún estoy esperando que alguien diga eso de “¡La India homenajea a Sandokan!”. ¡Qué corta es la memoria…!

Y es que si bien cada cual se aferra a lo que quiere –o puede…- el film de Vihay Krishna Acharya tiene más de películas clásicas de aventuras que de fantasías que recrean espectáculos de parque de atracciones. Además, conviene otra vez refrescar la memoria y decir que la intención de Acharya y los Chopra como productores no es la de rivalizar con la de la Disney sino con sus vecinos del este y con cierta producción que empieza por ‘Baahu’ y termina por ‘bali’…

Dicho esto, vayamos con la peli. La trama es bastante sencilla y vista ya en otras tantas producciones de este origen: los hindús están esclavizados por los británicos y luchan por su libertad. Nada más y nada menos. Alguno dirá que casi tres horas da para mucho pero aquí el ‘mucho’ son escenas de acción por mucho –again…- que les pese a los críticos de su país, de ahí algunas malas críticas.

Es verdad que la palabra ‘Libertad’ se repite varias veces, pero fuera del espectáculo el trasfondo que más peso tiene no es el discurso por la entidad de la nación, la independencia o esos alegatos que como decía nos tienen acostumbrados por aquellos lares; curiosamente en la película tiene más importancia el individuo que el colectivo, y eso, visto lo visto, no gusta a un país… o mejor, a unos críticos que creen que la fuerza del grupo reside en su unidad.

La explicación a ello la tiene el protagonismo del personaje interpretado por Aamir Khan, una mezcla de varios personajes vistos ya en otras producciones estereotipo del ‘minion’ granuja/sinvergüenza/mentiroso/sin-ideales con el que comenzamos a ver las grandes –abismales- diferencias de esta con la de la Disney. En la saga “Piratas del Caribe” el ínclito Johnny Depp interpretaba a un borrachín afeminado que sin dejar de ser intrépido a fuerza del azar no tenía más objetivo que provocar la carcajada. Aquí, aunque guarde algunos rasgos en común, se busca incidir en esa conciencia que decía, que deje los egoísmos a un lado y “luche” por algo más que su bolsillo. Lo mejor: que aunque la perorata es previsible no se hace recalcitrante. Y es que como venía comentado, aquí importa más la diversión que el lavado de cerebro.

Era difícil rivalizar con la ‘película épica’ de las ‘películas épicas indias’ por antonomasia como era “Baahabuli” en sus dos partes y creo que esta, al menos a la segunda, la ha superado. Son diferentes porque una es épica a nivel bélico-medieval y esta a nivel aventuresco con lo que implica de números de extras, batallas, etc. pero en cuanto a lo que espectáculo/diversión se refiere se encuentran a la par sino la supera.

Y todo muy al gusto… occidental.

Apuntar como directores de la segunda unidad y de acción a Franz Spilhaus que trabajó en el serial piratesco por excelencia como fue “Black sails” y en otras producciones reconocidas como “Distrito 9”, “Dredd”, “Marea letal”, “Hitman”, etc., a Lee Whitetaker que a sumó en la propia secuela de “Baahubali” y en las occidentales “Fast & Furious 5”, “Abraham Lincoln: cazador de vampiros” o “La jungla 4,0”, entre otras y a Grant Powell con algunos títulos de serie B y otro más reconocidos como la última “Tomb raider”, la saga “El rey escorpión” u otra vez “Black sails”. Pero por encima de estos un nombre: el del gran Gleen Boswell con títulos tan míticos a sus espaldas como las sagas “Matrix” o “El hobbit”. Y no entro en los locales porque no os quiero aburrir…

Así es que con estos currículums no os esperéis lo típico de Bollywood como son patadas y puñetazos al aire o proyecciones de enemigos venciendo a la gravedad. Una película de piratas es una película de corsarios, navíos, duelo a espada, abordajes y aventura, y de todo eso tenemos dosis generosas. La esgrima –practiqué durante seis años este deporte en mi juventud- que veremos no es la más técnica ni elegante, pero tampoco es lo que se busca. Todo es más burdo, más directo y trepidante, buscando el ritmo en lugar de la excelencia, tomándole el pulso al espectáculo, algo de lo que los hindús saben mucho.

Y junto a todo esto tanto unos efectos especiales bastante apreciables, de primera me atrevería a decir, como unos fondos naturales exóticos tan brillantes como imprescindibles para tanto una producción del género como –y sobre todo- de la ‘YR Films’, especializados en fotografías cuidadas para ofrecer una apariencia impecable.

Hay algún elemento disonante como ese barril ‘llámese torpedo’ que sale disparado tras ser soltado de una cuerda sin más impulso que la imaginación de algún guionista sin excusas, pero en cuanto a explosiones, enfrentamientos navales o recreaciones infográficas, pocas pegas.

Seguimos con el espectáculo pero en otra vertiente, el de los números musicales. Lamentablemente cuatro serán las únicas ocasiones en las que podremos disfrutar del dominio de este campo de esta cinematografía. Y es que es tal la sensación de disfrute y satisfacción de las escenas de bailes que uno se queda con ganas de más.

Suraiyya” nos trae un divertido número con Katrina Kaif como foco de atención de un ‘soltadisímo’ Aamir Khan. Aunque ya hayamos visto este número en otras ocasiones cambiando los roles y actores no dejamos de disfrutarlo gracias a su ritmo y desenfado siempre que, como en este caso, los intérpretes se entreguen a esa fusión de comedia y baile.

Más racial, es decir, más tradicional pero no menos efectivo se haya “Vashmalle”. Impecable a nivel coreográfico y teniendo a los hombres como protagonistas, busca más la contundencia que la plasticidad. Amitabh sigue demostrando a su edad estar aún en forma. Y es que el que tuvo, retuvo.

Por su parte “Manzoor e Khuda” me atrevería a decir que es una Obra Maestra, ya no solo por el elevado número de participantes sino por toda esa vistosidad y fuerza en su puesta en escena. Si uno no se queda con la boca abierta tras ver estos cinco minutos de espectáculo y pasión, es que no ama la música. Por cosas así, “Thugs of Hindustan” justifica ya su visionado. La palabra ‘grandilocuente’ pierde su significado al lado de esta demostración de poderío.

No puedo acabar sin dejar al menos un par de líneas que hablen sobre sus protagonistas. De Amitabh poco se puede decir. Hasta personalidades dentro del séptimo arte como Baz Luhrmann o Danny Boyle se han rendido ante él. El ‘Sandokan’ perfecto tras tres décadas; mejor que el propio Kabir Bedi.

Fatima Sana Shaikh es la que, contrariamente al veterano actor, me ha sorprendido. Bachchan ya sabemos que no nos va a fallar, pero Sana Shaikh… No es guapa, pero no era belleza lo que requería el personaje sino determinación y credibilidad en cuanto al derroche físico, y como heroína ha superado a muchas estrellas consagradas del firmamento cinematográfico de la India. Casi parece una luchadora profesional a la altura de Ronda Rousey o Gina Carano.

Luego nos queda Aamir KhanKatrina lamentablemente solo brilla bailando y dejándonos perplejos ante ese su nuevo labio superior operado/hinchado… Del trío de Dioses “Khan” de Bollywood, Aamir siempre ha sido el que menos gracia me hacía. Shahrukh es Shahrukh y aunque ha perdido el encanto de antaño, es como el Chow Yun-Fat de la India: a carisma no hay quien le gane.

Salman te cae bien a la fuerza. Es tan… exagerado en todos los aspectos… pero sus limitaciones las compensa con una voluntad que termina por convencerte y vencerte.

Pero Aamir… ¡es tan perfecto! Que si buena acción por aquí, que si excelente interpretación por allí. ¡Da asco de lo bueno que es! Pero coño, mira por dónde en esta película ha dejado atrás una imagen impoluta para encarnar a un canalla hijo-de-su-madre. Y lo mejor es que me lo creo. Lo veo por primera vez un tío de andar por casa. No solo nos hace reír sino odiarlo y volverlo amar. Decir que es un personaje hecho a su medida sería echar abajo todo lo dicho, pero es que realmente más que seguir un papel parece que improvisa y se nota por la frescura. Uno de los mejores personajes que uno se puede echar a la cara en este mundillo del celuloide que tanto nos gusta.

Un último apunte. En la Banda Sonora suena el “Jackeye’s Tale” de la Banda Sonora de “El Rey Arturo, la leyenda de Excalibur” de Daniel Pemberton cada vez que aparece Aamir Khan, sin embargo no aparece en los títulos de crédito. Se lo pregunté al mismo Pemberton pero no obtuve respuesta. Algo raro hay ahí…

Resumiendo, si todo lo dicho no te anima a verla, olvidando críticas malas y puntuaciones bajas en diversos medios online, es que no te gusta el cine. Yo valoro una película por lo que es. “Thugs of Hindostan” es espectáculo puro. No es “Piratas del Caribe”, es una película de piratas clásicas puesta al día y pasada por el filtro de Bollywood y la YRFilms. Tyrone Power y Errol Flynn estarían orgullosos, ¿por qué tú no? Quizás es que las películas de piratas siempre han estado infravaloradas en contraposición al Western, pero sea como sea, es un entretenimiento sano y de calidad.

4de5  /  5de5

RACE 2 – Abbas-Mustan – Bollywood – 2013 – Acción

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Antes de empezar esta reseña me leí la que en su día escribí de su primera parte. No es que la hubiese olvidado; gracias a Dios la memoria aún me aguanta, pero siempre se pierden matices. La cuestión es que si tuviese prisa, por no decir estar en plan vago, cogería la misma, cambiaría un par de frases y ya tendría reseña. Sin embargo ya puesto que habéis tenido la deferencia de al menos pulsar sobre el link que os ha traído hasta aquí, qué menos que tomarme un rato para contaros que nos traen de nuevo –o no- la parejita Abbas y Mustan Burmawalla.

Para empezar hay que decir que el film es una secuela al uso; al uso occidental claro, ya que de sobras sabemos cómo se las gastan los cineastas hindús respecto a las secuelas, aunque bien es cierto que en los últimos años con el auge de las franquicias lo de añadir un 2 “porque sí” casi ha sido desterrado. Pero como decíamos, “Race 2” sí que retoma a algunos de los personajes –la mayoría- de la parte original. La historia no, ya que se trata de una nueva aventura, pero sí el espíritu.

Hay algunos cambios como que el personaje Robert RD D’Costa interpretado por Anil Kapoor ha dejado de ser agente de la ley para ser un simple gañán más, pero poco más. Se cambia, desgraciadamente, el rol de personajes como el de Sonia/Bipasha Basu y desaparecen otros secundarios como aquella atolondrada asistenta de RD, Mini/Sameera Reddy siendo sustituida por Cherry/Ameesha Patel; sin embargo, como decía, salvo la suerte corrida por Basu, nada notable o que no fuese habitual en una secuela.

Porque en lo que a estructura respecta, “Race 2” se apoya en las mismas bases: unos protagonistas que no son trigo limpio, dos bandos definidos y engaños constantes por uno y otro lado. Luego, sobre esta nos encontramos ya los elementos decorativos, herramientas o detalles que igualmente no abandonan la senda de la obra original, tales como una apariencia “cool”, a la última, o acción desbordante, en el más amplio sentido de la palabra. Pero por pasos.

Más que en ningún otro sitio, desde el punto de vista cinematográfico, el oficio de timador, ladrón o embaucador tiene una acogida especial en la India. De hecho, estrellas del calibre de Akshay Kumar comienzan a encasillarse en este tipo de personajes. Luego, a decir verdad, siempre los matizan atendiendo a la moralidad local convirtiéndolos en unos modernos Robin Hoods, ladrones que roban a ladrones, pero esto lo único que provoca es una previsibilidad alarmante. Aquí, aunque inicialmente se apunta a este extremo, pronto nos daremos cuenta que las motivaciones de los protagonistas responden a otro sentimiento que el de la avaricia, al de la venganza. Y son estos giros, junto a otros que me niego ya a desvelar, los que convierten el film en algo maquiavélico, tanto que uno al final no termina por creerse nada de lo que sucede. Lo imprevisible vuelto predecible.

Pero por si faltase algo, junto a ese trabajo más o menos elaborado que busca sorprender, nos encontramos con una “rara avis” en la industria del país: unos diálogos cuidados con frases lapidarias que bien podrían ser usadas como citas. A lo mejor exagero, pero cuando uno está acostumbrado a un toma y daca sistemático sin más sentido que cubrir expediente, encontrarte con una chispa de genialidad, te hace ver el conjunto de otra manera. Hasta los chistes de RD/Anil Kapoor tienen gracia por hirientes que puedan llegar a ser.

Pasando ya a la apariencia decir que sigue siendo brillante, por muy acostumbrados que estemos ya a estos dispendios en producciones actioners. Los protagonistas, impecables: ellos elegantes y ellas sexys; modelos de pasarela, réplicas de otras etapas o facetas de su vida profesional.

El entorno, lujoso. Desde el “Four Seasons” de Estambul  a orillas del Bósforo hasta esos complejos hoteleros de lujo en la costa de Antalya que intentan hacérnoslos pasar por un único establecimiento. Sin olvidar Chipre. Por si faltase algo, los deportivos que conducen los protagonistas, los restaurantes que visitan, o las discotecas que disfrutan. Recapitulando, un escaparate ideal –e irreal para la media de los que ven estas películas-que no sirve de otra cosa que de válvula de escape.

Olvidándonos de nuestra –sniff- triste realidad, pasemos a uno de los platos fuertes del film como es la acción. Coreografiada por el gurú del género en el país como es Peter Hein, “Race 2” supera alguna de las carencias habituales en la industria con inteligencia, es decir, en esta ocasión para la acción física se rodean de gente que por encima de nuestros héroes saben dar un buen y creíble espectáculo. Así, por ejemplo, en la persecución más lograda y hasta impactante, Ali Khan sigue a un asesino a sueldo interpretado por el “Yamakasi” Yannick Ben, y de resultas de ello tenemos saltos y volantines muy por encima de lo que esperábamos encontrar en una producción de Bollywood. Luego es verdad que la utilización del cable afea un tanto el resultado, pero nada decepcionante para aquel que esté acostumbrado a estos efectos tan característicos por ejemplo en Hong Kong.

Por otro lado, en la obligada pelea final con los dos protagonistas –no creo desvelar nada ya que todos la esperamos- se aprecian un par de puñetazos “al aire”, pero nada alarmante cuando la atención no radica en la pareja sino en su entorno. No digo nada más.

Donde sí que la cuestión “salta” un tanto a la vista es tanto en los efectos especiales como en las licencias que se toman sus directores a la hora de propiciar algún… golpe de efecto. ¿Que una lancha debe “despegar” de pronto para caer sobre un coche? Pues adelante, total no es nada nuevo ni en la ya franquicia ni en el género.

Lo peor, como adelantábamos, los efectos especiales. Nada más comenzar alguno decidirá parar la película al quedarse pasmado tras ver un cutre-(d)efecto-especial de un coche saltando por los aires. Por favor… con la pasta que te gastas, haz las cosas bien. Minutos después ves a un grupo de ladrones robar un tren en marcha desde un helicóptero. Pues bien, tienes un helicóptero contratado, los especialistas no sólo descienden de él sino que también se apoyan en el vagón, y sin embargo cuando nos sacan una toma desde lejos el helicóptero se nota que está sobreimpresionado de mala manera. ¿Por qué esa dejadez? ¿Tanto cuesta cuidar el detalle? ¡Si tienes las herramientas! Inexplicable.

Pasemos ya a la habitual sección de cierre como es la de “Coros y Danzas”. Tenemos cuatro números musicales, los suficientes para casi dos horas y media de metraje. Hubiese estado mejor al menos uno más, pero como digo, suficiente. Lo malo es que, bajo mi punto de vista, están mal dosificados. En su primera mitad tenemos dos, y encima los dos pegados. El primero es “Be Intehaan”, un intenso tema romántico, hasta algo tórrido, en el que la parejita conformada por Ali Khan y Padukone se dan amor en medio de unas ruinas. A mí no me suelen gustar las baladas pero para esta ocasión el especialista en films de acción Pritam ha compuesto un tema que no contrasta con el tono del film no resultando nada acaramelado y sí, rítmico.

Tan solo unos minutos después asistiremos al show de “Party on my mind”, un movido –y tópico- número musical a pie de playa con cientos de torsos desnudos y pequeños bikinis. La verdad es que tanto la coreografía como la canción es contagiosa, con un estribillo en inglés muy fácil de seguir. Por adicción, colorido, número de participantes y belleza de las protagonistas, se convierte desde ya en una de las mejores piezas musicales del 2013.

Y si “Party on my mind” es un ejemplo de lo que es capaz de dar Bollywood, “Lat Lag Gayee” es de hasta dónde se puede llevar la sensualidad. No os engaño, las faldas son igual de cortas y los escotes igual de profundos, pero cuando una actriz se pone, se pone. Obviando esta perogrullada, decir que Jacqueline Fernandez es una de mis debilidades, la nueva Priyanka Chopra; solo la necesito ver en un papel más exigente para ensalzarla a los altares. La cuestión es que en este número musical uno se olvida de sus acompañantes, de Saif Ali Khan y hasta de la canción –que no está mal pero tampoco se pasa- para fijar la atención en sus labios y movimiento de cintura.

Por último nos encontramos con “Allah Duhai Hai”, un número musical con dos caras. Visualmente es impactante con tanto diablo, goticismo, coreografías exigentes  y hasta apoyos digitales. Sin embargo el tema –por lo que tengo entendido es una versión de una canción antigua- es bastante mejorable: tiene alma rock y por lo tanto es potente, pero a su vez poco aprovechable a la hora de contagiar el ritmo.

Recapitulando, pocas canciones pero notables en conjunto, sobre todo gracias a la puesta en escena.

Para acabar, ahora sí, tres detalles. ¿A quién intentan engañar haciéndonos creer que una mezquita es la Basílica de San Juan Bautista de Turín? Por favor…

Y luego, ¡qué machistas son en esta película! Anda que los chistes de Anil Kapoor…

Y hablando de chistes, muy bueno ese en el que Abraham dice que Basu era su novia. ¡Y tanto!, como que lo fueron en la vida real…

Resumiendo, “Race 2” mejora a su antecesora, más ambiciosa y con un mayor rango de espectáculo. Para aquel que no la viese, decir que este es un buen producto de acción que, a pesar de las rémoras del género en el país, las minimiza hasta ofrecer un entretenimiento más que digno a ojos de un neófito occidental, muy superior a cualquier producto de serie B que inunda las estanterías de nuestros videoclubs.

Ranveer Singh cree haber dado con las personas que pueden hacerlo definitivamente rico, los peligrosos hermanos Armaan y Alina Malik. Tras ganarse su confianza estafando al dueño de una cadena de casinos, Ranveer les propondrá el golpe definitivo. Lo malo es que nada parece ser lo que es…

4de5

Crítica (Opinión) nuestra para la nueva cinta de Marvel Studios, “Black Panther” (Pantera Negra).

Dejando de lado la difícil situación de cuadrar Wakanda, el reino del protagonista, en un contexto creíble (dónde meten el dinero, si sus pastores se resignan a serlo con el resto del país nadando en la opulencia, para qué les sirve la tecnología a una tribu en las montañas, dónde están sus científicos, para qué extraer Vibranium si no pueden explotarlo, etc. etc…) esta “Pantera Negra” me ha parecido una de las mejores películas de la Marvel, ya no digo si hablamos de uno de sus personajes en solitario…

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Se le puede criticar –de hecho lo hago- que le falte alguna escena de acción o que, al contrario de otros films de la productora, le falte integración con el Universo Marvel echándose a faltar algún personaje de la factoría haciendo cameos (SPOILER – excepto la segunda gloriosa escena de los títulos de crédito) pero tiene tanto y tan bueno…

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A pesar de que tenga amigos que digan que las escenas de acción no se aprecien bien, a mí me han parecido geniales. La del casino es sublime con la cámara siguiendo a los personajes y la nota general es de sobresaliente. Tanto que por eso digo que podría haber tenido cabida alguna escena más.

Marvel Studios' BLACK PANTHER

L to R: Black Panther/T'Challa (Chadwick Boseman) and Erik Killmonger (Michael B. Jordan) 

Ph: Film Frame

©Marvel Studios 2018

Los efectos especiales… Bueno, es curioso que ‘canten’ más los de adorno que los de acción. Pero dado el gran número de ellos, sobre todo por la recreación de ese reino y todo lo que conlleva, la nota no puede ser menos que de notable.

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Lo que sí que por mi parte obtiene una Matrícula de Honor, es el diseño de producción. Un goce para los sentidos. Todo está diseñado con primor y justifica cada dólar invertido. Me sobra el ridículo bailecito de la coronación/duelo, pero eso son manías mías…

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El guión es estupendo. Conociendo Hollywood y su posicionamiento ‘políticamente correcto’ creía que iba a ver un panfleto. Y más con la tan cacareada ‘película para público negro’. Aquí se habla de discriminación y de muchos mensajes que ya hemos visto en otras tantas producciones, por lo que, amigos racistas, podéis estar tranquilos. Por el otro extremo, a los seguidores de falsos mesías políticos y radicales raciales, no les gustará esa moraleja de ‘Somos el mundo, somos un mismo pueblo’, pero para vuestros discursos hipócritas ya tenéis vuestras comunas lobotomizadas.

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Por último, la Banda Sonora ya la había destacado en mi muro por lo que únicamente añadiré que a mí su villano no me ha parecido tan grandioso como dicen. Tiene motivaciones, pero como otros tantos que pululan por el séptimo arte. Mejores me han parecido todos los secundarios que aparecen en el film disfrutando todos y cada uno de ellos de su minuto de gloria. Andy Serkis, bestial. Comencemos a reivindicar a este hombre, por favor.

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Resumiendo, un film espectacular, con evidentemente sus fallos dado el género al que pertenece, pero que aúna entretenimiento y un poso que no pasa desapercibido. El Universo cinemático de la Marvel a veces mete la pata como pasó con la última aventura de Thor situándolo en el espacio, despojándole de la mística del personaje e incomprensiblemente arrancándole el martillo de la mano destrozando el mito, pero con personajes como Pantera Negra lo ha mejorado hasta niveles difíciles de incluso soñar en los ochenta.

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Nota: 9

P.D.: Siguiendo con el Dios nórdico y las comparaciones, resulta curioso esa escena en la que el protagonista habla con su padre desaparecido, recordándonos a la vista en la tercera entrega de Thor. La diferencia es que mientras esta es realmente emocionante, tentándonos a soltar una lágrima, la de Ragnarok estaba fuera de contexto resultando sumamente artificial e innecesaria.

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“LAS CRÓNICA DE SHANNARA” (2ª Temp.)

Fantástica, en el más amplio sentido de la palabra, tanto por las sensaciones despertadas como por el género al que representa. Pero por pasos.

Sé que muchos, incluidos amigos con criterio del que me fío bastante, se dejaron la serie tanto en su primera tanda de episodios como al comienzo de esta segunda temporada; y respeto mucho la opiniones de unos y otros, pero son en estas ocasiones cuando se ruega por segundas oportunidades porque la ocasión lo merece.

Está claro que la primera temporada pecaba mucho de seguir los designios de la MTV, canal al que pertenecía dando una imagen acaramelada y poco ajustada con el espíritu heroico de una historia épico-fantástica, pero su paso al canal Spike (para el que no lo sepa enfocado al público masculino) nos ha traído una serie mucho más adulta y contundente. Y no solo hablo de un aumento de presupuesto con la correspondiente traslación de efectos especiales y exteriores, sino un crecimiento considerable de sangría. De hecho, por ejemplo, asistimos a una decapitación que ni en films de terror se ha llegado a ver.

Por lo que respecta a la historia central también hay más acción y aventura, en detrimento de ese romanticismo que edulcoraba artificialmente todo el conjunto.

Sin embargo lo que diferencia a esta serie de otras, además del contexto fantástico-heroico, es ese color VERDE que inunda todo. Rodada en Nueva Zelanda, la serie podría ser apadrinada por Greenpeace. Bromas aparte, tendrían que darle un premio tanto al Director de Fotografía como al Localizador de Exteriores. ¡Qué pasada! Solo por los bosques, prados, decorados, etc. vale la pena verla.

Esto junto a un Manu Bennett excelso con mayor protagonismo, unos compañeros resultones y nuestra Ivana Baquero rompiendo corazones, nos da como resultado un conjunto sobradamente satisfactorio y con carisma.

Para acabar, destacar precisamente eso, su final, emotivo y hasta sorprendente. Lo dicho: vale la pena.

Resumiendo, para mí, una de las mejores series de este 2017 que se acaba. Se convertirá en una serie de culto. Avisados estáis.

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