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THE WINDMILL MASSACRE – Nick Jongerius – 2016 – Holanda – Terror

windmillZombies. ¿¡Otra de zombies!? Posesiones ¿¡Otra de posesiones!? Found footage ¿¡Otra de found footage!? Vamos, que sí, que sí, que los amantes del terror estamos de suerte y desde los ochenta el género nunca ha estado tan… paradójicamente vivo. El problema, como casi todo en esta vida, es la falta de imaginación. Las modas. Cuando algo funciona nos atormentan hasta hartarnos. Un ejemplo, los expuestos al inicio.

Estamos tan cansados del ‘más de lo mismo’ que hasta lo que nos producía el mismo efecto hace unos años, ahora lo encontramos… vale, lo encuentro hasta fresco. Por malo que sea, jejejejejje… Ese es el caso de esta “The windmill massacre”. Me explico.

De humilde origen holandés, otrora país europeo con notable prestigio en el género, pero rodado en inglés con algún que otro rostro reconocible por el frikismo general, el film dirigido por el desconocido aunque con amplia trayectoria televisiva Nick Jongerius, nos presenta la típica leyenda cruenta de asesino despiadado para, sin comérnoslo ni bebérnoslo, ofrecernos el típico producto de psyco-killer ochentero pero con las virtudes de los tiempos que corren, dígase, efectos competentes.

Y sí, esta tontería que en otra época nos podría parecer eso mismo, una tontería, ahora fruto de la reiteración de temas, ya no nos importa tanto. Y eso que tampoco es que sea una gran cosa, es más, errores y objeciones hay muchos.

Por ejemplo, que le cuesta arrancar. Dado el gran número de personajes, uno puede impacientarse ante tanta presentación y poca determinación. De hecho, el espectador parece que no fue el único en darse cuenta de ello y al final se termina por dejar de dar a conocer a algunos de los personajes bajo la excusa de mantener el misterio o hacer creer que hay algún motivo oculto.

Afortunadamente el sentido común imperó y no solo por acortar la agonía sino por dejarse de vanas excusas y optar por liquidar primero a los supuestamente puestos bajo sospecha. Y no, no considero que esté destripando nada ya que el “Massacre” del título habla por sí solo.

Junto a esto, su mayor hándicap: ¿demagogia castigando lo políticamente incorrecto?

A ver… en la película nos pintan a un grupo de pecadores que esconden secretos, dándonos a entender que el villano de turno está haciendo una purga y que bla, bla, bla… vamos, otro tópico en el género. Pero aquí el mensaje brilla por su ausencia resultando todo un tanto confuso terminando por, al igual que ocurría con ese inicio ‘remendado’, concatenar muertes a cual más sangrienta y ocurrente.

Y es que claro, para mensajes de calado, ya tenemos el cine de autor. En cuanto uno se hace a la idea de que esto es un festival de FX, “The windmill massacre” se puede llegar a disfrutar. La calidad de los maquillajes y el calibre de la sangría están a gran altura, por lo que no decepcionará. ¿El ‘malo’? Pues parece sacado de una de las muchas partes de “Resident Evil” atrayendo más su trasfondo como personaje. ‘Mola’ eso del pacto del Diablo aunque luego no sirva para nada, jejejejjejeje…

Para acabar, eso mismo, su desenlace. No creo que contente a nadie porque juega la baza “de siempre” haciendo que el espectador se sienta un poco decepcionado, pero no deja de ser un tic más del género. Para bien o para mal.

Resumiendo, “The windmill massacre” es una película que se deja ver; no aburre porque a estas alturas nos aburren otros temas. La típica producción para ver entre amigos, sacarle fallos y reírse de las tropelías que perpetra su… ‘estrella’.

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THE FINAL GIRLS – Todd Strauss-Schulson – EEUU – 2015 – Comedia de terror

Featured imageCasi termino de ver esta película cuando el célebre Festival de Sitges acaba de hacer público su palmarés, y como casi siempre rodeado de polémica. Dejando de lado que esta “The Final Girls” sea o no una buena película, que para mí lo es, parece algo excesivo que haya sido una de las triunfadoras de esta edición ya no solo por haberse hecho con el Premio Especial del Jurado sino con el de Mejor Guión.

Y digo que quizás sea algo exagerado porque el film se resumiría en un “La rosa púrpura del Cairo” en “Viernes 13”, es decir, meter a unos personajes dentro de una película, en este caso un slasher ochentero. Además, es indiscutible; es tal cómo lo digo, así es que originalidad, poca. Sí, el planteamiento es divertido, pero es arrimar uno el ascua a su sardina, llevar una idea antigua al terreno del género aprovechando que estamos en plena fiebre “homenajeadora” ochentera. Y repito, no es que sea una mala película, pero de ahí a proclamarse como “Mejor guión” teniendo en la Sección Oficial películas con mejores propuestas argumentales… Pero dejemos las polémicas a un lado y vayamos con la película.

El punto de partida de la misma nos trae a una jovencita que acaba de perder a su madre, una “scream queen” de los ochenta, en un accidente de tráfico. A pesar de su pobre bagaje interpretativo, esta era famosa por ser una de las protagonistas de “Camp bloodbath”, un film de culto. Cuando en la población se celebre un homenaje a esta película y a su continuación en una especie de maratón, invitarán a la protagonista. Al acto acudirá esta junto a sus amigos, pero en la proyección un accidente provocará que tengan que escapar a través de la pantalla, yendo a parar a la misma película. Una vez allí y comprendida la situación, querrán huir, pero ante la imposibilidad, tendrán que detener al asesino para salvar sus vidas. Pues bien, con todo ello, el humor y el homenaje por bandera se “monta” una película.

Por un lado, el film descaradamente escoge a “Viernes 13” como espejo en el que mirarse. El campamento, el lago, el asesino con máscara, las actitudes pecaminosas de los protagonistas… todo señala al film convertido en mito –y rentable franquicia- por Sean S. Cunningham en 1980. Pero no tanto al título como a lo que significa, y en esto el film hace del defecto virtud, es decir, coge todos los tópicos y estereotipos que conocemos de esta y de otros slashers para utilizarlos como “arma” a favor de los protagonistas. De tal guisa coge a la clásica ninfómana, a la rubia tonta que quiere dejar de ser virgen, al musculitos, a la rebelde, al negro “cool”… y a ese ‘diagrama’ de matar a todo aquel que practique sexo para, mediante el humor, darle como a un calcetín la vuelta y que todo resulte, por mucho que sea una obra de ficción, creíble. La parodia, la caricaturización de los personajes, sacarle punta al tema sexual son sus herramientas, mientras que algunas escenas que podrían hasta tacharse como de brillantes como el baile “pastillero” de Tina, la cámara lenta o el flashback, su resultado.

Entonces, ¿cuál es el problema? El problema para mí –insisto, para mí- es que hay cosas que chirrían. Por ejemplo, se juega mucho con el tema de la sexualidad, que si eran producciones muy puritanas porque se asesinaba a quién practicaba sexo, que si esto, que si lo otro… bla, bla, bla, y luego va y no cunde con el ejemplo: “The final girls” casi parece una producción de la Disney, tanto con el tema del sexo como con la propia violencia de las muertes. Descafeinadas.

Alguno me dirá que es una comedia y que no se ha querido hacer sangre –nunca mejor dicho- con estos dos aspectos. Vale, pues mi respuesta a eso viene ahora: es una comedia, pero cuando le interesa se pone dramática con lo de la madre e hija, ¿no? Ya. Y es que si lo anterior era recriminable, el par de escenas ñoñas de la película no solo rompen el ritmo sino sobre todo el tono.

Para ir acabando, la producción disfruta de un elenco de protagonistas que, aunque jóvenes, son bastante reconocibles ya que muchos ya se han granjeado un nombre en series de televisión. Taissa Farmiga (“American Horror Story”), Adam DeVine (“Modern Family”), Nina Dobrev (“The Vampire Diaries”) y Alexander Ludwig (“Vikingos”), entre otros, son algunos de estos. Como decían en los noventa –no, aquí no son los ochenta…- un buen puñado de JASP.

Y aunque la producción tenga esa apariencia de film de los ochenta su director se hace valer de las últimas tecnologías para ofrecernos algunas escenas muy chulas de seguimiento de objetos y ‘through-in’. Casi parece que esté rodada para el sistema 3D, pero no. Interesante este Todd Strauss-Schulson. Igual si le dejan de dar comedias intrascendentes y series de TV, y se mete con un thriller puede sorprender a más de uno.

Resumiendo, “The final girls” es un film divertido y comercial, quizás demasiado comercial. Si no hubiese estado tan encorsetado hubiese resultado más auténtico. Una buena opción para pasar un buen rato, pero de ahí a los premios recibidos…

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THE ASYLUM (EXETER/BACKMASK) – Marcus Nispel – EEUU – 2015 – Terror

Featured imageLa premisa más repetida que un espectador se puede encontrar en un film de terror es el de un grupo de jóvenes pasándoselo bien antes de la tragedia. Y pasarán los años y seguiremos encontrándonos con ello.

Yo, personalmente, ya he superado esas etapas de negación, ira, negociación y bla, bla, bla, hasta dar un paso más allá de la aceptación: he convertido esa presentación en un arma a favor o en contra de la película.

Aquí, evidentemente, sería de buenas a primeras un punto menos en la valoración final de la película ya que no solo nos presenta al típico grupo de americanitos de farra sino que, como ella misma se encarga de resaltar, tienen a su disposición todo tipo de drogas. Con dos cojones.

Pero claro es que hasta ese momento uno no es verdaderamente consciente de que el objetivo de esta “The Asylum” no es otro que llevar al límite muchas de las situaciones que, no nos engañemos, son las de siempre. Empezando por la violencia de la sangría.

Tras la presentación del problema -para mí ya algo tarde- se nos convierte en copartícipes de una situación sangrienta que hará gracia, encadenada con otra igualmente desfasada. Ante tal falta de… rigurosidad -¿puedo decir también seriedad?- a uno no se le ocurrirá otra cosa que sus responsables han optado por ofrecernos una película que homenajea al género llevando los tópicos al límite. Ni de coña.

Lo del límite, como decía en el anterior párrafo, sí, pero lo de homenajear… “The Asylum” –“Exeter” o “Backmask” como también es conocida- no es ni más ni menos que la típica película de los ochenta de “correcalles” en un lugar siniestro con un tema de moda y una presentación moderna. Así, sin más. De hecho su director es experto en esto de poner al día viejas historia, no en vano en su amplio currículum figuran entre otras los remakes de “La matanza de Texas”, “Conan el Bárbaro” y “Viernes 13”

Así tras meter con calzador el tema de las posesiones demoniacas, nos encontramos con un grupo de jóvenes que… oh… ¡no puede ser! se separan para servir de cebo del villano de turno, muriendo uno tras otro, pero… oh… ¡no puede ser! quedándose para el final los protagonistas. Pues sí, lo de siempre.

La diferencia para bien es que los efectos especiales son bastante buenos, sangrientos y exagerados. Contundentes, lo mejor de la película sin duda.

La diferencia para mal comprende desde la escenografía a las malas explicaciones que nos intentan dar. La escenografía no está mal del todo, con ese sanatorio lleno de salas inquietantes; el problema es que ni se le sabe sacar partido ni es creíble. Uno no sabe la antigüedad del mismo, a veces parece que lleva abandonado 50 años y otra 10, y sin embargo hay un vídeo con una tele en el desván que va a la perfección. Raro, raro…

Y lo de las explicaciones… ¿Para qué tanto rollo? Si tu argumento y motivación es una mierda, para qué buscarle la lógica. Y por si no quedase pedante, va y encima has estado dando tantas pistas en el último cuarto que ya estás señalando al ‘quid’ de la cuestión. Si con eso pretendías sorprender a alguien te tienen que dar el premio al ingenuo del año.

Para ir acabando –que me caliento-, la película dura 1h y 24min. Tras 7 minutos de títulos de crédito hay una escena final. La última tomadura de pelo de sus responsables.

Resumiendo, “The Asylum” no aburre gracias a sus dosis de violencia y sangre, pero es una serie B en toda regla. Mira por encima del hombro, pero no deja de ser una producción sin originalidad, anodina y aprovechada. No vale ni la excusa del homenaje.

P.D.: Decíamos que podrían darle el Premio al Ingenuo del Año. Pues el ingenuo soy yo ya que en el Festival “Nocturna” de Madrid le han dado el Premio a Mejor Guión. En serio. Ahora verla y opinar si lo merece…
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WAX – Víctor Matellano – España – 2014 – Terror

Featured imageCon “Found Footages” por everywhere, España no podía ser menos. Ahora nos encontramos con una nueva producción realizada de cara al exterior al más puro estilo Filmax. La diferencia, adelantando conclusiones para el que no quiera seguir leyendo, es que de las producciones de la Filmax a esta, hay como tres o cuatro escalones de diferencia en cuanto a calidad. Para mal, claro.

Nada más empezar hay una frase que es muy esclarecedora: «Los museos de cera no dan miedo, todo es a causa de las películas de terror» Pues más en el clavo no han podido dar: esta película se aprovecha de esos otros títulos, ya que más que terror, lo que da es risa.

Lo primero que llamará la atención del respetable son las interpretaciones. En la película hay mucho nombre importante, reclamos para los más incautos, pero la historia, situaciones y la realización se han encargado de cavar la tumba de estos y de la propia película.

El principal problema para muchos será su protagonista Jimmy Shaw, al que hemos visto ya en muchas producciones televisivas patrias y que no deja de ser un actor decente, capaz de interpretar a este personaje y a otros mucho más difíciles; sin embargo aquí sobreactúa que da gusto a raíz de situaciones ridículas. Por si fuera poco, la edición española –recordar que fue rodada en inglés para abrirse puertas en otros mercados- se “beneficia” de uno de los peores doblajes que he podido oír en mi vida, con lo que el resultado es todavía más cómico y desfasado. Jack Taylor con solo su presencia ya impresiona, pero flaco favor se le ha hecho con un personaje tan limitado. La presencia de Chaplin –el cómico guiño final dice a las claras lo ridícula que puede llegar a ser la película- es tan testimonial –ya ni hablo de Naschy- que ni se le puede evaluar.

Y es que la película, siendo un “found footage”, se reduce a una segunda mitad llena de correrías por el museo de cera de marras sin ambientación ni sentido: el malo siempre encuentra a su víctima, este huye y vuelta a empezar. La primera mitad, para el que lo quiera saber, es una desustanciada mezcla de cortes de vídeo entre el villano haciendo tropelías para convertirse en un nuevo Hannibal y retazos “románticos” del protagonista, aburridos y en plan relleno.

Los efectos especiales corren a cargo de otra personalidad con nombre como Colin Arthur, pero lamentablemente en este apartado el film también hace aguas. Algunos son tan, simplemente, de aficionados que resultarán un insulto para los espectadores.

Para acabar y que no todo sea malo, es plausible que se haya querido buscar un desenlace… ¿diferente? pero la película ya arrastraba suficientes carencias y defectos como para tenérselo en cuenta para bien.

Resumiendo, “Wax” es una película a la que le falta mucha calidad en demasiados apartados como para que ser considerada una película comercial. Si encima es aburrida y da más risa que miedo, ya lo estoy diciendo todo. Hace veinte años hubiese sido mediocre, ahora no llega ni a un mínimo exigible. Lo del doblaje, de verás, es para hacérselo mirar…

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GINGERCLOWN – Balázs Hatvani – Hungria – 2013 – Terror

Featured imageUno lee en su carátula o en sus títulos de crédito nombres como los de Tim Curry, Lance Henriksen, Brad Dourif y Sean Young encuadrándolos en un film de terror, y lo primero que piensa es que, salvando a la señorita, esto debe ser una especie de “Los mercenarios/The expendables” pero en el género del horror.

Las dudas empiezan cuando comienzan a salir los nombres de los responsables con apellidos de difícil pronunciación e impronta definitivamente europea. ¿Producción polaca? ¿Búlgara? ¿Húngara?… En todo caso quién soy yo para vacilar cuando en mi web ya acumulo más de 1300 reseñas de películas asiáticas de orígenes aún más exóticos… Así es que haciendo caso omiso a esa procedencia me dispuse a ver el film sin más expectativa que esos nombres.

La verdad es que la película comienza bien; apelando a esa nostalgia nos sitúa frente a un grupo de americanitos de estilo sesentero con sus descapotables, sus chaquetas deportivas universitarias y sus, como no podía ser de otra manera, guapas novias. Pero si la presentación es algo tópica, la situación también, ya que es el… ¿mobbing? de un… ¿nerd? por parte del no menos típico… ¿badass? Siento tanto anglicismo, pero es para ponerse a tono con la película.

Sin embargo decía que empezaba bien ya que a pesar de que los ingredientes son vulgares, la puesta en escena es atractiva. Este Balázs Hatvani se hace valer de los chromas para ofrecernos un escenario –lo alto de una colina con la ciudad iluminada a sus pies- colorista y casi de fábula.

A partir de ahí comienza la acción del film como son las aventuras de la pareja protagonista dentro de un parque de atracciones infernal. Aunque eso de “aventuras” y “pareja protagonista”… Dejémoslo en “correrías” y “víctimas propiciatorias”, porque por un lado estos se dedican a huir constantemente de los… malos de la función, y por otro, el verdadero protagonista es el mencionado parque.

El parque –empezando por la noticia buena- es una pasada. Desconozco si son unos decorados, un parque realmente abandonado o más chroma, pero sus responsables se aprovechan de él para crear ese ambiente no solo necesario para un film presuntamente de terror sino también con aspiraciones a traernos “recuerdos” si bien no de una época, sí de un estilo. Ignoro igualmente si, realizado el film para el sistema 3D, cumple con su objetivo, pero lo intuyo.

El problema, y aquí empezamos con las malas noticias, es que ya no encontramos más razones para tomarnos en serio la película. La primera señal es una especie de perro/ratón del infierno de goma. Desconociendo el resto de la película uno puede esbozar una sonrisa achacando la cutrez a ese sentimiento que, como digo, apela a la nostalgia. Pronto nos daremos cuenta de que no.

La primera mentira es que las tan cacareadas estrellas de la película en realidad no hacen acto de aparición, solo ponen sus voces. La segunda mentira, son esos animatronics que sirven de base sólida a esas voces “reclamo”.

Y es que una cosa es que quieras hacer algo con sabor ochentero, utilizando unos animatronics como los que “rompían la pana” en aquella época, y otra es hacer algo cutre y sin vergüenza. Llamar animatronic a algo que se mueve torpemente, hecho con un meccano de estructura y un trapo pintado, a estas alturas debería constituir un delito. Y ya no solo es la osadía de crear unos dispositivos toscos y patéticos sino incluso su función: tenemos algunos como ese –literalmente- montón de mierda que no sé qué pinta más allá de ofrecer una dosis de mal gusto. O esa araña/Golum con su duelo de rimas. Aún estoy pensando por qué se rinde.

En todo caso, la cuestión no es que a uno le puedan hacer más o menos gracia los robotejos disfrazados de monstruos –y el engaño, no lo olvidemos, de habernos vendido unos actores que luego no lo son tal- sino que contenido no tendremos más que otra vez esas correrías de los protagonistas. De hecho, salvo el imbécil del novio de la prota, ya no hay más personajes dentro del parque.

Resumiendo; una cosa es que quieras ampararte en un homenaje a una época para presentar una película, y otra que tomes al espectador por idiota con engaños, cutreces y aburrimiento a grandes dosis. Suspendida, y por mucho. Solo para los amantes de la caspa y el sadismo.

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NECROFOBIA – Daniel de la Vega – Argentina – 2014 – Terror/Suspense

Featured imageDe vez en cuando nos llega alguna producción argentina que cubre la cuota de género más allá de coproducciones o productos más comerciales. “Necrofobia” se presentaba como el nuevo descubrimiento en el género del terror del país, con un título atrayente y un reparto atractivo, sin embargo -adelantando conclusiones- se queda en algo a medio camino, más cercano al thriller psicológico que al terror –algo de lo que peca siempre el género en Korea del Sur- y lamentablemente previsible.

El argumento parte del concepto de la muerte de un hombre al que le sobrevive su hermano gemelo, un triste e indefenso sastre, socios en el negocio. A partir de ahí se entremezclan los sueños macabros con planteamientos verdaderamente WTF como el “regreso” del hermano que nos inclinan a pensar en lo inevitable. Como decía, demasiado inevitable.

Todo esto tendría un pase si para desarrollarlo no se hubiese recurrido a un ritmo, bajo mi punto de vista, igual de lánguido que el protagonista. Pero ya no es que sea lento, es que le falta interés. Y contenido, pero eso se verá cuando acabe la película. Decía “interés” porque tiene que pasar bastante metraje para que ocurra el primer crimen. Los, como decía, WFT son un recurso del género que intentan enganchar apelando a la curiosidad del espectador, pero cuando como aquí están vacíos, es decir, que solo buscan desconcertar, tampoco se pueden considerar como un aliciente; algunos están acertados, pero otros son simples rellenos.

En el lado más amable se puedo decir que he encontrado algunos destellos al cine de terror italiano de los 70, aunque sacar a la palestra la palabra “Giallo” me parece tanto abusivo como incluso ofensivo. Tiene un par de escenas buenas de sangre, pero poco más.

Por desgracia la película dura hora y cuarto. Y sí, por desgracia. Esto sería bueno para cualquier otra producción, pero aquí, cuando uno se da cuenta de que la historia no daba para más de una hora, llega la frustración; frustración aumentada con ese convencimiento de que a uno de le han estado mareando la perdiz desde el minuto 5 cuando ya ha adivinado que era lo que pasaba.

Resumiendo, “Necrofobia” hubiese quedado muy bien como episodio en una serie televisiva de género, pero como largometraje aspira a demasiado. Artística y técnicamente correcta, pero con un contenido excesivamente estirado y paradójicamente, poco aprovechado. Es mi modesta opinión.

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THE MIRROR – Edward Boase – 2014 – Reino Unido – Terror

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2014/12/critica-mirror.html

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THE HOUSES OCTOBER BUILT – Bobby Roe – EEUU – 2014 – Terror

Featured imageLa red y las nuevas tendencias han auspiciado un efecto secundario nuevo: la inmediatez.

El “found footage” no solo ha abierto la puerta a que cualquiera con una cámara se crea un cineasta/actor sino que, algo más profesional, permita abaratar y reducir los tiempos de producción.

Luego, la red permite tanto que cualquiera suba su producción a las típicas páginas de descarga como que, otra vez en el ámbito algo más profesional, puedan ser distribuidas por plataformas comerciales con toda garantía.

Pues bien, “The houses october built” es un claro ejemplo de lo que digo ya que podríamos tacharlo como un producto estacional, para aprovechar una coyuntura tan festiva y “ad hoc” como es Halloween. Y ya no tanto por la temática, los ingredientes con los que juegan sus responsables, sino por otra circunstancia que rodea al tema. Y es que días antes de la famosa noche –coincidiendo con su lanzamiento- salieron un par de noticias que dieron la vuelta al mundo. De hecho yo las vi en la prensa española.

Una era la que contaba la muerte de Christian Faith Benge, una joven de 16 años que falleció en uno de estos pasajes de terror ubicado en un parque temático en Ohio a causa de un ataque al corazón. Y dos, las peticiones por parte de varias personas solicitando la clausura de otro pasaje, “McKamey Manor”, en este caso en San Diego, ya que según afirman es demasiado extremo. No solo hay contacto directo, siendo casi secuestrado aceptando incluso que seas objeto de alguna que otra vejación, sino que el mismo tiene una duración de 4 horas…

Pues con esas premisas se presenta esta película.

Lo primero que hay que decir es que el film mezcla la ficción con la realidad. Tiene un hilo argumental como es el de un grupo de amigos que va recorriendo el país en busca del mejor “Pasaje del Terror”, pero tanto algunos de estos son reales como mezclan testimonios de gente que los ha visitado contando su experiencia. Y claro, esto tiene su parte buena y su parte mala. La buena, pues que se ajusta a la realidad, siendo una especie de documental, y la mala que tanto rompe el ritmo con esas preguntas y respuestas como en ningún momento nos hace temer por la suerte de los protagonistas sabiendo que estos están en un simple “Pasaje del terror” más.

Así, hasta 4 pasajes –uno de escenas de películas, un paintball de zombies, uno tejano bastante cutre y… un club de barras de streap tease con máscaras- pasarán por delante de nuestros ojos –y nuestros bostezos- con la cámara, para mayor despropósito, dando bandazos y mareando al personal. Porque sí, porque esta película es un 100% “Found footage”, es decir, no hay el mínimo respeto por el espectador. Fijaros si la cosa llega a tal extremo que uno no sabe cuántos componentes hay en el grupo hasta bien avanzada la película…

Y diréis, ¿y qué tiene esto de película de terror? Pues eso me preguntaba yo.

Para empezar, entre pasaje y pasaje han metido algún elemento presuntamente inquietante con tal de darle una apariencia de género. Pero solo elementos, sin situación. Empiezan con una niña payaso. Inquietante, pero solo eso. Luego un tío que parece un sacerdote vudú a la orilla de la carretera con una fogata. Literalmente. Un tío vestido de conejo sangriento, y no cuento a un irascible payaso –otro más- que les quiere pegar por creer que habían grabado dentro de su pasaje. Solo hay dos escenas más fuertes, una en un bar donde unos tíos disfrazados con la cámara de los protagonistas molestan a la única integrante femenina del grupo, y una reunión de payasos en medio de la noche. También descuento esa escena en la que los protagonistas están siendo grabados mientras duermen. Es tópica, no da miedo y encima está rematada por un error/horror lamentable: ¿qué hace la protagonista durmiendo con pestañas postizas?

Tendremos que llegar a la hora y diez –sí, hora y diez- para que la cosa comience, pero claro, se hace tan evidente cuando sale el tema del “Pasaje del Terror” extremo que… Aun así, no sé si era porque estaba falto de sensaciones o qué, pero los últimos diez minutos sí que me transmitieron lo que querían sus responsables. No es para temblar o saltar constantemente sobre la butaca, pero al menos inquietan.

Resumiendo, “The houses october built” es una película gancho. Se aprovecha de unas fechas, se aprovecha de unas noticias y se aprovecha de un estilo que permite hacer una película a toda prisa y sin un céntimo en el bolsillo. Además, esperar una hora y diez es demasiado para encima algo que resulta previsible. Hay cosas inquietantes, sí, pero cada uno deberá valorar si vale la pena soportar todo lo dicho que un servidor no encuentra ya tan bien…

P.D.: Lo del tipo gordito con barba se ha convertido ya en un estereotipo del nuevo milenio, al estilo del negro graciosillo en los ochenta y noventa.

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ABC OF DEATH 2 – Varios – 2014 – Terror/Comedia negra

Featured imageBueno, pues le llegó el turno a una de esas películas que despiertan el mismo interés que un semáforo en ámbar en una rotonda. Es decir, nada. La primera parte dejó más sinsabores que satisfacciones, tanto que sus responsables enseguida esgrimieron excusas de falta de presupuesto y producción precipitada para justificarse, pero en muchas historias se veía claramente el cártel de “Coge el dinero y corre”. ¿Pasaría lo mismo con esta?

Lo primero que hay que decir es que aquí hemos visto reducido el número de nombres importantes, algo que parece no importar mucho vistos los resultados. Lo segundo, que se ha reducido un tanto el mal gusto –y no solo de boca- que contenía aquella. Pero más que sintetizar la película, dada su singularidad, voy a diseccionar uno por uno sus segmentos; brevemente para no aburrir, pero individualmente para ser más justo.

A: Un buen arranque. Lo que parece un tramo de una película de acción se convierte en algo verdaderamente de género. Divertidísima.

B: El tejón mutante. Divertida y con mala leche. Bien sin más. Le falta “algo”.

C: Historia vista mil veces de culpables/inocentes. Lo mejor, los FX.

D: Surrealista, inquietante y un tanto repelente. Animación mediante figuras realizadas con ceras muy viscosas no apta para todos los estómagos.

E: ¿Qué pinta esto aquí? Humor negro entre náufragos algo previsible. Buena realización, pero un tanto fuera de sitio.

F: Otro sketch fuera de lugar. Es muy bueno, pero con más mensaje que efectismo. Reflexión sobre las relaciones israelís/árabes mediante una fábula sentimental.

G: La pareja de los abuelos de los “Teleñecos” meets el surrealismo de “Muchachada nui”, pero sin el humor de estos y con elementos de género metidos con calzador para que encaje en la película.

H: Animación mediante trazos con una historia muy endeble, innecesaria y reiterativa. Menos mal que es corta.

I: De los poquitos “nombres” de la película. El filipino Erik Matti nos trae un corto de una familia que espera heredar de una matriarca dura de pelar. Divertido aunque deja con ganas de más.

J: Lo que parece un panfleto gay en contra de la religión se convierte en uno de los mejores segmentos de la colección gracias a recurrir a ese género fantástico que muchos de los colegas realizadores del conjunto olvidan.

K: Contrariamente este sketch empieza bien para terminar mal. Una idea fantástica –en el doble sentido de la palabra- acaba mal por recurrir al surrealismo menos justificable.

L: No entiendo qué pinta este episodio aquí si no es para justificar un origen más exótico de lo normal, Nigeria. Sí, mucho sabor ochentero, pero es que es deficiente en todos los aspectos. Venganza tribal por medio de un ¿monstruo? racial. Bufff…

M: Un zombie y un final que debería ser sorprendente y cómico, bajo una constante cámara lenta se convierte en algo pretencioso. Aburrido.

N: Encuentro en Halloween. Previsible y sin garra. Como otros tantos segmentos, mostrar una o dos muertes no justifica su presencia aquí.

O: Juicio a una viva en una sociedad zombie. Original pero soso.

P: El peor sketch de todos. Un WTF en toda regla. Un “Coge el dinero y corre” vergonzoso. De ser yo el responsable no lo hubiese añadido.

Q: Una prueba de inteligencia con un objetivo previsible. Con el factor sorpresa eliminado se hace largo. Y eso que dura dos minutos…

R: Elegante Ruleta Rusa a la que le falta un buen remate. Eso, y que lo de pertenecer al género se lo pasan por el forro.

S: De lo mejorcito del conjunto. Un “tecno-slasher” condensado en pocos minutos con final sorprendente. Violento pero efectivo.

T: Si estuviésemos en los noventa tendría gracia. Ahora, no. La venganza de una modelo de la que quieren abusar.

U: Vincenzo Natali nos trae una parábola sobre el futuro de nuestra sociedad y los estándares de belleza. Aunque no es nada nuevo –sobre todo es previsible- se nota que hay alguien con medios detrás.

V: A un macarra le sale el tiro por la culata cuando intenta jorobar a su amigo mientras este habla mediante una video llamada con su novia. Sketch violento casi pornográfico que te deja indiferente y con la pregunta de: ¿a santo de qué?

W: Otro de los cortos estrella. Un estupendo homenaje con mucha pasión friki y mala leche a los “Master del Universo” y demás producciones de sci-fi setenteras. Se hace hasta corto.

X: Un xilofón como protagonista. Previsible no, lo siguiente. Haría falta algo más para aparecer aquí, imaginación por lo menos.

Y: Surrealismo japonés a merced de una reflexión sobre la rebeldía juvenil. Me esperaba algo más de un tipo tan veterano como Soichi Umezawa que por momentos roza la chabacanería.

Z: Una mujer embarazada espera a su marido 13 años comiendo solo guisantes y algún que otro… conejo. Buen cierre con una historia que podría haber firmado Cronenberg. Eso sí, un poco… indigesto.

Y nada más, en líneas generales mejora a su primera parte, pero tampoco mucho. No resulta tan vulgar y hay menos cortos “aficionados” a pesar de contar, como he dicho, con menos “nombres”, pero aquí peca de que muchas historias no encajan con el espíritu de film de terror.

En todo caso, a mí no me vuelven a pillar en el caso de una tercera entrega. Para perder dos horas y media –tres horas si cuento el tiempo invertido escribiendo esto- las puedo gastar en leer un buen cuento de Poe o Lovecraft.

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TORTURE CHAMBER – Dante Tomaselli – 2013 – EEUU

¿Cuántas veces un cartel/poster de una película nos está anunciando el nivel de una peli? Solo hay que ver las dos versiones de esta “Torture Chamber” para saber lo que digo. Tenemos una original, cutre, solo hay que fijarse que el blanco de los ojos está pintado encima, que corresponde con el nivel de la misma, y otra comercial realizada por la distribuidora para esconder sus defectos. Misión imposible a decir verdad, aunque si hablamos de defectos el primero es el mío ya que dejé de ver la película a los 40 minutos. Puede ser que luego mejorase, lo que hace mi crítica inservible, pero lo dudo…

¿No os ha pasado nunca eso de ver unos títulos de crédito y ya “olerte” mal el asunto? Pues eso me pasó con esta “Torture Chamber”. Decir que parecía algo de los setenta es servir a la verdad. Para eso prefiero un fondo negro y títulos en blanco, aunque claro, el problema de la música no podríamos arreglarlo. Y ese es otro de sus despropósitos: la banda sonora es indigna de una producción actual.

Luego, metidos ya en harina, uno no se entera de que va la película en sus primeros 20 minutos. A decir verdad, visto lo que viene a continuación, más que un defecto es una virtud porque apela a la curiosidad del espectador, pero cuando uno se da cuenta que esto más que un objetivo es una mala confección de la historia, comienza a pensar: BODRIO al canto.

Y es que por ejemplo, no todo son efectos especiales. Aquí los efectos de maquillaje son correctos, pero cuando para enlazarlos con la acción se comenten tropelías, ya no hay atrás. Puedes apuñalar a alguien y que este esté lleno de marcas creíbles, pero cuando el cuchillo sale limpito y la bolsa que estás acuchillando no tiene ni una marca… pfffff…. ¿Y las interpretaciones? ¿Y el concepto de niño endemoniado psicópata con un montón de acólitos? Bueno…. Allá tú si quieres verla.