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“TROYA: LA CAÍDA DE UNA CIUDAD” – 1º Temp. – 2018 – GB/EEUU/Austr./Sud. – Fantasía Histórica

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Producción británica de 8 capítulos de la BBC para Netflix con algún que otro rostro reconocible de otros tantos seriales.

Nos da otro punto de vista menos idílico de lo que vimos hace 14 años en la producción hollywudiense con Brad Pitt a la cabeza interpretando a Aquiles e incluso alejándose también del propio mito de Homero que todos conocemos con el célebre caballo como protagonista.

Varias son las claves para bien y para mal de esta serie. La primera, un cierto punto fantástico porque algunos Dioses del Olimpo aparecen en algunas fases de su desarrollo. Pero que nadie se espere FX fastuosos que demuestren los poderes de estos: los dioses de la serie son muy de andar por casa, más simbólicos, representativos de la fe e influencia que ejercen sobre sus súbditos que algo a tener en cuenta de cara al espectáculo.

Y ya que hablamos de espectáculo, esta es otra de las claves de la serie y no particularmente para bien. Cuando lleguen las batallas olvidaros otra vez de la de Wolfgang Petersen o incluso de otras producciones épicas para la pequeña pantalla tipo “Juego de Tronos” o “Vikingos”. Aquí se nos llega a escatimar, esconder alguna batalla, con tal de no gastar mucho presupuesto. Hacia la parte final es cierto que se muestran más generosos en cuanto a contenido belicoso, pero da la sensación que iban administrando el presupuesto y a medida que veían que les quedaba remanente, abrían la mano en cuanto a acción.

Por lo que respecta al famoso ‘Caballo’ decir que es original. Lo hemos visto más grande, más trabajado así como también contrariamente más ridículo, pero aquí variando su función a otro aspecto poco visto hasta el momento, no solo resulta más creíble sino hasta agradable a la vista. Podría tacharlo como de acierto. Eso sí, nada comparable a aquel caballo de 14 metros de altura que se plantó como Falla en el 2013 en mi Valencia natal. Hasta paralelismo le podemos encontrar a esta anécdota. No cuento más.

Otro asunto a destacar bajo mi punto de vista, es el acertado ‘juego de grises’ con el que se desarrolla la historia. Y no, no estoy hablando de la fotografía sino de que no hay personajes buenos ni malos: cada cual tiene su motivación y excusas, y si bien la pareja protagonista es la formada por Paris y Helena, destacando su romance, no resulta tan empalagoso y poco creíble como aquella que otra vez nos está sirviendo de referencia más cercana.

Y ya que hablamos de ‘poco creíble’ y referencias. No entiendo la numerosa presencia de negros en esta serie. Y no, no soy racista. Es algo más de sentido común. Ni me creía a los rubitos con ojos azules de la de Petersen, ni los negros de esta. Que Aquiles sea negro me da lo mismo, pero que su justificación sea poner a los Mirmidones de esta raza… Que yo sepa estos guerreros venían de Tracia, y que yo sepa por los Balcanes… como no sea algún jugador actual de basket nacionalizado tipo Bo McCalebb…

Por último, quedarnos con esa imagen final que podría anunciarnos una segunda temporada con Ulises de protagonista contándonos algunos de sus “viajes”. Ojalá sea así, pero claro, se necesitaría una mayor amplitud de miras…

Resumiendo, sin ser algo excepcionalmente espectacular, “Troya: la caída de una ciudad” resulta entretenida y bastante con los pies en el suelo a pesar de las notas fantásticas. No entiendo esa nota de 3’8 en el imdb cuando alguna producción sin calidad ni interés logra al menos el aprobado.

3de5 / 4de5

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CASTLE ROCK – 1ª Temp. – 2018 – EEUU – Terror/Sci-Fi

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Que el 2018 es uno de los mejores años cinematográficos lo tengo muy claro. Ningún otro año me ha costado tanto como este elegir mis 10 mejores películas y eso que aún estamos a primeros de Noviembre y apuestas como la última entrega de “Animales fantásticos…” o “Thugs of Hindostan” aún no se han estrenado.

Pero más allá de la gran pantalla creo que para la pequeña también ha sido un año grandioso. Ya no solo han sido las nuevas temporadas de series consagradas sino que series nuevas como “The alienist”, “The haunting of Hill House” y esta que nos ocupa han sido grandes “regalos” para el amante de las grandes historias.

Pienso que vivimos en una “burbuja” seriefila y que como se está viendo con cancelaciones de populares series, la cosa va a explotar y se acercan tiempos difíciles, pero habrá que disfrutar del momento, digo yo…

Pero dejémonos de rollos y vayamos al grano. “Castle rock” no necesita mucha presentación ya que muchos medios se ocuparon de darla a conocer. Teniendo a J. J. Abrams, al tío King al mando y sobre todo ese título tan mítico… poco más se necesitaba para llamar la atención de tanto aficionados a la obra del de Maine como cualquiera interesado en un producto de género, serio y de calidad.

Por si hay algún despistado, decirle que Castle Rock es la localidad ficticia donde se desarrollan muchas de las historias escritas por Stephen King, así es que con este… nunca mejor dicho, punto de partida, se nos cuenta una historia que funde distintas pautas y referencias de sus obras para conjurar un misterio que te tiene atado a la silla.

Ahora bien, en su defecto, creo que a pesar de todo ha pesado más la presencia de J. J. Abrams que la propia de King. Sí, todo ‘güele’ a este y hay mucho juego para sus seguidores intentando sacar las referencias, pero tras ese cuerpo se esconde un alma con los ‘tics’ característicos de las obras del productor. Hasta diría que ‘pecan’ porque para mí, como decía al principio del párrafo, es su mayor defecto.

Que los WTF nos asalten a cada momento, es algo hasta estimulante. El desconcierto es la máxima expresión del suspense y no solo es un aliciente sino que debería ser un ingrediente obligado en cualquier obra que se precie, no solo de sorprender, sino de estimular el interés del espectador. El problema llega cuando estos surgen sin más excusa que marear al respetable, y Abrams se ha… especializado en ello, tanto que es capaz de estropear una buena trayectoria. Todos nos acordamos del final de su “Perdidos” y aquí se ensaña con el séptimo capítulo. De no ser por el magistral trabajo de Sissy Spacek (¿soy el único al que le parece la hermana gemela de Shirley Maclaine?), es para coger la serie y dejarla de ver. Radicalidades aparte, es un lunar en un conjunto notable. Me queda la duda de saber si en manos de otro productor y/o realizador tipo el mismo Mike Garris, se hubiese llegado al sobresaliente.

Porque como vengo diciendo, interpretativamente no hay queja, al revés; desde la propia Spacek hasta su prota a quien descubrí en la estupenda “The Knick”, pasando por el veterano y siempre competente Scott Glenn o el inquietante Bill Skarsgard. No hay nadie que no demuestre que no cree en la serie por mucho que su desarrollo diga lo contario. Pero es que según se vaya avanzando en la historia, los bandazos, incoherencias y desmanes van a más teniendo como único parapeto, el género y resto de bondades.

Por suerte para el espectador -y eso explica en parte esa fe del reparto a la que aludía- todo el puzzle “encajará” –hago énfasis en el entrecomillado- con lo que la sangre no llegará al río. Luego podemos entrar en que si el desenlace es correcto o si cada cuál optaría por la decisión del protagonista, pero teniendo en cuenta el talante del personaje no parece una forma de actuar consecuente con sus ideales. Lo siento pero es difícil de explicar sin soltar spoilers.

Para ir acabando, tres pinceladas. La primera hace mención a esa selección musical en determinadas escenas, aunque esto no sea un acierto de la serie en sí sino una corriente abierta en los últimos años por otras producciones. Aun así, es algo a destacar.

La segunda y en el lado contrario, el abuso de esos planos cenitales tan de… serie. Bajo mi punto de vista se debería haber optado por una fotografía mucho más oscura, siniestra. Quizás es que llevo todavía el piloto automático puesto tras salir de la insuperable “The haunting of Hill House” pero el film merecía algo con más personalidad. Desvirtúa la faceta de terror para acercarse a la sci-fi, algo que no puede gustar a todo el mundo.

Y tercero, se echa de menos el cameo de King. Se pierden las buenas costumbres…

Resumiendo, “Castle rock” es indudablemente una serie especial. Seas o no seguidor de Stephen King tiene los suficientes alicientes para quedar atrapado. Eso sí, hay que ser un poco indulgente con los desvaríos y aparentes tomaduras de pelo. Habrá que ver si la anunciada segunda temporada corre la misma suerte que otras series basadas en la obra de King y no terminan por convertirse en bodrios catódicos.

4de5

“THE HAUNTING OF HILL HOUSE” 1ª Temp. – Mike Flanagan – EEUU – 2018 – Terror

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Creo que de esta serie ya han hablado vivos y muertos ya que por las redes sociales ha sido una de las más aplaudidas en los últimos años. Algo parecido –incluso superior- a lo que ocurrió con la primera temporada de “Westworld”. No puedo compararla con “Juego de tronos” porque la de Martin lleva muchos años en antena y la comparación no es justa, pero la repercusión ha sido similar. De hecho me atrevería a asegurar que el ‘boca a boca’ incluso ha sido mayor dado el relativo “anonimato” de la obra original, resalto lo del ‘anonimato’. Así es que no me voy a poner a alabarla porque para eso tenéis muchas otras opiniones, solo voy a dar algunas claves que me han parecido destacables.

Sin haberme leído la novela de Shirley Jackson en la que se basa, no hay que ser muy listo para decir que esta serie dista de la obra original más que nada porque tenemos sendas adaptaciones al cine, una en el ’63 y otra en el ’99; la primera Obra Maestra del género y la segunda, una de mis debilidades aunque haya mucha gente que la repudiase.

Dicho esto nos encontramos, siendo francos, con un culebrón en toda regla. Olvidaros de que es una obra de terror: eliminando fantasmas, estamos ante un drama de tomo y lomo, una tragedia griega donde una familia marcada por el suicidio de la madre se enfrenta a la nueva muerte de uno de sus miembros. Al igual que lo que ocurría con la fabulosa “Hereditary” salen a la palestra las enfermedades mentales y todas sus repercusiones tanto personales como familiares.

La clave, lo que hace grande a la serie dejando de nuevo a un lado la componente fantástica y/o de terror, son unos diálogos ejemplares, dignos de estudio en cualquier escuela de cine. Aquí, al igual que en el ‘cine de Tarantino’, nos encontramos con esos monólogos en los que el personaje se tira cinco minutos soltando su parrafada sin importarle el resto del Universo; sin embargo, la diferencia es que mientras en las películas del director estadounidense a veces nos chocamos con una patente pretenciosidad cuando el objetivo no va más allá de lucir ingenio, aquí nos topamos con auténticos tratados de soledad, duelo y otros traumas sicológicos.

El engarce de estas piezas, verdaderas joyas, corren a cargo de un director en estado de gracia que ha alcanzado la madurez después de dar buenos destellos en el género. La estructura de la propia serie o ese episodio sexto únicamente realizado en base a unos pocos planos secuencia, son otros elementos a destacar dentro de su labor.

Luego tenemos las influencias que más que a Jackson bien podrían achacarse a Stephen King –el propio escritor norteamericano ha aplaudido la serie- o ese amor por la familia que termina por conquistar el corazón del espectador y que también bebe de otras fuentes como las de la factoría James Wan.

Resumiendo; hace poco escribí que “The alienist” era la mejor serie del 2018. Craso error. “The haunting of Hill house” le ha adelantado y por mucho. Ya no solo es la altísima calidad artística y técnica, cosa que está al alcance de cualquiera con medios y talento, es acertar con tu discurso y llegar no solo al corazón sino a la conciencia.

4de5 / 5de5

WESTWORLD – 2ª Temporada – 2018 – 10 capítulos

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Horrores. Horrores me ha costado acabar esta segunda temporada. ¿O debería decir ‘Dolores’, en sintonía con el nombre de la protagonista? Fuera de coñas, cómo habrá sido la cosa que al terminar su último episodio solté un “A mamarla tanto robots como no robots”. Sí, sé que es un feo exabrupto pero es tanta la diferencia entre la primera temporada y esta que no pude expresar mi frustración de otra manera.

Y es que mientras los diez primeros capítulos nos trajeron una de las mejores series que se ha visto en TV gracias a un manejo inteligente de la historia que invitaba a la reflexión y no dejaba indiferente a nadie, aquí esa inteligencia se ha transformado –trastornado, diría yo…- en un discurso pedante y aburrido, con episodios de relleno y fallos por todos lados.

En la primera temporada existía una prosa exquisita. Aquí esto se ha exagerado tanto que se ha pasado directamente a la parodia recurriendo a la poesía: todo el mundo habla en verso, los japoneses hablan en verso y los indios hablan en verso. ¡Por Dios, alguien ha terminado por inocular el Sindrome Nolan a sus guionistas! ¡Activen la operativa de prevención a nivel nacional!

Hablando de indios y vaquer… perdón, japoneses… Si uno coge los dos capítulos de los japoneses y los elimina, no pasa nada. Ya no es un purito relleno, parece un fanservice hacia los amantes de lo asiático para que disfruten con el querido Hiroyuki Sanada y Rinko Kikuchi. Eso sí, en una producción tan cuidada alguien debería haber avisado que pinos en Japón… OMG! El de los indios tiene más sentido, pero menos entretenimiento todavía. Aburrido no, soporífero.

Y luego vamos con la estrella de la función como son los rayazos. En la primera temporada ya asistimos a algunos WTF importantes, pero todo tenía sentido y encajaba. De todas formas ya se comenzó a hablar de la nueva “Lost” porque muchos asuntos eran un tanto surrealistas.

Aquí esto se ha llevado al extremo con un montaje que aúna varias líneas temporales descolocando al espectador. Es tal la confusión que uno no tiene otra salida que liarse la manta a la cabeza y seguir viendo amparándose en que luego todo encajará como en la primera temporada. Sin embargo, ni es así ni aquí son solo argucias de los guionistas: sus responsables se han cebado tanto, disfrutan tanto en liarlo todo que en algunos asuntos se encomiendan al espíritu santo del ‘Si te he visto no me acuerdo’ haciéndose las locazas.

A esto debemos unir que ningún personaje –salvo para mí, Teddy- es merecedor de las simpatías del respetable. Carisma tienen todos un rato y ya no hablemos de talento interpretativo, pero lamentablemente también la capacidad para hacerse odiosos.

Resumiendo, un rollete en toda regla. Han eliminado el espíritu de thriller y aventura para convertirlo en una oda al mito del libre albedrío en plan tragedia griega. Quizás la decepción más grande de una primera a segunda temporada. Sigue las mismas directrices, pero exagera tanto lo peor de aquella que termina estropeando lo bueno. Desde luego yo no veré la tercera.

2de5

“THE ALIENIST” – 1ª Temp. – 10 Ep. – EEUU – 2018 – Thriller

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Los que disfrutamos como enanos con series como “The Knick” y sobre todo, “Penny Dreadful” ambientadas en la época de finales del siglo XIX nos quedamos huérfanos tras la finalización/cancelación de estas. Por suerte, no éramos pocos y entre la legión de frikis/seguidores también se hallaban algunos productores que veían un hueco por explotar en el enorme escaparate que ofrecen las voluntariosas cadenas de TV.

Así el recientemente designado nuevo director de la próxima entrega de nuestro agente favorito James Bond, Cary Fukunaga, encargó la adaptación de la popular novela de Caleb Carr “El alienista” con tres pedazos de actores al frente, tres actores que en la gran pantalla ya habían sido sobradamente reconocidos por sus trabajos: el hispano-alemán Daniel Brühl, Luke Evans y Dakota Fanning.

Brühl aporta sobriedad y profundidad con un personaje atormentado y atormentador, no cuento más; Evans, carisma y encanto, mientras que Fanning, carácter luchador encarnando a la primera mujer en el departamento de policía de Nueva York.

Tras estos personajes, unos secundarios que por momentos parecen también protagonistas como esa pareja de inspectores, hermanos judíos para más INRI, los tres empleados del buen doctor, el comisario jefe que es ni más ni menos que el futuro presidente del país, Theodore Roosevelt o personajes ya “terciarios” pero no carentes de significado histórico como J.P. Morgan.

Al atractivo de las tres caras más conocidas se unen otras que ya nos están diciendo el carácter un tanto friki de sus responsables ya que ver a mitos ochenteros como Michael Ironside interpretando al propio Morgan, a la “qué-mal-te-ha-tratado-el-tiempo” Sean Young como una madre en problemas o al no menos clásico del terror David Warner en un cameo, son alicientes igual no recompensados por el gran público, pero que los románticos del género y aquella época sí que sabemos darle su justa medida.

Dejando de lado todo lo dicho, que no es poco, la serie nos ofrece una excelente historia de intriga, muy a lo Jack el Destripador, intensa en emociones y poco dada al relleno. Es difícil dar 10 entregas sin tener que recurrir al despiste como ocurre casi siempre en la pequeña pantalla con tal de estirar el contenido y aquí, no se es libre de este pecado, pero lo solventan bastante bien utilizando este truco barato para dotar de más peso a otros… asuntos, como el bagaje de uno de los villanos de la función. Tampoco es cuestión de destripar mucho, digo yo…

Quizás le falta, bajo mi punto de vista, haber profundizado más en esas dotes/poderes que parece tener nuestro alienista, cosa que nos dejan caer pero que no aclaran por miedo a entrar en terrenos fantásticos, o no dejar cabos sueltos como esa afición al alpinismo del antagonista, pero quizás no importaba tanto el ‘cómo’ o el ‘quién’ como el proceso para llegar allí y los intervinientes.

Los medios dispuestos, el puntito gore en algunos de los asesinatos, la dirección de nuestro Paco Cabezas siguiendo la estela de su participación en “Penny Dreadful”, ese juego que al principio da Evans con su homosexualidad real con la de su personaje o el triángulo por momentos cuadrado romántico conformado por los protagonistas, son detalles, alicientes que la hacen todavía más especial.

Resumiendo: para mí, la mejor serie de este 2018. Una ambientación de cine -nunca mejor dicho-, unos protagonistas y secundarios de lujo, y una historia atractiva y envolvente en todos los sentidos. Ahora solo queda esperar la llegada de la segunda temporada, adaptación de la secuela de su obra original.

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IRON FIST – 2ª Temporada – EEUU – 2018 – Acción

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Vista. Lo primero que tengo que decir es que no me ha disgustado. Lo segundo, que tampoco es la bomba que alguno ha dicho ni que la mejora sea tan sustancial como parece atisbarse por ese cacareado récord que estos días ha circulado por la red de diferencia de puntuación de una temporada a otra, de la primera a esta.

A mí la primera tanda de 10 episodios no me pareció tan mala. Pero es que no entiendo esa algarabía general cuando hay una acusada continuidad: acción poca, diálogos muchos.

No seamos hipócritas por favor; hay episodios, por ejemplo el cuarto, en que no hay ni una pelea. Únicamente hay que ver que en la serie tan solo tenemos ocho personajes. Nada más. Contarlos. Secundarios, casi ninguno. Con tan poca población y exigua acción, los episodios son un sinfín de diálogos y situaciones que si se hubiesen quedado en la mesa de montaje no hubiese pasado nada. Los escenarios, igual. Casi todo en recintos cerrados. Demasiado teatral.

Y si bien admito que esto podría estar sujeto al criterio de cada uno, lo que no admito es todo lo que rodea al personaje.

Para mí, Iron Fist es uno de mis tres personajes favoritos de Marvel. Lo sigo desde hace décadas y poca gente me puede explicar cosas sobre el mismo. La primera temporada puedo reconocer que me gustase más porque me dejase llevar por mi favoritismo, pero esta ya no.

Sin soltar spoilers… Danny Rand es el “Arma viviente”. Se ha pasado toda la vida aprendiendo y luchando para ser el mejor luchador del mundo. Pues bien, aquí nos quieren hacer creer que se “lesiona” y tiene que ser Colleen la que le… ¿enseñe? ¿enseñe qué? ¡Señores, que ha tenido una lesión en la rodilla, no en la cabeza! Puede entrenarlo si ha perdido la forma física, pero ¿“enseñarle”?

Luego tenemos esa manía de que los superhéroes son humanos y bla, bla, bla… Joder, no hay serie o película a la que al protagonista no lo dejen medio muerto. Netflix se ha especializado en eso. ¿Por qué no mostrarnos al –otra vez- “Arma viviente” en lugar del patán debilucho que nos sacan aquí? Joder, que Iron Fist tiene más poderes que el de iluminar el puño, pegar puñás al suelo y destrozar mobiliario vario. ¿Falta de ambición, poco presupuesto o guionista imbécil? Todo junto, creo yo. ¡¡Pero si en esta temporada vemos más a Davos como ‘Iron Fist’ que al propio Danny!! ¡¡Coño ya!!

Y ya que estamos con Davos… ¿Qué mierda es ese logotipo de la serpiente? Otra vez… ¿alguien se ha leído el cómic? Una cosa es que sea ‘Serpiente de acero” y otra que le cambien el tatu por sus güevos… ¡Pero si en la primera temporada de “Daredevil” salían unas pastillas de droga con el logotipo de este… ¡Por Dios! ¿Tan difícil es?

Y ahí no acaba la cosa: tras la mencionada “moda” de apalizar a héroes, tenemos la de impregnar todo bajo una nube de posicionamiento “políticamente correcto” que de verdad me da asco. Eso de “no dañar a Davos”, “hablar con él”, etc. cuando el tipo lleva un reguero de cadáveres y te quiere más muerto que vivo…

Luego cancelan la segunda temporada de “Los defensores”… Normal. Ya no es que la burbuja de series ha reventado como llevo un par de años vaticinando sino que cuando la clac de frikis se den cuenta de que se están aprovechando de ellos, el guantazo va a ser de aúpa. Despertar por favor. Os puede gustar más o menos, pero esto no es Iron Fist.

¿Dónde está el misticismo? ¿Un cuenco milenario y una momia? ¿Mencionar a las Hermanas Grulla? Y digo ‘mencionar’ porque estas no son las Hermanas Grulla. Me parece una ofensa pretender eso. ¿Y qué decir de Kunlun? Ni una mísera infografía ni nada. Encima para recrear la pelea entre Davos y Danny nos la sacan en un salón que mezcla estilos y prioriza el… ¡griego! Podrían haber puesto al “Tronador”, pero ni eso. Y del personaje de María Tifoidea mejor no hablar. Aquí es interesante, pero hacernos creer que este es el personaje del cómic…

Para acabar, el guiño final –no hablo de las escenas post-créditos sino del epílogo- es fantástico, pero a la vez me parece una tomadura de pelo cuando, como vengo diciendo, te has pasado por el forro al personaje. No es más que un brindis al sol, un fanservice.

Resumiendo, para mí, serie policiaca con algo de fantasía para pasar el rato. Como “Iron fist” un fracaso en toda regla. Abrir los ojos, por favor, abrirlos. No pido mucho, lo que pido son cosas estructurales y algunos detalles que cualquier serie de TV nos da actualmente.

3de5

Primer tráiler y en español para “The Meg” (Megalodón).

Ya lo decía ayer en el muro de Facebook de esta web esto de los tiburones en el cine me pueden y desde que vi el clásico de Steven Spielberg en la década de los años 80 las playas no son un lugar en el que me guste estar, no es solo terror es puro pánico. Pánico de verdad. Pues este próximo verano es seguro que no pisare ni la arena de playa alguna.

Ahora le toca el turno a The Meg o también conocida anteriormente como Megalodón la película que adapta la novela homónima de Steve Allen que Warner Bross llevara a la gran pantalla este próximo mes de agosto. Está protagonizada por el conocido actor Jason Statham quien tendrá que combatir contra un tiburón prehistórico de 22 metros el cual es llamado Megalodón.

Statham estara acompañado en esta Mega aventura en el reparto por Rainn Wilson (The Office), Ruby Rose (John Wick 2), Page Kennedy (Swat), Winston Chao (Un banquete de bodas) y Li Bingbing (Guardianes de la tumba). Los que han leído la novela en que se basa dicen que es muy entretenida y por lo visto en el primer tráiler la película pinta que también será muy entretenida.

Jonas Taylor, un experto en rescate en alta mar es reclutado por un oceanógrafo chino para que lleve a cabo una investigación en el océano donde un submarino que hacía parte de un programa internacional de observación submarina fue atacado por una criatura, que se creía extinta, y ahora se encuentra deshabilitado en lo más profundo del Pacífico con toda la tripulación atrapada.

 

“LAS CRÓNICA DE SHANNARA” (2ª Temp.)

Fantástica, en el más amplio sentido de la palabra, tanto por las sensaciones despertadas como por el género al que representa. Pero por pasos.

Sé que muchos, incluidos amigos con criterio del que me fío bastante, se dejaron la serie tanto en su primera tanda de episodios como al comienzo de esta segunda temporada; y respeto mucho la opiniones de unos y otros, pero son en estas ocasiones cuando se ruega por segundas oportunidades porque la ocasión lo merece.

Está claro que la primera temporada pecaba mucho de seguir los designios de la MTV, canal al que pertenecía dando una imagen acaramelada y poco ajustada con el espíritu heroico de una historia épico-fantástica, pero su paso al canal Spike (para el que no lo sepa enfocado al público masculino) nos ha traído una serie mucho más adulta y contundente. Y no solo hablo de un aumento de presupuesto con la correspondiente traslación de efectos especiales y exteriores, sino un crecimiento considerable de sangría. De hecho, por ejemplo, asistimos a una decapitación que ni en films de terror se ha llegado a ver.

Por lo que respecta a la historia central también hay más acción y aventura, en detrimento de ese romanticismo que edulcoraba artificialmente todo el conjunto.

Sin embargo lo que diferencia a esta serie de otras, además del contexto fantástico-heroico, es ese color VERDE que inunda todo. Rodada en Nueva Zelanda, la serie podría ser apadrinada por Greenpeace. Bromas aparte, tendrían que darle un premio tanto al Director de Fotografía como al Localizador de Exteriores. ¡Qué pasada! Solo por los bosques, prados, decorados, etc. vale la pena verla.

Esto junto a un Manu Bennett excelso con mayor protagonismo, unos compañeros resultones y nuestra Ivana Baquero rompiendo corazones, nos da como resultado un conjunto sobradamente satisfactorio y con carisma.

Para acabar, destacar precisamente eso, su final, emotivo y hasta sorprendente. Lo dicho: vale la pena.

Resumiendo, para mí, una de las mejores series de este 2017 que se acaba. Se convertirá en una serie de culto. Avisados estáis.

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Festival fantástico de Sitges 2017: Presentación de una cinta maldita de nuestro cine y serie de televisión de temática sobrenatural.

El canal Dark de la plataforma digital de Moviestar+ el cual está dedicado al cine de terror en su totalidad estará presente en el Festival de Sitges de este año en el que presentara dos proyectos o eventos especiales que traen mucha curiosidad a los fans del genero. Una de ellas es la presentación de un largometraje español que anda perdido desde el año en que se rodase, 1995.

Los Resucitados, contará con la presencia del célebre actor Santiago Segura (Saga, Torrente), quien participase en esta película dirigida por Arturo de Bobadilla y la cual nunca se ha podido ver en 22 años. Calificada de cinta maldita dentro del cine de terror y fantástico del cine español es toda una rareza que a partir del 7 de octubre será descubierta al publico que asita a dicha proyección en tan prestigioso festival.

Además, Dark presentará Strange events, serie para la televisión que se adentra en todo aquello que tenga que ver con lo paranormal y en la que se podrá disfrutar de diversos monstruos y otras entidades que se asomaran en poco tiempo en vuestros televisores.

INTO THE BADLANDS (2º Temporada) – EEUU/HK – 2017 – Acción/Sci-Fi

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La primera temporada se sostuvo por el carisma de Daniel Wu y las escenas de acción, pero se notaba que dependía demasiado de estas y de la típica fórmula de “inicio-gancho/espera-final”. Resultaba muy sosa y plana, tanto que me dije que si esta segunda seguía por los mismos cauces, la dejaría en los primeros capítulos.

Pero hete ahí que no, y es que como decía, tampoco era muy difícil mejorarla. Sin embargo la ‘mejoría’ llega a ser tal que no solo ha logrado alcanzar una buena nota sino que llega a rondar la excelencia.

Argumentalmente no busca, como en su arranque, morder más de lo que le permite la producción y se divide entre las luchas de poder entre los barones y la venganza del protagonista. Y aquí encontramos el primer cambio importante: solo el personaje interpretado por Daniel Wu es el protagonista, dejando a MK en un segundo plano, algo que se agradece. Como este encima ya no es el criajo de antaño, la alegría es doble.

Pero si hablábamos de producción, esta ha crecido exponencialmente. Olvidaros de aquellos tristes campos de amapolas; aquí tenemos páramos desérticos al estilo “Mad Max”, bosques de fantasía, montañas esmeraldas, ruinas medievales, palacios versallescos… vamos, lo que le demandamos a una serie de sci-fi que tampoco dependa totalmente del ciberpunk apocalíptico, más steampunk que otra cosa.

La acción, la sangrienta violencia, la irrupción de Nick Frost y el crecimiento de su personaje han sido otros ases en la manga importantes, sin olvidar la dirección de Stephen Fung y sobre todo la de Paco Cabezas (a ver cuándo le dan una oportunidad en serio en España) convirtiendo esta segunda temporada en imprescindible.

El final, muy a lo “Dark Tower”, nos va a dejar casi un año con ganas de más…

4de5   /    5de5