Archivo de la categoría: Maldiciones

SADAKO VS KAYAKO – Kōji Shiraishi – 2016 – JP – Terror

sadakovskayako
Reseña escrita por esta casa para el Blog hermano “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/11/critica-sadako-vs-kayako.html

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CURSE OF THE WITCHING TREE – James Crow – Gran Bretaña – 2015 – Terror

CurseoftheWitchingTreeReseña escrita por esta casa para el blog “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/02/critica-curse-of-witching-tree.html

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IT FOLLOWS – David Robert Mitchell – 2014 – EEUU – Terror

Featured imageNo sé lo que es peor, si enfrentarte a un folio en blanco con una película que es mala de narices y no saber si rellenar el folio con una retahíla de insultos o, como en este caso, tener mucho que decir, pero no poder hacerlo ya que no quieres destripar la película.

Está claro que lo primero ya que nunca he sido de los de maltratar a una producción por mediocre que sea ya que, imagino, a pesar del resultado los intervinientes la habrán hecho con cariño. Pero dejémonos de hablar de mí y vayamos con esta “It Follows”.

Digo que lo mejor es ver esta película lo más virgen que se pueda porque esa es la propia intención de su realizador. Solo hay que ver los cuatro primeros minutos de la película para darse cuenta de ello. Ya no solo es apelar a la curiosidad del espectador, situación que se repetirá y aumentará en el primer tercio de la película sino que el culmen de esos minutos busca dejar con la boca abierta independientemente de la exigencia y bagaje del público, y esto, qué queréis que os diga, es todo un acierto, el primero de los muchos que tiene esta película. Pero dejemos los detalles para más tarde.

Vivimos en una época donde, igual que en el mundo de la moda con la ropa “vintage”, muchos realizadores y guionistas se inspiran en los años ochenta para sacar adelante sus productos. Unos porque saben que los que ahora somos cuarentones y cincuentones vivimos nuestra época de, digamos esplendor en aquella época e intentan sacar provecho sabiendo que la mayoría formamos esa generación de frikis que consumimos sus productos. Otros porque ellos mismos formaron parte de esa generación, e incluso los más patéticos que intentan ocultar carencias amparándose en el homenaje conociendo lo condescendientes que somos los frikis cuando nos tocan el tema de los ochenta. Pues bien este David Robert Mitchell ha llevado el homenaje a una nueva dimensión, y es que cuando uno supera el tributo se acerca como en este caso ‘peligrosamente’ a la Obra Maestra. Exagero, lo sé, de hecho no la calificaría así, pero al menos sí que es grande, muy grande.

Dejando de lado que el tema sobre el que gira la película bebe directamente de títulos sobradamente conocidos, tanto que no voy a decirlos ya que destriparía directamente la película, hay muchas más circunstancias con las que Mitchell evoca aquella época. Y no hablo de un atrezzo que va desde el vestuario de chupas vaqueras a vehículos clásicos/trasnochados sino incluso el propio espíritu de película ochentera donde unos protagonistas adolescentes luchan contra su destino al más puro estilo “Pesadilla en Elm Street” con roles tan definidos como aquí identificativos. No falta el guaperas rebelde de instituto con pelito largo –quién te ha visto y quién te ve Judd Nelson- ni el clásico Pagafantas.

¿Y qué decir de esa maravillosa Banda Sonora heredera del mejor sonido de John Carpenter? Las potentes notas de sintetizador del tal Rich Vreeland bajo el seudónimo de “Disasterpeace” demuestran que hay algo más allá de las influencias del veterano cineasta ya que a pesar de primar la contundencia sobre la melodía, nos ofrece una gran variedad de temas.

Y esto me da pie para pasar a ese otro aspecto que destaco de sobremanera en el film. La película como vengo diciendo creo que encandilará a todos esos amantes del género del terror de los ochenta, pero tampoco olvida a los nuevos espectadores o a los que, al fin y al cabo, les da lo mismo la nostalgia; y en esto tiene mucho que ver su realizador David Robert Mitchell.

Su puesta en escena es soberbia; además de primero acrecentar la curiosidad y luego mantener la tensión, este tiene un manejo de la cámara y elección de planos envidiable. Desde esos giros increíbles -nunca mejor dicho- de 360º hasta esos grandes angulares que de repente se cierran para buscar la sorpresa. Un disfrute para el que busque una presentación no tan “plano a plano” sin que por ello tenga que sufrir con cámaras al hombro u otros caprichos. Formal pero original.

Y junto a esto, como decía, ya no solo una Banda Sonora a la altura sino una utilización de efectos sonoros y sonidos que acercan la misma a, por otro lado, ese cine minimalista que… mejor me callo.

El film tiene sus lagunas y fases un poco cuestionables –de ahí que no termine encuadrándolo como Obra Maestra- como la de la piscina, pero es un mal menor o detalles que no enturbian a uno de los mejores films de terror del 2014/15.

Para acabar una reflexión personal. El film fue exhibido en la edición 2014 del Festival de Sitges donde recogió aplausos y buenas críticas por doquier. En la misma edición fue presentado “The babadook”, producción que en cierta forma fue el que terminó llevándose el gato al agua entre la crítica. Sin desmerecer al australiano, parece que cuando en un producto de género incluyes el factor psicológico ya tienes garantizado por parte de los profesionales el sello ‘inteligente’. “It follows”, aún tratándose de un film más… digamos fantástico, no tiene nada que envidiar al otro demostrando que la inteligencia no solo se puede encontrar en el argumento.

Resumiendo, “It follows” a pesar de las influencias es un film original con una presentación contundente e impecable. No será el terror más directo que te puedas encontrar, pero sí el más atractivo y evocador. David Robert Mitchell ha creado un nuevo fenómeno… una nueva leyenda… una nueva franquicia. A partir de ahora, mira siempre por encima de tu hombro…

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EL DESPERTAR – Mike Newell – 1980 – GB – Terror

Featured imageTras acabar de leerme la reivindicable “La joya de las siete estrellas” de Bram Stoker, decidí verme una de sus adaptaciones a la gran pantalla, y la red aseguraba que esta “El despertar” era la mejor. Pues bien, dejando de lado que al verla me di cuenta de que ya la había visto hace años, si bien la película –adelantando conclusiones- es tan estupenda y aún más reivindicable si cabe que la novela, como adaptación-adaptación, deja tanto de desear que no sé cómo será la peor…

Y es que mientras que la obra de Stoker está ambientada a principios del siglo XX, esta lo hace en la actualidad. Y ni que decir estructuralmente, ya que ha sido totalmente remozada cambiando fases de lugar y obviando otras al igual que personajes.

Pero como decía, si como adaptación no logra el aprobado –otra cosa es si hablásemos de “puesta al día”- como film es todo un “Imprescindible”, un “must” como se dice ahora. Sin embargo antes de meternos con ella, comentemos tres factores principales que influyen en su resultado final, factores que nos encontramos delante y detrás de las cámaras.

Para empezar, Charlton Heston. El actor, figura mítica dentro del mundo del cine, justifica muchos de los cambios efectuados respecto a la obra original; y es que teniéndolo a él, su personaje no podía quedar en un segundo plano como en la novela. Con un carisma que ya quisieran muchos, a Heston con 57 años no le importa descamisarse a la mínima para mostrar que aún está en forma y que todavía sigue siendo el actor de acción de antaño. Fantástico.

A este le sigue una debutante Stephanie Zimbalist, a la que más tarde le llegaría la fama con la mítica serie “Remington Steele”. Fresca y con esa belleza modesta de las jovencitas –parezco un viejo verde- Stephanie cumple con su difícil misión de dar réplica al personaje más complicado del film.

Y por último, su director Mike Newell, un cineasta todo-terreno que posteriormente se haría paradójicamente más popular a un género tan diferente a este como el de las comedias románticas y el melodrama. Él sería el responsable de títulos como “Un abril encantado”, “Cuatro bodas y un funeral” o “La sonrisa de Mona Lisa”. Pues que ello no os asuste ya que Newell sabe muy bien cuáles son los terrenos por dónde se mueve ofreciéndonos un producto 100% de género. No en vano también firmó las más fantásticas aunque más recientes “Harry Potter y el cáliz de fuego” y “Príncipe de Persia”

Dicho esto, interioricemos.

Lo primero que hay que hacer es situar la película. Muchos al verla ahora relacionarán la Banda Sonora con la de “El exorcista” o incluso reconocerán escenas con demasiados parecidos razonables a por ejemplo “La profecía”. Pues bien, esta película es heredera de las anteriores ya que tan solo se sitúa siete años después de la de Friedkin y cuatro de la de Donner. Es cierto que esos detalles le restan originalidad y carácter, pero al igual que actualmente decimos que por ejemplo James Wan está marcando una época/estilo al que se acogen otros títulos, esos sonidos chirriantes, primeros planos de las víctimas gritando, y un efectismo a medio camino entre el gore y lo infantil, eran las marcas de fábrica del terror de los setenta por lo que no es extraño que esta siga la corriente.

De tal guisa los amantes al género que crecieron con estas películas encontrarán a esta muy estimulante sin que necesariamente se tenga que apalear a la nostalgia como cuando nos encontramos con un film de la Hammer, ya que a pesar de la patente teatralidad, contiene los factores necesarios para no resultar ridícula o trasnochada.

¿Qué si da miedo? Pues no, ni siquiera hay sustos, pero sabe crear atmósfera –sobre todo en las escenas de Egipto- y la historia engancha sobradamente.

Resumiendo, si te gustan las películas sobre maldiciones, aventuras egipcias o el terror característico de los setenta y ochenta, esta es una opción imprescindible; un buen film de terror que a pesar de los años pasados, aún está vigente.
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