Archivo de la categoría: Serie B

THE WINDMILL MASSACRE – Nick Jongerius – 2016 – Holanda – Terror

windmillZombies. ¿¡Otra de zombies!? Posesiones ¿¡Otra de posesiones!? Found footage ¿¡Otra de found footage!? Vamos, que sí, que sí, que los amantes del terror estamos de suerte y desde los ochenta el género nunca ha estado tan… paradójicamente vivo. El problema, como casi todo en esta vida, es la falta de imaginación. Las modas. Cuando algo funciona nos atormentan hasta hartarnos. Un ejemplo, los expuestos al inicio.

Estamos tan cansados del ‘más de lo mismo’ que hasta lo que nos producía el mismo efecto hace unos años, ahora lo encontramos… vale, lo encuentro hasta fresco. Por malo que sea, jejejejejje… Ese es el caso de esta “The windmill massacre”. Me explico.

De humilde origen holandés, otrora país europeo con notable prestigio en el género, pero rodado en inglés con algún que otro rostro reconocible por el frikismo general, el film dirigido por el desconocido aunque con amplia trayectoria televisiva Nick Jongerius, nos presenta la típica leyenda cruenta de asesino despiadado para, sin comérnoslo ni bebérnoslo, ofrecernos el típico producto de psyco-killer ochentero pero con las virtudes de los tiempos que corren, dígase, efectos competentes.

Y sí, esta tontería que en otra época nos podría parecer eso mismo, una tontería, ahora fruto de la reiteración de temas, ya no nos importa tanto. Y eso que tampoco es que sea una gran cosa, es más, errores y objeciones hay muchos.

Por ejemplo, que le cuesta arrancar. Dado el gran número de personajes, uno puede impacientarse ante tanta presentación y poca determinación. De hecho, el espectador parece que no fue el único en darse cuenta de ello y al final se termina por dejar de dar a conocer a algunos de los personajes bajo la excusa de mantener el misterio o hacer creer que hay algún motivo oculto.

Afortunadamente el sentido común imperó y no solo por acortar la agonía sino por dejarse de vanas excusas y optar por liquidar primero a los supuestamente puestos bajo sospecha. Y no, no considero que esté destripando nada ya que el “Massacre” del título habla por sí solo.

Junto a esto, su mayor hándicap: ¿demagogia castigando lo políticamente incorrecto?

A ver… en la película nos pintan a un grupo de pecadores que esconden secretos, dándonos a entender que el villano de turno está haciendo una purga y que bla, bla, bla… vamos, otro tópico en el género. Pero aquí el mensaje brilla por su ausencia resultando todo un tanto confuso terminando por, al igual que ocurría con ese inicio ‘remendado’, concatenar muertes a cual más sangrienta y ocurrente.

Y es que claro, para mensajes de calado, ya tenemos el cine de autor. En cuanto uno se hace a la idea de que esto es un festival de FX, “The windmill massacre” se puede llegar a disfrutar. La calidad de los maquillajes y el calibre de la sangría están a gran altura, por lo que no decepcionará. ¿El ‘malo’? Pues parece sacado de una de las muchas partes de “Resident Evil” atrayendo más su trasfondo como personaje. ‘Mola’ eso del pacto del Diablo aunque luego no sirva para nada, jejejejjejeje…

Para acabar, eso mismo, su desenlace. No creo que contente a nadie porque juega la baza “de siempre” haciendo que el espectador se sienta un poco decepcionado, pero no deja de ser un tic más del género. Para bien o para mal.

Resumiendo, “The windmill massacre” es una película que se deja ver; no aburre porque a estas alturas nos aburren otros temas. La típica producción para ver entre amigos, sacarle fallos y reírse de las tropelías que perpetra su… ‘estrella’.

2de5   /     3de5

HARD TARGET 2 – Roel Reiné – 2016 – EEUU – Acción

Hard Target 2.jpgLos ochenta. Quizás es la palabra más repetida por los frikis, snobs y nostálgicos en los últimos tiempos. Sin embargo, y es una obviedad, no estamos en los ochenta y por mucho que se empeñen en hacer películas y series que evoquen aquella época, no van a volver aquellos tiempos. Mejor. Sí, yo no soy de esos que babean por el pasado; me gustan las películas de entonces y sobre todo la música, pero no lo echo de menos porque la tengo ahí. No obstante hay una cosa que sí que echo a faltar: los mitos.

En los ochenta se crearon los mitos –falso, también en los cincuenta- y muchos viven de aquella fama de antaño ahora. Con tanta oferta en la actualidad pocos son los actores y músicos que perdurarán ya no en la memoria del aficionado sino en su corazón.

Así, me pregunto… ¿qué hubiese pasado si Scott Adkins hubiese sido ‘estrella de acción’ en los ochenta? ¿Qué no estaría al nivel de Van Damme, Seagal o Lundgren? ¿Habría alcanzado a Stallone o Schwarzenegger? Yo creo que sí, sencillamente porque si corriendo los tiempos que corren está logrando abrirse hueco y ganándose la simpatía del aficionado, el que de verdad entiende –no hablo de mí, al que me cuesta ya juntar estas letras-, y hasta de otros ‘entendidos’ como nada más y nada menos que John Woo…

Y es que, como el propio título indica, nos encontramos con una secuela de la mítica producción protagonizada por Van Damme y dirigida por el no menos alabado cineasta. Eso sí, falsa secuela, claro.

Para empezar, no nos engañemos, el argumento de la película es tan simple como al fin y al cabo, esperado: una caza humana. Nada más. Alguna frase ingeniosa de mala leche, pero poco más. Casualidades, algún tópico y malos muy malos. Lo de siempre en el género.

Sin embargo lo que uno busca en una de estas producciones es acción, y en esto el aficionado puede estar seguro de que le satisfarán. Adkins sigue siendo uno de los mejores actores del género de la actualidad en pugna con Donnie Yen y aunque en el film prima la acción pirotécnica, cuando el físico se impone, disfrutaremos de su habitual contundencia y plasticidad.

En esto ayuda bastante la dirección de Roel Reiné, un tío en el que ya han confiado otros grandes como Roger Corman. Y es que el estilo videoclipero del holandés encaja como un guante en la película y sus ‘ascendentes’. Los guiños son constantes y no hablo solo de las cámaras lentas sino de las palomas o incluso alguna escena homenaje a la primera que seguro recordaréis con alegría.

Junto a sus movimientos de cámara, abuso y disfrute de steady-cams y drones, la participación de actores que ayudan a que el conjunto resulte atractivo, empezando por la popular Rhona Mitra –Dios, que diosa… ¿veis que juego de palabras? ¿Soy o no un idiota?- o el televisivo Robert Knepper interpretando como no podía ser de otra manera al villano en una mezcla convincente entre Michael Fassbender y Christoph Waltz.

Resumiendo, “Hard target 2” es una estupenda serie B repleta de acción y hecha con gusto para no defraudar al aficionado. Adkins sigue siendo un valor seguro.

P.D.: Por cierto, a ver quién es el guapo/a que encuentra a JeeJa Yanin…

3de5   /    4de5

 

HAUNTING ON CELLBLOCK 11 / APPARITIONAL – Andrew P. Jones – 2014 – EEUU – Terror

HauntingPreguntarse ahora qué distingue a una serie B, es un poco idiota, ya que el más o el que menos las detecta a la legua. De hecho, muchas veces con ver una carátula ya las identificamos. Pero también en las series B nos encontramos con diferentes subclasificaciones que son más allá de prejuicios y otras consideraciones las que dan la verdadera medida de una película. Así esta “Haunting of cellblock 11” podríamos clasificarla como un telefilm: correctas interpretaciones pero sin nombres importantes, efectos especiales que con un Pinnacle cualquiera puede hacerlos y más miedo a molestar que a eso mismo, a dar miedo.

Dicho esto, podría dar por zanjada la reseña, pero como no me tengo por vago, terminaré por dar sus puntos fuertes –y débiles- en un par de párrafos, ya que tampoco da para tanto, por si alguno se aventura a verla.

Para empezar la historia nos sitúa frente a un equipo de estos televisivos tipo “Cazafantasmas” que se desplazan a los lugares para contactar con espíritus. A esto, seguro que me responderéis: «¿Otro?» Pues sí; y es que desde que la burbuja del Mundo del Misterio se hinchase no solo este tipo de programas se han instaurado en las cadenas de todo el mundo sino que con la irrupción del “found footage” el formato se ha trasladado al género del terror, repitiéndose hasta la saciedad. Aquí al menos, afortunadamente, no tratamos con una “cámara al hombro” por lo que se le ha de agradecer.

Luego, el objeto de investigación de nuestros protagonistas es una penitenciaria, colosal y siniestra, sí, pero otra vez una institución penal. Vamos que entre cárceles y hospitales, parece que no hayan otros lugares donde ambientar una película. Y esto no solo le resta originalidad sino hasta ya, lógicamente, interés.

Por suerte, si algo tiene original la película es que aquí no se limita a poner a los personajes desde el principio en la prisión en cuestión como la mayoría -por no decir totalidad de estas películas- sino que nos cuenta en su primera media hora los antecedentes de los protagonistas, justificando la necesidad de estos y no pintándonoslos como esa estereotipada troupe de jovenzuelos sin más interés que adquirir fama.

Luego es cierto que comienzan los tópicos e incluso alguna que otra ‘ida de olla’ como la camarera de la cafetería, pero hasta en la misma cárcel tenemos algunas muestras de sensatez o madurez de sus responsables. Los protagonistas se sienten obligados a obtener resultados, pero cuando las situaciones sobrepasan cierto límite son capaces de decir basta sin necesidad de salir corriendo como pollo sin cabeza.

El problema es que como film de terror, a la producción le falta de casi todo. Sustos tiene pocos, en parte porque personajes, o mejor, posibles víctimas solo tiene tres. Y si ya decimos que sustos tiene pocos… muertes menos. La explicación a esto la tiene quizás el exiguo respaldo en lo que a efectos especiales se refiere. Los fantasmas son imágenes en segundo plano, y el maquillaje bastante básico. Olvidaros de sangre y demás casquería ya que, como decía al principio, parece que se tenía miedo a que a alguien se le removiese el estómago. Porque no hay humor ni adolescentes sino creería que es una producción para la Disney.

Y para acabar, qué mejor que su desenlace. A tono con el nivel “introvertido” de la película, que parece no querer levantar la voz, su sorpresa final resulta previsible. Lo que tampoco sorprende es esa moralina, ese quiero ser políticamente correcto de populismo izquierdista, que se desprende como conclusión. Con tantas medias tintas, uno no puede esperar otra cosa…

Resumiendo, “Haunting of cellblock 11” es el típico producto de serie B del que te gustaría saber más detalles de su producción para ser justo con su puntuación. A pesar de su falta de originalidad no aburre, pero el conjunto es tan modesto, tan pobre al fin y al cabo, que no sabes si es por escasez de medios o por falta de ambición. Imaginaros la típica producción de sobremesa de fin de semana de Antena 3, pero con un equipo de cazafantasmas…

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CURSE OF THE WITCHING TREE – James Crow – Gran Bretaña – 2015 – Terror

CurseoftheWitchingTreeReseña escrita por esta casa para el blog “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2016/02/critica-curse-of-witching-tree.html

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DARK WAS THE NIGHT – Jack Heller – EEUU – 2015 – Monstruos

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/08/critica-dark-was-night.html

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STUNG – Benni Diez – Alemania/EEUU – 2015 – Bichos

Featured imageComo estará de mal el género de terror que una producción que de otro modo nos parecería un homenaje sin más, destaca sobre la media. Porque “Stung” no es más ni menos una de estas películas de bichos mutantes que desde la década de los cincuenta nos ha estado acompañando en mayor o menor medida. Es cierto que nuestra referencia –por edad- son los años ochenta, pero cabe recordar que en los cincuenta con la irrupción de las pruebas nucleares estos films eran el pan de cada día en el género. Que se lo pregunten a Roger Corman si no…

Aquí la verdad es que la excusa no es otra que hormonas de crecimiento mezcladas en fertilizante para las plantas, pero le dan tan poca importancia al origen de los bichos conscientes de que una vez enredados en el género lo que menos importa es el “cómo”, que lo dicen de pasada dándolo por bueno. Y es que cuando hablaba de “género” no me refería al de ciencia ficción o terror precisamente sino al de la comedia.

“Stung” ya sea como decía en forma de homenaje o simplemente como ejercicio de subgénero mutante, lleva el estandarte de la comedia por delante representado no solo por el tono y situaciones sino por ese carácter condescendiente. Que muere alguien cercano… ¡qué más da! Que encima tengo yo que darle el empujoncito… ¡me importa un bledo! Quizás sí, quizás por esa puesta en escena irreverente y directa se podría encajar el film más en los ochenta que en cualquier otro periodo.

Sin embargo hay que ser justos: a la película, por mucho ritmo que tenga una vez comience el ataque de estas avispas mutantes, es cierto que le cuesta arrancar. Ello no quiere decir que aburra, ni mucho menos, pero sí que es verdad que tarda 25 minutos en comenzar el festival de tropelías y efectos especiales. Sus defensores dirán que es lógico que se nos presenten a los personajes, personajes todo sea dicho lo suficientemente peculiares en algunos casos como para borrar cualquier atisbo, como decía, de aburrimiento, pero para tal y como está planificado el film resulta un poco chocante. Como siempre en estos casos todo se puede reducir a un metraje demasiado exiguo que necesita de “rellenos”para alcanzar una duración digna, epidemia extendida en el género, pero no por ser un mal común debe sobreseerse. Un tanto por el estilo se puede decir del momento “refugio”, es decir, los más duchos en este tipo de películas reconocerán esa estructura de “Arranque-Ataque-Huída-Refugio-Huida-Desenlace”, esquema que comparten con las producciones de zombies; pues bien, aquí sufrimos un pequeño parón cuando se llega a ese refugio. Y que conste, aunque lo parezcan, no son reproches, es una crítica constructiva, un apunte si queréis personal que creo que hubiese hecho la película más redonda.

Porque como no me he cansado de repetir, la clave que hace que la película se encuentre por encima de la media, además de los efectos especiales, es el ritmo. Es cierto que las avispas dan para correr mucho, pero no todo es la velocidad, sino su polivalencia: desde aguijonear salvajemente a inocular a una víctima. A más peligro más tensión, ya sabes…

Complementando esta faceta tenemos a los efectos especiales. Nos encontramos desde los digitales con los vuelos de las primeras avispas/bichos mutantes –¿a quién no le traicionará la memoria y recordará inconscientemente a aquellas “Hadas de los dientes” de “Hellboy II”?- hasta esos más artesanales de animatronics representados por esas gigantescas mutaciones para las que, al igual de lo que decíamos de su origen, no hay explicación alguna. En todas ellas además existe ese componente de mala leche casi cercano al gore, que no le importa ser cruel reventando a unos y otros con tal de sonsacarnos una sonrisa borde.

Para ir acabando, los personajes; saliéndonos poco de los estereotipos del género destaca el polivalente Clifton Collins Jr. en un papel con más matices que el resto, pero que termina sucumbiendo a esa nadería que caracteriza a este tipo de películas que reducen su elenco a simple carne de cañón. Solo hay que ver al reclamo principal del film como es el veterano Lance Henriksen que pasa sin pena ni gloria por la misma. Es más, nos deja algo decepcionados cuando dejan pasar la oportunidad de hacer un buen guiño…

Por último, y en línea de lo que comentábamos de las decepciones, cuando mejor se pone la película al llegar una nueva y estupenda mutación, se acaba. Está claro que la intención es dejarlo para una segunda parte, y vistas las críticas, la habrá, pero uno se queda con ganas de ver más, por si por una de esas hace un cameo el famoso Abejonejo de “After Bite”.

Resumiendo, “Stung” es una serie B de bichos mutados en toda regla. Con humor y un sentimiento de homenaje confeccionan una producción que entretiene y no nos deja la sensación de cutrez de otras producciones congéneres gracias a unos buenos efectos especiales. Eso sí, a cambio de esa puesta en escena más cuidada se sacrifica el humor gamberro de este tipo de películas.

P.D.: Una reflexión. Estoy seguro que si Juan Piquer hubiese nacido 30 o 40 años más tarde estaría regalándonos algunas de las películas de género más célebres. Cómo lo disfrutaría…

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WORLD WAR DEAD: RISE OF THE FALLEN – Freddie Hutton-Mills y Bart Ruspoli – GB – 2015 – Zombies

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/07/critica-world-war-dead-rise-of-fallen.html
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JUDAS GHOST – Simon Pearce – GB – 2013 – Terror

Featured imageSi te cuento la sinopsis de la película, sé lo que me vas a decir. Y no, no es porque sea muy listo, al revés, soy un perdedor no muy espabilado, pero es lo que diría cualquiera. Hagamos la prueba.

El film nos pone tras la pista de cuatro investigadores paranormales que acuden a una sala multiusos buscando un fantasma para rodar un documental que instruya posteriormente a otros equipos novatos.

Dicho esto, la conclusión, esa a la que creo que llegaríamos todos sería la de: un nuevo “found footage”, y nada original para más señas.

Pues no, para nuestra sorpresa “Judas ghost” se sale de lo previsible, para contrariamente meterse en un berenjenal. Me explico.

Con un argumento tan poco trillado y, como llevo diciendo, característico de estas producciones ‘cámaras al hombro’ que inundan actualmente el género, podría parecer una buena idea que su puesta en escena se aleje de estas propuestas por ofrecer algo formal, con la tradicional cámara en tercera persona; pues sí y no. La puesta en escena es formal, sin ninguna objeción, no obstante la elección no ha sido tan ambiciosa por mucho que la película haya recogido varios premios alrededor del mundo. Y es que “Judas ghost” no deja de ser un episodio piloto de un serial.

Dejando de lado que su duración no llegue a la hora y diez minutos, la presunta película solo tiene a los cuatro personajes (luego llega a los cinco) encerrados en la sala de marras. Y claro, el desarrollo se mueve entre lo teatral y lo… cutre.

El argumento da para que surjan situaciones de género como una puerta que va cambiando de sitio o interrupciones no menos habituales de estas historias, pero siendo sinceros y abstrayéndonos de los litros de sangre con los que intentan escandalizarnos, es poco menos que un episodio de “Más allá de los límites de la realidad”, un casi “Para todos los públicos”.

Luego podríamos entrar en las incógnitas de su final o las dudosas explicaciones, pero asumiendo que este desgraciadamente es un mal generalizado en estas series B, prefiero meterme con otros detalles, como los estereotipos, las piernas de la protagonista o las ínfulas que se da el protagonista cuando realmente su poder no demuestra gran cosa.

Y si encima hubiesen creado una atmósfera angustiosa, pero es que encima es colorista, como el de una serie de televisión del canal Disney. Por no decir no hay ni sustos.

Los efectos especiales son igual de modestos. He escrito que hay muchos litros de sangre, pero son eso, litros que surgen de una puerta y una trampilla. Que nadie espere desmembramientos y efectos de maquillajes gores; insisto en lo del canal Disney. Resumiré este apartado diciendo que al nivel de otro canal televisivo como es el del Canal SyFy.

Por ultimo no entiendo algunos de los premios cosechados por el film. O su competencia era muy mala o había algún tipo de amiguismo.

Resumiendo, “Judas ghost” no aburre y no está mal realizada, pero no justifica su naturaleza como película. Le falta contenido, originalidad y sobre todo ambición.

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THE CULLING – Rustam Branaman – EEUU – 2015 – Terror

Featured imageEmpecemos con humor porque es lo que demanda el momento. ¿El título de la película es por qué van a dar a todos los personajes “por culo”? Lo siento, he sido grosero, pero es el chiste al que uno no puede resistirse cuando comienza a ver la película. Y es que uno ve a un grupo de americanitos porreros que se van de excusión a un concierto –vamos, lo de siempre-, y ante “tanta” originalidad no puede hacer otra cosa que buscarse uno mismo la diversión. Y no es hablar por hablar ya que hasta la propia película se encarga de desconectar a su público cuando nos mete musiquita movida más propia de un videoclip festivo o de una comedia gamberra que de un film de terror.

No me extrañaría que llegados a este momento alguno decidiese parar la película, no hablo ya de verla en una sala de exhibición porque eso ya me parecería directamente un suicidio. No le culpo; la película se lo gana a pulso.

Por suerte, una vez superado ese duro escollo –insalvable como digo dependiendo de la paciencia de cada uno- aparecerá la niña de marras y nuestro discurso –si me permitís seguir con la coña del principio- cambiará a “Vale, entonces ¿es la niña la que dará por culo a todos estos?”

Pues no, otra vez la película volverá a tomar otros derroteros, por lo que uno a las alturas de la película en la que se encuentra –aproximadamente sus 20 primeros minutos- pensará o que la película juega al despiste o que verdaderamente su director y guionista Rustam Branaman nos está tomando el pelo.

Y así, trampeando, combinando cháchara con algún efecto sonoro para no perder de vista el horizonte del género llegamos al minuto 44 que es donde de verdad comienza la película. Respuesta inmediata: pues sí, nos han estado tomando el pelo. Pero esperar, que lo de dar por culo está por venir.

Una vez arranque la… la… ¿acción? de la película, su responsable se parapeta en un “tótum revolútum” ochentero para “marear” tanto al personal que casi no dé tiempo a nadie a pensar qué le están contando. Casi. La parte buena –sí, se puede llamar así…- es que no aburrirá de tanto correteo y… -redoble de tambor, por favor- algún que otro WTF.

El montaje en esta parte final es un despropósito. Solo hay que ver ese accidente de coche. Mi abuela con el Pinnacle y sin saberlo utilizar lo hace mejor. Y eso que está muerta. Las interpretaciones son de órdago, empezando por el tal Hank que haciendo honor a la película parece que sigue colocado con un tripi, y terminando por esa Amanda al más puro estilo “Scream queen” pero elevado a la potencia.

El final, todo sea dicho, intenta dar explicación a lo ocurrido, pero uno se queda con cara de tonto de por qué en un principio intentaban pasarlo por otra cosa.

Resumiendo, si te la tomas como algo serio “The Culling” terminará por corresponder al chiste fácil dándote por… por ahí, por detrás, pero si te lo tomas como una serie B, una película de jóvenes americanos imbéciles y directores aún más… dejémoslo en con poca vergüenza, puede valer para pasar un rato riéndose de ella con un puñado de amigachos. No deja de ser un episodio estirado de una serie de género.

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SILVERHIDE – Keith R. Robinson – GB – 2014 – Terror

Featured imageHay veces que con solo ver los primeros segundos de una película ya sabes que va a ser, con perdón, una mierda. Y ya no hablo de la propia película sino de esos segundos previos donde ves los logotipos de las productoras que concurren a la misma. Este es un buen ejemplo ya que solo hay que ver como aparecen dos rótulos hechos con Corel sin animación ninguna para fruncir el ceño. Pero bueno, que una película sea evidentemente de bajo presupuesto no quiere decir nada; lo que sí quiere decir algo ya es cuando vienen los siguientes segundos…

Nada más empezar la película vemos como a una oveja de peluche la destripa algún ser o ente invisible. Lo de la oveja de peluche ya debería ser significativo, pues bien, el destripe corrobora la peor de nuestras sospechas. En serio, más cutre no puede ser a no ser que esté hecho adrede o seas un imbécil. Si no tienes presupuesto como para hacer algo decente, no lo hagas. Es la primera regla. O debería.

Pero es que la propia historia es aburrida de narices. Sacan a colación conspiraciones, militares y demás chorradas, pero la mayor parte se la pasan hablando de situaciones personales, recriminándose cosas unos a otros y zzzZZZZ… zzzZZZZ…. Y todo para el clásico “uno menos”, pero con el agravante de que aquí no hay ni correrías. Es tal el nivel de “Me da lo mismo” que uno se olvida hasta de recriminarle los ‘cómos’ o ‘por qués’.

Luego, artísticamente es debatible ya que no dudo que todos los implicados lo han hecho con la mejor intención, pero técnicamente, dejando de lado los precarios efectos especiales –las sombras en la tienda de campaña son sencillamente cómicas-, es de lo peorcito que te puedes encontrar. Oscura es un eufemismo ya que hay escenas que ni llegan a verse. El montaje nos recuerda al de los años ochenta en Bollywood donde cortaban hasta las canciones para pasar de una escena a otra. Algunos personajes están sobrepuestos sin vergüenza ajena, la cámara tiembla como si de un “found footage” se tratase, el audio en directo es igual de amateur, las notas del piano están más pasadas de moda que el primer “Resident Evil”, y acabas del sonido del viento hasta los mismísimos…

Resumiendo, “Silverhide” es la típica película de aficionados o gente que busca su oportunidad que alguna distribuidora nos cuela poniéndole una decente carátula aprovechándose del insaciable apetito del aficionado al género. Aburrida y sin calidad. Una autentica pérdida de tiempo. Claramente, candidata a truño del año.

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