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THE WINDMILL MASSACRE – Nick Jongerius – 2016 – Holanda – Terror

windmillZombies. ¿¡Otra de zombies!? Posesiones ¿¡Otra de posesiones!? Found footage ¿¡Otra de found footage!? Vamos, que sí, que sí, que los amantes del terror estamos de suerte y desde los ochenta el género nunca ha estado tan… paradójicamente vivo. El problema, como casi todo en esta vida, es la falta de imaginación. Las modas. Cuando algo funciona nos atormentan hasta hartarnos. Un ejemplo, los expuestos al inicio.

Estamos tan cansados del ‘más de lo mismo’ que hasta lo que nos producía el mismo efecto hace unos años, ahora lo encontramos… vale, lo encuentro hasta fresco. Por malo que sea, jejejejejje… Ese es el caso de esta “The windmill massacre”. Me explico.

De humilde origen holandés, otrora país europeo con notable prestigio en el género, pero rodado en inglés con algún que otro rostro reconocible por el frikismo general, el film dirigido por el desconocido aunque con amplia trayectoria televisiva Nick Jongerius, nos presenta la típica leyenda cruenta de asesino despiadado para, sin comérnoslo ni bebérnoslo, ofrecernos el típico producto de psyco-killer ochentero pero con las virtudes de los tiempos que corren, dígase, efectos competentes.

Y sí, esta tontería que en otra época nos podría parecer eso mismo, una tontería, ahora fruto de la reiteración de temas, ya no nos importa tanto. Y eso que tampoco es que sea una gran cosa, es más, errores y objeciones hay muchos.

Por ejemplo, que le cuesta arrancar. Dado el gran número de personajes, uno puede impacientarse ante tanta presentación y poca determinación. De hecho, el espectador parece que no fue el único en darse cuenta de ello y al final se termina por dejar de dar a conocer a algunos de los personajes bajo la excusa de mantener el misterio o hacer creer que hay algún motivo oculto.

Afortunadamente el sentido común imperó y no solo por acortar la agonía sino por dejarse de vanas excusas y optar por liquidar primero a los supuestamente puestos bajo sospecha. Y no, no considero que esté destripando nada ya que el “Massacre” del título habla por sí solo.

Junto a esto, su mayor hándicap: ¿demagogia castigando lo políticamente incorrecto?

A ver… en la película nos pintan a un grupo de pecadores que esconden secretos, dándonos a entender que el villano de turno está haciendo una purga y que bla, bla, bla… vamos, otro tópico en el género. Pero aquí el mensaje brilla por su ausencia resultando todo un tanto confuso terminando por, al igual que ocurría con ese inicio ‘remendado’, concatenar muertes a cual más sangrienta y ocurrente.

Y es que claro, para mensajes de calado, ya tenemos el cine de autor. En cuanto uno se hace a la idea de que esto es un festival de FX, “The windmill massacre” se puede llegar a disfrutar. La calidad de los maquillajes y el calibre de la sangría están a gran altura, por lo que no decepcionará. ¿El ‘malo’? Pues parece sacado de una de las muchas partes de “Resident Evil” atrayendo más su trasfondo como personaje. ‘Mola’ eso del pacto del Diablo aunque luego no sirva para nada, jejejejjejeje…

Para acabar, eso mismo, su desenlace. No creo que contente a nadie porque juega la baza “de siempre” haciendo que el espectador se sienta un poco decepcionado, pero no deja de ser un tic más del género. Para bien o para mal.

Resumiendo, “The windmill massacre” es una película que se deja ver; no aburre porque a estas alturas nos aburren otros temas. La típica producción para ver entre amigos, sacarle fallos y reírse de las tropelías que perpetra su… ‘estrella’.

2de5   /     3de5

LEMON TREE PASSAGE – David James Campbell – Australia – 2013 – Terror

Featured imageUn grupo de amigos festeros y un fenómeno sobrenatural en una carretera al lado de un bosque. Desde “La muerta de la curva” hemos oído un montón de leyendas urbanas similares y por lo tanto, un montón de películas por el estilo.

Ahora desde Australia nos llega el último ejemplo basado en una supuesta leyenda local sobre unas luces fantasmas que en realidad no sé si animan a aminorar la velocidad de los conductores o contrariamente a que aprieten el acelerador. Y es que la misma afirma que si se va a mucha velocidad por determinada carretera se pueden ver las mencionadas luces fantasmas.

Así, como no, el debutante David James Campbell nos trae a unos amigos aussies que acaban de conocer a unos turistas americanos en una playa. Tras los lógicos –y aburridos- minutos de camaradería los primeros van a demostrarles a los segundos la existencia de la leyenda. Incluso se les ocurre buscar la explicación cuando dejen a uno de ellos en el arcén para buscar el origen de las luces. Y claro, pronto empezarán a desaparecer… Hasta ahí, aunque tópico, no está mal. El problema lo encontraremos básicamente en dos puntos: uno, el propio desarrollo y dos, el montaje.

Dejando de lado que la historia, como he dicho y se deduce de su argumento, es vulgar y encima contiene detalles que ya nos llevan a pensar en la fragilidad mental de algunos de los protagonistas, no hay por dónde pillarla. Además del grupo de amigos nos encontramos al hermano de uno de ellos que deambula por toda la historia sin más sentido que ofrecernos un peligro más y una explicación que como todo en la película resulta cuestionable.

En la misma se nos junta la leyenda protagonista con la desaparición de una chica que para mayor despropósito ha ocurrido el mismo día. Las luces de las narices –lo siento, pero se abusa tanto de las mismas que incluso uno pasa de creer que está viendo una película de fantasmas a una de ovnis- se funden con visiones de la heroína de turno provocando que terminemos más cabreados que perdidos; y es que una cosa es que se juegue al despiste con el espectador y otra que ni tú mismo sepas por dónde tirar.

Y ya no solo son los tumbos que va dando la película como el aburrimiento de algunas de sus fases. Sí, hay muertes, pero además de ser bastante torpes, entre unas y otras… pffff… correrías por el bosque o decisiones y situaciones a cada cual más rocambolesca.

Y claro, cuando uno va viendo morir a un personaje tras otro y lo mezcla con las visiones de la tipa, se le ilumina en la cabeza el rótulo de “Venganza”. Pero claro, ¿para qué las luces y el dichoso motorista? Pues parece que ello no importó mucho a sus (ir)responsables ya que decidieron pasar olímpicamente de todo sentido común y tomarnos el pelo con una resolución de lo más indignante que te puedes echar a la cara.

Hay gente como este David James Campbell que se cree que el público es tonto y que acude a estas producciones solo para ver morir a la gente sin importarle el qué o el cómo. Precisamente el aficionado al cine de terror es el más exigente y por ello el más difícil de contentar, y si no tienes ni historia, ni una puesta en escena atrayente –por no haber no hay ni efectos especiales-, pues apaga y vámonos.

Resumiendo; hay películas que se conforman con un par de sustos. A “Lemon Tree Passage” ni siquiera le vale esto cuando descaradamente está tomándole el pelo a la gente. La factura es correcta -no ni es ni la típica película de aficionados ni para adolescentes-, pero por momentos parecer estar escrita, dirigida y montada por un mono emporrado.

P.D.: Si alguno se pregunta que por qué no la paré, le diré que porque le tengo mucha fe al producto de género australiano. Pero la fe no siempre obra milagros.

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