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TRAIN TO BUSAN – Yeon Sang-Ho – 2016 – Corea del Sur -Zombies

traintobusanOtra de zombis. Dicho así podría ser el título de una película paródica al estilo de las franquicias que David Zucker nos ha estado regalando –o atormentando, según el caso…- en las últimas décadas, pero la cuestión es que, poniéndonos serios, todo lo serio que puede ponerse alguien que cree que hay que huir del drama, la expresión adquiere carices, eso mismo, dramáticos cuando los amantes del género en los últimos años estamos siendo las víctimas propicias de una moda que ha rebasado los límites de las tendencias para convertirse en una pesadilla de títulos mediocres, sin ideas y dudosas calidades.

El repiqueteo machacón de títulos ya no solo de películas sino también desde otros ámbitos se ha hecho tan incontrolable que uno termina rechazando sistemáticamente todo lo que huela –nunca mejor dicho- a muerto viviente. Sin embargo, siempre hay alguna producción que consigue colarse en nuestro ‘menú’ gracias a las referencias que nos llegan sobre todo desde las redes sociales; y ese es el caso de esta “Train to Busan”, film que por encima de mi querencia al cine asiático y más allá, su origen surcoreano, ha trascendido favoritismos y claro está, frikismos, llegando a convertirse en un producto viral permitiendo, y es lo que más me gusta, que muchos aficionados al género del terror ajenos a la filmografía oriental, abran la puerta a este cine sin denostados prejuicios.

Pero dejémonos de rollos que el que más y el que menos si estáis leyendo esta reseña ya sabéis quién es Chanpoo y lo que defendemos los que componemos este blog, así es que vayamos con el film protagonista de estas líneas.

Volviendo al inicio de la reseña, sí, estamos ante ‘otra de zombies’ como decía, pero hay tantas diferencias como para justificar esa popularidad y hasta revuelo. Para empezar, los propios antagonistas del film, los zombies.

Antes de que acabásemos hartos de muertos vivientes el “maestro” Danny Boyle revolucionó hace casi ya quince años el sub-género con “28 días después”, trayéndonos por primera vez unos zombies violentos y sobre todo, rápidos. Fue un shock ya que la amenaza se hacía más patente, real y sobre todo peligrosa. En “Train to Busan”, nuestros ‘muertitos’ son de esta estirpe, pero han sabido dotarle de una… ¿personalidad? propia haciéndolos retorcerse más al estilo de unos poseídos que de lo que estamos acostumbrados. Vale, a alguno la mezcla le traerá a la memoria la última entrega de la patria “Rec”, sin embargo hay más factores que la simple flexibilidad y crujido de huesos y tendones, como por ejemplo, la propia interpretación.

A ver, a vueltas con el aluvión de títulos de films de este subgénero, contemporánea a esta hemos podido ver la adaptación del best-seller de mi escritor por excelencia Stephen King “Cell”. Dejando de lado la muy cuestionable calidad de esta película, en ella se nos ofrecía otros zombies “rápidos” con un apunte original: que podían utilizar armas. Bien, es loable querer diferenciarte de otras producciones, pero cuando los actores que escogías para interpretar a tus muertes vivientes tienen más ganas de poner la mano para cobrar su cheque como extra que de hacer algo creíble, pasa lo que pasa…

Aquí, efectos de maquillaje, de sonido y hasta de cables aparte –esto último muy asiático por cierto-, los actores encargados de meterse en la piel de los no-vivos se dejan eso mismo, la piel para meter miedo al personal. Así da gusto.

Lamentablemente el guión no es que ofrezca grandes giros argumentales o diálogos brillantes, pero sí que por el contrario mantiene la tensión, y estando en el género en el que nos encontramos, es lo que importa, de hecho las casi dos horas se pasan en un suspiro. Y ya no es lo distraído que estemos sino lo que contagia: nos sorprenderemos -o ya no, después de poner en sobre aviso- haciendo fuerza para que los protagonistas alcancen su objetivo, y esto desafortunadamente no lo pueden decir todas las películas. Mucho menos, lo que me he dejado casi para el final como es la facilidad para emocionarnos.

Porque sí señores, aunque parezca extraño siendo esta una película de zombies, “Train to Busan” llega a tocar la fibra. Vale, muchos diréis que tampoco es difícil; siempre se ha dicho que es más fácil hacer reír que llorar, pero repito, esto es una película de zombies ¿Cuántas os han emocionado? Si tan fácil es…

Pero ni aun poniéndonos exigentes, queriendo quitarle valor ayudándonos de la siempre recurrente ‘lágrima fácil’ –ya digo que para mí no- no se puede decir que el film no tenga su enjundia; y es que siendo Yeon Sang-Ho su director y guionista, responsable de films de animación tan críticos y mordaces como los premiados internacionalmente “The fake” y “King of pigs”, la película no se queda atrás en cuánto a esos detalles que pueden pasar inadvertidos o incluso camuflados bajo una capa de humor (al inicio claro está) y que denuncian el consumismo, la opresión corporativa, la hipocresía y falsa moral surcoreana con las mujeres, familia, etc. como objetivo del foco del ojo crítico del realizador.

Antes de terminar, aplaudir a su protagonista Gong Yu, el ‘chico de oro’ actual de Corea del Sur, un chaval que ya prometía en sus inicios más cosas que las de ser el típico galán y que encadena éxitos tras éxitos de taquilla y de crítica desde hace cuatro años. Se lo merece. Habría que hablar también del ‘villano’ del film, pero mejor que cada uno lo descubra…

Poco más se puede decir de una película para disfrutar y hasta dejarse sorprender; y es que hasta el desenlace rompe con lo esperado en una película de esta nacionalidad. Sin creer haber ‘spoiledo’ excesivamente, los habituales ya sabrán a lo que me refiero.

Resumiendo, “Train to Busan” es una película que se vende sola y no solo por la repercusión que ha tenido en las redes sociales y medios dedicados al género. Calidad artística y técnica tiene de sobra, a lo que hay que sumar una tensión constante y puntazos emocionales para dejar, por si no lo estabas ya, fuera de juego.

4de5   /    5de5

COOTIES – Jonathan Milott y Cary Murnion – EEUU – 2015 – Comedia de terror

Featured imageMe encanta Elijah Wood, y no solo por tener una estatura similar y los mismos ojos azules (!!!). Es un tío que supo sobrevivir a dos incómodos condicionantes, uno el de la etiqueta de “niño-estrella” y otro, el de superar un fenómeno no quedándose atrás. Hablo por supuesto de su incursión en la trilogía de “El señor de los anillos”; mientras algunos de sus compañeros de reparto no supieron seguir desarrollando su carrera, Wood sigue trabajando a costa de no dejarse llevar por su orgullo o incluso poner pasta de su bolsillo.

Sir ir más lejos, uno de sus mejores papeles hasta la fecha ha sido el remake de “Maniac”, un papel –y género- al que muchas estrellas no se prestarían. Y sobre lo de su “bolsillo”… solo hay que ver esta “Cooties” donde ejerce de productor.

Pero dejémonos de alegatos revestidos de imparcialidad y vayamos al grano.

Metidos como estamos en plena moda por los “Muertos vivientes” es normal que ante tal aluvión de producciones, no sean pocos los títulos que incorporen estos al género de la comedia. De hecho, ¿quién no recuerda la mítica saga de “Return of the Living Dead” cuando los zombies eran uno más dentro de la fauna habitual del género? Pues ahora que son los reyes, lógicamente, con más razón.

Desde la “Zombie party” de Edgar Wright que supo anticiparse al resto a esta “Cooties” hemos visto, entre otras, “Fido”, “Bienvenidos a Zombieland”, “Juan de los muertos”, “Deadheads”, la saga “Dead snow”, “Memorias de un zombie”, “Cockneys vs. Zombies”, “Doghouse”, “El baile de los muertos”, “Dead & breakfast” y hasta una aportación patria de la mano de “REC 3”.

Ahora, como decía, nos llega esta “Cooties” de la mano de Wood y de los debutantes Jonathan Milott y Cary Murnion, y la verdad es que para mí esto resulta clave. Pero por pasos.

Hay –o había- una máxima en la ética del mundo del cine en Hollywood que era que los niños eran sagrados. Y decía ‘o había’ porque la principal gracia del film es ver cómo los niños son transformados en zombies convirtiéndolos en la principal amenaza cometiendo todo tipo de tropelías. Original no es ya que recurrir a estos para que supongan el desafío a superar lo hemos visto ya en manos de maestros como King, Carpenter e Ibáñez Serrador, pero aquí el atractivo no es el ‘qué’ sino el ‘cómo’. Me explico.

Guión, por mucho que tengamos tres guionistas, alguno de la talla de Leigh Whannell, responsable de la saga “Saw” o “Insidious”, se resume simplemente a un “corre que te pillo” adornado por diálogos y situaciones más o menos divertidas. El problema surge cuando la sorpresa de los niños zombies se acaba, y la escatología y el gore resulta repetitiva.

Quizás, además de un poco de más mala leche -carencia que achaco a otro de los guionistas como es Ian Brennan, uno de los responsables de la serie “Glee”, serie que adoro pero que, esteramos de acuerdo, parte de otros términos-, la pérdida de frescura y hasta desconexión se encuentra en esa inexperiencia de sus directores que no saben buscar el equilibrio entre el homenaje a la serie B y el viento a favor que tienes con Wood y estos otros compañeros de viaje. Un montaje un poco torpe tampoco ayuda a configurar un conjunto coherente, dejando atrás cualquier etiqueta y pasando a ser una simple comedieta del montón tirando a mala.

Por suerte, llegados al meridiano, la película comienza a adoptar una serenidad que es la que permite que no le demos al botón de STOP de nuestro reproductor. Con el sosiego, los personajes, hasta el momento desdibujados para servir de caricaturas de series de dibujos animados al servicio de correrías, van ganando protagonismo –hasta el momento recaía en los niños zombies- dejando que los diálogos y algunos chistes resulten hasta ingeniosos. Es en esta fase cuando el término “dibujo animado” gana realmente enteros sacando ese espíritu “toon” que no encontrábamos en los minutos anteriores.

Al principio ya había sacado a relucir el nombre de Edgar Wright, y ahora quizás sea demasiado atrevido recurrir a este, pero ese final con resonancias a su “The World’s end”, nos deja con la sensación de que esta película podría haber dado mucho más de sí si hubiese arriesgado un poco no abusando de su excusa comercial como era la de los zombies y la salvajada a priori de utilizar niños como carne de cañón.

Resumiendo; entretenida, pero no deja de ser una comedia comercial a la que se le ve el plumero a la legua. Salvaje en ocasiones e inocente en otras. Irregular en general.

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P.D.: Al Jorge García de “Lost” hasta lo hubiese eliminado del montaje final. Señor, que cruz…

CONTRACTED PHASE II – Josh Forbes – EEUU – 2015 – Terror

Featured imageHace poco menos de dos años nos llegaba “Contracted”, un film que pese a sumergirse de pleno en esa ola de los zombies que desde ya hace un lustro amenaza con ahogarnos, presentaba el tema de una manera original. Tuvo la “mala suerte” –resalto el entrecomillado- de coincidir el mismo año con la estupenda “Afflicted”, situación que le restó méritos, pero aun así la producción dirigida por Eric England se convirtió en un film de culto. Tanto que a nadie le extrañó que tuviese segunda parte.

Lo primero que hay que decir es que “Contracted: Phase II” es una secuela al uso, es decir, continúa donde lo dejó aquella, y lo segundo, que un tal Josh Forbes no solo sustituye a England -apartado del proyecto- sino que debuta tras las cámaras en un largometraje. Y esto, para nuestra desgracia, se nota en algunas fases. Pero por partes.

“Contracted: Phase II” nos pone al frente del argumento a Riley, aquel guaperas que tenía relaciones sexuales con la protagonista de la historia original dando lugar a una de las escenas más… “maravillosas” de aquella película. Así, contagiado y sin el factor sorpresa que tuviesen los que llegasen “vírgenes” a “Contracted”, el film sigue un desarrollo similar yendo detrás de nuestra víctima para mostrarnos los terribles síntomas de la enfermedad. Respecto a esto, los más morbosos seguiremos disfrutando de unos efectos especiales de maquillaje de primera que por un lado nos pondrán los pelos de punta y por otro, nos harán esbozar una sonrisa.

En este aspecto la película se beneficia del tiempo transcurrido desde la primera parte ya que esos síntomas y paulatino deterioramiento del protagonista resultan tan similares a los que ya se vieron en ‘carnes’ de la pobre Samantha que se le puede acusar, y con razón, de falta de originalidad. Para ello, el también debutante Craig Walendziak, como guionista sustituto igualmente de Eric England, recurre a dos ingredientes nuevos que dan la verdadera dimensión de esta entrega.

En un extremo tenemos un humor macabro que exagera las situaciones hasta rozar lo vulgar. Yo debía estar en un momento flojo porque en más de una ocasión no pude evitar soltar una carcajada. Por otro lado, apelar a la mala leche ya sabemos que no es el mejor recurso cuando a las claras estás acreditando que eres un fullero de tres al cuarto y lo que quieres es embaucar al espectador con trucos baratos, pero prefiero caer en la trampa y que me hagan reír a que me transmitan indiferencia aburriéndome más que a un mascachapas en un geriátrico.

No obstante, si esto a pesar de sus limitaciones era lo bueno, lo malo lo encontramos en el otro ingrediente novedoso de la franquicia como es un trasfondo policiaco truculento a lo “Seven”, “Resurrección”, “Hannibal”, etc. con tan poco protagonismo que no solo evidencia su función de “relleno” sino que hace aguas por los cuatro costados. Y lo que es peor, sirve de excusa para poner en marcha una franquicia en toda regla con lo que ya ni se le puede decir a su realizador que se le ve el ‘plumero’; y es que Josh Forbes y Craig Walendziak, a tenor de todo lo dicho, se descubren como unos mercenarios a las órdenes de unos patrones sin escrúpulos con más ambición que, al menos de momento, talento a la hora de aunar el interés de unos y otros, dígase productores y público, comercialidad y atractivo. Me quedo con ganas de saber cómo hubiese quedado la cosa en manos de Eric England.

En todo caso, para acabar, no considero a “Contracted: Phase II” una mala película, ni siquiera fallida. Vive del pasado, tienes fases erráticas como las protagonizadas por la agente de policía o el villano que han reformado a su antojo, pero entretiene e incluso tiene escenas muy disfrutables para los amantes de la casquería y el morbo.

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EXTINCTION – Miguel Ángel Vivas – España/Francia/EEUU/Hungría – 2015 – Zombies

Featured imageA John Woo cuando desembarcó por primera vez en EEUU le echaron en cara que no podía hacer películas de acción al estilo de Hong Kong, es decir, dejándolo todo para el final. Dejando de lado que el que dijo esto era un poco impertinente porque en parte no conocía muy bien la idiosincrasia de la acción hongkonesa ni, por lo visto, estaba al tanto de la filmografía de Woo, esa misma frase, por significación, se le podría achacar a esta película/realizador.

Pero yo no quiero pecar tampoco de prepotente soltando chorradas porque sí, ya que quizás la culpa no la tiene tanto su responsable directo como sus productores. Y es que bien mirado “Extinction” no es una mala película, pero la forma en que ha sido vendida puede hacer que más de uno eche pestes de ella.

Lo primero que hay que decir es que esta película no es una producción cualquiera. Desde semanas antes de su estreno nos la han estado vendiendo en la cadena pública nacional TVE ya que la misma había participado en su producción. La maquinaría de marketing ha sido tan agresiva –trailer cada media hora- que incluso ha traspasado la lógica hablándose de la producción en otras cadenas privadas sin aparentemente relación con la misma.

Pero más allá del… bombo tenemos ese trailer que ya he sacado a colación. Está claro que no está bien reseñar una película en base a un trailer, pero sabiendo que esto ya es un engranaje más dentro del sistema… Además, a quien hierro muere a hierro mata, y con la difusión que se ha dado al mismo, también cobra algo de lógica que se lo echamos en cara. Y es que en ese minuto de avance se nos vende un trepidante film de zombies que para sobresalir de la media, asfixiados por una moda que parecía ya en declive, se ambienta en un original escenario helado.

El problema –menos para el que no haya visto ese trailer, cosa que se me antoja difícil- es que de lo que se nos vende a lo que es… Está bien eso de aprovechar lo mejor del film para llevar espectadores a las salas, pero que luego no se extrañen –incluso alguno se cabreará- si luego alguien saca a relucir la siempre parcial “tomadura de pelo”.

“Extinction”, para empezar, no se puede calificar como una película de zombies. Está basada en un libro que apareció en plena fiebre por el fenómeno zombie y que tuvo buena acogida, pero sinceramente, para lo que la mayoría de los mortales consideramos muertos vivientes… solo en los cinco primeros minutos de la película. Alguno podría tachar a los propios personajes, sobre todo al interpretado por el reclamo internacional Matthew Fox, una alegoría del muerto viviente, pero en esa impresión tenemos gran parte del “secreto” del film: “Extinction” es más un drama con trasfondo que una película de género.

Quitando un par de cortas escenas donde se presenta la amenaza, todo el contenido aventuresco y actioner se sitúa en los últimos quince minutos, y para postre, bastante alejados de lo que se entiende por espectáculo. Vamos, que para el joven incauto que vaya a ver el film atraído por los zombies y ese escenario helado, saldrá decepcionado y con muchas posibilidades de haberse aburrido. Al resto de espectadores, depende.

Como hemos dicho el film es un drama. Tenemos personajes con pasado tortuosos y hay una importante carga sentimental que une a los personajes, pero todo suscita, bajo mi punto de vista, una artificialidad demasiado evidente ya que recurre a tópicos que encima, para mayor despropósito, no tiene más función que la de simple adorno. Por ejemplo, esos mensajes de radio que le llegan al protagonista. Entre que no esconde su origen -origen manido- y que tan pronto como llegan, desaparecen… no quiero calificarlo como relleno, pero lo parecen.

Luego tenemos ese triángulo conformado por los protagonistas que carece de misterio. Solo nos queda por despejar la incógnita del porqué, pero cuando uno termina por zambullirse voluntariamente en el estupor general con tal de evitar la siempre inútil indignación, llega incluso a perder el interés.

Y cuando empieza realmente a coger ritmo el film cae en los errores de la serie B: personajes que aparecen de la nada con excusas vergonzantes, resoluciones que hasta un niño nunca escogería, y un final que viene a resumir la falta de ambición del film. Que esa revisión del clásico acoso y derribo westerniano quiera ser el colofón de un film destinado a llamar nuestra atención, amantes del género, es un flaco favor que se hace a todos los implicados en la misma.

Y es que técnica y artísticamente “Extinction” tiene poca cabida para el reproche. Los actores se creen la historia y la defienden; la dirección es correcta, es verdad que la continuidad se encalla en algún flashback, pero tiene otros detalles que lo compensan como esa especie de travelling vertical uniendo la acción entre las diferentes plantas del edificio; y por último, los efectos especiales se encuentran a nivel satisfactorio, a pesar de que esos engendros –tiene narices que hasta los propios personajes se pregunten por su origen dejándolo como otras tantas cosas a merced de la inteligencia de los espectadores- parezcan más salidos de un “Resident Evil” cualquiera que de una producción de zombies.

Resumiendo, “Extinction” como drama aprueba, pero como film de género –cómo está siendo vendido- le falta acción y espectáculo. Quizás todo se resuma a que quiere seguir la línea emocional de otras producciones que tratando casi el mismo tema han tenido éxito, pero aquí se olvidan de que el espectador no es tonto, y que no puedes dejar cosas en el aire cuando otras están harto mascadas.

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WORLD WAR DEAD: RISE OF THE FALLEN – Freddie Hutton-Mills y Bart Ruspoli – GB – 2015 – Zombies

Featured imageReseña escrita para Nido de Cuervos

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/07/critica-world-war-dead-rise-of-fallen.html
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ZOMBIE FIGHT CLUB – Joe Chien – Taiwan/Hong Kong – 2014 – Terror/Sci-Fi/Acción

Featured imageReseña escrita para “Nido de Cuervos”

http://elcuervoenteradillo.blogspot.com.es/2015/04/critica-zombie-fight-club.html

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WYRMWOOD – Kiah Roache-Turner – Australia – 2014 – Comedia/Zombies

Featured imageEl otro día estaba escribiendo una reseña donde venía a decir que a los que nos gusta hablar sobre cine no deberíamos utilizar los tráilers como una referencia, ya que nos inducen a crearnos una imagen que luego puede no concordar con la película y conducirnos a un mal análisis. Sin embargo, ¿qué película no tiene ya su tráiler? Y no uno sino hasta más…

Se ha convertido ya en un engranaje más de la industria, un instrumento al igual que puede serlo una carátula o póster promocional. Hay festivales dedicados únicamente a tráilers, e incluso tráilers mejores que películas. Por todo ello debemos considerar que si tu “avanzadilla” conduce al error al espectador, también será un demérito de sus responsables, digo yo.

Sea como sea, la existencia de “Wyrmwood” nos llegó, como ya casi todas las películas, vía tráiler, esbozándonos un film de acción y de zombies rodeado de toda esa peculiar idiosincrasia australiana, imaginería incluida. Por lo tanto no nos extrañó que se nos vendiese con esa frase promocional que luce en su carátula mezclando mitos como Mad Max y el “Amanecer de los muertos”.

Luego llegarían las primeras buenas críticas y su pase por el Festival de Sitges donde recogería impresiones igual de positivas. Pero ya me conocéis, si por los tráilers sí que me dejo llevar, no tanto por las opiniones de gente que ni conozco. Así es que vayamos a ver lo que me ha parecido.

Para empezar, “Wyrmwood”, por muy buena –o mala- que quieran que sea, no deja de ser una película de serie B, cercana a la Z, ya que sin ir más lejos, la gente que participó en ella no lo hizo en exclusividad, sino en sus ratos libres. Por esa razón se tardó 4 años en realizarla. Significativo.

De todas formas, yo soy de los que opinan que cuando algo se hace con pasión, poco importa. Aunque con 4 años… puede eternizarse, y eso tiene sus inconvenientes, ya que obviamente las cosas no se hacen con la misma ilusión de cuando empiezas un proyecto. Aquí esto se deja notar un poco en la parte final, cuando parece que sus responsables no sabían hacia dónde dirigirla.

Pero retomando el análisis de una manera más formal, diré que para empezar ese… ¿amateurismo? se manifiesta en una calidad de imagen debatible. Ya no solo es ese granulado casposo –uno siempre se puede excusar en que refleja la realidad y bla, bla, bla- sino en una excesiva dependencia de la “cámara al hombro” –sin ser un “found footage”, claro- que trasladando pequeños temblores, molestos movimientos de cámara e incluso precipitados desenfoques, denotan la escasez de medios e improvisación.

No obstante, asumiendo esto, “Wyrmwood” es aprovechable. Muy aprovechable.

Aun siendo una película de zombies más, se le ha de agradecer que se haya distanciado un poco de esa plaga –en el más amplio sentido de la palabra- de zombies que pulula por los reproductores de nuestros salones.

Por un lado me gusta ese enfoque de “virus” que le han dado al contexto zombie, mostrando una ambición que va más allá de sacarnos a legiones de no-muertos persiguiendo a la gente sin más explicación. Detalles como ese… aliento fétido es de agradecer, enriqueciendo la mezcla –nunca mejor dicho- haciéndola divertida y original. Incluso se apañan para relacionar unas cuestiones con otras dando explicación por ejemplo a porqué unos no-muertos corren y otros no. Pero ya no es solo la excusa conspiranoica que tanto gusta a los amantes del misterio acercándolo a una probable realidad, es que se permiten hasta jugar con ese factor bíblico que da nombre al film. ¿Es ambiguo? Y qué más te da, en un contexto fantástico como este me da lo mismo una cosa que otra.

Luego, ese plus casi superheroico de añadir poderes –que me callaré ya que tampoco es cuestión de destripar la película- no gustará a los puristas de los zombies –of course!-, pero es imposible no ver cómo la película rebusca en otros géneros con tal de abrirse otros caminos. ¿O es que esa escena en el “laboratorio” no es más propia de un salvaje episodio “toon” que de un film de terror?

Antes de terminar, decir que los efectos especiales se encuentran a un gran nivel. Los zombies convincentes y la sangría satisfactoria. Hay muchos tiros, y aunque la espectacularidad no radique en una puesta en escena estudiada no te hartarás de ver cabezas explotar.

Y ahora sí, para acabar lo haré paradójicamente volviendo al discurso con el que había empezado: la referencia a Mad Max está más o menos clara por el vestuario del héroe y un vehículo acorazado, pero se me antoja un poco gratuito. También uno de los personajes sale vestido como el anti-héroe local Ned Kelly, y no por ello nadie habla de Western. Yo quizás le veo más parecidos a “El equipo A” que al clásico de Gibson y Miller.

Resumiendo, “Wyrmwood” es un film que guarda un buen equilibrio entre las películas de zombies y la comedia más corrosiva, sin perder de vista a los detalles. Esa ambición es la que ayuda a que seamos hasta indulgentes con alguna torpeza.

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THIRD EYE – Aloy Adlawan – Filipinas – 2014 – Terror

Featured imageReseña hecha para “Nido de Cuervos”

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2015/01/critica-third-eye.html

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ZOMBEAVERS – Jordan Rubin – 2014 – EEUU – Comedia de terror

Featured imageComo un tipo que se ha criado a montacaballo entre los 70 y los 80 con Jim Henson, sus producciones y sus criaturas formando mi psique, no es extraño que disfrute como un niño –nunca mejor dicho- con cualquier cosa que parezca un calcetín con ojos. Por eso me cae tan bien Peter Jackson, porque es de los míos. Con “Meet the feebles” y con 17 o 18 años que tendría cuando la vi, imaginaros lo que sentí viendo aquella marionetas fornicar e incluso matar. Y qué decir de ese mono-rata de “Tu madre se ha comido a mi perro”…

Por otro lado en los últimos años estamos asistiendo al nacimiento de un tipo de comedia gamberra con fundamentos en el cine del terror que también nos recuerda mucho al cine de los 80. Es cierto que no de la misma manera, pero con ingredientes e incluso reminiscencias de aquellas. Por ejemplo, solo hay que ver como “Piraña 3D”, uno de los títulos señeros de este nuevo… ¿estilo? no viene a otra cosa que a resucitar una franquicia clásica.

Pues bien, en esta “Zombeavers” confluyen estas tendencias: los muñecos de trapo y la comedia gamberra.

Para empezar, el film no puede ser más ochentero. Bueno, ochentero, noventero y de ahora mismo, porque ¿quién no se encuentra todavía eso de unos “niños” de ciudad que se van a la casa del lago? Pues eso. Encima, el tópico es más sangrante ya que en el grupo siempre tiene que haber un o una imbécil. Aquí lo hay y multiplicado por dos cuando a la fiesta se incorporan los chicos.

Luego, claro está, no pueden faltar las escenas de sexo. Venga… ¡alegría!

Y ya está. Ya os he contado el argumento de la película. Ni os riais ni os enfadéis. Es así, no hay más.

Luego, tras la primera media hora comenzarán las correrías de los protagonistas para librarse de los castores y sanseacabó. En todo caso, ¿no es lo que uno espera en este tipo de películas? ¿Esperabais personajes con trasfondos psicóticos torturados por su pasado y bla, bla, bla…? ¿No, verdad? Pues eso. Como mucho un lío de faldas y ya está. Es más, una de las recriminaciones que le tengo que hacer a la película, mesurando sus limitaciones y sabiendo a qué me enfrento, es que tiene hasta demasiado rollo en esa media hora, ya que la “diversión” empieza demasiado tarde.

Pero dejémonos de cosas superfluas y vayamos con los dos aspectos importantes en una producción como esta: los FX y el humor.

Los FX son ochenteros totales. Desde esos castores arcaicos, sin más movimiento que el tembleque de izquierda a derecha y en muchos casos guante de algún anónimo, a otros que buscan igualmente traernos añoranzas de otra época por primitivos. Lo malo es que también los hay que dan vergüenza ajena. Sí, puedo ser demasiado exigente para el tipo de película que es –recordar que la Universal está detrás en todo caso…- pero hay cosas que no se pueden permitir ni parapetándote en estar haciendo algo cutre aposta…

¿Qué te cuesta echar algo de colorante rojo en el agua para imitar sangre? El coloreado digital no llega al nivel de aficionado. Lo mismo que cuando los castores dan un salto… por favor… Y es que da más rabia cuando hay otros como las transformaciones de las personas –una genialidad que ocultaban- que tienen hasta su gracia. Por no decir el haber puesto a un muñeco de ventrílocuo como personaje y hacerlo pasar por humano. Hablo de ese tal Buck… Dios, da más miedo que los propios castores.

Fuera de bromas, vayamos precisamente con su humor. Hay pasajes graciosos, ingeniosos y que te harán reír. De hecho, yo solté más de una carcajada, pero podría estar mejor más que nada porque le faltan gags. Y para ser una comedia gamberra, le falta también eso, tropelías y apuntes políticamente incorrectos. No hace falta mal gusto, solo ese oportunismo salvaje y a veces irónico de estas producciones.

Resumiendo, “Zombeavers” es una comedia de terror gamberra con bichos con claras intenciones de hacer reír haciendo el bruto. De este tipo de películas quizás no sea la mejor, pero para el que sepa que va a ver, cumple de sobras con su objetivo. Eso sí, yo creo que “Chihuanhas” (Chihuahuas + Pirañas) será mejor…

http://www.chihuanhas.com/

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DEAD SNOW 2 – Tommy Wirkola – 2014 – Noruega – Terror/Comedia

Decepcionante… a medias. Porque si lo que quieres es reírte, vas a reírte, pero se queda lejos de la primera parte. Y es que mientras la “Dead snow” era una comedia de terror, su secuela se queda simplemente en una comedia gore, comedia antes de nada, con mucha sangre, violencia y escatología.

Y es extraño ya que tras su salto a EEUU con notable éxito en “Hansel y Gretel, cazadores de brujas” –confirmada su segunda parte-, uno esperaba de Toomy Wirkola una maduración… dígase, engreimiento; al revés, lo hemos visto más primitivo, cutre y despreocupado, como si esta secuela fuese más un compromiso que concederle un capricho a “su” público.

Y es que a “Dead snow” se le pueden poner pegas, pero no que no fuese un buen homenaje a “Evil Dead”. Aquí la única inspiración podría ser aquella “La divertida de noche de los zombies”, pero creo que por humor encajaría más con cualquiera de estas “Scary movies”; como he dicho, por humor, ya que por referencias, nada de nada.

Resumiendo, zombies y risas. Demasiados tópicos, poco original y un tanto casposilla. Producto para ver con amigos, y si es un poco bebido, mejor.

El mejor, Kristoffer Joner, visto hace poco en “Babycall”, otro film noruego de género, en el papel de un entrañable zombie.