Archivo de la categoría: Lovecraft

REVIVAL – Stephen King – Novela fantástica – 2015

RevivalLa primera referencia que me llegó de este libro fue el comentario resumen que hizo el amigo David Dorado de “El rincón de Dorado”, gran aficionado a la lectura y a King, en el que decía que le había parecido un tanto aburrido. Sin embargo, no es que David no tenga un fantástico criterio, al revés, solo que otras anteriores obras de King tampoco le reportaron grandes sensaciones y por el contrario a mí sí.

El segundo, un comentario de ‘ahora-no-recuerdo-quien’, donde venía a decir en forma de ‘spoiler’ que King había revisitado “El cementerio de animales”.

Pero bueno, cada persona es un mundo, todo depende del cristal con que se mire, y bla, bla, bla… así es que sin más condicionante que el que marca mi predilección por el autor de Maine, me dispuse a disfrutar de esta novela.

“Revival” es una obra de más de 400 páginas en la que acompañamos a su protagonista a lo largo de su vida, desde su infancia a las puertas de la vejez. Paralela a la vida de este conocemos a otro personaje, un pastor de iglesia aficionado a la electricidad que por distintos avatares de la vida se convierte en un “Mad Doctor”.

Es cierto que la referencia al mito del “Dr. Frankenstein” está presente en toda la novela, pero la misma va más allá del contenido fantástico –de hecho, cuando más patente se hace es en el último cuarto del libro- mostrándonos la vida de un músico adicto a las drogas al que el destino le deparará más de una sorpresa.

Es en este punto, ese casi biográfico en el que el autor norteamericano nos ofrece un mundo sórdido y poco bohemio/romántico, con el que, como en sus últimos novelas, empieza a tejer una telaraña con la que coger, a pesar de todos sus defectos y miserias, cariño al protagonista. Su redención será definitivamente lo que lo convierta en parte temporal de nuestra familia logrando que incluso nos emocionemos en alguna fase. Los habrá que hasta se vean reflejados en ese espejo distorsionado que nos ofrece King, y es que por encima de contextos fantásticos, la historia es tan terrenal que hasta podría ser verídica como nos intenta hacer creer su autor con su puesta en escena.

Con su anterior obra ya dije que King se estaba haciendo mayor, y no precisamente porque hubiese perdido brillantez sino porque incorporaba un sentido del humor al que no estábamos muy acostumbrados. Aquí, no es humor lo que notamos sino una nostalgia que cala hasta el hueso. Frases como por ejemplo “Nuestra casa es el sitio donde quieren que nos quedemos más tiempo” que parece tan obvia, dicha por King resulta tan contundente que hasta hace daño.

En lo puramente fantástico, por encima de la obra de Shelley se nos viene encima –recuerdo que casi todo ocurre en el último cuarto- un homenaje a Lovecraft con su “Necronomicon”, Primigenios y demás (re)creaciones. El problema es que sabe a tan poco que de ahí, las decepciones de algunos.

Por último, mencionar algunos detalles como esas menciones a Andrés Segovia o referencias a “Joyland”.

Resumiendo, “Revival” es un libro para dejarse llevar por tu lado más “voyeur” y no precisamente por las casi inexistentes connotaciones eróticas, sino por acompañar a su protagonista por un viaje por distintas etapas de pesadilla, tanto terrenales como fantásticas. No es el libro más de género de su autor, pero la mezcla de familiaridad, obsesiones y anhelo de alcanzar algo mejor lo convierte en un cocktail muy recomendable.

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ALTITUDE – Kaare Andrews – 2010 – Canadá – Terror/Sci-Fi

Featured imageA pesar de tener ya sus añitos busqué esta película no porque el tema me interesase o hubiese oído/leído alguna crítica interesante sino para ver cómo lo hacía su director tras las cámaras. Y es que si bien a la mayoría este Kaare Andrews le puede parecer un absoluto desconocido, a los amantes de los cómics no tanto ya que es el guionista, dibujante, entintador y colorista –sí, todo ello- de la nueva etapa de “Iron fist”, superhéroe de la Marvel por el que siento una especial predilección; vamos, que es de mis favoritos.

Así, tras seguir sus siete primeros números y descubrir un guionista correcto con ideas no del todo desdeñables –otra cosa es su labor como dibujante con una estética ciertamente particular, muy transgresora- quise, como ya he dicho, descubrir si era igual de inconformista como cineasta.

Lo primero que tengo que decir es que Andrews se descubre como lo que es, un freakie amante de los cómics no solo por hacer una broma con el tema, sino porque bebe de fuentes imprescindibles para cualquier aficionado ya no tanto al medio dibujado como también al escrito como es H. P. Lovecraft al crear esas bestias voladoras con tentáculos tan identificadas con el autor de Providence.

Pero que ello no os lleve –ni la caratula, que apunta a lo mismo- a imaginaros una película llena de efectos especiales que recree luchas encarnizadas hombres-bestias, no; “Altitude” es un film modesto, una serie B en toda regla que realizó una televisión canadiense para su emisión y distribución directa al mercado del video, por lo que el “pulpo volador” solo aparece en un par de escenas hacia el final de la película y sin más incidencia que suponer una amenaza inmediata.

El resto de la película vive de la tensión que acumulan sus cinco protagonistas encerrados para su desgracia en la cabina de una avioneta sin saber dónde están o cómo salir de aquella extraña tormenta. Así los diálogos le ganan obligatoriamente la partida a los efectos especiales y a la acción, pero no por ello quiere decir que el film sea aburrido o pasen pocas cosas. Es cierto que hay “dientes de sierra” donde se aprecia que se prepara la siguiente situación, pero tampoco se puede pedir más tanto por la propia configuración de la película como por los medios.

En todo caso a pesar de esa humildad hay aspectos que se aprovechan por encima de su presumible rendimiento. Por ejemplo, los propios personajes. Con cinco chavales que se van juntos a un concierto –dejando de lado la chorrada de alquilar una avioneta como si fuese algo normal- uno va a pensar en seguida en el típico grupo con roles definidos. Pues sí, no se va a equivocar, solo que Andrews se encarga de, en algunos casos, disimular los clichés y en otros exagerarlos para que, al más puro estilo cortina de humo, difumine las posibles carencias. Por ejemplo, ese clásico capullo –perdón- de todo grupillo. Otro punto a favor son los movimientos de cámara y su correcta colocación teniendo en cuenta lo limitado del espacio.

Pero sin lugar a dudas lo mejor de la película es su parte final donde su creador se resuelve como eso mismo, como un creador ofreciéndonos un final tan refrescante como sólido, aunque siempre los habrán que esperando algo a tono con la… angustia del film les parezca ñoño.

Resumiendo, “Altitude” es un film simpático, una película pequeña que teniendo claras sus limitaciones intenta entretener explotando sus virtudes: la tensión y la imaginación. Miedo no dará, pero tampoco engaña a nadie: su apuesta es entretener y atenazar con un terror que pese a incluir elementos de fantasía es común a cualquiera de los mortales.

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EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA – H. P. Lovecraft – 1933 – Terror

Featured imageEn mi afán por ponerme al día con el para muchos maestro H. P. Lovecraft le ha llegado el turno a una de sus obras más conocidas y que más ha influenciado a otros autores en distintos medios como es “En la montañas de la locura”.

Lo primero que tengo que hacer es una confesión ya que no solo soy un sacrílego por llevar tarde a conocer la obra de este magnánimo autor sino que esta su obra, no me ha gustado mucho. Lo siento. Prefiero ser criticado, por poco que me guste, de tener poco criterio, algo también cuestionable según quién lo diga, que ser tachado de hipócrita.

Pero como esto no es un foro, twitter o un post de un muro de Facebook donde suelto la piedra y escondo la mano, voy con mis razones.

La obra está dividida en tres partes. Una que nos traslada junto a la expedición que viaja hasta la Antártida y donde con el paso del tiempo se dan de bruces con la tragedia. Otra donde se nos cuenta cómo el protagonista acude al lugar origen del drama, y una última donde se explica lo que ocurre allí.

Pues bien si la primera parte es una estupenda historia de aventuras con esos matices que decía que inspiraron otras obras de terror con monstruos en parajes helados –recordar que John W. Campbell publicó su “Who goes there?” en la que se basó “El enigma de otro mundo” y consecuentemente “La cosa” cinco años después de que Lovecraft publicase la suya- y que a su vez homenajeaba abiertamente al maestro Poe y sus “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, el problema para mí viene con la segunda parte.

Aquí el escritor de Providence si bien demuestra su genialidad describiendo el hogar de parte de ese “su” Universo de Primordiales y demás Dioses Exteriores, termina por restar ritmo a la historia absorbido por detallar hasta el mínimo detalle de aquel paraje de pesadilla dando medidas por doquier y representando materiales y formas con lo que sí, alimentar la imaginación de los más artistas, pero llegando un poco a aburrir al que vea que nunca parece que la cosa va a acabar.

Pero es que cuando finalmente se cansa de crear ese infinito escenario, comienza a narrar una especie de “Silmarillion” particular describiendo la historia de aquellos seres según una tallas allí existentes. Dejando de lado que es poco probable sacar tantos matices y detalles de unos frisos en relieve, no ayuda en absoluto a quitarnos el entumecimiento de las cien páginas anteriores.

Vale, soy consciente de que estoy dando una mala imagen de mi persona, aparentando ser superficial, impaciente y, como decía, con poco criterio, pero el que me conozca sabrá que he aguantado tochos peores como para poder opinar. Igual -quiero pensar- tan solo se resume en que me pilló en un mal momento, pero en todo caso lo veo un poco espeso para el… “gran público”.

Con la última parte se vuelve a la aventura más convencional y a mostrarnos esos monstruos que tanta fama le han proporcionado al escritor, pero hasta en este aspecto tengo una objeción: la ingenuidad de algunas de las bestias. Vale, va camino de los cien años y bla, bla, bla, pero también es cierto que en otras de sus obras de las que ya hablaré se acerca más a lo que podía dar su genio.

Resumiendo; todo un icono del género y una gran fuente de inspiración, pero a la que hay que acoger con cierto cariño: no es el típico cuento lovecrafiano ameno e intrascendente, es todo un universo complejo.

P.D.: Hace unas semanas se reactivó el proyecto que tenía ya olvidado Guillermo del Toro y Tom Cruise para adaptar la novela. A ver si es verdad, y podemos verla en pantalla grande.

LA LLAMADA DE CTHULHU – H. P. LOVECRAFT

Es cierto eso de que la vida a veces depara extrañas paradojas. Por ejemplo, el comentario que más se repite de mi primer y único -de momento- relato que, fortuitamente o no, me han publicado es ese que dice que está influenciado por la obra de Lovecraft.

Pues mirar como son las cosas -y aquí viene una gran confesión- que nunca había leído al genio de Providence. Había visto docenas de películas basadas en su obra y leído a otros que sí que decían sentirse influenciados, pero yo hasta este momento, nada. Me avergüenzo, cierto, pero dentro de unos límites; no todos se han leído la obra completa de Allan Poe como un servidor o gustan de haber leído a Hope Hodgson y Blackwood.

La cuestión es que finalmente tuve accesible esta “La llamada de Cthulhu” y no quise traspasar ya lo que serían las barreras de la necedad.

El cuento -no olvidemos que es un relato corto- sigue los pasos de un joven que investiga un extraño culto a raíz de heredar una caja que pertenecía a su tío fallecido donde además de la figurilla de un extraño pulpo-dragón, hay distintos testimonios.

Así el relato nos lleva de una situación a otra sin más excusa que situar al lector cómo testigo de una serie de extraordinarias aventuras, de los pantanos de Nueva Orleans a una isla extraterrestre varada en medio del Pacífico.

Es aquí donde el autor nos describe tanto extraños seres como procederes insólitos, conformando ese universo que le ha dado fama a través de los años y ya casi siglos.

El lenguaje puede parecer simple y la narración algo ingenua acostumbrados actualmente a sentencias más contundentes y descripciones no menos impactantes, pero conviene recordar que esto realmente es la base que cimentó nuestro presente.

Resumiendo, me he encontrado ni más ni menos lo que me esperaba: diversión, una ambientación clásica y alimento para la creatividad a pesar de que su universo esté sobreexplotado.